Trozos

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

…quiero raptar al pasado las horas de tu infancia para jugar y sonreír contigo, los años de tu juventud para vivir ilusiones a tu lado, y del presente y mañana pretendo sustraer tiempo con el propósito de fundirnos y dedicarlo a ti

Hoy arranco un trozo de sol para iluminar tus días nublados, volver dorados tus amaneceres y atardeceres, mirar el horizonte con la luz de la esperanza y regalarte los colores de las ilusiones. Desprendo estrellas del firmamento con el objetivo de compartirte sueños e instalar faroles en nuestro sendero. Espero las horas nocturnas con la intención de sentarme a tu lado en una banca y pedir a la luna me preste su sonrisa de columpio para mecerte con suavidad y así conducirte a dulces fronteras. Tomo las fragancias y la policromía de las flores para llevar siempre conmigo tu perfume y las tonalidades de tu cabello, tus ojos y tu piel. Recolecto copos de nieve y cristales de hielo para que descubras, al verlos, la belleza de tu resplandor. Tomo gotas de lluvia con la idea de transformarlas en detalles, quimeras, ilusiones y realidades porque deseo que cada momento, en este y otros planos, seas intensamente feliz a mi lado y sientas el pulso del amor y la alegría. Sí, quiero raptar al pasado las horas de tu infancia para jugar y sonreír contigo, los años de tu juventud para vivir ilusiones a tu lado, y del presente y mañana pretendo sustraer tiempo con el propósito de fundirnos y dedicarlo a ti. ¿Adivinas el motivo de mis anhelos y suspiros? Bien lo sabes porque lo mismo puedo armar tu nombre con letras de hielo y trazarlo en la playa para que las olas mojen la arena y lo lleven a la profundidad del océano, que definirlo en la geometría de la constelación y escribirlo en una servilleta de papel.

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Qué dulce sueño es la vida…

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Todo estaba inscrito en mi vida, en mis sueños, en mi historia; por lo mismo, simplemente la invité a acompañarme, compartir una locura, flotar en burbujas y fundirnos en una estrella, en el hechizo y encanto de resplandecer e incendiar el mundo y el universo con las tonalidades de un amor mágico e inagotable…

Qué dulce sueño es la vida que con frecuencia me regala los minutos y las horas que compartimos un día y otro. Cuán relato tan precioso es la existencia que en sus páginas te incluye a mi lado, libre y feliz, con el amor más fiel y pleno que haya experimentado cualquier ser en el mundo. Qué hermosa es la vida, insisto, que si algún momento distante de mi niñez, adolescencia y juventud te presentí y extrañé tanto, ahora eres mi realidad. Cuánta grandeza existe en la creación que nos concede la dicha de flotar en burbujas diáfanas y esferas de colores, idénticas a nuestros sueños e ilusiones, para reventarlas y volar a realidades prodigiosas. Cuán sabia es la vida que nos acercó cuando más deseábamos amar y mayor era la necesidad de acompañarnos, enlazar nuestras manos y caminar juntos entre claroscuros. Cuánta ternura detecto en la existencia que ha permitido que mezclemos nuestras lágrimas al reír tanto y acercarnos uno al otro, y también -qué maravilla- enjugarlas cuando por alguna causa los tintes del dolor y la tristeza las provocan. Qué consuelo tan grande es la vida que ofrece, a cambio de seguir sus códigos, la esperanza del reposo y la felicidad en una morada donde el principio es final y el ocaso es aurora. Qué sueño excelso e inolvidable es la vida, repito, que nos concede hacer del amor un estilo, una medida, un destino, una historia. Qué misterio encierra la vida que me sientes en ti y te percibo en mí, como si fuéramos las criaturas predilectas y consentidas de Dios.

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Fragancias

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Di lectura a tu aroma. Cuando me acerqué a ti y te abracé, reconocí en tu fragancia los perfumes del cielo y la esencia de tu ser. Supe que estaba junto a la niña de mis juegos, la joven de mis sueños y la mujer de mi historia. Comprendí, por tu perfume, que me encontraba ante mi amor y mi musa

Te percibo y reconozco en sus fragancias. Acaricio sus texturas y siento embeleso al percibir la dulzura del éter que flota alrededor de cada flor y te envuelve, Los aromas de los alcatraces, lilis, girasoles y tulipanes que se mezclan, en la florería, con los de las orquídeas, margaritas, hortensias, gerberas y rosas, dan un sentido mágico y de ensueño a los arreglos que cautivan mi mirada, a los bouquets que semejan poemas, acaso porque me invitan a construir palabras, textos, obras de arte que lleguen hasta las profundidades de tu ser y abran la dulzura de tus sentimientos, o quizá con la intención de que juntos, tú y yo, recordemos la esencia de un amor sin medida que data del principio, cuando Dios fundió las estrellas y pintó el océano, los árboles, las cascadas, la nieve, los ríos, las nubes y la lluvia en el mundo, o tal vez simplemente con el objetivo de tejer sueños e ilusiones y convertirlos en realidades. Cada fragancia me sugiere tus perfumes. En cada aroma identifico la belleza y profundidad de tu mirada, tus manos unidas a las mías, tu sonrisa de niña, tus palabras, los latidos de tu corazón, tus detalles, tu código de vida, tu sonrisa, la forma de amarme y tu estilo tan femenino. Las fragancias de las flores insinúan tu esencia. Son como los colores que definen, cuando los admiro, la naturaleza de tu ser y todos tus rasgos. La orquídea me ofrece un perfume, el tulipán otro y la rosa uno más; pero todos, reunidos en el jardín o en una canasta de lámina, mimbre o porcelana, me regalan el encanto de sentirte conmigo. Cuando acudo a la florería, lo hago con la ilusión de escribirte un poema y componer, por medio de los colores y las fragancias, nuestra historia, todo lo que significas para mí, y llevarte así a un paseo y a muchos más por el mundo, contemplar las estrellas y contabilizarlas una noche romántica, perseguirnos entre los árboles y bautizar cada uno con un nombre especial que siempre evoque nuestros juegos y estancia terrena, hundir los pies en la arena cuando la espuma de las olas la cubran, disfrutar un viaje emocionante, una obra de teatro, la lectura de un libro, una película en el cine, un postre o un café. El aroma de una flor me conduce a tu lado, una mañana, una tarde o una noche, abrazados y en silencio, como tanto disfrutamos esos momentos. Las fragancias de los bouquets, arreglos y jardines son tu perfume, la lectura que doy a la vida, al delirio de nuestro amor.

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En el destierro

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Si alguien preguntara la causa de mi destierro, contestaría que te presiento en mí y ando en tu búsqueda porque eres color de mi vida, musa de mis obras y tesoro del cielo

Ante tu ausencia, los días de mi existencia transcurrirían con sus luces y sombras, e innegablemente navegaría hasta el día postrero con una historia plena y rica; aunque tal vez sin oportunidad de tocar tus manos, besar tus labios y tu frente, abrazarte y sumergirme en la más bella y dulce mirada, contemplarme en su espejo mágico, descubrirme junto a ti y asomar a las ventanas del cielo. No conocería tu voz ni la ternura de tus palabras, ni tampoco el tono de tu plática y tu risa, ecos de murmullos que ahora recuerdo se desprenden de momentos distantes, a tu lado, en el patio y los jardines de un paraíso subyugante. Guardaría en mi memoria los capítulos de mi vida, pero siempre habría un faltante, un déficit, una soledad inquietante. Imagino que sin ti viviría en el destierro y no conocería, por lo mismo, la dicha y el encanto de tener una musa en mis horas de inspiración artística, un ser delicado y femenino durante mi jornada terrena, una dama para el caballero deseoso de convertir los detalles en copos de alegría, cristalizar los sueños e ilusiones en realidades, ceder el asiento y compartir la grandiosa aventura de la existencia. Estaría condenado a la desolación, al confinamiento, quizá porque no habría alguien que te sustituyera. Te extrañaría mucho, aunque no te conociera, seguramente porque traería tu esencia, tus fragancias y tu recuerdo en mí, en algún rincón de mi alma. Evidentemente viviría cada instante, disfrutaría los momentos de mi trayecto; pero no a tu lado, y eso, he admitirlo, produciría una herida incurable en mi ser porque las ausencias duelen y obligan a buscar aquí y allá, en cada espacio, para materializar el reencuentro que se sueña todos los días y las noches. Ahora sé, porque así lo siento, que sin ti sería capaz de vivir como cualquier criatura en el mundo; no obstante, si de pronto notaran mi silencio frecuente y me preguntaran la causa, respondería que es porque extraño a alguien especial que presiento en mi historia y no encuentro a mi alrededor. Mi respuesta sería, creo yo, “es por la ausencia que percibo de mí, es por la búsqueda de una fórmula mágica que Dios colocó en mi ser y en alguien más; es, parece, por el secreto llamado tú y yo”. O quizá simplemente respondería: “es porque la amo e inesperadamente aparecí aquí, en la temporalidad del mundo, en una prueba para medirme, y necesito reencontrarla, descubrirme en ella, definirla, para retornar a los arcones de Dios, donde las notas musicales, la paleta de colores, las fragancias y los rumores son arrullo de quienes se funden en los sentimientos más excelsos”.

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Secreto de un amor

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

De nadie podría ser amante de la pluma porque sólo tengo una musa, y eres tú. Compartimos un gran secreto

El secreto de este amor consiste en despertar y dormir enamorado de ti, como si cada día fuera el primero y el único para abrazarte y sentir los latidos de nuestros corazones, besar tus labios y llevar conmigo tu sabor, mirar tus ojos y descubrirnos juntos, tomar tus manos, impregnar tu fragancia y percibirte a mi lado. Es sentirte conmigo, ser fiel y pensar en ti, aunque en ese momento cada uno permanezca ocupado en sus tareas. Es llegar a tu encuentro con la misma emoción, alegría e ilusión del día en que te declaré mi amor. Es cerrar la puerta a la rutina, el enojo, la infidelidad, el resentimiento y las dudas. Es decorar tu existencia con detalles, procurar tu alegría, reír contigo y limpiar tus lágrimas y retirar las piedras del camino si es preciso. Es admirarte y respetarte. Es convertir tu felicidad en la mía. Es construir escalones, caminos y puentes con la intención de conectar al mundo con el cielo para así compartir una historia sin final. Es diseñar esferas con sueños e ilusiones, pero también liberarlos con el objetivo de transformarlos en vivencias, realidades, anécdotas. Es acompañarnos siempre. Es hacer de nuestros días jornadas maravillosas e inolvidables, y del destino que anhelamos un sueño conquistable. Es nacer cada instante. Es darse cuenta de que aunque mi vida podría continuar sin ti, siempre te dibujaría e inventaría porque ya formas parte del pulso de mi ser. El secreto de este amor consiste en que eres mi musa y yo, en tanto, tu amante de la pluma, fórmula que sólo tú y yo entendemos y sentimos.

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Rumores y silencio

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Abro los ojos, beso tu frente y te abrazo con tanta emoción, que en ocasiones, encontrándome en el mundo, creo estar en el cielo

Beso tu frente, cierro los ojos y te abrazo prolongadamente, hasta fundir nuestras almas en un crisol y sumergirnos en el silencio, donde rumores sutiles hablan y confían secretos indecibles. Cuando los detalles, las palabras y los hechos resultan insuficientes para declarar cada día un amor inagotable que se siente, se vive y se sueña hasta convertirse en delirio, estilo, medida y destino, uno recurre al sigilo para escuchar el pulso de la creación, el universo, el mundo y los corazones. Hoy, al abrazarte en silencio, el susurro de la lluvia, el bisbiseo del aire, el murmullo del océano y el trinar de las aves se diluyen en notas que se mezclan con los coros de las estrellas, el polvo cósmico y el canto de los ángeles. Es música de ensueño que viene, parece, del interior y del cielo, de aquí y de allá, de ti y de mí, de arpas, violines, liras y pianos mágicos. Al abrazarte en el sigilo de una mañana primaveral, una tarde veraniega, una noche otoñal o una madrugada de invierno, escuchamos a Dios que musita a nuestros oídos para confiarnos la fórmula de la inmortalidad y recordar que mientras el amor que ambos experimentamos sea auténtico y fiel, compartiremos la dicha de ser intensamente felices, protagonizar una historia maravillosa e inolvidable en el mundo y aspirar, por cierto, al regreso a la morada, al círculo que desconoce el principio y el fin porque todo es hoy y aquí, y si se sospecha existe en el interior, es porque se trata de la antesala de un paraíso inconmensurable. El silencio es tal, que parece que permanecemos unidos una noche interminable en un desierto, en las montañas donde caen copos de nieve o en las profundidades del mar, donde uno, al fundir su alma con otra, escucha y descifra el lenguaje de Dios y la vida. Las ráfagas penetran en uno y la paz es inmensa. Al retornar, escuchamos los rumores de la llovizna, el canto de la fuente, el lenguaje del océano, los murmullos de las cascadas y los ríos, los gritos de la vida y la creación que parecen repetir nuestros nombres y deleitarse con la magia de un amor que inicia todos los días como si fuera la primera vez. Abro los ojos, beso tu frente y te abrazo con tanta emoción, que en ocasiones, encontrándome en el mundo, creo estar en el cielo.

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El libreto

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

… entonces pensé que tenemos oportunidad de remar hasta la línea donde el cielo y el mar se funden en el más bello acto de tonalidades y reflejos. Pescaremos, el viento jugará con tu cabello, reiremos, miraré tus ojos de espejo, jugaremos, te daré un beso, admiraremos el firmamento y contaremos las estrellas, te abrazaré las noches de tormenta, disfrutaremos los amaneceres y un día, el menos esperado, sentiremos la brisa de la eternidad

Desconozco si el libreto fue escrito por Dios, si ya existía o si nosotros, al mirarnos y descubrirnos uno al otro, tendremos que componer y protagonizar una historia inagotable, extraordinaria e inolvidable para ser felices, realizarnos plenamente y transitar juntos a planos superiores. No sé si somos resultado de algo que aconteció hace mucho y hoy reflejamos igual que una estrella distante, o si en realidad somos actores del momento presente. Seguramente estamos inmersos entre la realidad y los sueños o tal vez despertamos en este mundo para escribir y vivir una historia. Acaso somos eco, fragmento, o quizá estamos aquí enteros, para fundirnos en la vida, con todos sus claroscuros, acompañarnos, ser dichosos y probarnos cada instante. De lo que estoy seguro, porque así lo siento y experimento cada momento, es de la autenticidad de mi amor por ti, de tal manera que estoy dispuesto a construir un puente de cristal, con vivencias e ilusiones, hasta el cielo, a las puertas de un paraíso que se sospecha está conectado al alma y pulsa en todo, en el agua, en la tierra, en las plantas, en el aire, en el fuego, con la intención de prolongar el encanto y la magia de nuestro enamoramiento. Si es así, te invito a escalar el tronco más alto, confundirnos entre el follaje, sentir los copos que descienden de las alturas y sentarnos en una hoja para que el viento la desprenda y volemos lejos por el mundo, hasta llegar a los confines del universo y transformar cada sueño, fantasía e ilusión en realidad, en vivencia. Ignoro si la trama de nuestras existencias ya estaba escrita. Ahora sé que la estancia en el mundo es breve, que cada instante es fundamental, y que apenas disponemos de tiempo para entregarnos al deleite de la vida, fundir nuestras miradas y amarnos siempre. Los abismos, las celdas y los fantasmas sólo existen en las mentes veleidosas e inseguras, en los corazones tambaleantes, en los seres que no se atreven a ser felices ni a desafiar las adversidades y los prejuicios e intereses de la humanidad. Casi nadie se arriesga a cumplir sus sueños e ilusiones, unas veces por temor, ignorancia o condena, y otras ocasiones por preferir estar sumidos en la somnolencia. Si uno desea un palacio, hay que soñarlo, dibujarlo y conquistarlo; los grilletes y las prisiones no necesitan esfuerzo para llegar, están presentes y condenan al dolor y la tristeza a quienes esperan a que la felicidad los alcance hasta su naufragio y los rescate en un yate lujoso. Por eso es que ahora te invito a borrar las planas que no nos agraden y a escribir capítulos maravillosos y sublimes porque el libreto es tuyo y mío, tenemos la dicha y libertad de compartirlo juntos, aquí y ahora, y también allá, en la morada donde cada amanecer y anochecer es el inicio de una jornada y un sueño sin final.

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El encanto de las ilusiones

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

…de pronto notamos que a nuestro alrededor flotaban burbujas y rodaban esferas de colores. Estábamos tan contentos que, acaso sin percibirlo, se multiplicaban conforme mayores eran nuestros sueños e ilusiones. Mayor alegría experimentamos al descubrir que se trataba de los dibujos de Dios, los colores del cielo, para hacer realidad y vivir intensamente el encanto de nuestros sentimientos

Los sueños, fantasías e ilusiones son burbujas que flotan alrededor de nosotros, cuando somos tan felices y hasta la constelación, el agua que brota de las fuentes, la banca cubierta de hojarasca y la lluvia son motivo de alegría, juegos y risa. Son imágenes que se repiten en todo y contribuyen a hacer del amor una locura, un encanto, una aventura inagotable, un delirio. Las lleva uno a otros planos, mientras duerme, y las vive con intensidad aquí, en el mundo, con la esperanza de prolongarlas mañana, al siguiente día y siempre, allende las fronteras del tiempo y el espacio. Son los dibujos con los que Dios deleita a los seres humanos que consiente, a aquellos que se atreven a retirar máscaras y atuendos para descubrirse a sí mismos y amar plenamente y ser, en consecuencia, muy dichosos. Son oasis, pausa, inciso y paréntesis de los seres que intentan apartarse de lo burdo para elegir un estilo de vida prodigioso y superior. Acompañan a la realidad. Los sueños, fantasías e ilusiones caminan de la mano de la realidad y la equilibran, le dan un sentido bello. Los días de la existencia conducirían a los extravíos de la razón sin esos globos de colores que marcan el equilibrio, arrancan sonrisas y dan esperanza y descanso. Se trata, parece, de esferas de colores que devuelven las imágenes sonrientes a través de sus reflejos hechizantes. Uno las debe cuidar y limpiar todos los días para evitar que se rayen o se fracturen y transformen en trozos inservibles. Tienen similitud con los detalles. Los sueños y las ilusiones deberían de ser inquebrantables, plataforma para vivir la historia más bella, intensa, sublime, maravillosa e inolvidable porque tienen el encanto y la magia de transformar las figuras en realidades. Lamentablemente, no pocos seres humanos -hombres y mujeres- opacan y rompen las esferas de sus sueños e ilusiones ante la ausencia de amor, proyectos de vida, entusiasmo, alegría y deseos de enfrentar las adversidades y luchar por conquistarlos. Las paladas de egoísmo, discordia, celos, rutina, infidelidad, falta de respeto, discusiones, problemas y superficialidades, sepultan el esplendor de ese regalo del cielo. Dentro de la realidad cotidiana, uno debería de andar entre burbujas y reventarlas aquí y allá, en todas partes, para vivir su exquisitez. Al andar contigo por las rutas de la vida, miro con emoción incontables burbujas que flotan a nuestro alrededor e innumerables esferas que ruedan mientras caminamos, quizá como obsequio de Dios para recordarnos que cada instante tenemos oportunidad de ser felices y materializar nuestros sueños, amor e ilusiones y convertirlos en puente para cruzar el mundo, el universo, y llegar al palacio que alguna vez trazamos sobre la arena de la playa, cuando imaginamos los jardines del cielo.

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El secreto

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

No dormí cuando supe que pronto estaría a su lado. Asomé al espejo, igual que un adolescente enamorado, para revisar mi apariencia y mi peinado. Me urgía confesarle mi secreto, declararle mi amor, mirarla a los ojos… y así fue como iniciamos una historia inagotable, extraordinaria y sublime

Quizá uno de los secretos de este amor es que al ir a tu encuentro, lo hago con la misma alegría e ilusión de la primera vez, cuando regresé al espejo a una y otra hora, antes de llegar a tu lado, para revisar mi peinado, mi sonrisa y mi apariencia de muchacho enamorado. Tal vez la fórmula consiste en enamorarme de ti cada amanecer y dormir con la sensación de que te encuentras a mi lado y volamos libres y plenos, siempre juntos y felices, al mundo de los sueños, donde reímos y jugamos como dos niños inocentes. Acaso la receta se basa en que lo mismo disfruto beber café en casa una tarde de lluvia que en un restaurante al aire libre, en la calle o plaza más romántica del mundo. Probablemente, la ecuación consiste más en sumar y multiplicar que en dividir y restar. El encanto, supongo, se finca en ser tú y yo, en fundir tu mirada y la mía, en simplemente tomar nuestras manos y contemplar el firmamento en silencio, contar los luceros, oír los susurros del mar, sentir el aire en nuestros rostros y percibir los rumores de la vida. Seguramente, la pauta del amor que me inspiras se fundamenta en sentimientos auténticos. El secreto consiste en sentir emoción a tu lado, en enamorarme de ti cada instante, en definirte en mi alma, en amarte hoy y cada día, en sentirte en mí y saber que seremos eternos, en reconocernos en nuestra historia, en ser tú y yo.

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Familia de un enamorado

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Al identificarte aquella vez, cuando te ofrecí y declaré mi amor para los días temporales y la inmortalidad, descubrí que tus tesoros son similares a los míos. Tus latidos son idénticos a los que siento en mi interior. Tu familia se parece a la mía. Entonces comprendí que se trataba de ti, la otra parte de mi alma. Entendí que Dios daba la señal y que, por lo mismo, mi amor por ti sería fiel y puro

Si tuviera que dar sólo un consejo a algún enamorado -hombre o mujer-, le sugeriría que se fijara muy bien en la familia de la persona con quien pretende compartir el amor y la vida, no con mirada de critica ni de superioridad o inferioridad, sino de análisis y reflexión, con prudencia y respeto.

Y es que la familia es parámetro de los valores que existen en cada uno de sus miembros. Alguien podrá mentir, distorsionar su identidad o colocarse un antifaz; sin embargo, en las costumbres, la decencia o vulgaridad, el hogar o la simple vivienda de inevitable coexistencia, los valores o la ausencia de los mismos, uno distingue mucho de lo que podría esperarle al fundir los días de su vida con los de la persona que ama.

A nadie agradaría unirse a alguien que ante la caminata de los días y los meses, no podrá sostener la máscara que porta, como tantas veces ocurre en la historia de la humanidad, simplemente por no tener capacidad y valor de observación, análisis y decisión en el momento oportuno.

No me refiero, precisamente, a criticar el aspecto físico de las personas ni la modestia de los muebles o sus carencias económicas y falta de preparación académica, definitivamente no, porque los títulos universitarios y la opulencia pueden brillar y esconder tras su reflejo las manifestaciones más deleznables del ser humano.

Evidentemente, se trata de las personas con las que uno y sus descendientes emparentarán, la gente con quien convivirá frecuentemente. Resultaría insano un ambiente de agresividad, bajeza, discordia, faltas de respeto y vicios.

Generalmente, los enamorados se distraen en sus alegrías e ilusiones momentáneas, en sus diversiones y rutina, en sus debilidades, en sus encuentros y desencuentros, al grado de olvidar aspectos tan esenciales como su proyecto de vida, si volarán libres y plenos en un amor fiel y real, el respeto a la realización de cada uno como ser humano, la intención de crecer y envejecer juntos, la formación de una familia y un hogar ejemplares con rumbo y valores, el interés de no transformar la unión en un contrato forzoso ni en grilletes sujetos a los barrotes de una celda, la disposición de compartir los días y las noches de la existencia con sus claroscuros.

Realmente olvidan conocerse. Permanecen en la inmediatez porque es más cómodo o quizá por ser moda y tendencia el estilo de vida de la hora contemporánea, con mayor parentesco a las apariencias y superficialidades, a lo burdo y pasajero, a la ausencia de compromiso e itinerario.

En cierto modo, sus padres tampoco se interesan en guiarlos, en formar seres humanos dignos e íntegros, acaso por sentirse perdidos en la locura de su realidad, quizá por no conocer otras alternativas de educación, seguramente por acudir a citas en un bar, un café o un hotel, o tal vez por todo y nada, por ese vacío existencial que prevalece en millones de personas en el mundo, estilo promovido y hasta aplaudido por la televisión, la radio y no pocas de las páginas y redes sociales en internet.

Terminan atrapados en realidades muy distantes a los sueños absurdos que fomentan no pocos de los medios de radio, televisión e internet. La realidad es muy diferente a las estupideces y obscenidades que ahora hablan muchos locutores de radio, al contenido de canciones, anuncios y programas de televisión, e incluso a la hipocresía que suele darse entre las “amistades” entrañables y los “consejos” de las páginas sociales de internet. La realidad es cruda y dolorosa cuando la gente llega a la orilla del abismo y resbala. Una cara feliz, en un mensaje, no restaurará lo putrefacto de las vigas que han caído y desmoronado la casa. Los problemas pueden anticiparse e incluso evitarse con oportunidad.

Es importante, por lo mismo, conocer a la familia de la persona a quien uno ama, a los padres, a los hermanos, a los hijos, a los nietos, a los abuelos, a los tíos, porque seguramente, por más distante que uno permanezca en el futuro, no dejarán de ser consanguíneos de su pareja y de sus descendientes; además, se trata, en la mayoría de los casos, de relaciones irrenunciables y de cuestiones que se llevan en las costumbres, en la forma de sentir y pensar, en la sangre.

Alguien podrá argumentar que al unirse uno a otra persona, lo más sano es formar un hogar independiente, lo cual es cierto; no obstante, hay que recordar que a los hijos se les educa muchos años antes de su nacimiento, de manera que la herencia de conductas, hábitos y convicciones es muy poderosa. Son, en consecuencia, rasgos que se llevan consigo y que difícilmente se superan cuando están tan arraigados de forma negativa.

Más que condenar a la pareja, en caso de que el ambiente familiar sea tan negativo, habría que dialogar mucho y llegar a acuerdos permanentes y reales para establecer pilares de dignidad y respeto, tolerancia y convicciones basadas en principios trascendentales. Todos merecemos una oportunidad. La luz puede surgir, incluso, de lo más oscuro, y eso vale mucho.

Ahora, en el ciclo presente, amplio porcentaje de valores humanos se han perdido en el mundo y la familia. El respeto, la dignidad, los principios, la nobleza y los sentimientos se pulverizan, son aplastados por la publicidad, los contenidos de no pocas canciones y programas televisivos, las redes sociales, la ambición desmedida, los apetitos fugaces y todas las tendencias negativas, evidentemente con la complacencia de los dueños del poder y el dinero porque así resulta más sencillo manipular y controlar a las masas. Era necesario, para sus fines perversos, asesinar a Dios y a la familia. Eres educado, tienes valores, y te conviertes en la mofa de los demás; te comportas bestialmente y recibes la admiración y los reflectores de la popularidad. Así se ha distorsionado todo.

No es tarea sencilla analizar a la familia de la persona amada y posteriormente, si se detecta falsedad o que definitivamente será igual al diluirse su máscara, renunciar al amor que se le tiene y al proyecto de compartir sus días y su historia.

Sería prudente aclarar que no se trata de ser tan selectivo que al final, tras la búsqueda de una perfección que no existe, las personas se queden solas y renuncien al amor y a ser felices. Se trata de diagnosticar con honestidad y corregir, si es posible, las malas costumbres y tendencias que podrían existir en la pareja.

Es importante no equivocarse porque se trata de una decisión que redundará en la felicidad de uno y de su descendencia. Es un tema muy complejo porque parecería deshonesto e inmoral juzgar a las personas, a la familia de quien uno ama; sin embargo, si en esa casa prevalecen gritos, desorden, engaños, chismes, faltas de respeto, infidelidades, amenazas, golpes y vicios, seguramente los ejemplos no serán positivos. Es imposible conocer lo que se encuentra sobre la mesa cuando hay quienes se arrastran en el suelo. Una dama y un caballero no se construyen en ambientes malsanos. Su arcilla es superior. A pesar de todo, es posible que alguien que surja de un entorno negativo, elija otro sendero, el de la luz.

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