Ya no hay tiempo

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Ya no hay tiempo. La gente transita presurosa, imparable, como las manecillas de los relojes que tienen prohibido dedicarse un instante de reposo, regalarse un minuto de sueño, porque deben llegar sin faltantes a su destino. Los días son colecciones de historias repetidas, monótonas e inciertas. Se acabaron las horas destinadas a las ilusiones, a los sueños, a la imaginación, a los juegos, acaso porque el escarnio es cómplice de otros males y destruye las fantasías, lo que viene del interior, lo que es tan natural y de uno, con el objetivo de dejar huecos y rellenarlos con estridencia y reflectores en un teatro de marionetas. Se extinguen, gradualmente, los períodos para el amor, los recintos para la familia, los segundos para reír, las oportunidades para hacer el bien, quizá porque a los nuevos inquilinos -ambiciosos, egoistas, insensibles, perversos, ignorantes, deshonestos, materialistas, astutos- les molestan los rumores y los silencios de las alegrías, de los sentimientos nobles, de la creatividad, de las ideas geniales, de la originalidad, a los que consideran enemigos y pretenden deshilvanar. Se agotó el tiempo para disfrutar los relatos y los poemas, los colores y las formas, los sonidos y los sigilos, tal vez porque el arte fue aprehendido por rivales que intentan desdibujarlo y suplantarlo por simples apariencias, disfraces y prisas. La gente argumenta que no dispone de tiempo y no atiende ni educa a sus hijos, no cultiva el amor ni los sentimientos excelsos, no da de sí, no aprende, no explora su ruta interior ni disfruta su paseo terreno; aunque disponga de lapsos de ociosidad, espacios en posadas de una noche, días golosos y planes egoístas y crueles. Ya no hay tiempo para el bien, la verdad, lo bello y lo supremo. Hombres y mujeres andan con prisa, en busca, parece, de algo que todavía no definen y que, por cierto, no recuerdan que llevan consigo, en su interior. Por eso, admiro a quienes, a pesar de la tempestad, controlan el timón de sus existencias con fe, esperanza, benevolencia, optimismo, honestidad, alegría y valores. Son personas que sueñan, aman, aprenden, actúan y siembran el bien. No obstante, descorro las cortinas, asomo a las calles, a las plazas comerciales, a los parques, y miro a incontables hombres y mujeres que caminan aceleradamente, embistiéndose, distraídos, enajenados, arrebatándose lo que ambicionan, transformados en figuras de barro que temen liberar a la esencia que han encarcelado y protagonizar, en consecuencia, la más grandiosa de las hazañas, la de la vida plena. Ya no hay tiempo para lo sublime, parece, y no porque los relojes hayan decidido parar y subastar los minutos postreros; sencillamente, es por voluntad humana, por enamorarse del calzado -lo cual es válido- y olvidar y desdeñar el sendero.

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8 comentarios en “Ya no hay tiempo

  1. Reblogueó esto en Ned Hamson's Second Line View of the Newsy comentado:
    Google translation of title and introduction: There is no time
    There is no more time. People travel hurriedly, unstoppable, like the hands of clocks that are forbidden to spend a moment of rest, to give themselves a minute of sleep, because they must arrive without fail at their destination. The days are collections of repeated, monotonous and uncertain stories. The hours destined to illusions, dreams, imagination, games are over, perhaps because derision is an accomplice of other evils and destroys fantasies, what comes from within, what is so natural and from one, with the aim of leaving gaps and filling them with stridency and reflectors in a puppet theater.

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  2. Muy buena tu reflexión , ojala se pueda expandir lo mas posible y que todos la lean, a ver si poco a poco vamos concientizando a la humanidad. Me alegra saber, que quedan personas que intentan mejorar nuestra sociedad. Estamos viviendo en un mundo consumista y competitivo, y cada vez mas la humanidad pierde valores. La empatía es algo que escasea en nuestra actualidad.👌👌👌

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  3. Hay veces que es tan difícil parar… Porque ni siquiera uno se da cuenta que ha quedado atrapado en la manecilla del reloj y camina en el tic-tac frenético de la vida. Y vamos quedando llenos de prisas y vacíos de recreos.
    Un abrazo.

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