Palabras que naufragan y tú y yo compartimos

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Sí, es a ti a quien me refiero, mirada de espejo

¿Dama? ¿Caballero? Acaso son conceptos que la humanidad de la hora contemporánea borró de su memoria, quizá se trata de palabras que naufragan en la inmensidad del olvido, tal vez los antifaces y la vorágine del minuto presente los ignoró. Términos, parece, que desbarrancaron a profundidades insondables, que resbalaron una noche incierta al océano de la amnesia y que hoy destacan, cual objetos de museo, en las vitrinas de los diccionarios y en las páginas de las novelas románticas. Sonrojan a muchos los términos dama y caballero, probablemente por considerarlos anticuados e implicar un estilo de vida especial y mágico, diferente al de los rostros baladíes y superficiales, envuelto con el encanto del amor, los detalles, las ilusiones y el consentimiento. Soy de los hombres que abren la puerta del automóvil a una mujer y prefieren compartir desde una banca la puesta de sol una tarde de verano, que dedicar momentos fugaces a arrebatos febriles. La caballerosidad se teje con hilos sutiles de oro. La femineidad es el toque sublime que Dios colocó en algunos seres bellos que resplandecen en el mundo. No cualquiera es dama o caballero. Son títulos nobles que distinguen a mujeres y hombres creados con arcilla diferente, con una fórmula secreta, con el polvo de la inmortalidad. La caminata impostergable de las horas y la marcha presurosa de los almanaques me han regalado la oportunidad de entregarme a tu alma, al ser femenino que deja huellas hasta en los signos de apariencia insignificante, pero que proyectan la grandeza de tu esencia. ¿Qué vale más, pregunto, un maquillaje trivial o las manos que hasta en lo más pequeño marcan un detalle? Me he fijado en ti, mirada de espejo, hasta descubrir que eres así, encantadora y especial, capaz de colocar un moño en la inmensidad de la llanura. Atrás de ti hay huellas indelebles y adelante se extiende un horizonte prodigioso, incendiado por las luces y los faroles del cielo. Es la luz que emanas. Perteneces al linaje de mujeres que valen por su esencia, por su estilo de vida, por derramar detalles en todo cuanto les rodea. Una dama, al enamorarse, da un sentido más hermoso y real a quien tiene la dicha de recibir sus sentimientos, igual que la brisa del mar o las gotas de la lluvia. Es una garantía de amor, fidelidad y ensueño. Quiero ser, ya lo he dicho, el caballero que abra la puerta, conceda el paso, ofrezca el asiento, regale promesas y hechos, proporcione alegría y risas, acerque la silla, ame y abrace con ternura, consienta, viaje, juegue, sueñe y viva con la dama que eres. ¿Quién que es no agradecerá la fortuna de compartir el amor y una historia maravillosa, inolvidable e intensa con una dama, fragmento de ángel que Dios envió al mundo? Yo lo hago cada instante al tener el privilegio de ser el caballero de la dama a quien suelo llamar cielo.

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16 comentarios en “Palabras que naufragan y tú y yo compartimos

  1. ES UN PRIVILEGIO SER UN CABALLERO O UNA DAMA , COSAS QUE EN ESTOS TIEMPOS SE HAN PERDIDO, TAL VEZ INFLUENCIA DE OTRAS CULTURAS, POCA ATENCIÓN ENTRE LAS PERSONAS , COSAS QUE MUCHOS LO BEN COMO ANTICUADOS AL NO ENTENDER EL COMPORTAMIENTO DE UNA DAMA O UN CABALLERO. A MI EN LO PERSONAL NO ME MOLESTA ME LLAMEN ANTICUADA ASI ES MI ESENCIA Y ASI SEGUIRÉ POR EL RESTO DE MI VIDA. UN ABRAZO ENORME , UN UNIVERSO DE BESOS Y MILES DE BENDICIONES PARA TI SANTIAGO.

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  2. Esta esencia de ser dama o caballero no debería ser cosa de moda, se llaman valores y principios, si viste ese ejemplo en tu casa y así fuiste educado seguramente así serás en tu vida, no debería ser o estar de moda debería ser cuestión de observar y valorar como eres , como tratas a los seres humanos y como quieres que te traten, claro pero viene integrado con varias generaciones de ejemplos y educación. (Bueno es mi manera de pensar) a mi no me importa si está pasado de moda, ” me encanta” .
    Definitivamente tu Santiago eres un caballero, ideal para tu dama.

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  3. Tanta belleza de palabras y conceptos solamente cabe en un corazón grandioso y lleno de luz como pienso debe ser el tuyo, escritor formidable. Debe ser un encanto estar contigo y compartir la vida a tu lado. Cualquier mujer se enamora con tus textos. Son bellísimos.

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  4. Admirada por esa capacidad de tratar un tema tan complejo como es el amor, los sentimientos entre un hombre y una mujer, sin caer en absurdos ni en repeticiones… ¡qué capacidad de escritor!

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  5. Podría decirte, como tantas lectoras, que me enamoran tus escritos y llegan a mi corazón, y es cierto, pero prefiero ser más clara y realista y decir que quien recibe tus escritos debe sentirse muy enamorada y dichosa porque quién escribe con este estilo y con tanta frecuencia. Eres un escritor inagotable que compone obras literarias bellísimas. ¿Cómo es la mujer que amas? ¿Cómo reacciona cuando le entregas algún escrito? Creo que debe ser la mujer más enamorada de mundo Quién no con este amor que destilas a través de tus letras. Tu obra es preciosa, preciosa, Santiago.

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  6. Inteligencia, inteligencia, inteligencia, eso reflejan tus textos, Santiago. Eres un ser humano especial, con mucho talento artístico y sensibilidad espiritual. Se percibe tu encanto en cualquiera de tus bellos escritos. Quién como tú para expresar el amor. Vi en un viejo comentario que alguien te llamó escritor del amor y coincido con ese calificativo. Internet es una herramienta maravillosa cuando uno sabe utilizarla. He buscado textos sobre el amor y he comprobado también que tú, Santiago, eres de los mejores escritores. Tienes algo, no sé qué, que da luz a cada uno de tus escritos. Te reconozco con la grandeza que tienes y te admiro.

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  7. De pronto descubro que es usted el mas hermoso y majestuoso atardecer que yo haya disfrutado en toda mi vida, escritor. Un lindo y cálido atardecer con esencia de caballero. Es una dicha haberle encontrado en este blog.

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  8. Sin darme cuenta, de alguna manera llegué hasta tu espacio oficial de escritor, Santiago. ¿Me recuerdas? Fuimos compañeros en la escuela. Ahora que he leído tus textos hermosos, me trasladé hasta la época en que íbamos a la escuela y recordé tantas anécdotas, aunque vino a mi mente de luego tu imagen, tu imagen de niño precioso y apartado, amigable pero aislado, creo yo porque ya entonces eras diferente. A escondidas te veía escribir en una libreta pero también notaba que trazabas dibujos. Ahora caigo en la cuenta, al recordarte más, que eras totalmente diferente y no te mezclabas en las bromas y pláticas muchas veces burdas de los compañeros. Un día dijiste que tenías una misión diferente a la de la mayoría de la gente y no entendimos. No recuerdo quién de las compañeras te preguntó si estabas enamorado y contestaste que sí, que ya amabas a alguien que aún no se manifestaba físicamente pero que un día coincidirías con ella en la vida.. ¿Ya lo sabías, Santiago? Nada es coincidencia, me parece a mí, y ahora veo, al leer tu obra tan bella, que en verdad había algo extraordinario en ti, como un brillo diferente al de los demás. Ahora lo estoy recordando. Dime, Santiago, ¿cómo es que hace muchos años, cuando éramos estudiantes, dijiste que estabas enamorado de quien aún no se manifestaba físicamente en tu vida? Lo dijiste con tanta seguridad que nos quedamos boquiabiertas y tal vez hasta como decepcionadas porque te confieso que nos gustabas mucho, pero con lo que leí en diferentes textos tuyos, sucedió lo que pronosticaste. Eras un muchacho diferente, con gustos distintos, como si tu camino y el de la mayoría de la escuela fueran diferentes. Como que eras un ser espiritual y tal vez ya escritor que trabajaba en algo muy especial. Ahora que leo tus obras, desde las pequeñas hasta las extensas, porque he de decirte que hasta los textos breves tienen un encanto mayúsculo, pienso que por algo Dios crea seres especiales, como para que aporten cosas lindas a la humanidad, y tú eres uno de ellos. Como dijo una muchachita soñadora en comentarios antes, eres como uno de esos personajes que uno estudia en la escuela y ve muy lejanos, como sustraídos de un mundo mágico. Me siento contenta y me felicito, la verdad, por un día haber sido tu compañera de aula. Hoy eres un tesoro que debe ser reconocido en todas partes porque aunque no recuerdo de dónde eres, formas parte de este país donde vives y amas a alguien que merece igual todo nuestro respeto y admiración por ser tan bendecida con el amor de un hombre que nunca dejará de amarla y respetarla. Me felicito porque no siempre tiene uno el privilegio de tratar a los seres luminosos y preciosos que Dios nos manda. Gracias por tus escritos tan hermosos que me hicieron recordar aquellos años tan bonitos que guardo en mi corazón, Santiago.

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