Quien se entrega al arte…

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Quien se entrega al arte y comparte sus obras a otros seres humanos, no está solo. No lo está, aunque a veces parezca aislado en su buhardilla, amurallado por voluntad propia, inmerso en las profundidades de las ideas y la inspiración o desterrado de un mundo de apariencias, superficialidades y apetitos. Quien escribe poemas y textos sublimes, desliza los pinceles sobre el lienzo, talla la piedra o el material inerte sin descuidar los detalles o da voz al piano, al violín, al arpa, a la guitarra, al violonchelo, al órgano, a todos los instrumentos musicales, definitivamente no está solo y sí, en cambio, vibra a frecuencias que le permiten fundirse y atraer el lenguaje y los signos de la creación, mirar el destello inagotable de las estrellas, escuchar los rumores del infinito y hablar con Dios. El artista ama y produce, ríe y llora, disfruta y sufre, vive y sueña, siempre con intensidad; pero ante todo, sabe que dentro de su proceso creativo, tiene el don y la responsabilidad de hacer de las palabras un manantial de ideas y sentimientos, arcoíris mágicos y sublimes,  auroras y ocasos, susurros que se mezclan con la lluvia, el oleaje y la nevada. Es quien obsequia sonidos, escribe palabras y pinta flores y estrellas en un mundo desgarrado por la ambición desmedida, el odio, la estulticia, las superficialidades, el egoísmo y las injusticias. Sí. El artista agrega música a la tormenta, letras a los sentimientos y colores y formas a la vida. No está solo, aunque a veces se le vea en el encierro, entre la inspiración y el proceso creativo, y en ocasiones sin un amor que deleite los días de su existencia. No está solo quien vibra al compás de la creación y dialoga, a veces sin darse cuenta, con los luceros, los ríos, las cascadas, el oleaje, la nieve, el barro y la esencia. Quien se dedica al arte, abre la puerta a paraísos escondidos e insospechados, traza rutas a cielos luminosos. Aunque no siempre, un artista real tiene capacidad de coexistir entre el silencio, la creación y la soledad, con frecuencia subestimado por considerársele un forastero en su propia calle, un extraño entre su gente, un ser raro en el vecindario; pero el día que muere, se percibe la ausencia del escritor, el poeta, el pintor, el músico, el escultor, al grado de que las ideas y los sentimientos se desbaratan, los colores y las fragancias de las flores pierden su encanto, el lenguaje y los susurros de la vida se apagan y se hunden en la melancolía y las formas pierden sentido. Sin artistas y público que admire y valore las obras, el cielo no aparece decorado con luceros que alumbren el camino a horizontes más plenos.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

9 comentarios en “Quien se entrega al arte…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s