Pedrito, el mentiroso

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Pedrito, el pastorcillo, disfrutaba mucho cuando engañaba a los aldeanos con la supuesta presencia de un lobo que pretendía devorar su rebaño. Cómo reía cuando los hombres acudían a su auxilio y lo descubrían burlón. Volvía a gritar y los vecinos del pueblo, convencidos de que verdaderamente se encontraba la fiera ante el muchacho, regresaban en su búsqueda para salvarlo y nuevamente lo descubrían mofándose de ellos.

Tras repetir sus mentiras, a la siguiente mañana apareció el lobo ante Pedro, quien gritó despavorido sin lograr la ayuda de los aldeanos, que coincidieron en que se trataba de una nueva mentira. El animal devoró varias de las ovejas y hurtó otras para la cena, según el relato infantil. El pastor aprendió que la mentira trae, al final, consecuencias negativas.

Cuando los niños escuchan la narración, aprenden que las mentiras son negativas y que igual que aconteció con Pedro y su rebaño, pueden representar problemas muy serios en la vida; sin embargo, en México parece que a algunas personas, cuando eran menores, sus padres les leyeron “El príncipe”, de Nicolás Maquiavelo, “El arte de la guerra”, de Sun Tzu, las lecciones del poder y otras obras que enseñan a ejercer control y dominio sobre los demás sin importar los medios.

Lamentablemente, esos niños crecen con la ambición de conquistar el poder para manipular a la sociedad y enriquecerse a niveles escandalosos, sin que les importe que millones de familias carezcan de alimentos y medios para subsistir o enfrentar enfermedades.

El síndrome de Pedrito es común en muchos funcionarios públicos y políticos mexicanos, quienes mienten a la sociedad con cinismo y descaro, como ya es costumbre, verbigracia, con la promesa de no incrementar las tarifas eléctricas y los precios del gas, diesel y gasolina, y al poco tiempo realizar ajustes que definitivamente lesionan la economía nacional.

La corrupción, el desinterés y la incapacidad de autoridades y políticos han provocado desorden en las variables económicas que tanto lastiman y denigran a los más de 120 millones de mexicanos que coexisten en un país resquebrajado por innumerables problemas.

En medio de inseguridad, burocracia, corrupción, impunidad, rezagos, miseria, injusticias e ilegalidad, las autoridades siguen con su táctica de mentir a los mexicanos. Sólo hay que lanzar el anzuelo al océano gubernamental para extraer algunas piezas que bien pueden examinarse, como es el caso de la llamada reforma energética, de la cual, al defenderla el mandatario nacional y sus colaboradores, prometieron que beneficiaría a los mexicanos, que las acciones redundarían en ahorros significativos, que incrementarían la productividad, que habría ahorro significativo, versus la dolorosa realidad que periódicamente entrega a la población un paquete con el aumento doloroso y perverso en los precios de los combustibles y el gas o en las tarifas eléctricas.

¿Por qué mentir a los mexicanos y prometer desarrollo, cuando las políticas gubernamentales tienden a destruir a las empresas generadoras de empleos y riqueza, a las familias y al país? ¿Cuál es el afán de declarar a favor de la población y en los hechos actuar en su contra?

Resulta que poco antes del cambio de horario -esquema, por cierto, que definitivamente no contribuye al ahorro de energía-, y  después de sus celebraciones tradicionales de noche de muertos, los mexicanos regresan al mundo de los vivos, al país de los que padecen las consecuencias de la sumisión ante un gobierno ambicioso, autoritario e insensible, y en lo sucesivo, aunque les hayan prometido lo contrario, tendrán que ser más austeros porque la Comisión Federal de Electricidad aumentó sus tarifas, medida que afectará a hogares con niveles de alto consumo y comercios e industrias, es decir a quienes invierten sus capitales, generan empleos y contribuyen, a traves de sus impuestos, al engrandecimiento de la nación, y claro, también a acrecentar las fortunas de aquellos que pellizcan recursos al presupuesto público.

De acuerdo con el comunicado de la Comisión Federal de Electricidad, con relación a octubre pasado, este mes de noviembre las tarifas para el sector industrial presentarán aumentos del 5.6 al 7.2 por ciento.

En el caso del sector comercial, las tarifas registran aumentos del 3.3 al 5 por ciento de octubre pasado al actual mes de noviembre. En tanto, la tarifa de uso doméstico de alto consumo, presenta un ajuste al alza de 3.3 por ciento, también de octubre a noviembre de 2016.

Si se relacionan los incrementos de noviembre de 2016 con las que se encontraban vigentes en el mismo mes de 2015, se notará que se trata de porcentajes del 25 al 30 por ciento para el sector industrial, del 17 al 23 por ciento en el caso de los comercios y del 17 por ciento para el uso doméstico de alto consumo.

La Comisión Federal de Electricidad justificó los incrementos al argumentar que los insumos que utiliza en la generación de energía han presentado aumentos sustanciales en sus precios, ante lo cual habría que preguntar cuáles son los beneficios que la clase política mexicana ofreció a la sociedad.

Con bastante orgullo y presunción, la paraestatal asegura que no se registrarán cambios en las tarifas domésticas de bajo consumo, pues “cerca del 99 por ciento de los hogares en México se encuentran” en ese rango, lo que equivale a 35.5 millones de clientes.

En realidad, si alguien se atreve a afirmar que millones de hogares mexicanos estarán exentos de tan lastimoso aumento, hablará con ambigüedad y cierta perversidad porque si bien es cierto que no se encuentran incluidos en las nuevas tarifas, es innegable que tendrán que pagar mayor cantidad de dinero al comprar alimentos y toda clase de mercancía debudi a que industriales y comerciantes aumentarán los precios de sus productos si no desean perder utilidades y quebrar.

Pedrito volvió a mentir a un pueblo distraído, totalmente enajenado con el teatro que les ofrecen la televisión y las redes sociales, sólo que el peligro que se proyecta sobre la nación mexicana será peor que las travesuras del pastorcillo o la devastación que provocó el lobo que devoró las ovejas.

5 comentarios en “Pedrito, el mentiroso

  1. Es inegable que el pueblo esta distraído pues el gobierno sigue haciendo mal uso de su poder y muy pocos protestan. Parece que muchas personas nunca leyeron la historia de Pedrito el mentiroso.. . Despertemos !

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  2. Es inegable que el pueblo permanece distraído por que no hay ninguna reacción . El gobierno sigue con sus abusos y muy pocos denuncian. Me parece que mucha gente no ha leído “Pedrito el mentiroso”. Es hora de leer, de enterarnos, de despertar!

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  3. Vaya forma de denunciar un engaño más del ejecutivo federal. Lo lamentable y doloroso es que todo seguirá igual, la voz y la conciencia de unos cuantos poco eco hace en una sociedad por demás “de pan y circo”, “bicicletera y globera”.

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  4. QUE ESTO NOS HAGA REFLEXIONAR SOBRE A QUIEN SE LE DA EL PODER DE GOBERNAR Y TOMEMOS CONCIENCIA QUE CADA SERVIDOR PUBLICO ES SERVIDOR DE LOS CIUDADANOS E HAY SU NOMBRE SERVIDOR PUBLICO, PERO LOS POLÍTICOS CORRUPTOS DEBEN DESAPARECER DE CARGOS PÚBLICOS ESO ES NUESTRA TAREA DIFÍCIL PERO NO IMPOCIBLE.

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