Un día, a cierta hora…

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

No es sueño, es vida. No es alguien más, es ella. No es destello de una noche, es luz de un firmamento. No son otros, somos tú y yo con un destino, una historia, un delirio

Un día, a cierta hora, asomé a su mirada, descubrí los tesoros de su interior y quedé maravillado ante el destello de su ser; comprendí, entonces, que no son los maquillajes los que embellecen a la gente ni las conductas, la fortuna material y la ropa de maniquí las que la hacen interesante, la enriquecen o la visten, sino algo más, esa sutileza inherente de dama, los rasgos naturales de su feminidad, la sonrisa de su rostro y los pequeños detalles que forman su grandeza. Otro día, enamorado, volví a la profundidad de sus ojos y comprobé su forma de mirarme. Escuché los rumores de su voz y el significado de su lenguaje, besé sus labios tan diferentes y tiernos, sentí sus manos y percibí los latidos de su corazón que me comunicaron su forma especial de amar, su fidelidad natural, su anhelo de ser feliz. Entendí, al llevar conmigo su fragancia y su sabor, que no son las formas las que enamoran, sino el interior, ese código que llevan consigo algunos seres extraordinarios e inolvidables y que parece ser la señal de las criaturas que Dios consiente. Me di cuenta de que si los sentimientos más bellos y sublimes se cultivan cada instante y uno renueva su enamoramiento todos los días, innegablemente, como ella, también soy consentido por quien diseñó la creación porque de otra manera, pregunto, ¿cómo es que tengo la dicha de amar al color del cielo, al agua de la fuente sin final, al cristal del palacio? Un día, a cierta hora, asomé a los secretos insondables de su mirada y me definí con ella en una historia interminable, como un destino feliz y una locura capaz de hacer de la vida el arrullo de un sueño y de las quimeras e ilusiones, un amanecer prodigioso.

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12 comentarios en “Un día, a cierta hora…

  1. Que una mujer reserve tantas cosas y valores es una bendición muy grande y una fortuna que Dios le ha entregado y que un hombre pueda mirar su verdadera belleza es verdadero amor, más ahora que la gente anda en otras cosas vacías. Felicitaciones, autor.

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  2. Se dice que los ojos son la ventana del alma, Escritor, estoy convencida de eso. Falta con ver a profundidad la mirada, para descubrir todo lo que con palabras, acciones o expresiones se puede ocultar. Bellísima publicación en toda su extensión, Santiago.

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  3. QUE UN CABALLERO DESCRIBA COMO TU LO HACES CON LA MIRADA , LA BELLEZA DEL ALMA DE LA MUJER QUE AMAS ES UN BELLEZA Y UN PRIVILEGIO PARA ESA MUJER , SANTIAGO ES ADMIRABLE TU FORMA DE PLASMAR EL AMOR EN TUS TEXTOS, QUE DIOS TE BENDIGA, UN UNIVERSO DE BESOS.

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  4. Santiago, escritor del amor, como suelen llamarte algunas lectoras, quiero decirte que soy tu admiradora, tu fiel lectora. Me encanta cada línea que escribes. Todo es hermoso y cierto. Me fascinas tanto que quisiera estar un día, un solo día, con el artista que eres y sentirte, mirar cómo te inspiras y escribes, escucharte. Es que enamoras desde que se te lee, artista hermoso.

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