Toneladas de basura política

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Millones de boletas serán depositadas en las urnas electorales el próximo domingo 7 de junio de 2015, mientras incontables toneladas de lonas, papel, mantas, plástico y otros materiales –basura, al fin- se añadirán a la contaminación e irán a los basureros o rondarán por calles, avenidas y terrenos baldíos cual fantasmas que recordarán campañas políticas de ínfimo nivel para una sociedad adocenada, complaciente, pasiva y manipulada que no asimila las lecciones históricas.

En gran parte de la República Mexicana, como es el caso de Michoacán, verbigracia, la mayoría de las campañas, salpicadas de ataques y ausencia de propuestas, no despertaron entusiasmo en la población. Las declaraciones mediáticas, la llamada guerra sucia, el desorden y la soberbia suplieron la creatividad, la inteligencia y las propuestas; además, esbozaron, en parte, el estilo de gobernar y legislar de cada uno y, por lo mismo, de quienes resulten electos. No habrá algo novedoso en los ejercicios gubernamentales y legislativos.

Los rostros “nuevos”, bien maquillados, para no mencionar el término photoshop, no dejan de ser recomendados de la clase política, y quienes enfrentarán, en la Cámara de Diputados, las presiones y trampas de aquellos que conocen las rutas y el sabor del poder. Carentes de experiencia y contacto con las mayorías, a las que supuestamente representarán, tendrán que someterse a los dictados de la élite gobernante, e incluso uno de sus primeros retos será aprobar el presupuesto federal de egresos e ingresos de 2016. Claro, los resultados son previsibles: mayor cantidad de gastos para los requerimientos presidenciales y programas que coadyuven a mantener a los gobernantes en el poder, y menos cultura, educación, medicinas, equilibrio ecológico y desarrollo para la población.

Con relación a las caras ya conocidas, habrá que revisar minuciosamente, en el lapso de los próximos días, sus trayectorias, su comportamiento dentro de los cargos que ejercieron en el pasado, sus bienes patrimoniales, su desempeño en las campañas y hasta sus propuestas, si es que las tienen. Nadie cambia con un nuevo aspecto en el semblante. Recordemos que las risas dibujadas de manera permanente, no siempre han representado resultados favorables para Michoacán y México.

Ante la ausencia de compromisos y propuestas que verdaderamente respondan a los planteamientos y problemas del México de la hora contemporánea, aunado a la abundancia de críticas, descalificaciones y golpes, es fácil trazar el mapa económico, social y político de las entidades y el país en general. Todo, parece, continuará igual para millones de mexicanos que empobrecen y atestiguan el enriquecimiento y fortalecimiento de la clase gobernante cada vez más aferrada a las delicias del poder, igual que las sanguijuelas tan proclives a depredar y vivir de los demás.

¿Acaso alguien prevé un proceso de transformaciones para Michoacán en lo particular y México en lo general? ¿En alguna región del país alguno de los candidatos políticos motivó a las masas y las exhortó a sumarse a un proyecto integral de desarrollo? ¿Se notó entusiasmo?

La propaganda no es respuesta a los problemas y necesidades de México. Sólo es eso, mercadotecnia -y de pésimo ingenio, por cierto- que muestra, al estilo Televisa y TV Azteca, rostros retocados y frases sin sentido. Claro, coexistimos en una nación como de telenovela, pero así lo elegimos porque es lo que nos convence y satisface, a pesar de que conozcamos los resultados de las licencias que concedemos a los políticos.

No obstante las campañas de bajo nivel que se desarrollaron en todo el territorio nacional, el domingo 7 de junio de 2015, millones de mexicanos acudirán a las urnas a emitir su voto. Por alguien tendrán que sufragar. Lo razonable será que los ciudadanos cumplan su derecho y responsabilidad como mexicanos, ya que no acudir a las casillas o tachar todas opciones con el argumento de que demostrarán rechazo o descontento hacia la clase política mexicana, solamente causará risa a la élite del poder y favorecerá a quienes trabajan día y noche en los subterráneos para comprometer el voto, comprarlo u obligar a la gente, en algunos sitios, a sufragar por ciertos aspirantes políticos.

Si ellos, los candidatos políticos, fueron incapaces de ofrecer alternativas viables, proyectos integrales, planteamientos inteligentes, dentro de unos días corresponderá a la sociedad mexicana la oportunidad y el turno de demostrar que ya superó su estado de somnolencia y que emitirá su voto por las opciones menos dañinas. Así, los candidatos electos tendrán el respaldo popular, pero también millones de manos que los señalarán en caso de que intenten traicionar la confianza mayoritaria, enriquecerse a través del ejercicio de los cargos públicos y destruir al país, como lo han hecho generaciones de políticos a través de las décadas. Millones de boletas serán depositadas en las urnas e incontables toneladas de propaganda se convertirán en basura que podrían sumarse al muladar de lo que todos estamos haciendo de México. Cada uno tiene la decisión.

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