En estos días y los que siguen

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

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Los días pasados y los actuales, han alterado las notas de la vida, y no es por el destino ni por el tiempo. La guerra continúa con su rostro deforme e irreconocible, casi sin que lo note la gente que está tan distraída y desconoce que, junto con otros miles de millones de seres humanos, se ha convertido en prueba de laboratorio, en ensayo perverso, en producción en serie, en estadística. El agua, el oxígeno, la tierra y los alimentos, en el mundo, se agotan, al mismo tiempo que manos ambiciosas, crueles y egoístas -las mismas que crearon los desórdenes y propician el caos, el odio, las enfermedades, los enfrentamientos, la destrucción, los antagonismos y la muerte- acaparan los recursos naturales y minerales y acumulan fortunas y poder inmensos que contrastan con el hambre, las carencias económicas y las enfermedades. Mucha de la gente que se dedica a la ciencia, al arte, al conocimiento, ya lo comprobamos una y otra vez, es soberbia, ausente de sentimientos, y tiene precio. Vende el arte y la ciencia igual que se comerrcializa cualquier baratija. Son mercenarios que se han aliado al mal y a los que no les interesa prostituir el bien, la verdad, la justicia y la libertad. La élite ha saqueado al planeta, con la cacería de animales, el botín que obtienen de las entrañas de la tierra y los paraísos de cristal y mármol que construyen sobre esteros, bosques y selvas, siempre culpando a las multitudes que formó a través de la televisión y los medios de internet. Y la guerra se acentuará. Ahora, tras el experimento del Coronavirus, poseen el mapa completo, la geografía humana, y saben cómo reaccionan cada pueblo y raza. Intentan, y lo están logrando, apoderarse de la voluntad humana, destruir a los que les estorban y significan cargas onerosas, a quienes sienten y piensan diferente. La búsqueda de condiciones favorables a la vida en el espacio, en otros planetas, no es con el objetivo de beneficiar a la humanidad, sino a un segmento privilegiado materialmente, y no solo con la idea de colonizar el universo, sino para obtener y ganar la supremacía militar y el control absoluto. Y claro, también saquearán las riquezas de otros planetas, aunque la inversión supere las cantidades que se requieren para alimentar y sanar a las multitudes. Seguramente habrá nuevos minerales y piedras que sustituyan al oro y a los diamantes. Todo será distinto. De hecho, ya lo es. Si el denominado Covid-19 fue diseñado, creado y disperso en sitios estratégicos para su propagación inmediata, se trata del principio de la destrucción masiva, y pronto, sin duda, surgirán otras expresiones que asustarán, desestabilizarán y aniquilarán a amplio porcentaaje de hombres y mujeres a nivel global. Si innumerables artistas y científicos se han escondido, por conveniencia, miedo o interés, otros, lo sabemos, son mercenarios que trabajan a favor de quienes les pagan. Dentro de esa basura humana que ha tenido oportunidad de dominar las manifestaciones artísticas y el conocimiento, también existen hombres y mujeres auténticos y extraordinarios, capaces de desafiar a los dueños de las fortunas y del poder, con el objtivo de defender la verdad, el derecho a la vida, las libertades y la dgnidad humana. Quienes aún poseemos la fortuna y el privilegio de contar con valores y practicarlos para bien propio y de los demás, en la incabable tarea de construir un mundo hermoso y pleno, tenemos la obligación, el compromiso y la responsabilidad histórica de crear e investigar con ética y respeto, siempre para beneficio de la humanidad. El arte y la ciencia, si son auténticos, tienen el compromiso irrestricto de invitar al bien, a la verdad, al desarrollo equilibrado e integral de la humanidad y de toda expresión con vida e inanimada, a la evolución. Y el arte y la ciencia, en manos de gente honesta y con valores, no están a la venta, y menos para causar sufrimiento en los demás. Al menos, yo no utilizaría mis letras y mis palabras, en la destrucción y en el engaño, y sobre todo cuando pienso que el arte es lenguaje de Dios, destello de la fuente de bien y luz.

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Más allá de barrotes y ataduras, el arte es libre

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

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La inspiración, en el arte, vuela y navega una noche o alguna mañana, en la tarde o en la madrugada, mientras es otoño o es primavera, durante un invierno o cierto verano, libre y plena, en armonía y con equilibrio, sin que alguien la mancille y someta, a veces solemne y en ocasiones, en cambio, desbordante. El arte sigue su ruta. No admite cadenas, barrotes y candados, simplemente por su rebeldía a la producción en serie, a las reglas estrictas e indiferentes, a la crueldad y al juicio sin sentido. Es un pájaro que vuela lejos o cerca, una hoja que juega con el viento o que deja pasar las corrientes de aire por preferir las gotas de lluvia o los copor de nieve, una embarcación que sortea el oleaje impetuoso, las tormentas incesantes y las tranquilidades profundas o superficiales. Es, parece, una palabra o alguna melodía de Dios, ciertos matices del cielo y determinadas formas del paraíso. El arte es una locura, un motivo, un delirio que va más allá de una época, una tendencia o una moda. El arte -igual que la ciencia- es universal y no puede fragmentarse en ideologías e intereses económicos y políticos. No está a la venta ni es una oferta. Es algo superior a la mercancía, a los discursos políticos, a las costumbres y a los fanatismos; aunque con frecuencia se le pretenda atrapar y etiquetar igual que un esclavo, un sirviente o un objeto. El arte visita las realidades cotidianas, lo extraño y lo conocido, y hasta explora los sueños, los parajes recónditos, la arcilla y la esencia, las luces y las oscuridades. Es tan auténtico y libre, que cada artista lo expresa con su estilo. El arte es la letra, el color, la nota y la forma de Dios, concepto que definitivamente no cabe en las mentalidades cuadriculadas y obstinadas en medirlo, alabar o condenar sus expresiones. El arte es la conexión a la inmortalidad, a las realidades y a los sueños, al alma y a la textura, al cielo y a la tierra. Es la corriente etérea que, en algún momento, plantea y explica lo incomprensible y le da sentido con las palabras, con las notas, con la policromía, con las formas. Es un puente de cristal prodigioso que conecta el mundo con reinos infinitos.

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Confesión de humano

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

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Percibo, en las hojas que el viento otoñal de la tarde arranca de los árboles, los pasos y el aliento de Dios, quien las pinta de matices amarillentos, cafés, dorados, naranjas y rojizos, y las convierte en alfombras que adornan y tapizan los bosques, los remansos y los jardines. Escucho sus rumores y sus silencios con la lluvia, en cada gota que se desprende de las nubes, en un delirio de hablarle al alma, a los sentidos, y dejarles lapsos de sigilos, pausas, simplemente, creo, para que se reconcilien y convivan en armonía, con equilibrio y plenamente. Veo el milagro de la creación y de la vida en cada flor que me regala sus perfumes, sus texturas, sus encantos y sus colores. Me siento inmerso en la fuente infinita, en el universo, al despojarme de las sandalias, caminar descalzo, hundir los pies en la corriente diáfana y en la arena del fondo, y al abrazar un árbol, otro y muchos más, y descubrir sus secretos, sus deleites, sus motivos, hasta fundirme con la corteza, los helechos y el ritmo de la naturaleza, y así, con tal desnudez, entregarme al palpitar del infinito, a la esencia, al principio sin final. Oigo la conversación de Dios en el susurro del mar, en las tormentas, en los murmullos de las cascadas y en el canto de los ríos, en los truenos y en la lejanía y la soledad de los desiertos. Me reencuentro y me defino en las miradas de los niños, de los jóvenes, de los adultos, y también, no lo omito, en las de las plantas y en las de los animales. Encuentro, en el camino, abismos que me invitan a construir puentes, cimas que me llaman a escalar, profundidades que me retan a explorar.. Hay, en la senda, pétalos fragantes, policromados y de textura deliciosa, pero también abrojos y varas, para que uno, al andar, nunca olvide las luces y las sombras y decida, finalmente, la ruta y el destino. Es tanta la belleza que me rodea, que al palpar la cercanía de Dios y sentirlo en mi interior y afuera, siempre en mí, le agradezco tanta maravilla. Me responde y sonríe con las caricias del aire, con las gotas de la llovizna, con los copos nevados, con el agua que bebo, con los frutos y las legumbres que como y con las rocas y los peñascos donde reposo y desde los que contemplo, arrobado, los paisajes que tienen algo del paraíso. No obstante, al diluirse las tonalidades de la mañana y la tarde y cubrirse la pinacoteca celeste de estrellas y de otros mundos, me siento avergonzado, como ser humano, por tanta ausencia de bien, por romper el mundo, por el abuso a las criaturas más indefensas, por la ambición desmedida que arrebata todo, por las injusticias y por los que tienen hambre, por los que sufren lo indecible al enfermar, por los que han perdido a quienes tanto amaban, por la contaminación, por la estupidez, por la superficialidad, por el daño a la gente, a las plantas, a los animales, a la tierra, al aire, a todo. Me apena mucho que, no conformes con destrozar el mundo -nuestra única morada temporal-, ahora estemos interesados en conquistar otros planetas con la intención de ejercer dominio y control absoluto. Con tan poco, estamos confundidos y pensamos erróneamente que somos dioses con capacidad de destruir y modificar todo lo que nos rodea por así desearlo nuestros apetitos, intereses y ambiciones. Con la noche, la creación me obsequia el sueño, el descanso, para mañana, al amanecer, disfrutar el aire y los colores de la vida. Descansaré esta noche, como otras tantas de mi vida, con la diferencia de que siento pesar por lo que era tan nuestro y hemos roto en detrimento de innumerables seres. Dios me habla, en su código de murmullos y silencios, entre una estrella y otra. Me regala tanto y yo, pregunto con congoja, ¿qué le doy?

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Otra definición de arte

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

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Quien habla con Dios, ya tiene abierta la puerta de su alma al infinito y es capaz, por lo mismo, de sentir los aires del paraíso y volar muy alto. El artista que escucha los silencios etéreos, aprende a descifrar sus mensajes, interpretar sus motivos y ejecutar sus susurros. Quien oye los murmullos de Dios, no olvida sus pausas. Por eso, al componer música, sus obras ya poseen algo etéreo y terreno, y ese es el encanto, la fascinación, el deleite. Igual que el músico, el escritor que percibe los rumores y los sigilos prodigiosos, funde las letras y las palabras en un crisol de estrellas con la intención de crear novelas, cuentos, poemas y relatos que cautivan y trasladan a rutas insospechadas. Junto al escritor y al músico, el pintor capta matices y formas, colores y geometría, que se convierten, al deslizar los pinceles sobre los lienzos, en jardines mágicos. Así definiría, este día, el arte, quizá porque se trata de una plática interminable con Dios, acaso por ser un encuentro con el alma, probablemente por resumir la vida y los sueños, tal vez por algo más que flota en el ambiente y conecta al ser con la esencia y el barro.

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Entrevista en EducarT y en Tenencias, la otra Voz de Morelia

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

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Este día, jueves 2 de septiembre de 2021, me es grato anunciarles que las periodistas Cynthia Ayala Jiménez y Leticia Florián Arriaga, fundadoras y directoras, respectivamente, de las páginas EducarT y Tenencias, la otra Voz de Morelia. harán favor de entrevistarme, a las seis de la tarde, hora de México centro.

No sin antes invitar a mis amables lectores a seguir el desenlace de la entrevista en las páginas ya citadas, agradezco a ambas comunicadoras la atención de entrevistarme. Esta vez será con motivo de la publicación de mi séptimo libro, Tenencias de Morelia, sus colores, sus rostros, sus sabores, impreso en Editorial Resistencia y respaldado totalmente por el H. Ayuntamiento de Morelia, a través de su Secretaría de Turismo, como reconocimiento a los habitantes de esas zonas dentro de tan extraordinario y hermoso municipio de Michoacán, localizado al centro-occidente de la República Mexicana.

Este libro no sería realidad sin el apoyo irrestricto de mi amigo Roberto Monroy García, quien con su experiencia, conocimiento y visión turística, el año pasado, entre julio y agosto de 2020, habló con el entonces alcalde de Morelia, Raúl Morón Orozco, al que planteó la importancia de que la administración municipal, en la capital michoacana, dejara un legado cultural de las 14 tenencias de Morelia, regiones que merecen el reconocimiento oficial por todo lo que significan.

Y así fue como el entonces secretario de Turismo en Morelia, confió me confió la elaboración de la obra Tenencias de Moreia, sus colores, sus rostros, sus sabores. Mi gratitud a este hombre que desde hace muchos años se ha especializado en la materia turística, como también agradezco a la exencargada del Despacho de la Secretaría de Turismo, en la capital de Michoacán, Ada Elena Guevara Chávez; a mi amigo Gabriel Chávez Villa, exdirector de Desarrollo Turístico y Capacitación, en la misma dependencia municipal, quien, además, cuenta con amplia trayectoria dentro del sector de los guías turísticos, de los cuales, por cierto, fue líder estatal y nacional.

También agradezco el apoyo y el respaldo por parte de la extesorera municipal de Morelia, María de los Remedios López Moreno, y de los funcionarios y colaboradores de la administración, como lo hago con los jefes de Tenencia, los moradores de la zona rural que hicieron favor de recibirme y transmitir parte de su tradición oral, y a los fotógrafos y amigos que tan amablemente participaron con imágenes: Jorge Érick Sánchez Vázquez, Leticia Florián Arriaga, Lázaro Alejandre Gutiérrez, Luis Vílchez Pella, Araceli López Valdez, Damaris Cortés Bedolla, José Arturo González Acuña y César Barrera Ceja. Igualmente, valoro el apoyo de Josefina Larragoiti Oliver, directora de Editorial Resistencia, y de su diseñador profesional, Jaime Espinosa García.. Como lo mencioné en una de mis publicaciones anteriores, mi gratitud a ellos y a los que no aparecen en la lista.

Cada letra

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

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Cada letra escrita, al transformarse en palabra, oculta y exhibe sentimientos que brotan del alma, suspiros que el viento arrastra a rutas insospechadas, pensamientos que vuelan a otros destinos, motivos y detalles que cautivan, secretos y verdades que quedan o se van. Un texto, al escribirlo el artsta, es poema, es historia, es sueño, es realidad. Al hurgar en el baúl del abecedario, en el desván de las letras y las palabras, el artista, inagotable, deja algo de su vida en cada página, en las hojas que exhalan su perfume cuando uno las lee, aunque él, su creador, ya no esté. Detrás de las obras de los escritores y los poetas, quedan historias con sus rumores y sus silencios, pedazos de biografías, alegrías y tristezas, placeres y dolores. Cada autor lleva consigo lo liviano y lo pesado de su carga, y no lo dice, no lo expresa, simplemente por no desconocer que la vida de artista es así, intensa y plena, y que si unas veces navega por mares impetuosos, entre naufragios y tempestades deesgarradoras, otras ocasiones, en cambio, pernocta en alguna cabaña apacible y romántica, El escritor y el poeta son creadores, artistas, una parte seres humanos y otra porción, en tanto, seres consentidos de Dios. Cada letra y toda palabra, en el arte, es un pedazo de cielo que se mezcla con un trozo de barro, y ese es, tal vez, uno de sus encantos y la fórmula secreta para llegar a la cumbre.

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Libro Tenencias de Morelia, sus colores, sus rostros, sus sabores

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

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Me es grato presentarles mi libro Tenencias de Morelia, sus colores, sus rostros, sus sabores, publicado por Editorial Resistencia y patrocinado y respaldado por el Ayuntamiento de Morelia, a través de la Secretaría de Turismo en el municipio.

Como autor de la obra, agradezco el apoyo y la confianza que mi amigo, Roberto Monroy García, depositó en mí durante su gestión como secretario municipal de Morelia. Su amplia experiencia y su reconocida trayectoria en la actividad turística, influyó en el alcalde de Morelia, en 2020, Raúl Morón Orozco, para respaldar la elaboración de un libro sobre las 14 tenencias de la capital de Michoacán, como legado y reconocimiento de la administración municipal a la gente de la zona rural, a las familias de las regiones naturales que poseen arquitectura típica, artesanías, costumbres, gastronomía, historia, leyendas y tradiciones.

Texto de la primera solapa.

El alcalde de Morelia, aceptó de inmediato la propuesta e iniciativa del secretario municipal de Turismo, quien me autorizó, como escritor, recorrer las tenencias, entrevistar a la gente en un ensayo de rescate de la tradición oral, investigar en documentos y redactar, finalmente, la obra.

Reseña del autor en la segunda solapa.

Roberto Monroy García tuvo el acierto de nombrar a su colaborador, otro amigo de ambos -Gabriel Chávez Villa-, el funcionario que estuvo atento a diferentes procesos, como recorridos a las zonas naturales y a los pueblos que forman parte de las 14 tenencias de Morelia, quien ha desempeñado los cargos de presidente estatal y nacional de una de las agrupaciones de guías de turistas de prestigio.

Contraportada.

Posteriormente, ya como encargada del Despacho de la Secretaría de Turismo de Morelia, Ada Elena Guevara Chávez, tuvo la amabilidad de apoyar y respetar el proyecto, el cual promueve con entusiasmo y profesionalismo, ya que se trata de un reconocimiento del Ayuntamiento de Morelia a la gente de las 14 joyas que rodean la ciudad de origen colonial, las tenencias.

Es un honor ser autor del libro Tenencias de Morelia, sus colores, sus rostros, sus sabores. Mi gratitud a Roberto Monroy García, principalmente, y al exalcalde Raúl Morón Orozco, a Gabriel Chávez Villa, a Ada Elena Guevara Chávez, a los jefes de Tenencia, a los habitantes de las zonas rurales del municipio, a los fotógrafos que apoyaron con material gráfico, a la editora Josefina Larragoiti Oliver, al diseñador Jaime Espinosa y a toda la gente que me otorgó las facilidades para la creación de esta obra.

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Presentación del libro Tenencias de Morelia, sus colores, sus rostros, sus sabores

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

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Fue una de esas presentaciones que quedan en la memoria, en los sentimientos, acaso por el ambiente, probablemente por su significado, quizá por la gente con la que uno coincide, tal vez por eso y más. Cada presentación literaria, en mi vida de escritor, ha tenido un rostro, un detalle, un motivo, y no olvido ninguna, desde la de mi primer libro, a la edad de 20 años, en el vestíbulo del Palacio de Bellas Artes, en la Ciudad de México, hasta la que hoy reseño con el deleite de lo que significó para mí.

Llegué puntual a la Casona de Villalongín, en el centro histórico de Morelia*, donde todos los invitados permanecían formados, en orden y con respeto, para seguir los protocolos sanitarios y evitar, por lo mismo, contagios de COVID-19. Había, en la fila, periodistas, empleados y funcionarios públicos municipales, jefes de Tenencia, cronistas, representantes de instituciones educativas, fotógrafos, empresarias de la hotelería e incluso una profesora del nivel de enseñanza preescolar, interesada en conocer más acerca de Morelia con el propósito de enseñarles a sus pequeños alumnos las bellezas, las riquezas y la grandiosidad de la zona rural del municipio.

Ada Elena Guevara Chávez, encargada del Despacho de la Secretaría de Turismo en Morelia.

Ingresé. Miré las baldosas de origen colonial y la finca añeja, restaurada y dedicada actualmente a diferentes actividades culturales y sociales. En el patio, había un toldo enorme. Las sillas permanecían alineadas a cierta distancia prudente, dentro de las reglas de higiene y prevención de contagios.

Me recibió un gran amigo, Gabriel Chávez Villa, quien es director de Desarrollo Turístico y Capacitación en la Secretaría de Turismo de Morelia, hombre con amplia experiencia que, adicionalmente, hace algunos años, fue presidente a nivel estatal y nacional de una agrupación reconocida de guías de turistas. Como responsable de la coordinación de la presentación del libro y del acto que se llevaría a cabo, me saludó amablemente y me invitó a pasar al patio. Él recibía el apoyo entusiasta de sus compañeros de oficina.

Al llegar al patio, observé el presidium con los personalizadores. Anóté el nombre de los integrantes de esa mesa de honor. En primer lugar, registré el nombre de la actual encargada del Despacho de la Secretaría de Turismo de Morelia, Ada Elena Guevara Chávez, quien, por cierto, en ese momento era entrevistada por algunos de mis colegas periodistas, los cuales me recordaron mis pasadas jornadas reporteriles.

Tras la pausa que inevitablemente me provocó suspiros por las tantas experiencias del ayer y la nostalgia por aquellos episodios periodísticos, anoté el nombre de mi entrañable amigo, Roberto Monroy García, quien el año pasado, en 2020, como secretario municipal de Turismo y con su gran experiencia y talento, habló con el entonces alcalde de Morelia -otro amigo, con el que trabajé cuando era diputado y yo coordinador de Comunicación Social en el Congreso del Estado de Michoacán-, Raúl Morón Orozco, al que convenció acerca de la trascendencia de respaldar la elaboración de un libro sobre las 14 tenencias morelianas, enclavadas en la zona rural del municipio.

El presidente municipal de Morelia, escuchó con atención e interés los argumentos del secretario de Turismo. De inmediato, aprobó la propuesta. El profesor Raúl Morón Orozco, conocedor de la realidad del municipio de Morelia, coincidió con su secretario de Turismo, Roberto Monroy García, en la necesidad de que el Ayuntamiento de Morelia reconociera a las 14 tenencias, a sus habitantes y todo lo que significan, desde hace siglos, dentro del desarrollo de la ciudad. Le pareció indispensable rendir un merecido y justo reconocimiento a las 14 tenencias: Atapaneo, Atécuaro, Capula, Chiquimitío, Cuto de la Esperanza, Morelos, Jesús del Monte, San Miguel del Monte, San Nicolás Obispo, Santa María de Guido, Santiago Undameo, Tacícuaro, Teremendo de los Reyes y Tiripetío.

Agradezco, en verdad, la confianza que Roberto Monroy García depositó en mí como escritor. Las presiones del tiempo, las dificultades del entorno y la complejidad del Coronavirus, resultaron bastante intensas; sin embargo, afortunadamente concretamos el proyecto y ese día, jueves 12 de agosto de 2021, a las 11 de la mañana, presentamos el libro Tenencias de Morelia, sus colores, sus rostros, sus sabores.

Roberto Monroy García, ex secretario de Turismo en Morelia y hombre con amplia trayectoria, quien impulsó el proyecto.

Posteriormente, registré, en la lista, los nombres de Gabriel Chávez Villa, director de Desarrollo Turístico y Capacitación de la Secretaría de Turismo en Morelia; Beatriz Pérez Torres, presidenta de la Asociación de Hoteles y Moteles del Estado de Michoacán, conocida por sus siglas como AHMEMAC; y Judith Mora Rodríguez, dirigente de la misma agrupación hotelera en la capital de la entidad.

Junto con los nombres ya citados, yo, como escritor y autor del libro Tenencias de Morelia, sus colores, sus rostros, sus sabores, compartiría un espacio en el presidium. Tuve oportunidad de saludar a varios amigos y colegas, a quienes hacía bastante tiempo no veía.

Tras anunciar públicamente nuestra presencia, el maestro de ceremonias solicitó a la encargada del Despacho de la Secretaría de Turismo, Ada Elena Guevara Chávez, que dirigiera un mensaje de apertura. Y lo hizo muy bien. Atenta, respetuosa y conocedora del tema, la funcionaria expresó que la obra, sin duda, dejará huella como producto turístico que reconoce la importancia de las 14 tnencias morelianas y de sus habitantes. Es un justo homenaje a la gente de las etnencias morelianas, dijo.

La funcionaria resaltó el compromiso de la administración municipal en el trabajo a favor de las 14 tenencias de Morelia, donde es posible encontrar tantas manifestaciones naturales y expresiones artesanales, gastronómicas, culturales, históricas, sociales y arquitectónicas.

Por su parte, el entusiasta impulsor del proyecto, Roberto Monroy García, tomó un ejemplar y destacó que, por primera vez, una administración municipal, en Morelia, promovió una investigación seria y a fondo de las 14 tenencias, cuando antes solo se trataba, principalmente, de folletos y publicaciones someras.

Argumentó que figuran, entre los objetivos primordiales del libro, despertar el interés de los diferentes sectores de la sociedad y de los turistas en visitar las tenencias morelianas, recorrerlas, sentirlas, explorar sus rincones, tratar a sus moradores, vivir sus costumbres, fiestas y tradiciones. Anunció que la obra se distribuirá en bibliotecas e instiituciones académicas, entre otros sitios, con el objetivo de difundir la investigación.

En tanto, las presidentas de los hoteleros michoacanos y morelianos, Beatriz Pérez Torres y Judith Mora Rodríguez, respectivamente, coincidieron en que los resultados de la investigación, plasmados en el libro, no solamente recuerdan e invitan a recorrer, vivir la experiencia y descubrir las riquezas de las tenencias morelianas, sino estimula a continuar la exploración y la difusión de lo tanto que ofrecen y significan esos rincones.

Presentación del libro Tenencias de Morelia, sus colores, sus rostros, sus sabores,

Durante mi intervención, agradecí la asistencia de los participantes y reconocí, principalmente, el apoyo irrestricto de mi amigo Roberto Monroy García, a quien conozco desde hace tres décadas. Le agradecí la confianza y destaqué su reconocida trayectoria, la cual es real y no simple parte de formalidad discursiva. Su visión en temas turísticos, lo estimularon a ofrecerme todo su apoyo para la elaboración del libro.

Y, efectivamente, dije que, con frecuencia, los pueblos y los gobiernos nos interesamos en construir autopistas, pasos a desnivel, avenidas, calles y obras de infraestructura, y destruimos, acaso sin darnos cuenta, historia, tradiciones, leyendas, costumbrse, arquitectura típica, sabores y tantas cosas que representan nuestra identidad; sin embargo, aclaré, la presente administración municipal se ha preocupado por participar en el desarrollo de los habitantes de la ciudad y de las tenencias y sus comunidades, como puede comprobarse, y en reconocer, por añadidura, el valor de sus 14 joyas, que cotidianamente, dede hace centurias, han contribuido al progreso y a la dinámica de Morelia.

Tenencias de Morelia, sus colores, sus rostros, sus sabores, es una aportación, un legado y un reconocimiento a la gente de la zona rural del municipio, y un intento por rescatar y difundir sus riquezas naturales, su arquitectura típica, sus costumbres, su gastronomía, sus leyendas, sus artesanías, su folklore y su historia.

Santiago Galicia Rojon Serrallonga, autor del libro.

Evidentemente, en una sola obra resulta imposible concentrar toda la expresión y el significado de las 14 tenencias de Morelia, pero se trata, sencillamente, de un intento para estimular a escritores, periodistas, académicos, investigadores y estudiosos a desentrañar y publicar tanta riqueza.

Una vez que concluyó la presentación del libro, jefes de Tenencia y representantes de instituciones académicas, principalmente, recibieron ejemplares para su consulta permanente y su difusión. Como suele acontecer en esa clase de actos, el público me solicitó amablemente que autografiara sus ejemplares, lo cual hice con mucho gusto y respeto.

No obstante, entre una persona y otra, tomé un ejemplar y lo dediqué a mi amigo Roberto Monroy García. A pesar de los protocolos sanitarios, a ambos nos rebasó la emotividad y nos dimos un abrazo breve y, finalmente, tras expresar “gracias, amigo”, estiró su mano y estrechó la mía. Fue, para mí, un gesto muy humano que siempre mantendré en mi memoria y en mis sentimientos.

Gracias, Roberto Monroy García, Raúl Morón Orozco, Ada Elena Guevara Chávez y Gabriel Chávez Villa. También agradezco el apoyo y el respaldo por parte del alcalde actual de Morelia, Humberto Arróniz Reyes, de la tesorera municipal María de los Remedios López Moreno, de los funcionarios y colaboradores de la administración, como lo hago con los jefes de Tenencia, los moradores de la zona rural que hicieron favor de recibirme y transmitir parte de su tradición oral, y a los fotógrafos y amigos que tan amablemente participaron con imágenes: Jorge Érick Sánchez Vázquez, Leticia Florián Arriaga, Lázaro Alejandre Gutiérrez, Luis Vílchez Pella, Araceli López Valdez, Damaris Cortés Bedolla, José Arturo González Acuña y César Barrera Ceja. Igualmente, valoro el apoyo de Josefina Larragoiti Oliver, directora de Editorial Resistencia, y de su diseñador profesional, Jaime Espinosa. Mi gratitud a ellos y a los que no aparecen en la lista.

  • Morelia es la capital de Michoacán, estado que se localiza al centro-occidente de México. Su fundación, en el Valle de Guayanguero, data del 18 de mayo de 1541. Su nombre fue Ciudad de Mechuacan, para más tarde, en 1545, cambiar por el de Valladolid, hasta que, posteriormente, en 1828, en honor y memoria de José María Morelos, héroe de la Independencia mexicana que inició en 1810, se le llamó Morelia.

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Mujeres de siempre. Tania Brito Melo, de niña soñadora e ingenua a poeta inolvidable y creativa

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

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“Que las mujeres siempre levanten la cabeza dignamente y no dejen caer la corona. Somos princesas de Dios y tenemos derecho de ser lo que queramos. Que nunca admitan violencia física, patrimonial, verbal o de otro tipo. Que sean firmes en sus convicciones y denuncien cualquier forma de horror… Sean persistentes, libres, y sostengan su corona. Nacimos para brillar en el mundo. Traten siempre de leer buenos libros. Luchen por un mundo mejor”. Tania Brito Melo

Tejía historias, cosía quimeras, hilvanaba sueños, y también escuchaba relatos aquellas noches de su infancia y hasta los leía en los libros, en las palabras, en las letras impresas en las páginas que olían a tinta, en las hojas con aroma a papel, en un mundo bello, libre y mágico. Era una niñez dulce e inocente que, en las noches, antes de dormir, sentía el amor profundo de su madre y escuchaba las narraciones de su padre, hasta que se entregaba al sueño más profundo, al que solo tienen acceso los artistas y las musas.

Su padre y su madre fueron sus primeros maestros. Sabían que con el ejemplo, la pequeña aprendería a ser una persona con sentimientos nobles, pensamientos libres e ideales supremos. La motivaban cotidianamente al aprendizaje, al estudio, al conocimiento, a ensayar la vida una y otra vez, sin temor a equivocarse, porque de eso se trata, de esculpirse a sí mismo.

Tania, Tania María de Jesús Brito de Melo, quien nació en la ciudad de Taguatinga, en el Distrito Federal de Brasil, y que años más tarde, ya como escritora, utilizaría el seudónimo Tania Melo o Tania Brito Melo, fue una niña “llena de inspiración y sueños”, e incluso “las bromas y las competencias entre amigos eran mis pasatiempos favoritos”.

Al mirar atrás, a los otros años, a la época dorada, Tania, la poeta, manifiesta que “tenía una gran familia, integrada por 12 hermanos, e incontables amigos. Había un juego que denominábamos Estatua y conistía en que todos los niños corrían, mientras otro pequeño daba la orden de que paráramos, lo que significaba que debíamos permanecer inmóviles. Quienes se movían, eran expulsados del juego. Había otras competencias, entre las que destacaban las de atrapar-esconderse y dónde está el anillo. Jugábamos a la pelota”.

Entre sus palabras y sus sielencios, Tania confiesa que siempre le gustó escribir. De hecho, “comencé a escribir poesía a los 12 años de edad. Me encantaba leer buenos libros, admirar las puestas de sol y observar los matices de la naturaleza…”

Habla, calla y suspira como poeta, y en verdad lo es esta artista de las letras, quien, sonriente y, a la vez nostálgica, asegura que registró todo lo que le fascinaba y motivaba, en un cuaderno. Utilizaba un lápiz. Paisajes, motivos, detalles, cosas, gente, todo quedó plasmado en aquellas páginas que de alguna manera ponían a prueba su capacidad y su talento de artista.

Artista e intelectual, Tania Brito Melo hace pausas con laa intención de extraer historias y recuerdos de su memoria, acontecimientos y capítulos que naufragan en el ayer y en las remembranzas. Emocionada, platica sobre los instantes y los años que fueron tan suyos: “creí en las hadas y en las reinas, en los hombres del saco, en la cigüeña que voló en el cielo para traer a mis hermanos, en Santa Claus, en una varita mágica, en brujas, en duendes de un bosque encantado. Me gustaba jugar con Topo Gigio, un juguete de mi época primaveral. Bebí refresco Crusch y formulé innumerables preguntas, como ¿dónde está el brazo de la silla?, ¿dónde estará la cabeza del alfiler?, ¿dónde está la leche, la leche del diente de leche? Me gustaban los cacahuates, los dulces y el rompe barbillas. Pregunté: ¿dónde está el pie del niño?, ¿dónde está la barbilla rota? Interrogué sobre todo lo que deseaba saber”.

Es la misma Tania quien evoca a su padre, al que preguntó si el maíz tenía cabello porque él solía llamarle “pelo de elote”. Ella era muy rubia. Incluso, ganó pimer lugar en un concurso para Miss Brasil. Sonríe y confiesa que fue comparada con Miss Brasil Marta Rocha.

Y siguió la primavera existencial, como el vuelo de una mariposa, la elegancia y el perfume de una flor y la sencillez de un helecho. Encantada de repasar su biografía, las páginas que una vez que transcurren los años quedan almacenadas en el desván de la memoria, Tania expresa que “fue un período lleno de alegrías, inspiraciones y logros. Estudié mucho, pero me encantaron los programas de televisión “La bruja”, “Jeanne es un genio” y ” Capitán América”; adicionalmente, leí revistas y novelas, y miré películas como “La Cenicienta”. Tuve gran cantidad de amigos. Yo era como la mujer gato”.

Estudió Administración de Empresasa, Bibliotecología y Pedagogía; sin embargo, el amor y la pasión por el arte germinaron en ella desde que era niña. Deshilvana el ayer, su historia, su biografía, antes de aclarar: “siempre fui muy creativa y original. Creaba artesanías de crochet, con hilos y bolsos de costura, y muchos complementos de moda como calzado, sombreros, collares y otros. Más allá de dedicarme a la poesía, escribí relatos románticos, cuentos y canciones. Era una creadora incansable que exploraba todas las rutas del arte”.

Tras reconocer que uno de los obstáculos más grandes que enfrentan los autores son, precisamente, los altos costos en la impresión de libros, situación que es un problema a nivel global, Tania refiere que es madre de tres hijos, los cuales, por cierto “son mis mejores trabajos”.

Orgullosa de su familia -la de ayer y la de hoy-, la escritora menciona que en 2014, Editorial Semear publicó su libro infantil El cantante Leonardo y su granja, sin omitir que tiene obras terminadas, entre las que destacan A jornada de um Cancango, Alfabeto do amor, A Estrelinha Dourada, O grande painter, Sonhos de crianca, Poemas arrebatados, Poems para amor, El señor Dios de los vientos, El hada mariazinha, Marquinho donante de amor, El nuño pez, Camila comilona juguetona, Quedo en tu amor, Mundo feliz, La biblioteca parlante, Ilumunar, Pueblo de papirus, Construcciones técnicas de literatura infantil, Poemas al amor, Poemas de aninales y Brasil de la inspiración.

Alegre, conversadora, amable, creativa y ocurrente, la escritora y poeta brasileña escucha atenta y responde la pregunta relacionada con los espacios y foros donde publica sus obras. Enumera: Editorial: Semar-Brasil; Darda Editora: EHS Editora; Brincando com poesías; Coletâneas Darda Editora; Editora Sucesso; UNY Editora; Editora issu en Portugal; Editora Assis; Revista Internacional de Literatura y Arte, con poetas y escritores españoles, italianos y portugueses; Universo Poético, con Drugot Letras y otras participaciones con poetas y escritores en antologías: Editor de EHS, Flor da Manhã; Jugando con la poesía, Darda Editora; Antologías Poesía sin fronteras; Brasil Poética, Preses y oraciones. Y también en Editorial Vivendo Criança II UNY. Dardo editor de refloración. Un sueño para todos. Esencia poética, Acuarela de emociones. Antologías navideñas con José Sepulveda en Portugal. Ebooks, y con encuentro de poetas y amistades con Sandra Galante. Escribo para periódicos y revistas: Revista eisfluencias da Fênix, para 32 países, con Carmo Vasconcelos y Henrique Lacerda, de Lisboa; participo en la Revista Arte Toscano, de Colombia, apoyando a Nelson Ortega; Revista Universe Poetic, Revista América sin Fronteras.

Rodeada de apuntes y libros, la escritora y poeta que ha sabido ganar la simpatía del público lector, expone que también publica en los siguientes sitios: Blogs pot meuspoemascomarte. com, página Caneta Criativa Poemas de Tânia Brito Melo, página Agulha Criativa de Tânia Brito Melo artes e espetáculos, grupo Aldeia de Papirus de Tânia Brito Melo e amigos, CPP-Casa do Poeta e da Poesia recanto das Letras Oficial Facebook / Tânia Brito Melo Instagam, Tânia Brito Melo Revista América sin fronteira, Academia Mundial de Cultura e Letras. Brasil Academia Literária música e arte. Academia Internacional de União Cultural, La Academia Nacional e Internacional de la poesia SMGE Sede Tulancinto.

A una mujer tan extraordinaria, hay que preguntarle cuáles son sus proyectos como artista e intelectual. Sonríe. Calla durante algunos segundos. Bebe agua y expresa: “mi mayor proyecto es llevar la lectura y la poesía por todo el mundo y cultivar la paz para la humanidad. Soy embajadora cultural del Foro Mundial por la Paz y la Humanía (Derechos) y embajadora del Colectivo Cultural Internacional de la Utopía Poética Universal, de los poetas más grandes del mundo. Asimismo, soy directora de la Revista América Sin Frontier, con sede en Brasil. He transformado el poema y la música en la ciudad de Portugal, con Antônio Teixeira, maestro, músico y compositor de Cabeceira de Basto.

La plática llega a un tema especia: el de hoy es un mundo complicado. ¿Qué consejos darías a las mujeres que aún no se atreven a dar los primeros pasos y a realizarse plenamente? Escucha, asimila el sentido de la interrogante, mantiene silencio por un rato y aconseja: “que siempre levanten la cabeza dignamente y no dejen caer la corona. Somos princesas de Dios y tenemos derecho de ser lo que queramos. Que nunca admitan violencia física, patrimonial, verbal o de otro tipo. Que sean firmes en sus convicciones y denuncien cualquier forma de horror”.

Y agrega, dirigiéndose especialmente a las mujeres de aquí y de allá, en minúsculas y en mayúsculas, en todo el mundo: “sean persistentes, libres, y sostengan su corona. Nacimos para brillar en el mundo. Traten siempre de leer buenos libros. Luchen por un mundo mejor”.

Tanto la pregunta como la respuesta conducen, naturalmente, a otra interregante: ¿hay esperanza de ser felices y vivir dignamente en un mundo que parece roto? Contesta, segura de sí, sencilla, inteligente, sensata: “creo que la vida es un regalo divino. Con las oportunidades que tenemos, adquirimos capacidad. Vivimos horas felices y horas tristes. Al caer, es necesario levantarnos, reacción que dependerá, en gran medida, de nuestra propia perseverancia. Cuando aprendemos mucho de los errores y aciertos, notamos que la vida es única y maravillosa. La existencia pasa rápido, pero con Dios en nuestro camino, siempre llegaremos a la meta con la victoria”.

Tania, Tania Brito Melo, es agradable, quizá una de esas artistas e intelectuales que resplandecen por ser extraordinarias y, a la vez, sencillas en su estilo de vida, al hablar con otras personas, al responder, al diluir los minutos y los días de la vida. Habla acerca de su trayectoria poética y literaria, dentro de su vida de artista e intelectual, es decir, desde publicaciones, presentaciones, responsabilidades profesionales, organización de eventos, etcétera. Y habla: “participo en veladas literarias presenciales y virtuales, concursos literários, e incluso, alguna vez, formé parte del Comité de Jueces de Poemas. Escribo cuentos para estudiantes en escueuelas. Colaboro en talleres artesanales. Imparto conferencias sobre lecturas y en teatro con mis poemas. Entrevisto a poetas y escritores, entre otras actividades”.

Cuán breves son los momentos de la existencia. La vida parece un poema que se escribe y se diluye, paralelamente, mientras el artista recoge, inagotable, las letras del abecedario, que enlaza en un romance sin final, inspirado en los dictados de Dios, en las confesiones del universo, en el palpitar de la creación.

Antes de cerrar las puertas y las ventanas de las remembranzas, Tania María de Jesús Brito de Melo, la poeta, la intelectual, la mujer, la escritora, declara: “soy yo misma. A veces no soy yo. Puedo compararme con un deseo. O una gran esperanza. Insecto volador de color verde. Una melodía motivadora. Un deseo de búsqueda. De los caminos de las nubes. Gran descubrimiento como el cielo azul. De tal perfección. En el movimiento del tiempo levanto el camino a las estrellas. A veces no soy yo. Me pongo en la piel de los demás, en un inexplicable deseo, del encuentro con el hermoso día. A veces soy como una rosa. Bailo contra el viento. Y siento mi raíz firme. Soy como un gato dulce y busco regazo. Me correspondo con mis abrazos. Soy como un pájaro. Libre para volar alto. Y trato de cuidar mi nido. Soy como una oveja, suelta en el paso sin rumbo, pero fuerte en mi mente todavía. Soy como mariposa, que se renueva cada día. O incluso un simple capullo. Olor a hierba. Cuando me siento sola, enmedio del mundo, miro la naturaleza y renuevo mis fuerzas, en vibración con el Creador. Subo al arcoíris y siento una gran alegría de ser convertida en amor. Enronces me siento yo misma”.

Se marcha Tania, como llegó, contenta, igual que esos seres humanos que resultan bellos, irrepetibles, extraordinarios e inolvidables, una poeta grandiosa, una mujer de siempre.

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A continuación, uno de los poemas de Tania Brito Melo:

Perfume de artista

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

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El arte estaba impregnado en su esencia y en su forma, y lo percibía en sí y en las imágenes de los espejos y de los charcos, al asomar y al preguntar por su identidad, al despertar una mañana y al dormir una noche, al crear sus obras y al andar por el mundo, al vivir y al soñar, al escribir su nombre y al pronunciarlo y al callarlo, al reír y al llorar, al caminar y al remar. Le encantaba experimentar los minutos, los días y los años de su existencia, aquí y allá, en las aventuras y en los capítulos que protagonizaba; pero el arte, fiel a su alma, ya era él, y no se traicionaba al escribir sus letras, sus palabras, decoradas con sentimientos y perfumadas con ideas. Era ser humano, y artista; persona, y creador; caminante, y escritor. Amaba, y escribía; tenía familia y amigos, y se dedicaba al arte; vivía y soñaba, y no olvidaba las letras y las palabras que de alguna manera pulsaban en él, palpitaban en su interior. Una tarde, mientras lloviznaba, alguien le confesó su admiración y su respeto, y hasta el amor que sentía por él. El artista sonrió, agradeció y siguió su camino. La mujer lo alcanzó y manifestó que él, el autor, resultaba cautivante y hechizaba al escribir; aunque lamentó, y así lo dijo, que fuera más arte que ser humano. Explicó que una persona, al enamorarse de otra, necesita exclusividad, y el arte, convertido en letras, en música, en colores, en formas y en cualquier expresión, no duerme ni se ausenta del alma del creador, a quien interrumpe una noche o una madrugada, en la soledad y durante una convivencia, con el objetivo de dictarle sus secretos, transmitirle los rumores y los silencios de la creación que ha de anotar en el cuaderno, en la libreta, en las hojas, en algún papel. El hombre admitió que el arte es celoso e irrenunciable; pero consiente a quienes lo aman fielmente y no rivaliza porque conoce sus estaciones, sus ciclos, sus períodos impetuosos y sus momentos tranquilos. Es tormenta y es calma. No tiene vacaciones ni tregua. El arte no tiene inconveniente en los amores y en tantas aficiones; sin embargo, a cierta hora, quizá la menos esperada, recluta la atención y exige concentración, esfuerzo, trabajo e inspiración. El artista horada, escala y se sumerge en profundidades infinitas con la finalidad de regresar con pedazos de cielo, de mundos y de infiernos que convierte en obras. Traduce lo inexplicable y lo vuelve lógico y natural. Solo el artista conoce las amarguras, las dulzuras y las historias de sus travesías. Cruza tierras inhóspitas y paraísos, hasta que retorna con fórmulas prodigiosas que embelesan e inmortalizan. La mujer no estaba dispuesta a compartir el amor del artista con el arte y las musas etéreas de la creación. Renunció a él. Lo miró alejarse, entre las luces y las sombras de la vida, en medio de vivencias y de sueños, con una carretilla pletórica de flores y sonrisas que regalaba, mientras quedaba, a su paso, la fragancia de su perfume, su perfume de artista.

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