Regalo del cielo

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Siempre hay una mujer que cautiva y queda en los sentimientos, en la memoria, porque es diferente, especial, irreemplazable. Entre tantas mujeres, uno busca y elige a la mejor, a la que trae las ecuaciones y el perfume de Dios, a la que forma parte de su corona, a la que hace de la vida y de las cosas del mundo una serie de detalles parecidos a los encantos del cielo. Dios maquilla especialmente a las mujeres que elige para que sean damas, criaturas femeninas que embelesan y son su canto y su poema. Una dama eres tú y yo un caballero que desea colocar flores en tu sendero, ofrecerte mi más fiel y puro amor y hacerte muy dichosa

De la creación, la mujer es flor, estrella del firmamento, perfume de la vida y el universo; pero una dama es el valor que Dios agrega a su corona. Es su luz, su resplandor, su motivo. Es el nombre que anotó en su libreta de apuntes. Una dama es mujer y algo más. Es ángel y ente femenino. Es detalle, poema y canto. Es, parece, camino a la morada, destello del cielo, encanto sutil. Si una mujer es belleza, una dama es ensueño, luminosidad, hermosura. Su encanto viene de sí, de su esencia, de su estilo de vida. Como que trae consigo la fórmula de la inmortalidad. Cuando Dios moldeó y pintó a las mujeres, ellas, las damas, se transformaron en sus criaturas consentidas y selectas, a quienes maquilló con tonos femeninos para que uno, al mirarlas, aprenda a distinguirlas y sepa que aquel que ama a alguna, tiene una bendición y contrae, a la vez, el compromiso y la responsabilidad de cuidarla siempre y hacerla muy dichosa. Una dama es sueño, ilusión, vida, realidad, encanto y dulzura. Es alguien que no se olvida. Una dama es, además, remembranza de las historias celestes, palpitar del espíritu femenino que está presente en lo más sublime de la vida, la naturaleza y el universo. Es detalle, actitud, valores. Ser mujer es un privilegio y un regalo de Dios; pero una dama es su tesoro. Feliz el hombre que ama, finalmente, a una dama porque ella le entregará sus sentimientos fielmente y con pureza, lo hará dichoso y lo llevará a los jardines, las terrazas y los recintos del cielo. Una dama eres tú, con tu forma de ser, tu código de vida, tus detalles y tu forma femenina. Una dama es la mujer que amo y con quien doy vueltas en una espiral hasta llegar a los sueños de la eternidad, a la vida sin final. Una dama eres tú, un regalo de Dios, un dulce y gran amor.

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16 comentarios en “Regalo del cielo

  1. Tienes razón, escritor Santiago. Lamentablemente se ha perdido ese sentido de dama y ahora muchas mujeres son todo menos femeninos, se vuelven objetos infelices, tan grotescas como los hombres más carnales. Te admiro, gran escritor.

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  2. Muy hermoso y romántico tu texto. La depositaria de este escrito debe ser una mujer ejemplar y muy singular, igual que tú lo eres como caballero.

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  3. No siempre se tiene la oportunidad de leer cosas tan hermosas como estos textos de Santiago Galicia Rojon Serrallonga que denotan su maestría en al arte de las letras. Me enorgullece ser lectora y seguidora de este blog.

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  4. Entre más leo estos textos que me envuelven en una delicia mayores son mis preguntas sobre quién es la mujer que los inspira. ¿Cuándo lo revelarás, escritor? ¿Quién y cómo es esa mujer extraordinaria de la que hablas?

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  5. Hombre caballeroso y escritor elegante y sabio, mi admiración para ti y tu musa. El consejo que podría darles, en base a mi experiencia, es que si se aman como lo expresas en tus escritos, conserven y cuiden su relación como la joya más preciosa porque no siempre se tiene la dicha y la suerte de encontrar un amor. Nada ni nadie debe influir en su relación porque lamentablemente hay mucha envidia en el mundo. Ustedes disfruten ese amor que se tienen.

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  6. Como mujer te diré que una dama se siente halagada cuando alguien le regala un pensamiento, pero imagino que la alegría es suprema si ese presente es un escrito compuesto por el mismo caballero que se lo entrega. Eso es maravilloso porque difícilmente en el mundo de hoy alguien se va a tomar la molestia de escribir algo tan lindo a la mujer que ama, y tú lo haces con tanta frecuencia que despiertas admiración y surge la pregunta de cómo un ser humano, con lo frágiles que somos, puede amar tanto y escribir tan precioso. Te reconozco, Santiago.

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  7. Mas que hermoso, es sublime y romántico, encantador.!!!
    Santiago, yo creo firmemente que el regalo del cielo eres tú para tu musa como su enamorado que eres y para nosotros tus lectores eres un regalo por tus obras que nos compartes , y en lo personal, me emocionan y me encantan, de corazón GRACIAS.

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