Antes del naufragio

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Hay sentimientos que quedan atrapados en las mazmorras más hediondas y oscuras de las personas, entre cadenas y barrotes intoxicados de herrumbre que las sujetan e impiden que se liberen y expresen plenamente. Existen palabras que nunca fueron pronunciadas y se ahogan por su indiferencia, su distanciamiento, su crueldad y su silencio. Flotan en la gente deseos y proyectos que se volvieron intenciones porque el camino enlodado por la intolerancia, el resentimiento, la soberbia, el odio y la ausencia de amor, provocaron su desequilibrio y su fatal caída. Abundan las cargas que se llevan a cuestas gratuitamente y desgarran la ropa, la piel, el corazón, la memoria. Naufragan en las turbulencias de los remordimientos, del olvido y del arrepentimiento, los sentimientos, abrazos y besos que no se dieron. Quedan en las manos pedazos de cosas que jamás se entregaron, a pesar de las necesidades y las urgencias. Permanecen en la mesa los borradores que no se utilizaron para eliminar infidelidades, discordias, necedades, injusticias, engaños, traiciones e ignorancia. Muchas planas quedan en blanco, olvidadas, igual que una estación de ferrocarril añeja, desolada y sucia, en espera de ser escritas con historias magistrales, hermosas e inolvidables. Innumerables destinos se proyectan anticipadamente hacia su lamentable ocaso, quizá por resultar más cómodo permanecer en los asientos lóbregos que esforzarse, dar de sí y resplandecer. El tiempo y la vida son indiferentes al tránsito de la gente, al paso interminable de mujeres y hombres, a los triunfos o fracasos, a las alegrías y tristezas, a la salud y enfermedad, a las razas y creencias, a la inteligencia e ignorancia, y probablemente es la razón por la que resulta perentorio dar un sentido a la biografía individual y social, a la historia que se protagoniza cada instante, y evitar así tanto escombro que hay en el paisaje. Los ciclos de la vida continúan incesantes, mientras hay personas, en el mundo, que prefieren encadenarse y permanecer atrapadas en sus propias cárceles, rodeadas de abismos, fantasmas, murallas y oscuridad, simplemente por no descubrir sus verdaderos rostros y presentarse auténticos, libres, dignos, con sentimientos nobles, actos y detalles bellos y la decisión de tender puentes de amor y dar lo mejor de sí.. La oportunidad de sanar, rescatarse y ser libres y plenos es ahora, en este momento, no después, porque seguramente cualquier viento desviará las intenciones y el espacio para los hechos grandiosos podrían ocuparlos los remordimientos, la tristeza y los sentimientos más mezquinos. No hay que cambiar la luz por los destellos fugaces de la oscuridad. Resulta perentorio evitar el naufragio y la muerte.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Un comentario en “Antes del naufragio

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s