Otro consejo más

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

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Y otro consejo para ti, que eres joven. Cuida y valora tu presente y tu futuro. La vida se compone de instantes. En cierta fecha, inevitablemente, anclarás por un rato -segundos, minutos, horas, días, semanas, meses o años- en la otra orilla, en el puerto de la ancianidad, donde, con frecuencia, acechan el agotamiento, la desmemoria, la lentitud, las enfermedades y la soledad, igual que parásitos insaciables que devoran, carcomen y aniquilan. Es algo natural y consecuencia, en todo caso, de tu estilo de vida en días pasados, apenas ayer, cuando eras niño, adolescente, joven y persona de edad madura. Junto con los achaques propios de la vejez, hay otro asunto, el que deseo tratar este día con la idea de que permanezcas alerta. Hoy, en tus días primaverales, seguramente no notas que los gobiernos, en el mundo, enfrentan una multiplicidad de crisis, y una, en particular, resulta preocupante por las consecuencias que indudablemente tendrá en una fecha no muy distante. Y es que el número de personas enfermas, discapacitadas, mayores y pensionadas aumenta cada día en porcentajes impresionantes, de tal manera que los presupuestos gubernamentales destinan grandes cantidades de recursos económicos a tales conceptos, dinero, piensan y aseguran los dueños de las fortunas, los políticos, los analistas, los dirigentes de instituciones que controlan las finanzas globales y quienes diseñan las estrategias y los programas oficiales, que podría aplicarse en temas de mayor trascendencia. El planeta es habitado, actualmente, en postrimerías de noviembre de 2022, por más de ocho mil millones de personas, seres humanos -hombres y mujeres- que consumen alimentos, oxígeno, agua y una diversidad de bienes y servicios en un entorno de crisis, escasez y conflictos. A los gobiernos y a las instituciones financieras les estorban los enfermos, las personas desahuciadas, los seres humanos con discapacidad, la gente que, por sus condiciones o su edad, ya no son productivas, a pesar de que años atrás lo hayan sido. Representan un peso que inclina la balanza hacia un gasto enorme de recursos. Y cada vez son más las personas que incrementan los índices de impoductividad y carga financiera para los gobiernos. Los mismos dirigentes de instituciones económicas y fnancieras que marcan las políticas a nivel global y ciertos gobernantes, han insinuado, repetidas ocasiones, la urgencia de aplicar estrategias y acciones que contribuyan a eliminar esta carga tan onerosa, Les estorban los ancianos, los enfermos, los pensionados, la gente improductiva por sus condiciones mentales o físicas, y es innegable que, en una fecha no muy distante, los gobiernos, dirigidos por un control global, totalmente inhumano e indiferente a los sentimientos, la familia y los valores, actuarán severamente contra ese sector que, en el futuro, será descomunal e incontrolable por la cantidad de jóvenes que actualmente coexisten en el mundo. Tú, que eres joven, reacciona, supera el estado en que te mantienen a través del engaño y la manipulación, y con tu generación dedícate a estudiar, trabajar, reflexionar en la situación negativa que prevalece a nivel mundial y diseñar estrategias y proyectos que solucionen los problemas y eviten medidas crueles y perentorias. Las señales de la hora contemporánea indican rutas demasiado peligrosas para las siguientes generaciones. En esos temas debes oientar tu esfuerzo; de lo contrario, corres el riesgo de transformarte, al paso de los años, en parte de una generación de personas envejecidas, inservibles y enfermas que perdieron el tiempo, en su juventud y madurez, en redes sociales, mundos virtuales y asuntos que te restaron tiempo de vida, aprendizaje, experiencia, productividad y resultados positivos. Preocúpate por tu hoy, tu presente, y por tu futuro, tu mañana. Un día, a cierta hora, tú podrías ser víctima de decisiones globales que atenten contra ti y tu familia. Es momento de actuar y dedicarse a trabajar, antes de que alguien, y otros más, se apropien de las voluntades humanas y decidan sus condiciones de vida y marquen el final de cada persona. Es irresponsable saber que se avecina la tempestad y no prepararse para resistir y salvar la vida. Simplemente, se trata de reflexionar y actuar con responsabilidad con el objetivo de evitar que la humanidad se convierta en basura que puede ser procesada de acuerdo con intereses ambiciosos, egoístas y perversos. Sé tú.

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