Un artista de las letras, un escritor

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Eres artista de las letras cuando, en el sendero de tu vida, ya no te concibes sin escribir y sabes que se trata de tu encomienda, tu motivo, tu delirio, tu locura, tu pasión, tu destino. Cuando las letras y las palabras son tu inspiración y las conviertes en poemas, cuentos, novelas y relatos, en una producción creativa genuina, sin copias de obras ajenas ni plagios a otros autores, eres, en verdad, un escritor. Un día aprendes que ser artista no consiste en apariencias ni en poses, quizá porque el escritor no es maniquí que espera aplausos, luces y proyectores, ni tampoco vendedor de baratijas ni mercenario de obras, y menos bufón o político en busca de seguidores; es, ante todo, un creador, un ser que trae consigo la fórmula de la inmortalidad, una criatura que expresa, sin duda, sentimientos, ideales, sensaciones, experiencias, situaciones y pensamientos que difícilmente podrían experimentarse o vivirse al mismo tiempo. Sus líneas contienen enseñanza profunda. Y lo mismo, en una sola existencia, el autor es intelectual, aventurero, viajero y protagonista de incontables historias. Nace, muere, viaja, conquista, se deleita, sufre, ríe, llora, ama, vuela, se arrastra, investiga, reflexiona, enloquece y muestra todas las alternativas humanas. Es personaje multifacética y presenta, en las letras, en las palabras, la experiencia humana y la trama de la vida. Hasta parece que, más allá de las musas, es Dios quien lo envuelve e inspira para que transmita el arte que viene de las profundidades del alma. Es, el artista de las letras, mensajero de todo. Inagotable, escribe cuentos, poemas, relatos, novelas, textos, que, indiscutiblemente, tocan a la puerta de los sentimientos y de las ideas. Tú ya sabes que el escritor, como todo artista, consagra los minutos y los años de su existencia a su encomienda, a la creación, a sustituir los espacios vacíos, en las páginas, con letras y palabras, y ese ministerio, nadie lo duda, exige creatividad, talento, disciplina, entrega, trabajo, dedicación, originalidad, conocimiento de la vida y de la muerte en todas sus facetas, distinción entre la realidad y la fantasía. El escritor es un mago, un profeta, un maestro. No solo se trata de sentirse inspirado; hay que ensayar todos los días y escribir a cualquier hora, en la soledad o entre la multitud. Las ideas pueden anclar y desembarcar en la mañana, a mediodía, en la tarde, en la noche o en la madrugada, a cualquuer hora, mientras duermes, realizas tus tareas, estás en la regadera o paseas, y hay que anotarlas. El arte de escribir no es por una época. El arte, cuando es auténtico, desconoce pago de horas extras, apetitos y otras distracciones; es muy celoso y abandona si quien le es infiel, lo condiciona o lo mide. A diferencia de otras actividades, la creación artística, la producción de obras literarias, no dispone de vacaciones ni planea jubilarse. Es un estilo de vida. Por eso, resulta un quehacer muy complicado para aquellos que se sienten atraídos por su misteriosa vocación y se distraen o lo consideran juego y fantasía. La labor de escribir no es una carrera desbocada; es arte, algo que tiene un valor intrínseco y no se compara con los tesoros materiales más preciados por los seres humanos. El cuento, la poesía, el relato y la novela, cuando son auténticos, traen la voz de la creación, de la vida, de Dios. Si estás dispuesto a explorar y vivir con intensidad la aventura de escribir toda tu vida, abraza el arte y sé su digno representante y ejecutor a través de tus obras. Los días y los años de la existencia apenas alcanzan para hacer algo y dejar huellas indelebles. Sé un escritor maravilloso e inagotable. Sé un digno artista de las letras.

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