Él, mi padre

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Quedó huérfano de padre en la primavera de su existencia, cuando jugaba y tejía tantos sueños, y, no obstante, me enseñó a amar, respetar y admirar a mi madre y a él. Aprendió a volar aviones de dos alas cuando era muchacho, y décadas más tarde me retó a ser libre, conquistar mis sueños e ilusiones, sentir las caricias del viento en las alturas y contemplar las fragancias y los colores del cielo; participó en el desembarco de Normandía, durante la Segunda Guerra Mundial, y me aconsejó y preparó para ser sensible al sufrimiento humano y fuerte ante los retos y las adversidades, no darme por vencido y triunfar o al menos intentarlo sin desmayo. En su infancia, montó una elefanta y en su memoria me enseñó a respetar la vida animal, a coexistir en armonía con la fauna. Siempre le fascinaron las cascadas, los ríos, las selvas, los bosques y las flores, y lo acompañé por parajes insospechados que me convidaron a querer y proteger la flora. Me inició en el estudio de la paleontología y la arqueología, y me aconsejó vivir cada instante, no aferrarme a los días consumidos ni quedar atrapado en tristes recuerdos. Le apasionaron el arte y el conocimiento, los libros y los manuscritos, la pintura y el violín, la escultura y la fotografía, la creación literaria y los inventos, y así me dio las bases para escribir mis obras. Conoció el dolor de las enfermedades y la sonrisa de la salud, los rasguños de la pobreza y las caricias de la riqueza, y me mostró la brújula, el sendero para ser feliz, la ruta para alcanzar la plenitud, la sabiduría para navegar las mañanas tranquilas y las noches de tempestad. Tuvo pesadillas algunas noches y madrugadas, y me forjó para descubrir e irradiar luz y transformar mis sueños en realidad. Aconsejó a innumerables personas y una y otra noche me citó con la intención de recomendarme que siempre entregara mi amor auténtico, fiel y puro a la mujer que me reflejara en su mirada y yo percibiera en mi alma. Fue monje, habitó celdas húmedas y frías, desoladas y silenciosas, y me dio oportunidad de estudiar todas las doctrinas y experimentar para así elegir el camino y encontrarme de frente conmigo, con mi alma, con la creación, con Dios. Amó a mi madre, a sus padres, a sus hermanos, a su descendencia, y me transmitió el ejemplo y los sentimientos para actuar igual. Trató a mi madre y a las mujeres con amabilidad y respeto, y de esa forma hizo de mí un caballero. Quiso tanto a su familia, que yo la atesoro. Vivió y murió con una historia noble, maravillosa e inolvidable, y yo, su hijo, entendí el sentido de las estaciones, el sí y el no de la existencia, la fórmula de la inmortalidad, y ahora agradezco a Dios la bendición de haberme concedido un padre ejemplar e irrepetible, Acordamos reunirnos en la eternidad y ahora sé que la muerte es renacimiento y que la vida inicia cada instante. Me abrazó y protegió cuando dudé y tuve miedo; hoy simplemente le digo: “gracias por todo. Fue un honor ser tu hijo”.

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19 comentarios en “Él, mi padre

  1. Santiago, conmovedor y admirable escrito que con honor refiere a su padre. Por supuesto que es comprensible que, con el regalo divino que tuvo como padres, usted sea el gran hombre que es. Caray, cómo me gustaría tener la fortuna de abrazarle y sentir el latir de su corazón, extensión de que la maravillosa existencia de su padre, trascendió en un ser extraordinario.

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  2. Santiago, eres uno de los escritores más productivos que he leído. Me siento tan atraída por la lectura de tus textos que me gustaría tener el agrado de conocerte en persona. Saludos.

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  3. Haber nacido en una familia tan hermosa llena de amor, educación y valores, por supuesto que forjó, grandes descendientes, Si tienes hermanos (as) y disfrutaron del privilegio de tener unos padres ejemplares, deben sentirse por supuesto orgullosos y honrados no todos tienen esos privilegios aunque en lo personal no me puedo quejar igualmente mis padres amorosos y ejemplares. Claro que para ti es un orgullo y lo entiendo y esas son las razones por las cuales eres un caballero muy educado y un artista encantador.
    Honrar a tus padres es lo que ellos merecen sin duda alguna.
    UN ABRAZO GRANDE A TUS PADRES POR EL CABALLERO QUE FORMARON EN TI. Y GRACIAS INFINITAS POR SER EL ARTISTA QUE ERES Y NOS DELEITAS CON TUS POEMAS Y TEXTOS CON TU AMOR EN TU BLOGH.

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