Blogueros

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Construimos y adornamos nuestras casas todos los días con las flores que cultivamos y los poemas que escribimos y colgamos una mañana soleada, una tarde lluviosa o una noche estrellada, mientras la humanidad transita a un lado y a otro o se refugia en sus sueños cuando duerme.

Unos somos artistas -escritores, poetas, músicos, pintores, dibujantes, escultores-; otros, en cambio, se entregan a fórmulas prodigiosas de la cocina, a recetas de sabores, aromas, colores y formas que deleitan y cautivan los sentidos, o al maquillaje, a las modas, al embellecimiento de la gente, e incluso al ejercicio, a la salud.

Algunos toman a sus lectores de las manos y los llevan a recorrer todos los rincones del mundo, entre arquitectura, escenarios naturales, ruinas, museos, callejuelas, jardines, plazas y sitios encantadores, hasta que se sienten parte de la lista de pasajeros de un crucero, un autobús, un yate o un avión. Llevan a la gente a paseos bellos e inolvidables, y aparecen ante su mirada los restaurantes y cada espacio mágico.

Los patinadores, gimnastas, arqueólogos, excursionistas, consejeros y coleccionistas también comparten sus experiencias y dan lo mejor de sí en sus espacios, y en cada blog se nota la entrega auténtica y el orgullo de publicar algo propio y compartir, a través de citar a los autores y las fuentes, información de gran interés. Sin sospecharlo, formamos parte de una hermandad que

Otros impulsan sus creencias e ideologías o tratan asuntos científicos, de salud, académicos, técnicos, sociales y económicos, o recorren, apasionados, las páginas de la historia, las costumbres de la gente, las teorías y todo cuanto forma pare del conocimiento humano.

Los que publican acerca de temas políticos y religiosos, defienden sus convicciones desde sus trincheras; pero no atacan ni obligan a los demás a creerles. En sus opiniones, la mayoría de los blogueros somos respetuosos. Formamos parte, quizá sin sospecharlo, de una hermandad interesada en hacer del mundo un cielo, un terruño de alegría, progreso, dignidad, respeto y paz.

Hay quienes publican sus fotografías, sus creaciones, sus recuerdos, sus observaciones, sus análisis, y todo suma y multiplica en la medida que aporta y derrama el bien y la verdad. Dentro de tanto material que se ha dedicado a intoxicar los medios de comunicación y las redes sociales, un blog y muchos más, cuando son auténticos y bien intencionados, independientemente de los temas que traten, se convierten en luceros que alumbran las noches de millones de seres humanos en el mundo.

De todas las razas, edades y creencias, los blogueros partimos desde las bases y cotidianamente, a través de disciplina, esfuerzo, constancia y pasión por lo que hacemos, entregamos el ladrillo, el ornamento, el detalle que embellece las casas que edificamos, los puentes que construimos, los espacios que cubrimos con lo que es tan nuestro y compartimos a los demás.

Como artista y escritor, me he preguntado una y otra vez, aquí y en incontables foros, ¿dónde se ocultaron los autores, los intelectuales, cuando por ser figuras públicas reconocidas, deberían de contribuir a iluminar a la humanidad en horas en que el mundo se ha apagado? ¿Dónde está la mayoría de ellos? ¿O será, pregunto, que prefieren auditorios pletóricos que les aplaudan y compren sus obras?

Igualmente, como periodista, y siempre con admiración y respeto a mis colegas que actúan con honestidad y profesionalismo, me he preguntado, con la respuesta que surge de inmediato, ¿por qué se han convertido, en gran parte, en mercenarios serviles de quienes los mantienen, los controlan, los manipulan y al final los desecharán?

Y lo mismo podría hablar de académicos, científicos, médicos y otros que han olvidado la esencia para cubrirse con maquillajes superficiales y temporales. ¿Dónde se encuentran, en una etapa en que millones de seres humanos los necesitan? ¿Dónde los líderes políticos, sociales y religiosos?

Estos meses de incertidumbre humana, he recorrido, cual viajero que transita de una estación a otras más, incontables espacios de blogueros, y todos, a pesar de las limitaciones técnicas, han aportado algo bueno, como quien siembra semillas que un día florecerán digna y libremente en un jardín ausente de fronteras y abismos.

Quienes creemos con amor y pasión en lo que somos y hacemos, definitivamente seguimos presentes con la intención de enriquecer nuestros hogares cibernéticos, los recintos en los que publicamos y difundimos lo que producimos y convidamos al público que hace favor de visitarnos.

A excepción de aquellos que se dedican a plagiar obras y exhibirlas como suyas -textos, fotografías, dibujos, ideas, recetas-, a los que hay que denunciar públicamente con firmeza y valor -yo lo hice al descubrir que alguien había robado tres párrafos de mi publicación Gota de agua, los cuales publicó en francés-, la mayoría de los blogueros nos entregamos a la creación de lo que es tan nuestro y convidamos a los demás con alegría, como las nubes plomadas que comparten sus gotas diáfanas o las noches oscuras de las que cuelgan luceros que alumbran los caminos y dan sentido a las rutas.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

7 comentarios en “Blogueros

  1. Excelente, me encantó, así mismo como lo expresas, además , lo hacemos con tanta pasión a excepción de los que se dedican a apropiarse descaradamente de los trabajos ajenos. También me sucedió algo parecido, imaginas de los que no nos damos cuenta. Mi estima siempre para ti. Saludos.

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    • Evelyn, es lamentable que existan personas dedicadas a plagiar lo que otros creamos; sin embargo, todos los blogueros que actuamos con honestidad y somos auténticos y originales en lo que publicamos, debemos hacer un frente común para denunciar a tales raptores. Te comentaré que haces meses, cuando una bloguera plagió mi texto Gota de Agua, le escribí, lo denuncié en Facebook y dos portales de noticias publicaron el hecho. La gente, en las redes sociales, me envió mensajes y varias personas escribieron a la bloguera. Nunca dio una explicación. Creo que se dio cuenta de que podría terminar en los tribunales internacionales. Simplemente bajó los párrafos que pertenecían a mi texto y publicó la reseña de un libro sobre el agua. Te felicito, igual que a otros compañeros blogueros, porque entregas lo mejor de ti y nos deleitas con las fotografías y las descripciones de los sitios que recorres. Saludos.

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