Otro camino

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Alguna vez noté que la mayoría de las personas transitaban distraídas, altivas, entristecidas, indiferentes, enojadas e insatisfechas, y hasta creí, al caminar en sentido opuesto al suyo,  que estaba muerto, que nadie notaba mi presencia y que algo me separaba de los demás. Temí que mi caminata, mi sonrisa, mis anhelos y mi esfuerzo fueran eco de un ayer no recordado, espejismo de otros días, fragmentos del pasado. Me atemoricé al pensar que quizá no había percibido el momento de mi transición y de quedar atrapado en mi imagen, en mis sueños y fantasías, en lo que tanto amé y creí. Me sabía hombre amurallado, con encomiendas y proyectos diferentes a los de la mayoría, y siempre supe que andaría solo; sin embargo, aquella ocasión experimenté temor al pensar que nadie se percataba de mi paso. Corrí a mi buhardilla, a mi refugio de artista, con la intención de mirarme al espejo, y más tarde, al encontrarse la pinacoteca celeste pletórica de estrellas, asomé a un lago que reflejaba  los luceros plateados y distinguí mi semblante. Descubrí que estaba vivo y que si la gente marchaba ajena a mí, atrapada en sus sentimientos, realidades y pensamientos, es porque cada uno protagoniza y enfrenta su propia historia, y supe, entonces, que con frecuencia muchos se pierden al confundir los valores de su ser y las metas superiores con el brillo de los metales, la superficialidad, las apariencias, las posesiones ausentes de sentido y los apetitos pasajeros. Cada uno responde a lo que emana de su interior, a su propia naturaleza, a su nivel de vibración, y por lo mismo, sé que no tengo derecho de juzgar y condenar. a los demás., con quienes algún instante, dentro de lo infinito, he de hermanarme. Decidí, en consecuencia, seguir mi caminata, no desviarme, aunque a veces parezca que todo es desolación. Las noches que he pasado en el desierto o en las montañas, totalmente aislado, completamente solo, he descubierto el silencio interior con sus voces profundas, la belleza del espectáculo sidéreo, el significado y el sentido de la creación. Tengo la certeza de que transitaré por el sendero que he trazado, con la convicción de que ayudaré a quienes desmayen en el camino contrario y que mis principios, alegría, proyectos, acciones y evolución no cambiarán por el juicio de otros ni por la condena mayoritaria, ni tampoco por las adversidades y las trampas de los ambiciosos y egoístas, aunque en ocasiones parezca que uno está muerto, porque la búsqueda de la luz conduce al bien, la verdad y la belleza. Cuando mayores parecen la desolación e incomprensión humana, más próxima se encuentra la otra frontera, la de los seres extraordinarios que irradian luminosidad desde su interior y aportan lo mejor de sí para dejar huellas indelebles. No, no estoy muerto. Simplemente, sigo otro camino.

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9 comentarios en “Otro camino

  1. SANTIAGO QUE HERMOSA REFLECCION Y CON UNA GRAN VERDAD, ASÍ EN OCASIONES CAMINAMOS ENTRE MUCHA GENTE Y EN ESTOS TIEMPOS SON TAN APATICAS YA NI SI QUIERA UN SALUDO POR TEMOR A SALUDAR A DESCONOCIDOS O QUIZA LA INDIFERENCIA Y EL DESINTERES DE LAS PERSONAS. QUE DIOS TE BENDIGA.

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