Personas grandiosas

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Las personas grandiosas, no construyen murallas ni bloquean caminos; edifican puentes, trazan rutas y retiran abrojos y piedras del sendero. La gente encantadora, no agrede ni insulta; sonríe, da lo mejor de sí y cultiva flores en vez de cardos. Las mujeres y los hombres extraordinarios son tan admirables, que sus rasgos dibujan la sencillez que hay en lo bello y puro, y tienen capacidad de derramar bien y detalles. Los seres humanos que trascienden, saben que la vida es un río que corre infatigable y que el agua que se estanca a la orilla, se vuelve pútrida al paso de los días, y por eso no se distraen en tonterías y aprovechan cada instante de sus existencias. La gente hermosa no es la que disimula su enojo con una sonrisa mal maquillada ni con una amabilidad que no siente, y menos la que compensa su miseria espiritual con lujos y soberbia; es la que da lo mejor de sí. Las mujeres y los hombres dichosos, libres y plenos, coexisten en armonía, dignamente y con equilibrio y respeto a sí y a los demás. La gente ejemplar no prostituye el idioma ni lo utiliza para ofender y mofarse de otros; tampoco agrede ni pisotea a los más débiles.. Los seres felices, aman intensamente a sus familias, son fieles a un amor, ofrecen su amistad sincera y ayudan a quienes más sufren. Las personas irrepetibles, maravillosas e inolvidables, que trascienden por sus sentimientos, actos y pensamientos, no abren las puertas de fronteras y planos superiores con apariencias, riqueza acumulada, apetitos primarios, superficialidades y fama, y menos si tales rasgos fueron sus rostros, sus cartas de presentación y su única riqueza. La gente conecta la esencia con la arcilla, la flama con la fuente de luz, por medio de la nobleza de sus sentimientos, el destino y la intención de sus pensamientos, la bondad de sus actos y el bien de sus palabras. Las personas grandiosas son gotas de agua diáfana que se convierten en perlas de cristal que flotan en el infinito.

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Obras y detalles

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Para ti, que con tus detalles cotidianos me demuestras el amor más fiel y puro, y traes a mis sentidos los regalos de tu ser y del cielo

Ella preguntó: si soy capaz de crear para ti las pinturas más bellas y sublimes, ¿por qué no me sorprendes un día con la dulzura de tus palabras? Él respondió: todos los días te demuestro mis sentimientos con actos y detalles. Vivo el amor contigo. Mi lenguaje son las obras, lo que hago diariamente para ti y nuestro amor. Quizá lo pequeño, por ser detalle, no se percibe de inmediato y hasta parece insignificante; pero es el idioma de quienes sentimos algo grandioso por alguien, es la forma de demostrar con hechos el amor hacia el alma gemela. Ella lo abrazó sonriente y dijo: es verdad. Los actos y los detalles son lenguaje del cielo. Un poemario, por hermoso que sea, no serviría si careciera del respaldo que dan las acciones. Las palabras son poema y flores hermosas, ornamentos del romanticismo; pero los actos y detalles dan color, vida y sentido al amor.

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Poemas y detalles

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

…y no olvido que esos días, como hoy, mirarla me resultaba un deleite, un embeleso, la alegría e ilusión de sentirme enamorado. Todavía ahora, cuando la veo, me cautiva tanto que corro hasta mi refugio, a la morada de Dios, con la idea de agradecerle el privilegio que me ha dado de amar a una de sus niñas consentidas

En el amor, el poema es decoración de los sentimientos, atavío de la historia más bella y subyugante, ornamento que uno construye todos los días, cada momento, para dedicarlo a quien siente como un yo muy tuyo y un tú demasiado mío. Tienen belleza y encanto las palabras que se escriben los enamorados; pero son eso, letras que se toman de las manos con la idea de expresar un suspiro y otro que hechizan y prenden el firmamento y las almas de quienes se aman y portan la señal. Amar con el adorno de las palabras es un deleite, un gusto; sin embargo, el romance se vuelve cielo al hacer de cada instante un detalle, un motivo, un evento irrepetible. Mis poemas, al escribirlos, son tuyos porque me los inspiras al sentirte en mí, al morar en ti, al hacer de este amor un arte que viene del interior y de lo alto, de la magia de vivir encantados y felices; no obstante, serían insulsos y carecerían de sentido si no los acompañara de esos pequeños actos y detalles que acumulados, resplandecen en las historias que reúnen a dos. Obtengo, al escribir, la dicha de tu amor, la sonrisa de tu rostro, la emoción de quien al leer las palabras que inspiró, se descubre hermosa e interminable porque tiene para sí la eternidad. Al escribirte y decorar el amor que siento por ti, también lo vivo contigo, porque de eso se trata, de hacer de cada instante y minuto el encanto de la existencia, la experiencia de pasear por el mundo y el anhelo y sueño de recrearnos en el cielo, y no importa si es en un bote de remos o en un yate, en una cabaña o en un palacio, una mañana nevada, una tarde lluviosa o una noche cálida. No serían mis poemas diamantes del collar que tejo para ti ante la ausencia de una sonrisa, un beso, un guiño o un detalle. Cuando escribo, soy artista, pero también ser humano, hombre que pretende, a través de sus letras y actos, entregarte el amor más fiel que te prometí desde la hora en que confesé sentirme cautivado y enamorado de ti.

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Entre las palabras y los hechos

“Ay de aquel que sus palabras sean mejores que sus hechos”. Buda

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Con amor a quien me inspira

Toqué un día a la puerta de tu corazón, a la morada de tu ser, quizá sin imaginar que contigo, al cabo de los días, experimentaría un estilo diferente y sublime de amar.

Acostumbrado al encanto de las letras, a la magia y sutileza de las palabras, me recordaste que en el amor valen más los actos y detalles que las frases elaboradas y pronunciadas por compromiso o ausentes de la razón y los sentimientos.

Muchas veces, las palabras se expresan como requisito para satisfacer a los seres celosos, engreídos, posesivos e inseguros; mas se diluyen si no las respaldan los sentimientos y las acciones cuando se presentan las horas de prueba.

Alguien puede jurar amor eterno una noche romántica y cargada de estrellas, y hablar o escribir tan bello como quien ejecuta un concierto magistral; pero las flores se vuelven expresiones frías y pierden su fragancia y hechizo cuando no las mece el amor.

En el amor, las palabras escritas en una servilleta o pronunciadas al oído resultan bellas y encantadoras; no obstante, del ensueño a la realidad sólo hay un paso y los hechos y resultados marcan cuán tan grandes son los sentimientos y juramentos que alguna vez se hicieron.

Me enseñaste que una noche, al despedirte, podrías estar agotada y tal vez omitir la expresión “te amo”; sin embargo, contigo aprendí que el cansancio y el sueño nunca serán motivos para abandonarme o no escuchar, cuando te necesite, mi llamado.

Insinué, acaso por ser escritor, que me encantaría el mayor número de palabras en la relación, cuando siempre he tenido ante mí tus detalles cotidianos, tus atenciones, el tiempo que me dedicas, tus bromas para distraerme, tu sonrisa y el amor tan extraordinario que me demuestras. Me percaté, entonces, de que tu estilo de vivir y demostrarme tu amor es un lenguaje superior al que uno, al escribir, forma con las letras y palabras.

No sabe la gente, en sus relaciones sentimentales, que el amor se adormece con la repetición de palabras rutinarias y carentes de alegría; en cambio, los actos son dinámicos, fortalecen y demuestran lo que uno es capaz de hacer por el ser del cual uno está enamorado. Las palabras son adornos y los hechos, en tanto, demostración de lo que es uno en realidad.

Observé que la humanidad, en amplio porcentaje, entabla relaciones sentimentales que posteriormente, ante la caminata de los días, de los meses y de los años, desgasta su alegría e ilusiones, hasta marcar signos de desilusión, enfado y rutina que conllevan, en ocasiones, al desamor, la rutina y la traición.

Gracias a ti, comprendí que si las palabras escritas o pronunciadas son expresiones que se convierten en aretes y collares de los sentimientos, los verdaderos tesoros yacen en el ser y las mejores expresiones de amor se demuestran con atenciones y detalles cada día de la existencia.

Imposible renunciar a escribir un poema o un texto inspirado en la unión de nuestros corazones, en ti y en la relación  que nos identifica; pero lo más grandioso de todo es que en los momentos de las pruebas, cuando se han presentado como a todo viajero que sortea desfiladeros durante su jornada a las tierras donde irradia la luz, ambos hemos demostrado que somos capaces de tomarnos las manos, abrazarnos y cuidar de nosotros, porque es cierto, si sólo hubieran sido palabras sin fundamento, las borrascas habrían restregado los papeles arrugados y rotos en nuestras caras.

Es justo reconocer, finalmente, que contigo aprendí que las expresiones de amor plasman la belleza del sentimiento más excelso, pero sólo serían adornos sin valor si los actos se colocaran en el peldaño de abajo. Al final, en la vida, lo que vale no es lo que se dice, sino lo que se hace, y tú, mi musa, lo demuestras cada instante de tu vida al entregarme amor, atenciones, detalles y tiempo. Bello lenguaje el tuyo porque es el de los hechos, el que deja huellas en el mundo y en mi corazón, sin duda para transitar hacia moradas superiores.