La otra parte de mi vida

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

…hasta que un día hice un paréntesis en mi caminata y descansé en algún paraje, entendí que la otra parte de mi vida es el tesoro de un amor, la epopeya de un idilio sublime e interminable, la historia que compartimos, el reencuentro de un tú y un yo, la sorpresa de cada instante, la emoción de un sentimiento  inmortal que palpita en ti y en mí…

La otra parte de mi vida, cuando no tengo que acudir puntual a los asuntos cotidianos, es amarte, dedicar los minutos y las horas de mi existencia a diseñar y entregarte detalles que provoquen en ti una sonrisa, una ilusión, un prodigio. La otra parte de mi vida, cuando guardo la ropa de la formalidad, rompo fronteras, salto cercas y trepo por tu ventana para entregarte la belleza de un poema o el encanto de una flor. La otra parte de mi vida, si no estoy contigo, te siento en mí, percibo tu fragancia, te invento de nuevo, te reencuentro en nuestra historia. La otra parte de mi vida, cuando duermo, coincidimos en los sueños, jugamos a la existencia y al amor, corremos y hundimos los pies hasta sentir el pulso de la creación, el palpitar de la naturaleza. La otra parte de mi vida, despierto cada mañana y duermo todas las noches con la admiración de tu belleza, el asombro de la luz que detecto en tu mirada y en tu interior, el embeleso de sentirme tu y saberte yo, la fascinación de admirar tus movimientos femeninos. La otra parte de mi vida, te abrazo desde el silencio y la profundidad de nuestras almas, hasta escuchar los susurros de la creación, los rumores del viento, el lenguaje de Dios. La otra parte de mi vida,  la dedico a ti, a mí, a nosotros. La otra parte de mi vida, lo confieso, la siento tan nuestra que a veces pienso que los meses y los años únicamente son período breve de una estancia y paseo por el mundo, un pasaporte para llegar de frente al encuentro con la eternidad. La otra parte de mi vida, también la dedico a ser el caballero de una dama, fabricar para ti una silla si no existe, abrir un camino para tu paso airoso y construir un puente al cielo. La otra parte de mi vida, pienso en ti y te siento en mí, y la porción restante de mi existencia te encuentras en mis sentimientos, en la excelsitud, en mis pensamientos. La otra parte de mi vida eres tú, es tu amor, son tus detalles, es tu mirada, son nuestros silencios y voces, es el mundo y es el soplo de la inmortalidad. La otra parte de mi vida es nuestro idilio épico, es el sueño y la realidad de un amor, es la alegría de sentir el palpitar del universo en uno, es cantar y reír, es agradecer la oportunidad de un enamoramiento y evitar el naufragio entre las olas y la tempestad del mal, la ira, el dolor y la tristeza. La otra parte de mi vida y siempre, eres mi musa, color de mi existencia y mi cielo, mi inspiración, el tú de mi alma, nuestra historia y, sobre todo, mi amor.

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Bloggers Liebster Award

Bloggers Liebster Award

LIEBSTER AWARD

 

Agradezco y valoro mucho que Ana María Otero, autora de Cosas de una Escritora, me haya distinguido con esta nominación. Me siento conmovido y halagado, sobre todo porque la propuesta viene de ella, quien es un ser humano extraordinario. Gracias, Ana María.

Responderé las preguntas:

¿Qué mala experiencia has tenido desde que abriste tu blog?

En realidad todo ha funcionado correctamente. Afortunadamente, mis publicaciones han llegado gran número de lectores sin problema.

¿Algo importante qué crees que deberían hacer todos los bloggers?

Les recomendaría lo que siempre he aconsejado: es importante que siempre respeten a sus lectores. Sean honestos y jamás escriban con arrogancia, desdén e intolerancia. Nunca plagien obras, por minúsculas que parezcan, de otros autores. Si se dedican en serio a escribir y consideran que sus publicaciones lo ameritan, regístrenlas en derechos de autor para que queden debidamente protegidas en todo el mundo. Reflexionar sobre el tema que pretenden escribir y hacerlo con autenticidad y pasión, colocándose siempre en el nivel de los lectores a los que pretenden llegar. No desanimarse. Si bien es cierto que un blog no es como los portales de noticias que publican todos los días, es fundamental ser constantes y no abandonarlo. Es fundamental actuar como si fueran sus propios jefes de prensa, de manera que tienen que difundir sus publicaciones a través de las redes sociales, twitter y otros medios. Hay que respetar a aquellos que poseen o participan en un blog, ya que no se trata de competir ni tampoco de comparar, sino de contribuir a difundir la obra de cada uno. Recuerden: todo mundo merece respeto y nadie es inferior ni superior. Todos merecemos realizarnos plenamente como seres humanos.

¿Qué crees que deberías de mejorar como posteador? 

Soy bastante estricto conmigo. Cada día trato de dar lo mejor de mí. Mis lectores me motivan a darles calidad.

¿Le pedirías disculpa a alguien en especial sobre algún comentario que hiciste?

Mis comentarios siempre han sido respetuosos. Respeto la dignidad humana, las creencias religiosas, las ideologías políticas y la diversidad de gustos. Considero que no he ofendido a mis lectores, a quienes me debo.

Agradezco la atención de Ana María y nomino a los siguientes bloggers. Si por mí fuera, propondría a todos mis colegas bloggers, ya que valoro el trabajo de cada uno; sin embargo, en cada nominación que recibo me permito nombrarlos conforme me van siguiendo. Así espero un día nominar a todos.

  • Ana Carranza/ Diario de una Dama
  • El Mundo Visual
  • Ananké/ Hilvanando mi Destino
  • Vestioalonieko/ Bestasalvaxe
  • Arenas del Tiempo

Gradualmente, estoy nominando a diferentes colegas bloggers en distintas nominaciones. El hecho de no anotar a todos, es porque el número de propuestas es limitado; sin embargo, tengan la certeza de que los incluiré en los que siguen. Saludos y mis respetos para todos.

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

 

 

 

El amor de un poeta

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

En cada poema y texto que me inspiras, detecto un encuentro, un paseo al mundo y una excursión al cielo, una cita entre tu alma y la mía, un juego llamado amor y vida, una sonrisa y otra más…

El amor de un poeta no se extingue porque si alguna vez se apagaran sus latidos, su canto y su voz naufragarían en la memoria y los sentimientos de quien lo inspiró. Los poemas de un artista no mueren mientras exista quien los lea. Las ocurrencias y la locura de un escritor -artista al fin-, quedan como constancia de que el amor se hace poema, se sueña y se vive cada instante. El delirio de un autor convierte a su amada en voz del cielo, en susurro del océano, en rumor del viento, en murmullo del lenguaje universal. La obra de un poeta descubre que atrás de sí hay una musa, un amor inmortal, un alma paralela. Los poemas y los textos de un escritor, quedan inscritos en el libro, en la servilleta, en los pétalos de las flores, en la arena de la playa, en el papel, en las hojas doradas y quebradizas que alguna vez , en su frenesí, arrancó el viento otoñal a la arboleda; pero también permanecen en los latidos del corazón, en los recuerdos, en las páginas de la historia que uno protagoniza. El amor de un poeta no se diluye porque verdaderamente lo siente por su musa y lo vive con la locura de un artista enamorado y ocurrente, feliz e intenso, que  por alguna razón, entre papeles, tinta, colores, música y silencio, pactó con ella la historia de un idilio inmortal. El amor que hoy te expreso, es el de un poeta enamorado, un escritor que cotidianamente experimenta asombro hasta por la admiración que siente por ti, un artista que te hizo su musa. Mis poemas que son tan tuyos, tienen en sus acentos, comas, puntos y letras el sabor de un romance que sabemos nuestro; no obstante, tú y yo hacemos de cada palabra un sueño, una ilusión, un fragmento de vida, instantes en el mundo y destellos en la inmortalidad. El amor de un poeta no te traiciona porque su tinta es esencia, sabor, perfume y forma de su estilo de expresarte sus sentimientos.

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Se sentían tan hermosos…

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Él y ella se sentían tan hermosos, que tras asomar un día, otro y muchos más al espejo, a los cristales y a los charcos, enamoraron de sí, sintieron embeleso al definir sus imágenes y rindieron culto a su apariencia. Evitaban hablar de la caminata del tiempo porque temían descubrir en sus rostros, en sus miradas, en su piel y en su cabello, alguna mañana, al despertar, o una noche, al dormir, las huellas de los días y los años. Anhelaban la cáscara y la inmediatez de su existencia porque aprendieron, y así les enseñaron, a ser maniquíes de aparador, muñecos de boutique, huéspedes de posadas transitorias. Demostraron, al interesarles más el calzado que las huellas y preferir los reflectores a la fuente de luz, que la belleza física no siempre es compatible con la inteligencia y las virtudes. Atendieron tanto la forma y descuidaron en exceso la esencia, que se transformaron en antítesis de la razón y los valores. Estaban enamorados de un sueño llamado belleza cuya sanación, parece, es el tiempo. Deslumbraron con la belleza temporal y sepultaron la hermosura de su interior.

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Recuerdo de aquel amor

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Un amor, salva. Un amor, conduce a la eternidad. Un amor, pronuncia tu nombre y el mío en algún paraje del alma y el cielo

Cuando alguien, a cierta hora y en determinada fecha, descubra los pétalos secos de una rosa blanca entre las páginas amarillentas y quebradizas de un libro o alguna carta doblada y fielmente depositada en un baúl de secretos, percibirá el aliento y el recuerdo de aquel amor que le parecerá de ensueño. Un amor, es cierto, que siempre quedará entre tú y yo, en ti y en mí, con toda su esencia, acompañado de los días que vivimos en el mundo, de los juegos y las risas que compartimos, de los sueños que diseñamos, de los capítulos que protagonizamos, con sus luces y sombras, con el sí y el no de la existencia, con el compás de sus sonidos y silencios. Tengo la certeza de que el amor que hoy transformamos en alegría, encanto, prodigio e ilusión, alguna vez será la historia de un idilio que tras superar las pruebas de la finitud, traspasará las fronteras sutiles y se prolongará en la eternidad. Y es que un amor, cuando es como el nuestro, viene de la luz, alumbra la estancia temporal y retorna a su morada sin final. Alguien, en otro tiempo, abrazará con emoción el libro con la rosa y la carta con el poema, hasta derramar lágrimas al percibir los ecos y el palpitar ya distantes de la locura de nuestro amor convertida en dicha, sueños, detalles, promesas, vivencias e ilusiones. Los fragmentos y las huellas que tú y yo hemos dejado en nuestro camino, serán constancia de lo que algunos, a una hora y otra de mañana, definirán como el recuerdo de aquel amor. Tú y yo, entonces, pasearemos por los rincones de una morada etérea e iluminada por el amor que da luz y sentido a la vida y al universo. El recuerdo de aquel amor será el pulso del romance que hoy compartimos en el mundo y que más tarde, en la ancianidad, al ya no abrir más los ojos, arrullarnos en el sueño y despertar de nuevo, propiciará que tomados de las manos, giremos alegres y miremos de frente el rostro de la inmortalidad. Mi padre me enseñó a ser caballero y mi madre me aconsejó que el día que te descubriera en mi camino, te amara fielmente, como el tesoro del alma, porque eso, color de mi vida, es lo que provoca el retorno a un paraíso que se cree perdido.

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Invitación de la vida

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Entre el vuelo de la gaviota, las nubes de formas caprichosas que desvanece el viento y el susurro del oleaje interminable, detecto las voces de Dios y los gritos de la vida que me invitan a experimentar mis días en armonía, con equilibrio y plenamente. Todo, en la naturaleza, tiene un lenguaje que conlleva, finalmente, a un principio y a un final, a un amanecer y a un ocaso, con la alegría y la esperanza de que la vida se renueva cada instante entre una estación y otra, como si el mensaje fuera claro y señalara que cada instante es único y hay que protagonizarlo con sencillez, nobleza y sabiduría para así  superar las pruebas, dejar huellas y trascender. Encuentro y disfruto los colores y sabores de la manzana, las uvas y los frutos que una vez fueron semilla y arrancaron de la tierra y el aire los nutrientes para expresar su naturaleza. Sirven sin esperar algo a cambio. Siento la lluvia que me empapa, hundo los pies en el barro y abrazo el tronco de un abeto hasta sentir el palpitar de la vida y más allá, allende la corteza interpretar el lenguaje de Dios que me dice que la muerte no existe porque sólo hay etapas, cambios, y que la eternidad es hermosa e inicia en el alma, en el interior, y se prolonga a planos insospechados.

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El encanto de tu nombre

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

…es eso, al pronunciar tu nombre, sentir tu presencia y saberme enamorado de ti; tocar a la puerta de tu morada, encontrarme contigo y reconocer tu alma y la mía; jugar a la vida, a los sueños, al amor, como lo hicimos desde el principio de la creación… es eso, insisto, repetirlo sutilmente o gritarlo y fundirlo en los rumores del viento, el susurro del mar y los murmullos de la creación para que todos los días lo repitan el aire que mueve tu cabello y acaricia tu rostro, las olas que besan la arena en la playa y el universo que palpita en ti, en mí, en cada expresión bella y sublime… es eso, parece, convertirlo en poema y escuchar los ecos de Dios, cuando te nombró mientras pintaba tus ojos y tu sonrisa 

Pronunciar tu nombre, equivale a interpretar los rumores del viento, leer el más dulce y subyugante de los poemas y deletrear las palabras de mayor belleza inscritas en el cielo. Tu nombre es algo mágico que siento y vivo. Es la razón, tal vez, por la que no podría repetir otro nombre con el amor, la ilusión y el encanto que me provoca el tuyo cuando lo escribo, lo leo, lo escucho y lo digo. Tu nombre de ángel es mi sueño y mi vida, mi juego y mi inspiración, el sí y el no de la existencia y la creación. Confieso que por no esperar a alguien más en mi morada, me resultaría imposible mencionar otro nombre. Escribir tu nombre, significa componer una obra magistral, sentirte yo y saberme tú, navegar juntos desde el día que Dios sopló a los mares y llegar a un destino sin final, reconocerte mi musa. Musitar o gritar tu nombre, es confesar un amor de cielo y epopeya y protagonizar contigo una historia feliz e interminable en el mundo y en un paraíso eterno que ya lo he dicho, principia en el alma y se proyecta a mansiones infinitas. Emitir tu nombre, aunque en ese minuto no te encuentres a mi lado, es amarte, admirar y reconocer tu sensibilidad femenina, percibir tu alma en la mía, convertirte en la dama de un caballero, contemplar el resplandor de tu ser, escucharte en las rutas del interior y sentir tus abrazos desde el silencio y la profundidad del universo. En verdad me sería complicado pronunciar otro nombre como lo hago con el tuyo, quizá porque lo escribo, leo, escucho y susurro todos los días, al amanecer y al anochecer, cuando siento enamorarme más de ti y experimento asombro por ser quien eres. El encanto de tu nombre consiste en que eres tú y me siento yo, en que es música celeste, en que es código de un amor auténtico, fiel, inquebrantable y sublime que alguna vez, si es que es válido el concepto de tiempo en otros planos, Dios repitió mientras pintaba tus ojos de espejo y tu rostro de muñeca que hoy, en la extraña e intensa locura de los sentimientos, descubro en mí. Plasmar o expresar tu nombre, es sentirte conmigo y saberme amado. Tu nombre se parece tanto al mío cuando tomo tus manos y me miro en ti y me recuerda tanto el lenguaje etéreo y prodigioso de otro plano, que al pronunciarlo te amo y te siento mundo y cielo.

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