La diferencia

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Cuando uno viaja, en carretera, hacia Guanajuato o Querétaro y observa los campos de cultivo con hombres y tractores, el flujo de camiones de carga y tráileres y las industrias totalmente inmersas en el dinamismo implícito al proceso productivo, indudablemente se pregunta con desazón las causas por las que en Michoacán no se registran tales niveles de desarrollo económico.
Resaltan las diferencias entre Guanajuato y Querétaro con Michoacán, estado que a pesar de que cuenta con litoral, variedad de climas y mayor cantidad de recursos naturales y minerales, su nivel de crecimiento es inferior al de las primeras dos entidades.
Llaman la atención los contrastes, las diferencias entre los michoacanos que coexisten en uno de los estados más hermosos, privilegiados y ricos de México, paradójicamente hundidos en conflictos y niveles de mediocridad y miseria, y los guanajuatenses y queretanos que no pocas veces han convertido las adversidades en oportunidades de crecimiento.
Tal vez para comprender la realidad tan contrastante, es necesario relatar una historia, un hecho que se registró hace relativamente poco tiempo y que aunque parezca una anécdota, tiene un mensaje digno de analizar.
Hace meses, cuando un empresario de Morelia asumió la responsabilidad de organizar una reunión nacional de la directiva de su gremio, una de sus primeras acciones fue recurrir a las dependencias estatales encargadas de promover el turismo y las inversiones; sin embargo, al solicitar material e información que planeaba distribuir entre el más de medio centenar de visitantes -líderes en sus respectivas entidades-, enfrentó la realidad de la burocracia porque en ambas oficinas le explicaron con indiferencia que la mayor parte del personal se encontraba en período vacacional, que había empleados de guardia que en ese momento estaban almorzando y que le recomendaban regresar una vez que se restablecieran las actividades.
Como empresario acostumbrado a enfrentar retos, tomó la decisión de pagar por la realización de un disco compacto y material promocional de Michoacán, ya que tenía el compromiso e interés de atender correctamente a sus invitados y proporcionarles información amplia sobre los atractivos turísticos del estado y las oportunidades de inversión.
Tras enfrentar una serie de contratiempos, finalmente recibió a los directivos de la agrupación empresarial a la que pertenece -consejeros procedentes de todas las regiones de la República Mexicana-, quienes definirían la sede de su convención nacional.
La reunión inició la mañana de un sábado frío y lluvioso. Hubo conferencias sobre diversos temas y hasta se discutió la conveniencia de que el congreso nacional se celebrara en la ciudad de Puebla.
No obstante, a determinada hora se presentaron algunos hombres y mujeres correctamente vestidos -ejecutivos de León, Guanajuato-, quienes solicitaron la oportunidad de que les concedieran un espacio para hablar acerca del destino que representaban y las ventajas, en su caso, de celebrar su congreso en esa ciudad.
Los empresarios, reunidos en un hotel al sur de la ciudad de Morelia, no supieron cómo se enteraron los ejecutivos de León, Guanajuato, acerca de la reunión y el tema relacionado con el congreso nacional en Puebla; pero consintieron su participación de media hora y presenciaron, en cambio, una auténtica charla promocional.
Los expositores montaron un proyector y en unos minutos presentaron las ventajas que ofrece la ciudad de León a turistas, personas dedicadas a los negocios y congresistas, e informaron sobre las distancias, el tiempo de recorrido, el costo de las casetas, el consumo de gasolina desde diferentes puntos del país y otros temas de interés.
Indicaron detalladamente los horarios y costos de vuelos, autobuses y traslados en vehículos particulares desde las principales ciudades de la República Mexicana. Incluyeron costos y mencionaron, adicionalmente, las categorías de los hoteles y restaurantes que se encuentran en la urbe guanajuatense.
Esa mañana sabatina que por su clima seducía e invitaba a permanecer en casa, los ejecutivos ofrecieron algo más. Si la agrupación determinaba que el congreso nacional se efectuara en León, Guanajuato, el gobierno local aportaría una gran cantidad de recursos para la organización y presentación del evento, módulos de registro, edecanes y hasta publicidad. La logística del congreso estaría resuelta.
Los empresarios establecieron el compromiso de discutir la alternativa de llevar a cabo su congreso en León, Guanajuato, y avisar de inmediato cualquier decisión. Los expositores agradecieron la atención y el tiempo concedidos y se marcharon.
Una vez concluida una parte de la junta, los empresarios se reunieron en el comedor del hotel. Al reanudar su jornada, cada asistente encontró en su lugar una bolsa, de las llamadas mariconeras, acompañada de folletos, trípticos y tarjetas promocionales de León, Guanajuato. Fue un regalo, un detalle que siempre recordaría la imagen de León, una de las ciudades más prósperas de Guanajuato.
Evidentemente, por aferramiento del presidente nacional de la agrupación, el congreso no se llevó a cabo en León, sino en Puebla. Indudablemente, León y sus oportunidades turísticas y de negocios siempre permanecerán en la memoria de los empresarios que se enteraron hasta de los litros de gasolina que consumirían desde sus destinos hasta ese rincón de Guanajuato.
Cuánta diferencia existe entre los promotores de León, Guanajuato, que se trasladaron hasta Morelia una mañana helada y lluviosa, y los burócratas y funcionarios adormilados de Michoacán. Esa es una de las respuestas cuando uno, al viajar, contempla la miseria de Michoacán versus el proceso de desarrollo de Guanajuato y Querétaro. El secreto está a la vista de todos.

3 comentarios en “La diferencia

  1. TAL VEZ A LOS GOBIERNOS DE MICHOACAN, COMO A TANTOS DE LA REPUBLICA MEXICANA LES FALTA DESPERTAR DE SU SUEÑO DE CUANDO LLEGAN AL PODER SOLO EL BENEFICIO ES PARA ELLOS Y NO PARA EL PUEBLO, SI IMPULSARAN LA INDUSTRIA Y EL COMERCIO ASI COMO LAS ARTESANIAS DE SU ESTADO NO ESTARIA EL PUEBLO TAN POBRE, Y LOS GOBIERNOS TAN ENRIQUECIDOS .

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    • Como puedes notar, Lulú, las actitudes cuentan mucho. Con nuestros impuestos, mantenemos a funcionarios y burócratas improductivos que piensan que le hacen un favor a la sociedad con atenderla mediocremente. Es grave acudir al Seguro Social o a cualquier área gubernamental porque generalmente la atención al público es denigrante. Imagina el cambio que podríamos lograr con simples cambios de actitudes. Saludos.

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  2. Te comento, igualmente, que no todos los burócratas y funcionarios son como la mayoría que conocemos. También los hay comprometidos con sus funciones y su trabajo. Sería perverso de mi parte asegurar que todos son iguales. Me refiero específicamente a aquellos que perciben ingresos, ya sea de funcionarios o empleados, y no cumplen con sus responsabilidades ante la sociedad.

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