Destrozo arqueológico en Cholula

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

En Arqueología, un principio fundamental es, precisamente, no extraer cerámica, entierros, figurillas, metates, puntas de flecha, collares, vasijas y otros objetos sin que existan un plan de salvamento y un registro metodológico, ya que hacerlo equivaldría a retirar las piezas de su contexto y, en consecuencia, perder información muy valiosa; no obstante, es preferible que los materiales permanezcan enterrados hasta que las instituciones autorizadas cuenten con un proyecto y recursos económicos suficientes para realizar las excavaciones y los trabajos de investigación.

Cholula, zona arqueológica que se localiza a aproximadamente siete kilómetros de la ciudad de Puebla de Zaragoza, capital del estado mexicano que lleva el mismo nombre, es ejemplo, en la actualidad, de la devastación del patrimonio cultural e histórico del país, propiciado por las autoridades municipales, estatales e incluso federales, de acuerdo con investigaciones expuestas en el documental “Luz bajo la tierra: la destrucción de Cholula”, realizado por alumnos de cuarto semestre del Centro Universitario de Estudios Cinematográficos, perteneciente a la Universidad Nacional Autónoma de México, y difundido por Aristegui Noticias.

Por medio del documental, los alumnos dan a conocer la destrucción arqueológica del sitio y el descontento generalizado de la población con el proyecto “Parque de las Siete Culturas”, que de acuerdo con las autoridades, contará con estacionamiento, zona comercial, explanada, pista y hotel, entre otros elementos modernos que cubrirán los poros de la tierra y, a la vez, la posibilidad de rescatar los vestigios arqueológicos de tan importante civilización mesoamericana.

Avalado por la secretaria federal de Turismo, Claudia Ruiz Massieu Salinas, el proyecto demuestra una vez más que la ambición desmedida y la falta de cultura, respeto y sensibilidad de autoridades y políticos se imponen sobre la razón y la población mexicana, como la cholulteca que expresó rechazo total al proyecto y fue reprimida por cuerpos policíacos.

La obra del denominado “Parque Intermunicipal Cholula”, se desarrolla dentro del polígono de protección de la pirámide, atenta contra el acervo arqueológico y pisotea la dignidad y cultura de por lo menos medio centenar de pueblos vecinos; aunque parece que las autoridades de este país ya están acostumbradas a arrasar con el patrimonio mexicano, como ocurrió en Teotihuacán con la construcción de Walmart.

En lo que parece más negocio privado de autoridades y políticos municipales, estatales y federales, las máquinas excavadoras arremeten contra el patrimonio de los cholultecas, poblanos y mexicanos, mientras una arqueóloga, carente de plan de salvamento, recolecta a toda prisa fragmentos de cerámica.

Tal es, según parece, el concepto de modernidad y progreso que autoridades y políticos mexicanos, coludidos con contratistas privilegiados, pretenden imponer a los mexicanos. Cualquier turista culto, más que sentirse atraído por un sitio arqueológico de gran trascendencia como fue Cholula, experimentará coraje, impotencia e incomodidad al visitar, cuando lo terminen, el nuevo complejo que supuestamente representará derrama económica para la población.

Hay que recordar que la zona arqueológica de Cholula forma parte de los asentamientos con mayor antigüedad en Mesoamérica. Se remonta a las horas del Preclásico Tardío, aunque adquirió mayor relevancia durante el Clásico, época en que formó parte de la ruta comercial de Teotihuacán.

Todo parece indicar que nadie detendrá la obra respaldada por los gobiernos municipal, estatal y federal, y quien pretenda denunciar las tropelías contra la cultura y el patrimonio mexicano, sin duda será embestido por la represión que ejercen los dueños del poder político y económico.

Cholula significa “lugar de huida” o “agua que cae en el lugar de huida”, y fue conocido en la antigüedad como Tlachilhualtépetl, “el cerro hecho a mano”. La gran pirámide de Cholula es la de mayor superficie en Mesoamérica, pues cuenta con 450 metros por cada lado. Sus constructores aprovecharon una elevación natural para edificar basamentos y estructuras que datan de diferentes épocas. En las construcciones sobrepuestas, como acostumbraban las culturas mesoamericanas, existe un túnel que consta de 280 metros de recorrido para los visitantes. El complejo arqueológico cuenta con patios ceremoniales y las pinturas murales “Los bebedores” y “Los chapulines”. Tal era la importancia de la gran pirámide, dedicada a Tláloc, sobre la que los españoles construyeron, en el siglo XVI, el templo de Nuestra Señora de los Remedios.

Cholula, una de las civilizaciones más antiguas e importantes de Mesoamérica, enfrentó la destrucción de los conquistadores españoles durante los minutos del siglo XVI; hoy, en la hora contemporánea, en la vigésima primera centuria, todo parece indicar que la ambición desmedida de autoridades y políticos, la brutalidad, la ausencia de cultura y respeto a los pueblos, la modernidad mal entendida, los negocios privados a través del poder y la represión contribuirán con la parte que les corresponde para devastar el patrimonio arqueológico de México y el mundo.

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