Es el poema…

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

A ti, con mi amor y admiración, por ser la dama del artista que te escribe. Gracias por justificar mi esencia de caballero

Una dama es el poema delicado que uno escribe alguna noche romántica, quizá a la orilla de un lago azul con cisnes, acaso recargado en la corteza de un pino, tal vez en una banca de herraje artístico o de cantera añeja, cerca de una fuente de la que brotan gotas que salpican y forman charcos en las baldosas y retratan la luna con rostro y sonrisa de espejo y los faroles dispersos en les calzadas solitarias.

Es el encanto de una vida porque ella habla con dulzura en los momentos de romance y sosiego y con energía cuando defiende sus convicciones, ideales y valores, igual que la rosa de blancura resplandeciente que luce ufana la belleza, el perfume y la textura de sus pétalos y espina a quien se atreve a mancillarla. Requiere amor y cuidado.

Se trata de una criatura que Dios, al crearla, consintió tanto que depositó en su alma la esencia de su palpitar, y por eso es que al mirar, lo hace con un destello especial, como si fueran las ventanas de un cielo prodigioso. Es el motivo, parece, por el que una dama posee mirada cautivante, tan parecida a la del día cuando amanece o a las estrellas al anochecer.

Una dama es mujer, pero también ángel y doncella. Es un estilo de vida que se percibe desde el cunero, al nacer, y se practica toda la vida, hasta antes de llegar al sepulcro, porque viene de la esencia, del alma.

Ella prefiere a su familia, al caballero que le entrega su amor. Se deleita al compartir con ellos los mejores días de su existencia. Son su mayor tesoro. Es el motivo por el que su casa es hogar, recinto en el que el ambiente es de armonía, sentimientos, alegría, valores y amor.

Sabe divertirse y reír, pero evita resbalar al pantano. Su porte inspira respeto. Ningún hombre se atreve a burlarse de ella ni a tomarla como juguete de su aventura porque es dama, exige respeto y se comporta como soberana.

Desde la infancia se nota su delicadeza. Sus acciones, palabas y modales son femeninos. Una niña con tales características, será la joven dulce y bella que al final de su existencia, quizá en la ancianidad, dará el último suspiro con la alegría de haber vivido en armonía, con equilibrio y plenamente, sin cargas encima y sí, en cambio, con la satisfacción de dejar huellas indelebles y una existencia ejemplar, inolvidable, extraordinaria y de servicio.

Una dama estudia, se prepara y trabaja, se realiza como ser humano, con la diferencia de que no se masifica ni se resquebraja hasta perderse y convertirse en maniquí de aparador, en objeto artificial y de placer para los demás, porque ante todo se sabe mujer y no desconoce que el respeto se lo dan sus principios.

Y no importa que vista pantalón o vestido porque su ser es el que trasciende. No es de las personas que creen que las uñas excesivamente largas y el rostro cubierto de maquillaje dan un toque femenino. Eso es decoración artificial.

Una dama, insisto, entra en sí, en su silencio interior, para reencontrarse con su alma, con la vida, con el universo, con la creación, con Dios. Siente el palpitar de su ser en sí y descubre rutas inimaginables a paraísos subyugantes y prodigiosos.

Las manos, los ojos, la boca y los oídos de una dama son los de Dios porque ella apoya y entrega, mira con ternura, da consejos sabios y escucha con respeto, principalmente a aquellos que más sufren. No se burla ni odia. Desconoce el rencor y las perversidades.

Feliz el hombre que, transformado en caballero, recibe el amor de una dama porque se trata, en verdad, del sentimiento más dulce, hermoso y sublime del universo. El amor de una dama es el que viene de Dios y uno, al recibirlo, debe sentirse dichoso y totalmente bendecido porque es eterno, fiel y puro.

Hoy, ante la falta de ejemplos vivos, amplio porcentaje de seres humanos ignoran el valor que representan una dama y un caballero, a quienes generalmente califican con mofa como seres anticuados y ridículos, casi extintos; no obstante, si supieran que tal estilo de vida conduce a un destino excelso e infinito, indudablemente admirarían a esa clase de hombres y mujeres extraordinarios.

Por cierto, mi musa, yo, tu amante de la pluma, ¿ya te expresé este día que te amo, te admiro y me siento profundamente enamorado de ti? ¿Te comenté, en algún momento, que este texto te pertenece porque eres la dama de un escritor que se siente caballero a tu lado?

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19 comentarios en “Es el poema…

  1. Santiago, me encanta. Me encanta. Me encanta. Sigo pensando que cada uno de sus textos son bello poema, dulce caricia, sublime susurro al oído de un “Te amo”, adorada sonrisa, profundo y prolongado suspiro del alma por alcanzar a la suya, cálido abrazo de luz. Su musa es una mujer bendecida por tener su amor de caballero.

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  2. Santiago, que manera más hermosa y sublime de decirle a tu musa que la amas, creo firmemente que eres igualmente correspondido, no podría ser de otra forma : una dama para su caballero y un gran caballero para su afortunada dama.
    Dos almas gemelas coincidiendo aquí en la tierra, son un par de afortunados.
    FELICIDADES ARTISTA.

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  3. Extraordinario escrito sobre una dama. Quedan pocas en el mundo y también los caballeros son escasos. Es una fortuna o una bendición mejor dicho cuando una dama y un caballero se encuentran. Es hermoso y magistral este texto, de los que valen la pena conservarse.

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  4. He leído muchos de los textos publicados en este blog por el escritor, si no es que todos porque me encantan, y en cada uno siempre encuentro algo nuevo y enriquecedor. Es un artista que escribe con verdadera maestría y además siempre entrega o aporta algo valioso que ayuda a engrandecer el alma. Tengo la impresión de que nadie,ni él mismo, nos hemos dado cuenta de lo mucho que vale como escritor y ser humano porque quien escribe esto debe tener sentimientos y pensamientos elevados.

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  5. Quién fuera esa dama que recibe esta belleza de escritos. Me encantaría que alguien muy especial me escribiera cosas tan bellas como las que expresas escritor.

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  6. Santiago Galicia Rojon Serrallonga: como escritor, eres un artista y maestro. Como ser humano, supongo eres un caballero grandioso. Qué honor sería para una mujer recibir un escrito tuyo.

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  7. Muchas veces al leer la belleza de estas joyas literarias me he preguntado qué sentirá la mujer que los inspira. Del autor ya sabemos que es un ser mágico como todos los artistas talentosos, pero esta mujer desconocida, oculta en el misterio de una dama, cómo será y qué sentirá. Lo digo porque no todas tenemos la dicha de inspirar y recibir esa clase de escritos que mueven el corazón y los sentimientos. Es algo precioso.

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