Más que un contrato

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Tú lo sabes, es para ti, con el amor que une nuestros corazones

Aclaro que no es que uno se dedique a cortejar a alguien y compre o diseñe un guión para disfrutarlo a su lado durante los momentos de alegría y placer y esconderlo en las horas de dolor y tristeza; se trata de permanecer enamorado a las siete de la mañana, a mediodía, a las ocho de la noche y a las tres de la madrugada, a toda hora, cada instante de la vida, porque el amor no se mide por tiempo ni distancia. Tiene otros valores. Como que viene del cielo.

Tampoco se trata de condicionar la alegría a lo soleado de las mañanas ni malhumorarse si la tarde es lluviosa e impide pasear o asistir al cine o al teatro, quizá porque las gotas de los aguaceros pueden resultar divertidas si uno decide recibirlas en la cara, en la espalda, en los brazos, en las piernas, y empaparse, correr, girar, reír, jugar y agradecer a la vida el encanto y la dicha de sentir y ser feliz. No importa, en ese caso, que el calzado se manche de lodo ni que la ropa se empape porque lo otro, el amor, la alegría, la diversión y la convivencia, carecen de etiquetas con precio.

Ante la tormenta, uno y otro tienen la alternativa de separar sus corazones al entristecer o enojarse mientras observan las gotas deslizar por los vidrios empañados de las ventanas, o unirlos en un latido universal si hacen de la tarde gris y húmeda un punto de encuentro romántico y dichoso.

No es que uno, al expresar “te amo”, diga palabras elaboradas por convencionalismos o hábito; es porque en verdad se siente y se vive con detalles, miradas y hechos.

Es uno, al enamorarse de otro ser, quien se interesa en buscar un rincón no para mancillar la belleza del amor ni traicionar la confianza, sino con la intención de compartir las miradas, el pulso del mar, la quietud inconmensurable del firmamento, el silencio de las almas y la calidez de las manos que saben dar cariño.

Mi amor es como el tuyo, no se basa en cláusulas ni en condiciones ni advertencias; es un sentimiento excelso, tan magistral como una noche estrellada, el mar con su hermosura y majestuosidad, la brillantez del sol y el vuelo de las aves.

Gracias a lo sublime de nuestros sentimientos, a la frecuencia de las almas de ambos, tu corazón y el mío escapan de esas cosas rutinarias del mundo que al final de la existencia sólo dejan atrás tristes recuerdos y posibilidades extraviadas de encanto y felicidad.

Oh, el amor, el enamoramiento. Uno, al vivir tal estado, es capaz de construir una torre para admirar el mundo dignamente desde la altura y contemplar sus paisajes con las luces y sombras que le rodean; aunque también, y eso me emociona, con la intención de permanecer más cerca del cielo.

Inútil sería, en el amor, comprar grilletes o firmar contratos. El amor es algo excelso porque se siente desde lo más íntimo del ser, por vivirse plenamente sin apariencias ni maquillajes. Es un sentimiento auténtico, pleno, sublime, ajeno a elementos artificiales.

Es que uno, al amar, no pretende imitar un guión ni seguir los caminos de las multitudes. Yo, al amarte, te ofrezco una historia cotidiana, alegre e intensa, distinta e irrepetible, para que al concluir la jornada terrena, en cada página quede constancia de que uno puede dar y recibir los sentimientos más bellos y nobles aquí, en el mundo, como preámbulo de los capítulos magistrales que protagonizará allá, en los jardines de la inmortalidad, en cuyos riachuelos diáfanos miraremos retratados nuestros rostros.

30 comentarios en “Más que un contrato

  1. Santiago, admiro tu sensibilidad y talento. Continúa inspirándote, escribiendo y compartiéndonos tus textos no para gusto de gente vacía, no, de ninguna manera; házlo para quienes sí tenemos educación y sabemos apreciar el arte, los sentimientos y los ideales. Pienso que lo burdo se va a la basura y lo bueno queda como muestra de los valores, por eso sigue adelante sin que tropieces con quienes saltan en los charcos. Saludos.

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  2. Parafraseando su publicación: “… el amor tiene otros valores. Como que viene del cielo. El amor se siente desde lo más íntimo del ser, por vivirse plenamente sin apariencias ni maquillajes. Es un sentimiento auténtico, pleno, sublime, ajeno a elementos artificiales que no necesita de contratos ni grilletes”.

    Festejo sus palabras y coincido absolutamente con usted Santiago. El amor, así como lo define, es inmenso amor… con pleonasmo intencional.

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  3. estoy de acuerdo contigo en que el amor no es un contrato ni son cadenas como muchos pienan porque con las cadenas uno piensa quitarlas para escapar y con la libertad se piensa en el regreso cada dia al lado del hombre que uno ama, me gusto mucho tu texto.

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  4. mande un mensaje pero no se subio por eso mando otro, decia que todos los dias siento como devocion leer tus textos porque llegan a mi corazon y me llenan de entusiasmo e ilusion pero ahora temrano cuando abri tu bloggh lei el mas reciente y me gusto mucho y con pena y respeto te digo que llegaste a mi corazon de mujer con tu publicacion, la verdad es que me gusto bastante y lo siento aqui en mi corazon como para recordarlo y pensar todo el dia

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  5. Inteligente, artista y distinguido, Santiago Galicia Rojon Serrallonga. Llegas a los corazones con la sensibilidad de tu arte y a la razón con tus reflexiones. Saludos.

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