Una locura, un delirio

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

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Si el arte es una locura, entiendo, en consecuencia, que se trata de un delirio sublime y maravilloso que enseña a nacer y a morir, a soñar y a vivir, y plantea lo que de otra manera no podría explicarse. Sin artistas -escritores, músicos, pintores y escultores, entre otros-, tal vez la humanidad coexistiría en un mundo totalmente dominado por la producción en serie, por reglas automatizadas e indiferentes al bien, a lo profundo, a las fantasías, a las ilusiones, al conocimiento, a la libertad. Solo hay que saber distinguir entre los artistas genuinos y los impostores. Por cada artista auténtico, existen innumerables falsificaciones. El arte es pleno, noble, excelso; las réplicas fraudulentas, en cambio, rinden culto a las apariencias, a la estupidez, a la superficialidad, y sirven a intereses mezquinos. El arte es una locura divina.

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