El judaísmo no es moda ni pose

Al rabino Manahen Shaing

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Más que moda, acto circunstancial o pose, el judaísmo, cuando es auténtico, es un estilo de vida, un compromiso sincero y permanente con Hashem, una actitud para estudiar la Torah y practicar sus preceptos en cada acto, por insignificante que parezca.

En el lapso de los últimos años, han surgido incontables personas que acaso con buena intención, pero confundidas por la mezcla de diversas doctrinas y totalmente ajenas a la Torah, desconocen la esencia y hasta consideran que con colocarse una kipá y un talit, como si se tratara de un vestuario de lucimiento social, o defendiendo determinada causa del pueblo de Israel, ya pertenecen al pueblo de Israel.

Uno, en el judaísmo puro, compromete su alma y vida a Hashem porque sabe que le pertenecen; pero esa entrega exige responsabilidad, de modo que si se hacen a un lado la Torah, el shabatt y la sinagoga, entre otros aspectos relevantes, equivale a renunciar a las bendiciones.

Quien verdaderamente aspire al judaísmo ortodoxo, tendrá que renunciar a las cosas que le distraen, acercarse a los rabinos, asistir a la sinagoga, vivir con plenitud el shabbat y, sobre todo, abrazar con auténtico amor a Hashem y su instrucción.

No basta con haber nacido en una familia judía o que el linaje indique ese origen, si se vive en el desarraigo de los mandatos de la Torah, como tampoco, estando fuera, creer que se pertenece al pueblo de Israel con asumir algunos elementos; los primeros necesitan retornar a los principios, a su esencia, mientras los segundos, en tanto, requieren la conversión bajo características y condiciones muy estrictas y especiales.

En consecuencia, al judío ortodoxo, al que vive la Torah plenamente, el mundo lo reconoce más allá de cuestiones raciales y materiales por sus actitudes, por su estilo, por la forma en que se conduce y educa a sus hijos, por el respeto a su hogar, por sus conceptos, y si se aísla de ciertas modas, prácticas y situaciones de carácter superficial, es por amor a Hashem y por su deseo de no ofenderlo ni alejarse de su sabiduría.

Por lo mismo, resulta fundamental no confundir a quien se llama judío por origen racial y linaje o simplemente por defender una causa, presentarse ante el mundo con una apariencia o aprender mediocremente el conocimiento de la Torah. El judaísmo ortodoxo es algo más, y se nota en cada acto de la vida porque el compromiso con Hashem y la Torah va más allá de de la temporalidad. Es cuestión del alma más que de cosas.

2 comentarios en “El judaísmo no es moda ni pose

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