Plan perverso

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Más allá de la idea perversa de exterminar parte de la humanidad por medio de una enfermedad que fue elaborada en laboratorio y cultivada en sitios muy estratégicos y precisos, y de la importancia que hombres y mujeres, en todo el mundo, reaccionen oportunamente y mantengan higiene, protocolos y medidas de seguridad requeridos para evitar contagios de Coronavirus, es innegable que la élite dueña de las finanzas, la política y los negocios redituables en el planeta, sin importarle acentuar las diferencias y las injusticias sociales, destruir las reservas naturales, contaminar, manipular, provocar hambruna e imponer reglas sucias, pretende desestabilizar los mercados y las economías de todas las naciones con la finalidad de restablecer e imponer un “nuevo” orden internacional que se caracterizará por mayor crueldad, excesos, control absoluto, desequilibrio y explotación.

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Si alguna vez

Santiago Galicia  Rojon Serrallonga

Siempre contigo

Si alguna mañana, al retornar de tus sueños, descubres una flor en tu almohada, junto a ti, y percibes la delicia y el encanto de las fragancias naturales de orquídeas, tulipanes y rosas que tanto te encantan, sabrás que ando en tu jardín y te espero en una banca, al lado de la fuente, o recargado en los troncos de los pinos que balancea el viento, con la alegría de compartir incontables primaveras y sorpresas envueltas en burbujas diáfanas. Si un día, al rasgarse y suspirar las nubes del verano, descubres regalos y detalles en cada gota de lluvia, entenderás que soy yo quien, refugiado en algún paraíso celeste o en un rincón mundano, pretendo cumplir mis promesas y cubrir tu camino de magia, embeleso e ilusiones. Si una tarde otoñal miras desde tu ventana que el aire desprende hojas de los árboles y las mece suavemente, cierra los ojos e imagina que en cada una permanecemos tú y yo, enamorados y felices al columpiarnos, igual que aquella mañana lejana cuando jugamos al amor y a la vida entre las olas del océano. Si cierta noche invernal, la nieve cubre los abetos, las montañas y el caserío, sabrás que uní todos los copos con la idea de que cumplas tu sueño infantil de patinar. Si alguna vez, al caminar por el mundo, te sabes yo sin perder tu identidad y al volar libre y plena me descubres en ti y en cada signo de la vida, habrás descubierto el verdadero amor.

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A esta hora de mi vida

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

A esta hora de mi vida, cuando he aprendido a amar, detecto antagonismo y odio exacerbado entre hombres y mujeres. En este momento de mi existencia, tras comprobar que la sencillez es superior a la vanidad, descubro que amplio porcentaje de seres humanos prefieren las apariencias, la superficialidad y la acumulación de dinero y bienes materiales, que ayudar al enfermo, al que sufre, al hambriento. al ignorante. En la presente estación de mis días, me preocupan las diferencias sociales, el resentimiento, la corrupción y las injusticias. En este instante de mi jornada, cuando me he convencido de que el amor, el dinero y las cosas no solamente son un derecho personal, sino para el bien que se pueda hacer a los demás, percibo abusos, ambición desmedida, engaños, crueldad y deshumanización. En los actuales minutos pasajeros de mi estancia en el mundo, me percato de que si apartara a los seres humanos que se entregan a tareas nobles, al arte y a la ciencia a favor de los pueblos, a formar a sus hijos con valores y comportarse honestamente, en el escenario quedarían multitudes de hombres y mujeres -millonarios, pobres, académicos, ignorantes, famosos, anónimos- despedazándose entre sí, en una carnicería brutal dentro de su afán de conseguir dinero, placeres y lujos. A esta hora de mi vida, cuando sé que el amor, el bien, la verdad y los sentimientos representan la verdadera riqueza de la gente, entiendo que no pocos consideran que se trata de modas anticuadas y lo consideran basura. En esta época de mi caminata mundana, encuentro, aquí y allá, en un sitio y en otro, rostros compungidos, personas enojadas e insatisfechas, seres humanos con odio y temores, atrapados en sus vicios e insignificancias, porque se sienten vacíos al haber perdido la esencia. Renunciaron a lo bello, a lo sublime, al aceptar un estilo de vida carente de sentido, la estulticia humana, los apetitos fugaces, la acumulación de dinero y los disfraces de las apariencias. En el minuto presente de mi existencia, sé que el amor, la familia, los amigos auténticos, el bien, los valores, el respeto, la libertad, la justicia, la sencillez, la salud, la armonía, el equilibrio y la verdad significan felicidad y ruta a escenarios superiores, y no, como creen erróneamente las multitudes, lo que hoy es moda y mañana habrá arrebatado a las generaciones contemporáneas la oportunidad de crecer y ser felices. A esta hora de mi vida, entiendo que hay seres humanos capaces de matar, violar, cometer perversidades y hasta provocar guerra a cambio de sus intereses personales y de grupo. En este momento de mi excursión por el mundo, contemplo un panorama desolador y de tristeza, ensombrecido por el rostro y la silueta de la muerte. Si alguien diseñó, aplicó y provocó una enfermedad que parece amenazar a la humanidad, ¿por qué, a esta hora de nuestras vidas, no rectificamos el camino y renunciamos a lo que nos daña tanto? En estos días de nuestras existencias, ¿no escuchan los gritos de quienes agonizan, los rumores de la vida que se escapa, el silencio y las voces de la muerte? A esta hora, habría que construir una frontera para impedir el paso de todo lo que ha dañado a la humanidad, y tender puentes y edificar caminos hermosos y plenos.

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El rostro del tiempo

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

¿Quién asoma al reloj y saluda a los instantes escondidos entre las manecillas y el engranaje, si parecen tan diminutos e insignificantes para una generación interesada más en las apariencias y en las superficialidades que en los detalles y en las profundidades del ser? ¿Quién a los minutos tan presurosos, si todos desean horas, días y años prolongados? ¿Quién camina entre los segundos y los minutos, alegre y enamorado, si todos pretenden la compañía de horas de apariencia perdurable? ¿Alguien se atreve a visitar la estación vieja y empolvada antes de que los momentos aborden los furgones y partan a destinos inciertos? ¿Alguno se atreve a mirar de frente la carátula del tiempo con la idea de coexistir con los segundos? Para disfrutar un amor, algún paseo, una reunión familiar o de amigos, la mayoría desea que el tiempo sea elástico y se extienda indefinidamente, mientras en sus dolores, problemas y tristezas pretenden que adormezca y se acorte; sin embargo, es indiferente, ajeno a sentimentalismos y proyectos e intereses humanos. La caminata de las manecillas es imperturbable. No se doblegan ante las noches de tormenta ni a las tardes nevadas. Los minutos son los mismos una mañana soleada, una tarde lluviosa o una noche helada y solitaria. La conciencia del tiempo suele cambiar en los períodos alegres y favorables y en las etapas críticas y negativas; no obstante, su compás es el mismo. Es inalterable y solamente es medido, en este plano, por el ser humano. El instante del nacimiento es igual al de la muerte. Si alguno -tú, yo, nosotros, ustedes, ellos- se atreviera, al menos, a asomar a los laberintos y rincones del reloj y siguiera la ruta de las manecillas, descubriría que bastará quebrantar el tiempo y la distancia, desmoronar sus muros y liberar el alma, para encontrar el rumbo hacia la eternidad. Hay que aliarse a los segundos, a los instantes, para caminar a su lado y aprovechar al máximo cada uno, con sus luces y sombras, porque al fugarse, también huye la jornada terrena. Quien no sabe columpiarse en el péndulo del tiempo, desconoce, igualmente, el juego de la vida y sus días se fugan mientras espera los años inciertos que quizá no lleguen. Hay que vivir.

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Luis Navarro García

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Hay seres humanos -hombres y mujeres- que por un acto, una palabra, un gesto o una obra, quedan en el recuerdo de los demás. Dejan huellas indelebles en la memoria. Son inolvidables. Tal es el caso de mi amigo Luis -Luis Navarro García, si hay que ser precisos-, con quien alguna vez coincidimos y por alguna razón compartimos un capítulo, otro y muchos más, hasta forjar una amistad fiel.

Lo conocí hace años como empresario y funcionario público. Me pareció, a partir de entonces, hombre honesto e íntegro. Otro amigo, también empresario y líder de los comerciantes y vecinos del centro histórico de Morelia -ciudad de origen colonial y capital del estado de Michoacán, al centro-occidente de México-, Alfonso Guerrero Guadarrama, hizo favor de presentarnos.

Ajeno a prejuicios, como acontece con innumerables funcionarios públicos que hasta atacan y critican a quienes no militan en sus partidos políticos o piensan diferente a ellos, Luis me invitó a trabajar con él. Necesitaba un colaborador en el área de Comunicación Social de la dependencia municipal que encabezaba, la Secretaría de Fomento Económico. Advirtió que no era necesario que renunciara al periódico donde laboraba. Simplemente, confiaba en mi experiencia y en los resultados que le entregaría en la difusión de sus actividades.

Y así lo hice. A pesar de las expresiones de coraje y envidia que suelen registrarse en los sitios donde las oportunidades laborales y profesionales son escasas y mal pagadas, realicé mi tarea, entregué lo mejor de mí y desterré en el naufragio los comentarios y rostros ordinarios.

Fui testigo, entonces, de su entrega y trabajo honesto dentro de la función pública. Me sentí orgulloso de trabajar al lado de un hombre justo, emprendedor y acostumbrado a cumplir sus promesas y objetivos. El alcalde confió tanto en él, que no pocas ocasiones lo nombró su representante en los actos públicos a los que por alguna causa no podía asistir.

Atendió una multiplicidad de asuntos, compromisos y responsabilidades municipales, y dio especial importancia al consumo local. Apoyó e impulsó, por lo mismo, la campaña Haz Barrio, orientada a fortalecer los negocios familiares, la cual, lamentablemente, fue minimizada por la siguiente administración municipal que se caracterizó por el amplio número de errores en perjuicio de los habitantes de Morelia.

Cuando terminó su gestión, el hombre se reintegró por completo a sus actividades empresariales; sin embargo, su paso por la Cámara de Comercio, Servicios y Turismo de Morelia, institución fundada en 1895 por el ferretero alemán Luis Andresen y protocolizada en 1896 por el hacendado Ramón Ramírez Núñez, aunado a los antecedentes de rectitud que su padre, Luis Navarro Orozco, dejó en la agrupación, influyeron para que consejeros y expresidentes confiaran en él e impulsaran su candidatura a la presidencia de dicho organismo intermedio de la sociedad.

Durante tres años, Luis Navarro García se entregó casi por completo a las responsabilidades camarales, al grado de que después de un complejo proceso de reingeniería, devolvió estabilidad financiera a la institución empresarial y la colocó en un nivel de respeto ante autoridades y sociedad.

Bien es sabido que con frecuencia los diputados mexicanos parecen legislar más a favor de los gobernantes que de la sociedad a la que se deben, de manera que continuamente recurren a la tentación perversa e irresponsable de aprobar medidas e impuestos que afectan a las mayorías, situación que motivó a Luis Navarro García, desde su cargo como presidente de los comerciantes y prestadores de servicios de la capital michoacana, a rechazar tales pretensiones. Demostró habilidad de conciliación y negociación en la defensa de sus agremiados y la sociedad michoacana.

Recuerdo que en noviembre de 2017, Luis me recibió en su mueblería con el objetivo de plantearme la idea de escribir un libro relacionado con la historia de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo, propuesta que acepté. Me ofreció todo su apoyo para la investigación, redacción y publicación de la obra.

El tiempo planteado inicialmente, se prolongó por mucho. La historia de la agrupación se encontraba dispersa y fue preciso, en consecuencia, desempolvarla, armar sus capítulos, unir sus fragmentos. El trabajo resultó abrumador, pero al mismo tiempo enriquecedor.

Confió plenamente en mí. Respetó mi trabajo literario y de investigación histórica. Incluso, me respaldó en el momento en que alguien, ya en el proceso de revisión y edición, pretendió minimizar las reseñas que algunos personajes de los ámbitos artístico e intelectual redactaron acerca de mí como escritor.

Permanecimos en comunicación. Muchas veces me compartía información referente a la historia de la Cámara de Comercio de Morelia; otros días, en cambio, era yo quien me comunicaba o le enviaba audios. Y lo recuerda muy bien, con la música de fondo que siempre escucho cuando escribo.

Abrimos el espacio a todos los expresidentes que aún viven, pero también a empresarios prominentes, consejeros y dueños de negocios tradicionales. En el camino hubo quienes colocaron diques y perdieron la oportunidad de aparecer en las páginas de la obra.

Evidentemente, la obra fue tan extensa que la revisamos juntos y eliminamos alrededor de 100 páginas, más las que quedaron en el tintero. Luis no escatimó esfuerzos, tiempo y dinero en el libro. Fue una aportación de su gestión a la cultura e historia del comercio y las empresas de Morelia.

El libro 123 años de historia, Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de Morelia, fue impreso en una edición de lujo, totalmente respaldada por la administración de Luis Navarro García. Lo presentamos en un acto público, dentro de las instalaciones de la agrupación, el miércoles 18 de septiembre de 2019.

Hace días, al iniciar marzo de 2020 y cumplir tres años con la responsabilidad de líder de la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de Morelia, una de las más antiguas en México, Luis Navarro García anunció públicamente su renuncia al cargo y su alegría de dejar como presidente interino a otro gran empresario, amigo nuestro, Tulio Guerrero Cancino, quien innegablemente también dejará huellas de su trabajo en la institución.

Obviamente, Luis Navarro García contó con el respaldo irrestricto de amplio porcentaje de sus consejeros, quienes igual que él, se entregaron al proyecto de fortalecer la Cámara de Comercio de Morelia, lo que significa que un líder extraordinario tuvo el apoyo y el trabajo de un gran equipo.

Decidí hacer un paréntesis para enviarle un mensaje. Pronto recibí su respuesta, la cual me conmovió y motivó a escribir este texto que le dedico con el agradecimiento, la admiración, el cariño y la amistad de siempre. Simplemente respondió: “gracias, Santiago. Me voy muy contento por tantos logros que se dieron en estos tres años, y sin duda uno que dejará huella en la historia del comercio de Morelia es nuestro libro”. Y sí, Luis, 123 años de historia, Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo de Morelia, es nuestra obra y siempre, hasta la hora postrera de cada uno y quizá después, identificará a ambos y recordará los capítulos que estos días compartimos. Gracias por tu amistad y por la oportunidad de apoyarme para escribir y publicar un libro que de alguna manera contribuyó a enriquecer los días de mi existencia.

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La noche…

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Un regalo para los dos

Me gusta la noche. Envuelve mis sueños e ilusiones. Siempre reserva regalos y sorpresas. Borra los acontecimientos buenos y malos y desvanece los asuntos y las cosas del día agonizante. Inventa historias para ti y para mí. Escribe notas con su lápiz bizarro sobre las páginas encantadoras y prodigiosas de la ensoñación. Los rumores de su silencio me arrullan y mecen, hasta desprenderme de mi rostro y arrancarme de mi cuerpo somnoliento, y arrastrarme a las estrellas, a otros mundos y paraísos lejanos, donde te encuentro en distintas versiones, dentro de arcillas y tintas diferentes, con tu mirada inconfundible y la fragancia que es tan tuya. La noche me cobija y su aliento me empuja al vacío, al infinito, donde todo inicia y nada termina. Entre sus silencios y murmullos, la noche arrebata mis máscaras del día y me presenta desnudo, auténtico, libre de antifaces y ropaje, ante ti, que apareces, si es preciso, en otros espacios y tiempos, con un nombre y muchos más, en espera, quizá, de que el mío te recuerde epopeyas distantes que quedaron en el alma, en el interior, y el viento, al soplar, cubrió con la hojarasca de cada tarde otoñal. Me gusta la noche cuando llueve, al caer la nieve, al rasgarse las nubes con el aire y al sentirse el calor de la primavera. Me encanta porque me obsequia minutos y horas para escribirte un poema, pensar en ti y soñar, viajar a otros rumbos, sentirte y sabernos tú y yo en un juego interminable de la vida y el amor. La noche es una caricia y un deleite cuando es aliada y amiga, al abrir paréntesis para nuestras locuras y al adormecernos con sus somníferos. Me fascina la noche cuando viste con perlas y luceros que reflejan su brillo en el lago, en la fuente y en el charco, junto con tu rostro y el mío, cuando asomamos y somos uno.

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