Y aquella noche

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

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Y aquella noche, tras mucho caminar, me di cuenta, finalmente, de que la vida está presente aquí y allá, en todas partes, excepto en los seres que le cierran las puertas y las ventanas, en los hombres y en las mujeres que se amargan y prefieren las notas bajas y discordantes, los pleitos y las tristezas, el miedo y la discordia, el llanto y el mal. Colocan pasadores y cerrojos a la vida que fluye incesante y la cortan, sin darse cuenta, en perjuicio suyo. Encarcelan el bien, la verdad, la salud, la alegría, y culpan de sus fracasos, problemas y enfermedades a otros, al destino, a las circunstancias. Empiezan a morir. Ni la vida ni el tiempo se agotan. Son indiferentes a las personas, a los seres vivos, a los objetos. La vida continúa, es una fórmula inagotable que se siente en el interior, afuera, en las cortezas de los árboles, en el viento, en las nubes que flotan, en los helechos, en las gotas de lluvia, en el oleaje interminable. Tiene ciclos, estaciones, motivos. Solo hay que entender su significado grandioso y seguir su ruta. Así lo comprendí después de tantas batallas… Y aquella noche, sentado entre mis libros y la chimenea, miré la lumbre insaciable que consumía la leña, hasta carbonizarla y transformarla en ceniza. Me recliné en el sillón y pensé que, igual que los trozos de madera, cada ser se prueba a sí mismo cotidianamente, en el lapso de su existencia, y crece o se desmorona. Somos criaturas enteras y plenas, felices y extraordinarias, o siluetas, fantasmas y cosas rotas. En el mundo, la existencia temporal es un ensayo, un preparativo, los escalones para ascender y llegar planos supremos, o, simplemente, el camino sombrío y lodoso que atrapa y desgarra. Esa noche llegué a casa, ya no tan ansioso por las horas que corren. Descansé, como en mucho tiempo no lo había logrado, y esperé, refugiado en mis sueños, el amanecer, el día siguiente, con la oportunidad de rescatarme y hacer de mi historia y de mi paso por este terruño, algo, simplemente, maravilloso e inolviable.

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