SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA
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Los artistas originales, los que llevamos la encomienda de la creación en el alma y en la sangre, los que sacrificamos tantas cosas al sentirnos inspirados -escritores, músicos, pintores, escultores-, dedicamos los minutos y los años de nuestras existencias a la producción de obras genuinas, y, así, aportamos novelas, cuentos, poemas, relatos, melodías, cuadros, murales y formas, en un mundo que cada día es más proclive a la inmediatez y a la superficialidad, a lo fácil, a lo que no implica esfuerzo mental ni físico, a lo que es más apariencia y barniz que esencia. La producción en serie, lo que está de moda y es tendencia del momento, se encuentra al alcance de la gente, más allá de su posición económica o de su grado académico, al grado de que, paulatinamente, se reduce el número de personas interesadas en leer un buen libro -impreso en papel o digital-, disfrutar un concierto magistral o admirar una obra plástica. Dicen, en muchas partes, que no hay que escribir tanto porque la gente no lee, y me pregunto, entonces, ¿también quieren controlarnos y manipularnos a nosotros, los artistas de las letras? ¿Desean volvernos cómplices de la metamorfosis dolorosa que se aplica gradualmente a millones de personas con la intención de propiciar que utilicen muletas ante su incapacidad espiritual, mental y física? Existe la pretensión de alterar a millones de hombres y mujeres para que sean indiferentes al bien, a los sentimientos y a los valores, y totalmente irracionales, mediocres e inútiles. ¿No es, acaso, un intento perverso de encadenar la creatividad, la iniciativa, la originalidad, la inspiración? Esa ligereza en la que pretenden confinarnos, presenta innumerables cargas que dañan tanto. A veces, cuando en los automóviles, en el transporte público, en los auditorios, en las oficinas gubernamentales, en las empresas, en las calles, en las reuniones, en las conferencias, en los centros laborales y en las escuelas, entre otros lugares, veo tanta gente inmersa en sus equipos portátiles, atrapada en las redes sociales, en un mundo que se llama realidad virtual y está muy lejos de lo palpable, de los sentimientos, de las acciones, de los pensamientos, me pregunto con congoja, ¿qué destino tendrá el arte dentro de algunos años? ¿Se perderá? ¿Será privilegio de quienes se hayan salvado de quedar sepultados por la estulticia de la hora presente o lo controlarán aquellos que ostenten el poder? ¿Dónde quedarán nuestras obras literarias, musicales, pictóricas y escultóricas? ¿Y nuestro público al que nos debemos, respetamos y apreciamos? Es innegable que la vida es dinámica y que los seres humanos propician transformaciones en sí y en sus aldeas locales y globales, de acuerdo con lo que sienten y piensan en cada época; pero la ruta que hoy seguimos, parece, es fabricar criaturas autómatas e insensibles, manipulables e indiferentes, vacíos y totalmente perezosos, incapaces de expresar sentimientos nobles y auténticos y de pensar, hablar y actuar con libertad. La realidad actual ensombrece el panorama. Dentro de algunos años, ¿quiénes leerán obras literarias, asistirán a conciertos magistrales y admirarán las pinturas y las esculturas? ¿Nos extinguiremos autores y público? Como artista de las letras, no me rendiré. Si al final, en un mundo controlado, vacío y manipulado, solo tuviera un lector, seguiría escribiendo con la misma entrega y sensibilidad artística. El arte es irrenunciable. No está subordinado a arbitrariedades, injusticias, control y órdenes. Es libre y pleno. Como que viene de algo más allá que simples apariencias e intereses. El arte es la voz y la obra de una fuente inmortal, a pesar de que alguien, y otros más, pretendan amordazarlo. Al rato o mañana, ¿quién apreciará el arte?
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[…] ¿Quién apreciará el arte? — Santiago Galicia Rojon Serrallonga […]
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Yo, aprecio el arte. Felicitaciones Santi por recordarnos con tu hermosa prosa, el valor que tienen las personas que escriben y aman el arte.
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I also will will always appreciate art, dear Santiago. Thank you for this interesting text.
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Yo aprecio (¡mucho!) el arte. Y no puedo vivir sin él. Muchas gracias por tus maravillosas palabras Santiago.
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Filipa querida, en todas tus publicaciones se percibe tu amor por el arte. Eres una artista. Reconozco tu trabajo.
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¿Qué seríamos sin el arte Santiago? Es un placer leer tus publicaciones. Un abrazo.
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Es evidente que una nueva época oscura está comenzando, pero esta vez los bárbaros no llegan a caballo, están en el poder. Paciencia y barajar.
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Reblogueó esto en Ned Hamson's Second Line View of the News.
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Gracias por este maravilloso escrito Santiago. Siempre he apreciado el arte y forma parte de mi vida. Mi padre me enseñó a apreciarlo desde bien pequeña.
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Has escrito una hermosa y edificante defensa del arte, amigo mío. El fascismo intentó regular el arte, estableciendo un estándar uniforme y destruyendo todo lo que no se ajustaba a ese estándar. En estos días el arte parece estar degenerando por sí solo. Creo que es porque el arte refleja el mundo, tanto como refleja el alma del artista. Y la oscuridad está aumentando rápidamente. Que Dios nos ayude a todos.
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Coincido contigo, amiga, lo negativo parece reinar y desgarrar todo lo bueno. La única forma de impedirlo es sumando y multiplicando sentimientos, ideales, pensamientos, actitudes, palabras y acciones positivos.
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Qué bueno que hables de la importancia del arte, amigo del alma. Yo también estoy de acuerdo lo que nos mencionas del amor a las artes. 💖
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Puedes vivir sin arte, pero solo a través del arte la vida se vuelve colorida.
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