Cámara de Comercio de Morelia, 123 años de existencia

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

A una y a otra hora leyó el libro. Hizo apuntes. Reflexionó. Se notó desde el principio, cuando se levantó del presidium y tomó con seguridad los dos pequeños micrófonos del podium. Le correspondió presentar la reseña de la obra que escribí, 123 años de historia, Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de Morelia, y lo hizo muy bien. Habló ante empresarios e invitados especiales.

Él, el economista y empresario José Antonio Garrido Mejía, escribió la reseña bibliográfica y la leyó pausadamente, con emoción, acaso porque recordó a sus padres, Darío Garrido Terrazo y Victoria Mejía Legorreta, quienes fueron comerciantes en el centro histórico de Morelia -ciudad fundada el 18 de mayo de 1541 y capital de Michoacán, estado situado al centro-occidente de México-, o probablemente por los recuerdos de aquel ayer y los retos de la hora contemporánea en las empresas, o quizá por sentirse orgulloso de su tradición familiar en los negocios, o tal vez por todo.

Habló sobre los antecedentes históricos de la fundación de la institución, creada en 1895 por el ferretero alemán, Luis Andresen, y un grupo de empresarios, y formalizada un año más tarde, en 1896, por su primer presidente, el comerciante, hacendado y prestamista Ramón Ramírez Núñez. Entonces se llamaba Cámara Nacional de Comercio e Industria de Morelia.

Por sus palabras, entiendo que le encantó el capítulo relacionado con las historias de los negocios establecidos en Morelia de 1930 hacia fechas de antaño, datos e información con la que podría reconstruirse el mapa comercial e industrial de la capital de Michoacán en la juventud del inolvidable siglo XX.

Evidentemente, la presentación del libro inició con la participación del presidente de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de Morelia, Luis Navarro García, quien narró los antecedentes del proyecto y destacó todas las vicisitudes que enfrentamos, hasta que finalmente, tras una labor ardua, fue editado con respaldo de la institución.

Hago un paréntesis para agradecer a Luis Navarro García el apoyo y la confianza que recibí de su parte para la realización de este libro de 320 páginas en papel couché y selección de color. La pasta es dura y con forro de papel couché en selección de color. El libro, legalmente registrado en Derechos de Autor, es comercializado por la institución empresarial.

Tras la participación de Luis Navarro García, quien se encariñó con el libro y lo siente parte de él, detalle que me agrada tanto, continuó José Antonio Garrido Mejía, como lo referí al principio del texto. Este personaje fue presidente de la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo de Morelia en el período 1990-1992.

Como agradecimiento a su intervención, deseo compartir un texto que el sábado 21 de septiembre de 2019 publicó en el periódico y portal de noticias Cambio de Michoacán, el cual forma parte de la reseña que leyó días antes, el miércoles 18, en las instalaciones de la Cámara de Comercio de Morelia, ante más de un centenar de empresarios, profesionistas, funcionarios públicos e invitados especiales.

En consecuencia, comparto el enlace del artículo que sobre el tema publicó en Cambio de Michoacán: http://www.cambiodemichoacan.com.mx/columna-nc56550, y también extraigo el texto para quienes prefieran leerlo en este espacio:

Cámara de Comercio de Morelia, 123 años de existencia

José Antonio Garrido Mejía

El pasado miércoles 18 de septiembre, se presentó en el edificio sede de la Cámara de Comercio de Morelia, el libro conmemorativo a la fundación de este organismo empresarial que cumple justamente 123 años de vida. La investigación acuciosa y precisa fue realizada por Santiago Galicia Rojon, destacado periodista de nuestra localidad, que por muchos años ha estado ligado en su tarea profesional al sector empresarial no sólo de Morelia, sino de nuestro estado.

La estructura de la obra de 319 páginas cubre desde los orígenes de esta noble institución hasta su estado actual. También hace breve mención de su inclusión en la Confederación de Cámaras de Comercio de nuestro país; dedica un apartado especial a la creación de y desarrollo de la Academia Técnica de Enseñanza mercantil de nuestra cámara, así como un capítulo dedicado especialmente al problema del comercio informal en nuestra ciudad; para finalmente señalar todos los presidentes que han colaborado en la institución. Sin embargo, creo que el capítulo más interesante es el dedicado a los empresarios que con visión y generosidad fundaron empresas que permitieron que Morelia floreciera como una ciudad progresista y moderna.

La investigación fue enriquecida con entrevistas a empresarios, funcionarios y actores que permitieron aclarar fechas para rememorar y hacer presentes a personajes de los siglos XIX y XX, quienes tomaron la decisión de fundar esta institución y de ser baluartes de la actividad económica en nuestro estado. Dicha tarea ha sido continuada a lo largo de los años por otros presidentes y consejos directivos; quienes hemos tenido muy presente la máxima de que las personas somos pasajeras, son las instituciones las que permanecen y todos de alguna u otra manera hemos contribuido para que la Cámara de Comercio de Morelia sea la respetada organización empresarial que es hoy en día.

Según consta en documentos revisados por Santiago Galicia, los orígenes de nuestra Cámara de Comercio se remontan al año de 1895, cuando don Luis Andersen encabezó la primera mesa directiva. Este hombre era el propietario de La Palma, firma dedicada a los ramos de ferretería, mercería y maquinaria. No fue sino hasta el año siguiente 1896, cuando se formalizó y protocolizó, dándole así personalidad jurídica, siendo don Ramón Ramírez Núñez su primer presidente, quien fuera propietario del antiguo almacén La Mina de Oro, que se registraba entonces como “cajón de ropa” así como “almacén de efectos extranjeros y del país”.

En aquél momento el futuro organismo empresarial se denominaba: Cámara Nacional de Comercio, Agricultura e Industria de Morelia. Entra algunos de los fundadores podemos mencionar a Luis Ibarrola; Jean Sauve dueño de “El gran cajón del progreso”; Amado Tron, Pedro Olivier, Francois Joseph Fournier un belga nacionalizado francés, quien era el dueño de la mina “Dos estrellas” en Tlalpujahua que fuera la primera mina moderna en nuestro estado. Isaac Basagoitia quién poseía la fábrica de hilados y tejidos La Unión; León Audiffred quien se dedicaba a la venta de ropa, los herederos de don Ignacio Arango que tenían imprentas así como algunos barcelonettes que emigraron a nuestro país, tales como loas Audiffred, los Margaillan, los Reynaud y los Jaubert.

De los hombres de negocios de aquélla época se menciona en esta breve lista que no es exhaustiva a don José María Solórzano, Baltazar Izquierdo, León Audiffred, José Vélez, Antonio Bizet, Joaquín Oceguera y Eduardo Laris. Ya en los años treinta también podemos rememorar a don Agustín Vega, Bernardino Peraldí, Eduardo Laris Rubio, Alberto Bravo, Miguel Herrejón Patiño, Aurelio Delgadillo, Jesús Hurtado, Agustín Martínez y Rafael Martínez Jones.

Como desarrollo natural institucional, en 1917 se constituyó por vez primera la Confederación Nacional de Cámaras Nacionales de Comercio e Industria, siendo su primer presidente Enrique Sada Muguerza, importante empresario regiomontano. Dicho organismo incluyó 42 cámaras locales, entre ellas la de Morelia.

Otro capítulo que vale la pena destacar es el dedicado a la fundación de la Academia Técnica de Enseñanza Mercantil de nuestra Cámara de Comercio de Morelia. Establecida en 1937, bajo la dirección de don Miguel Estrada Iturbide. Con un capital de diez mil pesos y con una matrícula de 300 estudiantes.

Desde entonces hubo que luchar por mantenerla abierta, ya que después de su fundación, hubo represalias por ser un esfuerzo independiente y promovido por la iniciativa privada. Entre los empresarios visionarios que pugnaron por su existencia podemos nombrar a don Rafael Ramírez Jones, Vicente Barba y Casillas, Fidel León, Francisco C. Okhuysen y José Laris Rubio. En el año 1938 se aprobó por parte de la Secretaría de Educación Pública su apertura y funcionamiento nos llenó de orgullo y fue ejemplo de la vinculación que debe existir entre los sectores educativo y productivo.

Como resultado de la ardua investigación que se llevó a cabo, podemos saber que la primera sucursal del banco de Londres y México, llegó a Morelia en 1897 y que en 1903 se estableció una sucursal del Banco Nacional de México, originando con ello una nueva etapa de desarrollo para las actividades económicas en el estado. Es así que comienzan a consolidarse negocios locales y se observa la evolución del comercio en nuestra ciudad.

Algunas de las empresas que surgieron en esas épocas dan cuenta de la visión y empeño de sus fundadores. Entre ellas podemos mencionar a La Palma, dedicada a la venta de implementos y maquinaria agrícola, así como cementos y productos de la Fundidora de Monterrey. La Mina de Oro, dedicada al comercio de ropa y mercancías del extranjero. Las Fábricas de Francia, que orgullosamente continúa en nuestra ciudad, especializada en casimires, manteles y servilletas, corbatas, chales y zapatos. El puerto de Liverpool, especializada en ropa, percales, linos, mantas y sedas. La Esmeralda, frente a la Plaza Valladolid, uno de los negocios más importantes de la época en el ramo de abarrotes. La Equitativa, que fue originalmente farmacia y droguería.

Se contaba ya con la distribución de la Cervecería Cuauhtémoc y de la Cervecería Moctezuma. La Lonja, que ofrecía a sus clientes además de pan, cigarros, jabones y cerillos. La Marina Mercante, y El Moro abarroteras de aquéllos aciagos días antes de que los Wallamart y Oxxos llegaran a monopolizar el comercio de menudeo.

En lo que se refiere al sector del comercio automotriz, es preciso mencionar algunos de los visionarios que lograron traer el automóvil a nuestra ciudad. En 1930 llegó a Morelia por vez primera la marca Ford y en 1935, se inauguró en nuestra ciudad la primera agencia de la marca Chrysler, que se estableció en el Portal Galeana 171.

En esta breve mención de empresas y empresarios es preciso recordar también algunos de los distintos ramos del comercio que desde los siglos XIX y XX se establecieron en la ciudad y brindaron trabajo y desarrollo a nuestros conciudadanos: En el ramo de la hotelería debemos mencionar el Hotel Oseguera, fundado en el predio que albergara las instalaciones del Hospital de San Juan de Dios y donde se impartiera la primera cátedra de medicina en el año de 1830. Y cuya tarifa de pensión completa costara en el año de 1895 dos pesos y que venturosamente alberga al Hotel Juaninos desde los años noventa del siglo pasado.

Respecto a las farmacias podemos recordar a La Equitativa, la Popular y la farmacia Mier. De las primeras joyerías que hubo en la ciudad cabe mencionar a La Perla así como la Germania. En cuanto a papelerías y librerías están La Unión, la Gasío y la Moderna. La casa Ruesga se estableció en 1922 y se caracterizó por ofrecer artículos fotográficos de las marcas Kodak y Agfa, así como bicicletas. Entre las primeras tlapalerías destacan La perla, y La Sirena que importaba directamente de las fábricas alemanas. La Palestina fue otro establecimiento dedicado la comercialización de artículos de ferretería y cristalería. Destaca especialmente La Idea dedicada a la venta de regalos, perfumería francesa y artículos exclusivos. La peletería La Continental así como la sombrerería La Vencedora. Entre las zapaterías de postín de aquella época destacan: La Mariposa, y La Nacional así como La dama elegante. El grumete y El Calzador infantil.

Cabe recordar que en 1930 nuestra ciudad de Morelia contaba con una población de 65,548 personas, vivían en la zona urbana 39,916 individuos, cifra que da una idea del tamaño del mercado que debía atenderse. Entre otras empresas de ese momento que debemos recordar están la Alejandría dedicada a los abarrotes, la venta de dulces y pastelería. La Aurora, fábrica de hielo y aguas gaseosas. El Paraíso dedicada a la confección de dulces finos, y entre las panaderías destaca La Merced en 1922.

Entre los molinos de la época destacan: los de Santa Lucía y La Providencia. Son mencionadas también algunas madererías; de las peluquerías recordamos La Reforma, El Rizo Rubio, La Imperio y entre las sastrerías La Nacional. Entre los primeros proyectos industriales de la ciudad, destaca Industrias Oken establecida en 1932 como la primera fábrica de básculas en Morelia, marca que fuera conocida en más de veinte países a los que se exportaba.

Esta es la parte más entrañable del libro, pues constituye un viaje al pasado para recordar a las empresas y establecimientos que conocimos en nuestra niñez y que dan cuenta de la labor de hombres visionarios y trabajadores que convirtieron sus sueños en realidades tangibles que permitieron consolidar a Morelia como un centro de comercio fundamental no sólo para el estado y poblaciones cercanas sino como un centro de acopio y comercio para las zonas aledañas.

Capítulo aparte en este recorrido histórico lo significa el análisis de la economía informal en nuestra ciudad. Durante muchos años, consejos directivos y presidentes de la Cámara luchamos por dignificar el comercio en nuestra ciudad. Fue precisamente el 4 de Junio del 2001, siendo gobernador del estado Víctor Manuel Tinoco Rubí y presidente municipal Salvador Galván Infante cuando este reclamo fue finalmente escuchado y se logró así el rescate de nuestro centro histórico, ocasión primera en que muchos morelianos conocimos la Plaza Valladolid en todo su esplendor.

Al leer este libro, podrán constatar no sólo la evolución histórica de la institución sino el desarrollo económico de la ciudad de Morelia y de nuestro estado. A través de sus páginas podemos tener una lectura del crecimiento de la ciudad, de sus principales fuentes de trabajo y de la contribución del comercio como actividad fundamental para un desarrollo armónico de la sociedad.

Este texto ha sido publicado en el sitio Cambio de Michoacán, en la dirección http://www.cambiodemichoacan.com.mx/columna-nc56550
Si lo cita por favor cite la fuente, manteniendo un enlace a la información original. Derechos Reservados, Sociedad Editora de Michoacán S.A. de C.V.

Agradezco al economista y empresario José Antonio Garrido Mejía su atención al publicar en Cambio de Michoacán el texto que dio realce a la presentación de la obra 123 años de historia, Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de Morelia. Valoro sus palabras e intervención. En verdad leyó el libro y demostró, al hablar, el orgullo de ser comerciante, sentimiento que le inculcaron sus padres cuando era niño. Se notó que estudió el contenido de la obra.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

 

 

 

 

 

 

3 comentarios en “Cámara de Comercio de Morelia, 123 años de existencia

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