El deleite de una flor

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

¿Qué es una flor, si no un pedazo de amor, unas pinceladas del cielo y un suspiro de Dios? ¿Qué, si no un reflejo del paraíso? ¿Qué, si no las fragancias de los enamorados en el encanto de un tú y un yo que salva del naufragio y del final? ¿Qué es una flor, insisto, si no la sonrisa pura, la alegría y la ilusión del que la entrega y de quien la recibe?¿Qué, si no la bienvenida a una existencia y la despedida a otra? ¿Qué, si no la enseñanza de lo complejo y lo sencillo, lo superficial y lo profundo, lo pasajero y lo infinito? ¿Qué es una flor, si no la belleza y el encanto del alma, los sentimientos, la vida y el amor? ¿Qué, si no una de las obras artísticas de Dios? ¿Qué es, al poseer espinas y tener pétalos con exquisitas texturas perfumadas, si no el sí y el no de la creación y la vida?

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