¿Salvador de la humanidad?

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Inquieta, preocupa y enoja que un hombre, por ser uno de los más acaudalados del mundo, aparezca con rasgos histriónicos ante un auditorio ignorante y masificado que lo cree vidente, científico y humanista. Ante el temor y la pasividad de millones de personas y el silencio de la comunidad científica -atemorizada, oculta, mezquina, cómplice, mercenaria, debilitada o amenazada-, este hombre se ha convertido, arbitrariamente, en especialista del coronavirus, al grado de que cualquier declaración que haga, es considerada verdad absoluta, como si se tratara de una eminencia en el tema. ¿Tal poder da el dinero acumulado y multiplicado? La ciencia, como el arte, requieren que uno les dedique toda la vida, y aún así el tiempo no es suficiente para alcanzar la plenitud y la maestría. ¿Cómo es posible, entonces, que un hombre se atreva a pronosticar y hablar de un tema tan delicado, perteneciente a la ciencia, igual que lo haría el más reconocido de los especialistas? Sin duda, posee una fortuna que le permite comprar la información, lo cual no es sinónimo, para nada, de sapiencia. El hombre predice, anuncia y habla. Ha seducido a millones de seres humanos que permanecen callados, sumisos, temerosos. Tanto vacío, superficialidad y estulticia humana le han entregado la licencia para que vaticine, hable como el más brillante de los científicos y genere confianza global. Si tiene capacidad de pronosticar las desgracias mundiales y posteriormente aconseja y ofrece soluciones, es porque tiene acceso a información privilegiada y restringida, y habría que investigar, en consecuencia, los objetivos que persigue. ¿Qué hemos hecho de nosotros? ¿Dónde estamos? ¿Nos sentimos tan rotos que, confundidos, en muletas y ciegos, somos tan conformistas que recogemos los pedazos hediondos que creemos nuestros? ¿Cómo es posible que un hombre aparezca como salvador de la humanidad? ¿A qué hora nos convertimos en la Caperucita Roja y permitimos que el otro individuo, el lobo feroz, aceche nuestras vidas? Si uno está equivocado en la interpretación de los signos y este magnate demuestra que, efectivamente, tiene como prioridad el rescate de la humanidad, entonces su nombre quedará grabado en la historia. Admiro la capacidad de la gente que dedica los días y los años de sus existencias a un proyecto especial y consigue la grandeza en lo espiritual, lo intelectual o lo material. Son personas que definen sus proyectos de vida y plantean retos, conquistas, y logran trascender en el arte, la ciencia, el pensamiento, los negocios, los deportes o cualquier otra disciplina humana. En ese sentido, este hombre, Bill Gates, tiene mi reconocimiento por su visión para convertirse en uno de los hombres más acaudalados del planeta y poseer tanta influencia entre millones de seres humanos; sin embargo, me encantaría comprobar que mis argumentos son infundados cuando pienso que algo extraño y preocupante existe detrás de quien predice acontecimientos perjudiciales para millones de personas en el mundo, habla como si fuera científico y ofrece opiniones y respuestas orientadas a resolver el problema masivo. Ojalá me equivoque.

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