Anoche

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Anoche, mientras dormías, derramé en las calzadas del parque las letras del abecedario y las palabras del diccionario para correr, jugar y reír contigo sobre la alfombra que formé y así, tomados de las manos, mostrarte el poema de amor que compuse para ti.

También, mientras te arrullabas en el sueño, sustraje agua del pozo con la ilusión de crear un lago que todos los días, al amanecer y al atardecer, refleje nuestras imágenes, abrazados, durante las horas de contemplación y silencio que tanto disfrutamos, y que en las noches retrate la constelación que pretendo bajar para ti.

No descansé anoche porque visité los nidos de las aves, en las frondas del bosque, para solicitarles sus notas y componer, inspirado en ti, el más subyugante de los conciertos.

En la noche, cuando el resplandor de la luna asomaba por tu ventana, recogí pétalos de rosas que dispersé sobre la tierra y la hojarasca con la finalidad de recostarnos tú y yo, los de siempre, y mirar las nubes rizadas e incendiadas por el sol, con sus formas mutantes y caprichosas, en su interminable peregrinar.

Gocé el ambiente nocturno, a la hora que te mecías en el sueño, principalmente al contar las estrellas que descolgué con paciencia para regalarte un collar de brillantes.

Armé, en la madrugada, un columpio para mecerte y jugar contigo como dos pequeños, reír igual que un par de enamorados imparables y brincar obstáculos, piedras, troncos y zanjas.

Igualmente, antes de que la luminosidad del amanecer disolviera las sombras nocturnas, recolecté libélulas, pájaros y mariposas para invitarte a volar por rutas y parajes insospechados en total libertad.

Me dediqué a fabricar baúles y cajas de madera para contener el viento de la noche y la madrugada que atesorado, como lo tengo, susurrará a tus oídos la voz de Dios, los suspiros de la creación, el palpitar de la vida y los latidos de nuestros corazones.

Emocionado, poco antes de la aurora, construí una escalera para llevarte a la altura, donde coros de ángeles con arpas y liras cantarán y tocarán melodías para nosotros.

Observé la puerta y las ventanas de tu casa durante el ocaso para llegar a tu lado y llevarte conmigo a confundirnos entre las olas, correr en la arena, escondernos en la maleza, arrancar a la fruta el sabor de la vida y abrazar la alegría con el amor que reflejan nuestras miradas y sentir el pulso de tu corazón y el mío al unirnos. La de ayer fue una noche de labores porque tendí el puente al amor y la felicidad que pretendo obsequiarte esta mañana prodigiosa y de ensueño.

 

 

 

 

 

 

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