¿Por qué eres mi musa?

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

¿Qué puedo decirte si cualquier expresión resulta minúscula comparada con la luminosidad de tu alma? El amor es superior a las palabras porque viene de lo alto. Si eres mi musa es porque te amo y prometí hacerte muy feliz, y también por compartir una historia y un sendero

Quien elige ser artista, prefiere contemplar las estrellas y reproducir e inspirarse en su lenguaje, su música y sus formas, no desprenderlas del cielo para dejar ausencias dolorosas. El arte es un ministerio, un estilo de vida especial que también acerca, si existe el deseo, a los jardines de la eternidad, quizá porque uno, como autor, cuando busca inspiración, se zambulle en las profundidades del universo para descubrir la unión de letras, signos musicales y formas que al plasmar en obras, llegan a las mentes y a los corazones humanos para deleitarlos y recordarles que la vida es algo más que codiciar bienes materiales y coleccionar pasiones y capítulos baladíes, que existen tesoros en el interior, que cada día es irrepetible y se suma a la fugacidad de la historia, que las horas son un sí y un no con la oportunidad de crecer y probarse. El arte es la dulzura de la vida, el encanto de los días, el adorno en la historia de hombres y mujeres, la emulación, en miniatura, de la creación. Es sensibilidad, acaso porque viene de lo alto. Sin el arte, el firmamento de la existencia permanecería apagado, ausente de luceros. En el arte, las musas no faltan porque son la inspiración, y si para algunos representan, de acuerdo con la Mitología, las nueve deidades que habitaban en el Parnaso o en el Helicón con el objetivo de proteger las ciencias y las artes liberales, presididas por Apolo, o para otros son la sensibilidad creativa de los autores, como escritor afirmo que tengo una muy especial que aparece cuando bordo letras y palabras en las libretas de apuntes u oprimo una tecla y otra: tú. Hay quienes preguntarán, no dudo, la razón por la que tengo una musa real, si el proceso creativo posee una ruta etérea y mágica, y uno, como autor, conoce el itinerario a la grieta del arte y la inspiración. Mi respuesta es que tienen razón al pensar que yo solo podría escribir mis obras literarias; pero este día quiero aclarar, tomado de tus manos, que si te elegí como musa es porque nuestras almas, al reencontrarse, decidieron compartir el amor y la alegría de la vida, de modo que al explorar mi interior, donde yacen inconmensurables riquezas, siento tu compañía y juntos buceamos en busca de letras y palabras hermosas y subyugantes. Alumbras mi nado en las profundidades. Y vamos más allá, lo confieso al mundo, porque anhelamos cruzar fronteras que nos conduzcan al paraíso alguna vez prometido. No podría ser mi musa una mujer que no me inspirara amor ni me cautivara; tampoco aquella que permaneciera distante de las riquezas y las virtudes celestes. Tu rostro femenino, siempre alegre y sonriente, embelesa porque en tus ojos asoma la mirada de Dios; en tu voz, en tanto, se reproducen los murmullos del cielo; tus manos transmiten el apoyo y la calidez de los ángeles; tu corazón, unido al mío, palpita al ritmo de los sentimientos más bellos y sublimes de la creación. Por lo mismo, cuando navego en los océanos interminables de la imaginación, tú, musa mía, me acompañas e inspiras y es así como al lanzar la red, pesco letras de diamantes que enlazo para que brillen y perduren siempre en la memoria y los corazones de la humanidad. Alguien burdo, materialista, proclive a los apetitos e impulsos pasajeros, definitivamente no podría inspirar a quien escribe, pinta o compone música porque el arte, ya lo dije, proviene de las alturas, y lo elevado se relaciona con los ángeles, con los luceros, con Dios. Quien ama como tú, con un estilo diferente y especial, y derrama a su alrededor alegría y vive con principios sólidos, inspira y estimula la creación de obras cautivantes e inmortales. Eres mi musa porque te amo. También lo eres por el resplandor de tu alma, por tus principios, por los detalles de cada día, por el tiempo que me dedicas, por tu estilo irrepetible, por traer la fragancia del cielo, por derramar en mí los sentimientos más sublimes, por jugar y reír conmigo, por compartir una historia y por ser tú mi amor eterno.

57 comentarios en “¿Por qué eres mi musa?

  1. Eres un hombre que se siente luego luego distinto y bello, como si las letras te salieran del corazón o las trajeras de un lugar encantador y las colocaras en el corazón de uno, hasta que despiertas sentimientos lindos y ganas de estar contigo siempre para verte escribir y mirar tu forma de inspirarte.

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  2. Como mujer culta y educada, diré con todo respeto hacia ti, Santiago Galicia Rojon Serrallonga, que los excesos que cometen algunas de tus lectoras son desafíos a quienes verdaderamente reconocemos tu talento de artista, tu capacidad de escritor, tu inteligencia y tu sensibilidad. Es natural que estas personas se enamoren sin conocerte porque tus escritor cautivan y qué mujer no quisiera tener un gran amor; pero lamentablemente demuestran su pobreza espiritual y su soledad. Hablas de una mujer a la que amas demasiado, a tal grado que aseguras que deseas extender tus sentiientos hasta la eternidad, y estas lectoras hasta dudan de su existencia o se atreven a aspirar ser las otras, las segundonas. Yo, como mujer decente, no me atrevería a proponerte que me compusieras textos inspirados en mí ni que me dediques poemas a la luz de la luna. Te admiro y no dejaré de leer tus publicaciones que son hermosas y siempre aportan algo profundo y bello. Cuenta con la admiración y el respeto de una lectora ávida de conocer más obras tuyas.

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  3. Soy pobre de lenguaje ante la riqueza de tus textos, por eso solamente diré que me gustan tus publicaciones y penetran a lo más hondo de mi corazón.

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  4. Los días de la existencia transitan impostergables, son un sí y un no, la oportunidad de crecer o resbalar y medirse, la acumulación de capítulos bellos o discordantes. Un día, entre el suspiro del nacimiento y el del final, uno se da cuenta, si es el caso, que durante su jornada terrena dejó huellas indelebles que otros siguen o tristes e ingratos recuerdos que pronto se desmoronan. ¿Por qué mi comentario? Simplemente porque es lamentable, y lo digo con todo respeto, que innumerables seres humanos no se valoren ni se respeten, como ha sido el caso aquí, en el blog que comparto amigablemente, de algunas lectoras que pretenden llamar la atención y pierden toda dignidad a cambio de exhibirse y ofrecerse cual mercancía. Como escritor y periodista, siemre trato de defender y respetar la libre expresión; sin embargo, existen límites y valores, de modo que si en este caso escribo respetuosamente sobre el amor y dedico mis líneas a la mujer que amo, a quien es mi musa, resulta aberrante que surjan comentarios de personas que entren en rivalidades absurdas, incluso sin conocerme, para ofrecerse como encuentro casual de esquina. Específicamente me refiero a una persona de apellido Cross, a quien no conozco, quien se ha dedicado a molestar y colocarse en el papel de mujer sin dignidad ni valores. La vida es bella y breve como para decidir colocarse el disfraz de objeto y perderla en superficialidades y asuntos pasajeros e intrascendentes. Me considero respetuoso con toda la gente, pero también exijo el mismo trato para mí. La mujer a quien dedico mis textos, ya lo he comentado, es un ser extraordinario y especial, ajena a la vida pública. Por lo mismo, es una dama que merece respeto y yo, como la otra parte de su corazón, tengo la responsabilidad de cuidarla. Agradezco a todos mis lectores el interés y el tiempo que dedican a mis publicaciones, como también valoro sus comentarios y que les gusten el estilo y el contenido. En verdad, recibo sus comentarios con un abrazo y mucha alegría. Todos los comentarios, positivos o negativos, son bienvenidos porque de alguna manera son una retribución al esfuerzo de crear y un puente de comunicación con el público que tan amablemente lee mis textos, cortos o extensos. Así que son bienvenidas todas sus expresiones, menos aquellas tendientes a denigrar a otras personas, faltar al respeto o afectar a mi musa. Ella merece todo el respeto y siempre lo tendrá de mi parte porque el amor, cuando es auténtico, procura el bien y la felicidad de la otra parte del corazón. Gracias por leer mis textos y por la atención que tienen al publicar sus comentarios.

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    • Por cierto, cuando uno ama sinceramente a otra persona, como es mi caso, la fidelidad se da automáticamente. Es imposible distraerse con alguien más porque el amor auténtico desconoce titubeos y traiciones. El mío, por cierto, pertenece a mi musa, quien por cierto, aprovecho para recordarlo, es un ser de virtud modelo, alguien muy especial que ha contribuido a hacer de mi vida un cielo maravilloso, indidudablemente preámbulo de la morada prometida.

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