Simplemente, una invitación

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Sí, simplemente es una invitación a usted

¿Y si hoy, antes de la lluvia del atardecer y de los arcoíris que el sol y las gotas suelen pintar entre el cielo y el mundo -acaso para unir la esencia con la arcilla, quizá con la intención de regalarnos momentos fugaces y eternidad, tal vez con el objetivo de recordar que estamos aquí y allá-, usted y yo arrullamos las letras, con sus acentos y sus signos, para descifrar sus sentidos y mecernos suavemente en los columpios de nuestros días y de los años temporales y dentro del palpitar del infinito que canta incesante? ¿Y si, juntos, colocamos las palabras en un remanso apacible y desentrañamos y vivimos sus significados? ¿Y si desprendemos del poemario sus sentidos, sus detalles, sus motivos, para deleite nuestro? ¿Y si este día, previo al amanecer, acordamos despertar de nuestros sueños y jugar aquí, en el mundo, ahora y mañana, al amor y a la vida, antes de retornar a paraísos sin final? ¿Y si emulamos al viento que arranca hojas de los árboles, en otoño, y usted y yo tomamos colores de las estrellas y del universo con la idea de alegrar y matizar nuestros encuentros y desencuentros, los encantos y los desencantos que compartimos? ¿Y si del arte, que es mi vida, y también la suya al ser mi Musa, sustraigo letras para componerle un poema, notas que arranquen del piano y del violín melodías sublimes, tonalidades que iluminen lo que somos, lo que es tan nuestro, lo que pulsa en usted y en mí? ¿Y si la noche nos alcanza en el camino y decidimos pernoctar en nuestros sueños y vivencias, en los minutos imparables? ¿Y si mañana, al despertar, descubre hojarasca en sus pies y en sus sandalias, percibe mi fragancia en usted y me convierto en su primer sentimiento del día, como quien amanece en la eternidad? ¿Y si, simplemente, damos un paseo?

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Después de la tormenta

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

La vida me ha enseñado, en el trayecto del viaje, que tras un ambiente nebuloso y frío, envuelto en nubes plomadas, la tempestad derramará sus gotas en el paisaje, multiplicadas y prodigiosas, y dejará, al partir, charcos que retratarán la belleza y la profundidad del cielo, arcoíris traídos de parajes de ensueño, riachuelos que llevarán los conciertos y los sigilos de la naturaleza entre cortezas y hojas desprendidas de los árboles, perfumes de flores y helechos, policromía excelsa, reflejo, todo, de un pedazo de terruño llamado paraíso, con la invitación de abrir las puertas y las ventanas, admirar el escenario y salir, agradecido y emocionado, a deleitarse con los colores, las fragancias y los sabores de la creación. En una tormenta pertinaz, mucha gente suele espantarse al oír el estruendo de los truenos que se propagan y contemplar el cielo ennegrecido que se incendia con el relampagueo interminable. Ignoran, parece, que las lluvias incesantes no son para llorar ni temer calamidades; heredan, al siguiente día, un ambiente encantador para el alma y deleitante a los sentidos, un paisaje de beatitud y paz, y la oportunidad de vivir en armonía, con equilibrio y plenamente, dentro de la brevedad terrena, como anticipo de paseos infinitos.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright