El encanto y la ruta de tus manos

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Igual que hoy, miré sus manos y quedé admirado cuando descubrí la trayectoria de su ruta y que poseían los signos de los seres que tienen el encargo y la gracia de cumplir tareas extraordinarias en el mundo, quizá con la promesa de recibir en otra parte, en un plano superior, el regalo. Mayor fue mi encanto al comprobar que sus manos son talla de las mías…

Miro tus manos transformadas en poema, en melodía, en pintura. Las observo una y otra vez cada día, todas las noches, mientras vivo y cuando duermo y sueño, quizá porque son la escultura que Dios cinceló en ti para sentir tus caricias tiernas, tu apoyo y compañía, y descubrir los actos que te hacen tan femenina, las tareas que construyes siempre.

Insisto -siempre lo he hecho- en que en tus manos reconozco tu nombre y el mío, el mapa de nuestra historia, el guión que compartimos. Estoy enamorado de tus manos, tal vez porque son hermosas, acaso por su historial, probablemente por su belleza y sencillez, quizá por todo lo que he dicho y lo que no alcanzo a comprender.

Admito que las manos, en los hombres y mujeres, son diferencia entre un acto de amor, una hazaña heroica y un poema o un arrebato, horas ociosas o una y muchas vidas desérticas e inútiles.

Me asombran tus manos. Hasta la hora presente, lleno de embeleso, me pregunto en qué instante de tu existencia tomaron la muñeca, el juguete, y descubrieron un mundo de fantasías, en qué momento hojearon las páginas de los libros y agarraron el lápiz y los colores, en qué segundo emprendieron las labores que te distinguen y transforman en mujer bonita, en qué minuto de tu vida acariciaron mi rostro y estrecharon las mías para mirar juntos las estrellas y fundirnos en la majestuosidad del firmamento.

Otras veces, en cambio, contemplo en silencio el trabajo de tus manos, el apoyo que das a quienes lo necesitan, la enseñanza que entregas a aquellos que confían en ti, el encanto femenino que colocas en todos los detalles.

Realmente tus manos no necesitan prefacio ni disfrazarse con maquillajes artificiales. Con un color y otro lucen preciosas, es verdad; sin embargo, cuando se encuentran ante la ausencia de antifaces, totalmente al natural, aparecen encantadoras, mágicas, femeninas, supremas.

A cierta hora de mi infancia, aprendí que de poco o nada hubieran servido la conciencia y la razón a la humanidad ante la ausencia de las manos, herramientas primordiales para amar, crear obras, hacer el bien o el mal y trascender o hundirse.

No niego que las manos de la ambición desmedida arrebatan y las de la pasión sin sentimientos, en tanto, son tan pasajeras y superficiales como las palabras llenas de estulticia, mientras las más perversas están dedicadas a lapidar, destruir, provocar dolor y muerte.

En las manos, uno descubre a quien ha dedicado los días de su existencia al bien o al mal, a la entrega o al despojo, al amor o al odio, porque son la ruta, el itinerario, el mapa que de alguna manera conduce a paraísos de belleza prodigiosa o a infiernos aterradores. Las manos construyen palacios, jardines y paraísos o barrotes, tormentos y prisiones.

Grandiosas son las manos que aman. Me encantan, además, las que llegan no cubiertas con la vanidad de adornos temporales, esmaltes fantasiosos y alhajas presuntuosas, sino las que muestran las huellas de una vida ejemplar, de años dedicados a entregar lo mejor de sí, de labores cotidianas que tendieron puentes ante los abismos y construyeron bases y escalones para conquistar la cima.

Reparo en las manos que al final de la existencia llegan con heridas de incontables batallas, marcadas por el trabajo, señaladas por el anhelo de dar a los demás sin importar el costo. Valen más las manos cubiertas de lodo, sudor y llagas por haber entregado lo mejor de sí a la humanidad, al mundo, que las que disfrazan con joyas y máscaras el sufrimiento que causaron.

Es en las manos, precisamente, donde uno descubre la talla del ser a quien ama. Felices los hombres y las mujeres que encuentran, en el mundo, su propia medida, la dimensión de quien una mañana alegre y primaveral sentirá a su lado, con las caricias fieles y puras, o una tarde veraniega u otoñal dará el abrazo más sentido, mientras una noche helada o una madrugada desértica cubrirá el cuerpo débil con una cobija o sábana. Las manos que acarician y entregan alegría y bienestar, son las mismas que en la ancianidad reciben el amor y cuidado de quien las admira.

Te amo, y al expresarlo no recurro a palabrejas distorsionadas por las costumbres, los intereses, las conveniencias y los apetitos. No, de ninguna manera. Eso no forma parte de mi estilo. Al expresar te amo, miro tus ojos de espejo que me reflejan y tomo tus manos, tus manos que son de mi talla y me transmiten tus sentimientos y la esencia de quien eres.

En tus manos percibo a la dama que eres, a la mujer que amo, a la musa que me inspira, a mi compañera de juegos y risa, a mi yo tan tuyo, a mi tú demasiado mío, nuestra historia, lo que fuimos, somos y seremos. En el amor, te lo digo al tomar tus manos, se abren las puertas de la eternidad.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

 

 

 

19 comentarios en “El encanto y la ruta de tus manos

  1. Si yo siento tanta emoción y hasta ganas de llorar de puro sentimiento por las palabras que esas palabras provocan en mí ya me parece ver a la mujer que inspira estos poemas corriendo de felicidad al lado de este escritor tan brillante.

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  2. Muy hermoso y romántico poema de amor, me parece extraordinaria la forma de escribir de este autor Santiago Galicia Rojon Serrallonga. Es bello, muy pero muy hermoso.

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  3. Qué encanto y delicia de escrito, lo estoy saboreando mientras me tomo mi café, qué ricura de texto, miro al escritor y leo su poema de amor, lo imagino y siento inspirado, qué bonito es soñar mientras se lee algo de altura que llega al corazón y si de verdad tiene ese amor y siente lo que escribe esa musa de la que habla debe sentirse muy amada y afortunada, Es que es hermoso, no hay palabras para decirlo, pero se siente.

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  4. Permítame expresar mi gratitud por tan bello regalo que nos entrega ésta mañana, Escritor. Sus palabras son los más bellos sonidos que haya leído, me garantizan una semana llena de alegría y emociones como la inicio, gracias a usted.

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  5. Siento deseos incontenibles de correr hacia el autor, ese escritor que tanto me fascina con lo que escribe, para darle infinitos abrazos de alegría…gracias,gracias de verdad escritor, me enamoro cuando te leo.

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  6. SANTIAGO QUE HERMOSO EL QUE UN CABALLERO SE EXPRESE ASI DE LAS MANOS DE QUIEN AMA HECES QUE TODO SEA TAN HERMOSO AU DE LAS MANOS QUE POR EL TRABAJO SE PUEDAN VER DIFERENTES A LAS QUE SOLO SON DE ADORNO, QUE DIOS TE BENDIGA, UN UNIVERSO DE BESOS.

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  7. Los artistas son seres excepcionales y tú, Santiago, lo eres, y lo eres desde que partes de letras y poemas tan bellos que no tienen comparación. Nunca he dejado de admirar el arte y a quienes lo producen, pues son seres especiales que están dotados de un don muy especial que Dios les entregó.

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  8. Eres un escritor lindo, muy hermoso, tan inteligente y sensible que quisiera de todo corazón conocerte para mirarte y admirarte, ya que ha de ser una experiencia conocer a alguien tan intenso, alguien que de la nada puede escribir las palabras más hermosas.

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