Lo que me enamoró de ti

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Admito que no fue tu belleza física, sino tu riqueza interior, lo que me enamoró de ti, porque de nada sirven el cuerpo y los rasgos atractivos si las personas carecen de sentimientos.

No fue la camisa que me regalaste la primera vez, sino tu interés de rescatarme del abandono en que me encontraba, tu intención de que siempre luzca ante los demás con porte distinguido y seguro, y tu recomendación para que defienda mi dignidad humana, lo que me cautivó de ti.

Tampoco fueron los arreglos florales que te envié o que muchas veces, haciéndome pasar por el florista o el mensajero, llevé a hurtadillas a tu domicilio, sino tu capacidad de asombro y la nobleza de tu ser para devolverme las gracias envueltas en las más bellas y tiernas palabras, lo que me atrajo a ti.

Estoy seguro de que no fueron los restaurantes y lugares que recorrimos juntos, sino tu disposición a ser feliz y compartir el amor y la vida conmigo, lo que me encantó de ti.

Gritamos henchidos de emoción al jugar en el jardín, al perseguirnos en el bosque, al atravesar el río por un tronco, al mirarnos y reír como dos locos enamorados; pero tengo la certeza de que no fue la idea de distraerme y renunciar, en determinados períodos, a la formalidad, sino la alegría de estar contigo, lo que influyó para tomar tus manos y mirarme retratado en tus ojos.

Iba  por mi ruta existencial, pero no fue, lo confieso, el hecho de haber coincidido contigo en algún paraje, sino la oportunidad de darles sentido a nuestros caminos, a la vida de ambos, lo que me estimuló a elegir el sendero más resplandeciente.

El anillo que antaño coloqué en tu dedo y el que tú, a la vez, pusiste en el mío, en medio del palpitar de la naturaleza, ante las voces del río, el concierto de las aves y los gritos de la vida, no fueron causa para intentar atraparnos, y así sentí que el amor de ambos era libre y auténtico, pleno y seguro, luminoso y eterno.

Ahora estoy convencido de que no fueron la canoa, el yate, la banca, el puente, el jardín y la fuente, sino la sencillez de tu ser tan especial y distinto, lo que provocó que desmantelara mi mundo artificial para juntos, siempre tomados de las manos, presenciar las auroras y los ocasos, el sí y el no de la vida.

Musa mía, no fue el arrebato de una pasión, como sucede con la gente de aparador, sino la promesa de un amor diferente, pleno y sublime, lo que finalmente me convenció de que eres tú el ser especial que busqué toda la vida.

Observo el ayer, el hoy y el mañana, siempre a tu lado, porque ahora sé que no fue un gusto pasajero, sino un amor auténtico, lo que me unió a ti, con todo lo que somos, con nuestras luces y sombras, con los trozos de historia que cargamos, con las puertas y ventanas que abrimos y cerramos, con el sueño que compartimos de ascender los peldaños de la escalinata que conduce hacia la dicha infinita.

Un comentario en “Lo que me enamoró de ti

  1. Escritor, hiciste de esta confesión un poema hermoso un texto envidiable del comienzo de este amor que se profesan ustedes dos es algo único e inquebrantable.
    Que forma tan sublime de reconocer la llegada de tu musa de tu amor a tu vida, me emociona mucho y te admiro Santiago eres un gran artista, Felicidades

    Le gusta a 1 persona

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