Un amor bello

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Hablo de ti

Aquella vez, al mirar sus ojos y tomar sus manos, me sentí en el cielo. Era ella, la niña que pedí a Dios para amarla aquí, en el mundo, y en un plano mágico, en la temporalidad y en la eternidad. Le confesé con alegría e ilusión: “me embelesas y me siento enamorado de ti. Te amo”. Desde entonces, la he amado fielmente. Todos los días me enamoro de ella. Me inspira un amor bello, sublime y puro. Tiene mi admiración, confianza y respeto. Su alma y la mía permanecen unidas en un amor envuelto en un manantial etéreo. Para nosotros, el amor es superior a los apetitos y las formas porque lo vivimos desde el ser, es decir entre su alma y la mía. Quizá el mundo nos juzga, pero ella y yo reconocemos en nuestro amor la luz del cielo, los susurros del viento y la brisa de un océano eterno y subyugante. El secreto, quizá, es enamorarnos cotidianamente, renovar nuestro idilio, o tal vez vivir el amor con la inocencia y pureza de quien decora los arcoíris y los pétalos, coloca la fragancia más exquisita en las flores e incendia el trigal de dorado. El amor más hermoso y perenne es el que se demuestra todos los días fielmente y con pureza. El romance que inmortaliza a dos seres, es como el nuestro cuando nos abrazamos desde la profundidad y el silencio de nuestras almas.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

8 comentarios en “Un amor bello

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s