Promesa

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

¿Te he comentado que tus ojos me conducen a las estrellas y que los luceros de tu alma me trasladan al cielo?

Acaso tus ojos me cautivaron cuando asomé a su interior y miré las profundidades y el destello del cielo, probablemente tu voz acarició mi alma al pronunciar mi nombre, quizá tus manos, al tocarlas, me transmitieron lo sublime de ti y la dulzura de tus sentimientos, o tal vez tu esencia llegó a la mía y te percibí conmigo desde el inicio del diseño y construcción de la obra magistral de la vida. Puede ser que hasta tu estatura me encantó, o que tu cabello, al ser revuelto por el aire, me fascinó. Seguramente tus pestañas, el color de tu piel, tu fragancia y tu boca me parecieron de princesa. No dudo que tus ocurrencias provocan que ría mucho. No obstante, como hombre que ha estado aquí y allá, sé que a las manecillas del reloj no les es permitido acudir con retraso a su cita con el tiempo y, por lo mismo, los rostros otrora lozanos asoman una noche al espejo y descubren con asombro cabellos encanecidos, grietas en la piel y agotamiento en la mirada, motivo por el que no condeno el destino de mis días a la seducción de las apariencias. Hay quienes se entregan e idolatran la envoltura, el antifaz, la máscara, quizá porque les inculcaron la veneración a las apariencias, a la belleza pasajera de los muñecos de aparador, y no la búsqueda de los tesoros que yacen en el interior. Me embelesas, no lo niego; pero confieso que cuando te miré por primera vez, quedé arrobado al definirte, al sentir tu esencia en la mía, al descubrir la luz resplandeciente de tu ser y escuchar, por cierto, los rumores de tu corazón en mis latidos. De ti me encantan tu sonrisa, el estilo de amarme, tu código de vida tan diferente, tus rasgos femeninos, tu sencillez, tu búsqueda del silencio interior, esa forma de ser mujer y no copia de muñeca de vitrina ni baratija, tus detalles y hasta tus movimientos naturales al elaborar un postre. He prometido que te amaré hasta la eternidad, que te haré muy feliz, que seré el caballero inagotable que consentirá a la dama que eres, que al definirte a mi lado supe que no esperaré a alguien más en mi morada y que te ofreceré una epopeya, una historia irrepetible, grandiosa e inolvidable para que tus días, en el mundo, resulten maravillosos, y allá, en las fronteras etéreas de la inmortalidad, sean expresión de un paraíso que ya presientes. Si lo prometo, destello de cielo, es porque te amaré durante los días otoñales y de invierno con la misma intensidad, alegría e ilusión de ahora, en los años primaverales y de verano. Hojearé las páginas quebradizas y sepia con la delicadeza que lo hago con las que ahora brillan. Si me encanta tu imagen de hoy, mañana seguirás presenciando el delirio de este escritor que ama al ser intangible, al alma brillante que mora en un cuerpo femenino. Quizá sea la fórmula para que en el universo y la eternidad resuenen nuestros nombres y seamos tú y yo los de siempre.

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17 comentarios en “Promesa

  1. SANTIAGO AL LEER TUS ESCRITOS , PUEDO CERRAR LOS OJOS E IMAGINAR TODO LO QUE VAS DESCRIBIENDO CON TANTO AMOR CON TANTA TERNURA QUE ME EMBELESO , GRACIAS POR TU REGALO DE ESCRITOR , QUE DIOS BENDIGA TU CORAZÓN Y TE BENDIGA SIEMPRE CON ESA LINDA INSPIRACIÓN, UN ABRAZO ENORME Y CÁLIDO PARA TI Y UN UNIVERSO DE BESOS PARA ESE ENAMORADO CORAZÓN QUE TIENES .

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  2. Hay algunas cosas que me llaman la atención de algunas personas como es que si el escritor está hablando de que promete a una mujer entregarle todo su amor en el mundo y en la eternidad, se entreguen las pobrecitas como cositas sin valor. Eso es lo que denigra a las mujeres, señoritas, tengan dignidad, por Dios. No ensucien nuestra imagen de mujeres y vayan a ofrecerse al mercado de artículos de segunda no en este espacio que es digno y hermoso. Me pregunto si no se dan cuenta de que el escritor no les hará caso porque vive un delirio de amor. Un hombre tan enamorado y caballero no creo que traicione. Son tan poca cosa las dos que se esconden en seudónimos ridículos que solamente causan nauseas. Vayan con sus cochinadas al chiquero.

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  3. Confieso que no ceso de suspirar, escritor. Temo que la continuidad con la que acontece cada suspiro, sea causante del abandono permanente de mi alma en busca de la cercanía con la suya. Su nivel de profundidad, emotividad, espiritualidad y romanticismo es inmejorable, sublime. Asombrosamente sensible y genuina promesa de amor.

    Regalo divino tenerse como ustedes se tienen y aman, Santiago. Grandioso que sus almas se amen tanto y se hayan encontrado como dice una canción “… tanto mundo, tanto espacio, y coincidir.”

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  4. SIENTO TEMOR DE ESCRIBIR PORQUE ES UN GRAN ESRITOR EL AUTOR DE ESTOS ESCRITOS Y LA VERDAD ES QUE NO SE ESCRIBIR NI EXPRESARME CORRECTAMENTE, SOLO QUIERO DECIR QUE SIENTO MUY BONITO AL LEER CADA ESCRITO, FELICIDADES.

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  5. Con tantos halagos para este hermoso texto no me queda más que decir qué es muy bello demasiado bello.Un abrazo y bendiciones , Dios lo conserve por muchos años. .Besos

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