Permiso

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Aquella vez, al encontrarme ante el autor de la luz y las cumbres y los desfiladeros de la inmortalidad, sentí tal emoción que me comprometí a amarte fielmente, cubrir tu sendero de pétalos fragantes y tersos, hacer de tu existencia y la mía una colección de detalles grandiosos e inolvidables y desencadenar tu felicidad

Un día, enamorado, toqué a la puerta del cielo con la idea de solicitar permiso a Dios para entregarte mi amor durante la brevedad de nuestra estancia terrena y dentro de las mansiones de la inmortalidad. Admití sentirme agradecido y bendecido, y hasta le relaté los detalles de nuestro encuentro en algún rincón del mundo, los recuerdos que de ti tenía cuando jugábamos en el patio y los jardines de un paraíso conectado al alma, los trazos que hacía en mi cuaderno desde la infancia al imaginarte y la emoción, alegría e ilusión que sentí la primera vez, al expresarte que me cautivas y te amo. Sonrió paternalmente. Me abrazó en silencio y prolongadamente, como lo hago contigo, y advirtió que antes de materializar mi sueño y cumplir mi petición, me diría que eres su criatura y dama consentida, que te ama por ser quien eres y que yo tendría que darte mi sentimiento fiel y puro, cuidarte por ser su niña especial y hacerte tan feliz que hasta las estrellas, en el firmamento, vibren, y la lluvia, el viento y la nieve, al manifestarse, subyuguen a la humanidad y a todos los seres de la creación. Establecí el compromiso con Dios de incluirte en mi guión, en nuestra historia, para amarte con la fórmula que me entregó y que tu felicidad sea la del sol al alumbrar al mundo, la de la luna al columpiar y sonreír a los enamorados y soñadores y la de la corriente etérea y los rumores sutiles que se perciben en las profundidades del alma y coinciden con las que vienen del cielo. Un día, emocionado, solicité permiso a Dios para amarte.
Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

12 comentarios en “Permiso

  1. Pocas veces he leído algo tan bonito sobre el amor. Eso de pedirle permiso a Dios para amar a alguien y comprometerse a hacerla feliz, no lo hace cualquiera. Mi admiración más grande, escritor.

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  2. Este texto en especial me encantó y dejó asombrada como me pasó cuando leí otros tuyos como Adagio y Declaración de Amor, bueno de muchos porque todos son encantadores.

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  3. FELICIDADES, con todas sus letras, al artista que eres, al caballero ideal, al hombre soñado, al enamorado mas sincero y fiel, a ti Santiago mi mas grande reconocimiento por expresar tus sentimientos de esa forma, tu musa no lo dudo es la mujer mas feliz y enamorada.
    Bendiciones a los dos.

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  4. Nos tienes con la costumbre y el hábito de leerte y vaya que te extrañamos cuando no publicas. Es que escribes muy bonito. Gracias, muchas gracias de verdad por llenarnos de textos tan primorosos.

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