Mujeres de siempre: Blanca Pascual Forcada, el arte como estilo de vida y los colores en la belleza y la moda

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Sé que es necesario el progreso y que estas herramientas nos ayudan en muchos aspectos de la vida actual, pero una infancia sin internet ni móviles ni consolas permite desarrollar muchísimo más el ingenio, la imaginación y la creatividad. Blanca Pascual Forcada

Si tuviera que enviar un mensaje a las mujeres, les aconsejaría que sean dueñas de sus propias vidas. Que estudien y se formen, que tengan sed de conocimiento, que se cuestionen las cosas y vean más allá de lo convencional y establecido. Esto les dará visión, libertad, conocimiento, criterio y autonomía para poder alcanzar sus sueños. Blanca Pascual Forcada

La apariencia física es, parece, retrato del alma y reflejo de la inteligencia y de los sentimientos. Una mirada que transmite una historia noble, un rostro que sonríe, una boca hermosa que aconseja y pronuncia palabras bellas, unas manos hermosas que dan, renuncian a la temporalidad de los maniquíes y trascienden por ser superiores y derrotar a la temporalidad.

Cuando la arcilla es maquillada con esmero y se le viste con equilibrio, armonía y estilo, luce preciosa; sin embargo, si adicionalmente se le aplican los matices del bien y la verdad, envueltos en la sencillez de una vida de detalles, se transforma en lucero, en modelo auténtico de belleza.

Definitivamente, no resulta sencillo hablar acerca de belleza y modas, principalmente cuando uno, al andar en un lugar y en otro, descubre la frecuencia con la que el tema atrapa y es capaz de llevar a la gente a sentimientos, raciocinio, palabras y actos superficiales.

No obstante, uno queda sorprendido al conocer a Blanca Pascual Forcada o al leer sus publicaciones en el blog que fundó con el título Beauty and More, espacio que cada día registra mayor número de visitantes, acaso por su estilo de exponer los temas relacionados con la belleza física y las modas, probablemente por su forma tan especial de vivir, quizá por la maestría y sencillez con que trata conceptos y tendencias que en ocasiones muchos consideran superfluos, tal vez por esa magia de darles un sentido real a las cosas.

Hay que aclarar, por ser necesario y para evitar interpretaciones erróneas, que la belleza y las modas son temas apasionantes, bellos e interesantes cuando las personas los complementan y enriquecen con los tesoros del interior.

En su blog, el lector se entera de que Beauty and More “es un proyecto creativo en el que se integran mis estudios de Periodismo y Publicidad, mi pasión por el diseño, la fotografía y el arte y mi afición, desde muy joven, a la moda y la belleza. En Beauty and More, encontrarás reseñas, tendencias e inspiración sobre belleza y accesorios de moda. Mis reseñas son honestas y sólo sobre productos que he probado y me han dado buen resultado. Los posts de Beauty and More no están financiados por ninguna marca y ninguno de los enlaces de este blog están patrocinados”.

Aparece una fotografía suya y posteriormente la continuación del texto: “Los siete años que estuve viviendo en Londres fueron una continua fuente de inspiración. Una ciudad donde conviven los estilos más novedosos, arriesgados y eclécticos con los más clásicos y tradicionales, donde las tendencias están en constante renovación, donde la moda y la belleza tienen un magnífico escaparate”.

Y concluye con una historia prodigiosa, digna de un relato o de un filme que se presiente bello, interesante y enriquecedor: “en Londres me subí a unos tacones y ya no hubo vuelta atrás. Allí encontré mi propio estilo y descubrí las prendas que verdaderamente me sientan bien y van con mi personalidad. Aprendí que la moda no es una norma, sino un modo de expresión. No se trata de dejarse llevar por las tendencias, sino de apropiarnos de las que realmente nos inspiran y reflejan nuestra forma de ser”.

Escribe, en consecuencia, que “cuidarse y verse con buen aspecto, tiene un efecto positivo en la mayoría de nosotros, y sentirse bien es parte integrante del conjunto de nuestra felicidad”.

Al concluir su texto introductorio, anota tres citas: “Conoce primero quién eres y después adórnate en consecuencia”, de Epicteto; “Encuentra bello todo lo que puedas; la mayoría no encuentra nada suficiente bello”, de Vicent Van Gogh; “El mejor cosmético para la belleza es la felicidad”, de la Condesa de Blessington.

Los rasgos de Beauty and More, descubren a alguien más que una mujer dedicada a hablar de belleza y modas, y desmiente a quienes sustentan que el tema de la apariencia física es superficial e irrelevante, y hasta inversamente proporcional a la razón. Blanca demuestra que se trata de algo que vale y tiene un sentido real.

Blanca Pascual Forcada, quien nació en Barcelona, España, el 10 de abril de 1973, es una mujer excepcional, un ser humano que sabe ser dama y demuestra cotidianamente que los temas, conceptos e ideas sobre belleza física y las modas no son rivales del conocimiento, el arte y la educación, y que cuando se combinan armoniosamente y con equilibrio, provocan el más profundo de los suspiros y la más grande admiración.

Hay días que no se olvidan. Existen momentos que permanecen en la memoria, en los recuerdos, en los sentimientos. Y es que una infancia completa y feliz, al lado de un padre y una madre que dan amor, educan y disfrutan la convivencia y la historia cotidiana de la familia que fundaron, innegablemente traslada a estaciones posteriores de dicha y plenitud humana.

Blanca, al definirse, acepta que creció “en un hogar feliz y tranquilo, con mis padres Joaquín y María Antonia, y mi hermano David, año y medio más pequeño que yo. Jugábamos mucho juntos. Era una niña con mucha imaginación. Me encantaba dibujar pintar, hacer manualidades y escribir historias, incluso crear mis propios juguetes y decorarlos, como cometas, peonzas o casitas de muñecas”.

Al abrir las páginas de su biografía, recuerda con entusiasmo: “también me gustaba muchísimo ir a la escuela. Me apasionaban todas las asignaturas de letras, es decir, la gramática, la literatura, la historia, la música y los idiomas. Me entretenía muchísimo sola; nunca me aburría. De hecho, me siento afortunada de haber crecido en una época en la que todavía no existían las nuevas tecnologías. Sé que es necesario el progreso y que estas herramientas nos ayudan en muchos aspectos de la vida actual, pero una infancia sin internet ni móviles ni consolas permite desarrollar muchísimo más el ingenio, la imaginación y la creatividad”.

Y así transcurrieron las horas y los días de su niñez, en aquel rincón de Barcelona, con una madre que a ella y a su hermana les dedicaba su amor y los cuidaba, y un padre cariñoso e inolvidable que participaba con alegría y emoción en juegos de mesa como dominó, parchís y ajedrez.

No olvida Blanca las tardes dominicales de juego y convivencia familiar. De pronto, hace un paréntesis con la idea de aclarar que no soportaba perder durante las partidas y los juegos de mesa. Era ganadora. Se preparaba, desde entonces, para ser una mujer triunfadora, siempre con respeto, honestidad y en base a sus principios y convicciones.

Reflexiona. Habla despacio, como si pretendiera resaltar los valores familiares, y es que “mis padres han sido ejemplo para mí y de ellos he aprendido la importancia de la familia, de cuidarnos y de querernos, y los valores de bondad, respeto, empatía, espíritu de superación y esfuerzo que siempre me han acompañado y ahora transmito a mi hijo”.

Otra pregunta más surge. Como escritor y periodista, escudriño, busco y descubro al ser humano. Disfruto la entrevista. Blanca es directa, educada, amable, formal. Su gentileza me recuerda a mi madre, fragmentada y hecha, igual que yo, de distintos orígenes, quien solía platicar que la gente de entonces, en Cataluña, era amable y respetuosa.

Blanca reconoce que siempre llevó consigo el gusto por la belleza y la moda, “pero es algo de lo que me he dado cuenta de mayor. Desde muy pequeña, con cinco o seis años de edad, me apasionaba llevar bolso y me ponía los de mi madre. También me gustaba elegir la ropa que me compraban. Me encantaba disfrazarme y maquillarme”.

Oh, la vida es una historia que se hojea un día y otro, y uno recuerda, al mirar las páginas, los momentos que se han protagonizado. Y se ríe y se llora porque eso son los días de la existencia, instantes, cuadros, escenas, rostros, acontecimientos, ilusiones, sueños, realidades.

Es Blanca quien refiere que ya de mayor edad, “empecé a personalizar prendas de ropa. Les añadía detalles e incluso las elaboraba yo misma. Las joyas y la bisutería también despertaron mi interés en la adolescencia, y me encantaba combinarlas con la ropa. Siempre han formado parte de mí”.

Creció con especial interés y pasión por el arte, el diseño y la fotografía. Prevalecía su vocación por todas las asignaturas relacionadas con las letras, motivo por el que consideró que el Periodismo y la Publicidad representaban una formación académica que le permitiría adquirir, ampliar y profundizar conocimientos en ámbitos como gramática, literatura, ciencias políticas y sociales, diseño gráfico y fotografía. De esa manera, agrega, “podría estudiar lo que me apasionaba y tener a la vez una buena salida profesional”.

Fue así como estudió Ciencias de la Información con especialidad en Publicidad, en la Universidad Autónoma de Barcelona, profesión que ejerció, inicialmente, en el Departamento de Marketing de una empresa que se dedicaba al diseño gráfico y a la digitalización visual.

Los recuerdos son la oportunidad de volver a experimentar la vida. Ella, Blanca, Blanca Pascual Forcada, declara: “mi padre, desde pequeña, me enseñó a apreciar el arte. Recuerdo que íbamos de paseo por las calles de Barcelona y me preguntaba: ¿has visto el trabajo que hay en este edificio modernista? Y como este ejemplo, en muchísimas ocasiones resaltó el trabajo en los relieves y las decoraciones de los techos, el tapizado de una silla, el realismo pictórico de un bodegón, el diseño de una preciosa vajilla antigua”.

De hecho, agrega Blanca, “mi familia paterna siempre ha sido muy artística y creativa. Mi padre ese ebanista de profesión; aunque luego cambiaron los tiempos y se dedicó a otras actividades. Mi tía cantaba en el coro del Gran Teatro del Liceo, gracias a quien aprendí a amar la ópera. Mi tío era joyero. Mi abuelo era fotógrafo. Eran, por cierto, una familia muy humilde; pero él, mi abuelo, tenía su pequeño estudio de fotografía en casa y revelaba sus propias imágenes de paisajes y retratos preciosos, en blanco y negro e incluso en color cuando todavía no era práctica habitual. Tenía mucho talento”.

Prosigue con el relato de su vida: “una prima de mi padre tenía un taller de esmaltes y daba clases. En el instituto, durante el bachillerato, tuve una profesora de arte, Gloria Mata -aún recuerdo su nombre-. quien supo contagiarme su pasión por el arte. Después vinieron los viajes a ciudades maravillosas y pueblos encantadores, con visitas a museos y exposiciones, que siempre me resultaron muy gratificantes y llenaron de momentos inolvidables mi juventud. Me interesan todas las formas de expresión del arte. Por supuesto, me fascinan los tres pilares del arte: la pintura, la escultura y la arquitectura. Y lo que realmente me apasiona es que el arte se encuentra en tantísimos aspectos de la vida. Uno puede distinguir el arte en la creación del vestuario de una película, en el diseño de la portada de un disco, en las páginas de un libro, en una fotografía, en una joya, en un vestido de alta costura, en la letra de una canción… El arte embellece al mundo y hace más rica nuestra existencia”.

Calcula que su inclinación al arte comenzó en su adolescencia. “La fotografía es afición familiar. Tanto mi padre como mi abuelo han amado la fotografía. Empecé con la fotografía clásica y después llegó la digital. Me encanta la edición de fotos. La mayor parte de las fotografías que publico en mi blog son hechas y editadas por mí, mientras en las que aparezco, las toma mi marido. Me resulta más gratificante crear una publicación con fotografías propias que con imágenes de archivo”.

Uno aprende a conocer a Blanca y a interpretar sus palabras y sus silencios. Tiene historia. Es mujer de ayer, de hoy y de siempre. Manifiesta que el diseño es algo que aprendió a apreciar y descubrir por sí misma. Incluso, en la adolescencia orientaba su atención en el diseño gráfico de revistas, discos, carteles, documentos publicitarios y etiquetas de productos. El diseño mobiliario y de interiores le fascina y le interesa. Asistió y participó en un curso de interiorismo.

Complementariamente, Blanca se siente atraída por la fotografía artística y periodística, y en especial la publicitaria. Experimenta pasión por el color, le fascinan la infinidad de tonalidades que puede capturar una cámara y los efectos que se obtienen con la luz y el contraste. El color, en general, le apasiona, la embelesa… “en la naturaleza, en la pintura, en la decoración, en la moda, en los accesorios y hasta en los esmaltes de las uñas”.

Fiel a su proyecto de vida, a su destino, a su historia, Blanca se sabe conocedora del diseño gráfico y de interiores, pero indica que no se dedica al referente a la moda. “De momento, el blog Beauty and More está creciendo y me centro en que gane solidez”.

Relata que desde hace 12 años trabaja en el sector de Recursos Humanos de una entidad bancaria, empleo que obtuvo gracias al nivel de inglés que adquirió en Londres. “Este trabajo me ha brindado la oportunidad de adquirir muchos conocimientos sobre capital humano, excelencia profesional, diversidad, conciliación, igualdad y muchos temas que le eran totalmente ajenos.

En Londres, laboró en el área administrativa de una empresa consultora de ingeniería, y se sintió afortunada de trabajar en el Departamento de Educación del Museo Tate Britain, por cierto una de sus experiencias profesionales más enriquecedoras y gratificantes en su vida.

Une las remembranzas y se traslada hasta los otros días, a los del ayer, cuando en su adolescencia trabajó ocasionalmente en el Gran Teatro del Liceo, donde apareció en algunas óperas como figurante y bailarina, gracias a su tía, quien le consiguió el acceso a los castings. Evidentemente, le favoreció el Ballet Clásico, que estudió hasta los 16 años de edad.

Beauty and More es su espacio, su página oficial, el recinto digital donde se encuentra a sí misma. Surgió por su inquietud de poner en práctica su formación académica en Periodismo y Publicidad, aunado a su interés y pasión por el diseño, la fotografía, la moda y la belleza. Tiene la característica de escribir y publicar con claridad sus textos en español e inglés.

Confiesa que, profesionalmente, le hubiera encantado ser editora de una revista de moda, belleza o decoración; sin embargo, al crear su propio blog, exploró y obtuvo esa posibilidad. Construyó su propia oportunidad. Se atrevió a hacerlo. Y es que “para que un proyecto funcione y no se abandone, tiene que estar relacionado con algo por lo que se sienta pasión y se posean conocimientos”, reflexiona.

Un día de su vida, decidió trasladarse a Londres con la intención de aprender inglés. Siempre fue una mujer con proyectos. Anhelaba adquirir un excelente nivel de inglés para tener opción a un empleo óptimo en todo sentido. La idea era permanecer en esa ciudad unos meses, pero le apasionó tanto, que determinó quedarse mayor cantidad de tiempo.

Por cierto, cuando comenta que en Londres subió a unos tacones y ya no hubo vuelta atrás, “se trata, sin duda, de una frase que tiene sentido literal y también figurado. Cuando llegué a Londres, la mayor parte de las mujeres llevaban tacones altos. Era normal llevarlos. Los vendían en todas partes. En España no era habitual. Me encantó esa tendencia. Desde entonces, los utilizo casi a diario”.

En sentido figurado, añade, “lo que quiero decir con subirme a unos tacones, es que mi perspectiva de la realidad cambió, vi el mundo desde una posición más alta que me permitió descubrir y mirar nuevos horizontes y abrir mi mente a infinidad de culturas, estilos, formas de pensar y de vivir que hasta la fecha desconocía. Londres es una ciudad muy cosmopolita. Me impactó profundamente”.

Observadora, reflexiva, profunda, Blanca reconoce que en Londres apreció “una libertad de expresión a la hora de vestir y maquillarse, que estaban a años luz del tradicionalismo que había en Barcelona. Esa forma de entender la moda y la belleza me enseñó que no hay que regirse por cánones, sino ponerse lo que te hace sentir bien y expresa quién eres como persona. Como anécdota puedo contar que lo de llevar tacones, forma tanta parte de mí y de mi personalidad, que hasta el día que fui a dar a luz a mi hijo, los llevaba puestos. Mi marido no podía creerlo y siempre comparte la historia con amigos y familiares”.

Explica que tiene un truco sencillo que, además, no cuesta dinero, el cual consiste en suscribirse a las newsletter de revistas de moda y de marcas de belleza que destacan por ser trendsetters. “Estar al tanto de las tendencias en color marcadas por Pantone es también de ayuda. Otra forma sencilla de estar al corriente de las tendencias es visitar la sección de novedades en moda y accesorios de páginas web, como net-a.porter, matchesfasion, mytheresa”.

Blanca tomó la decisión de aportar y dejar huella. Se preparó y tuvo valor de hacer algo que marcara los días de su existencia. Hace una pausa y recomienda a las mujeres que no se apresuren ni autopresionen, que llegará el momento en que se sentirán preparadas para llevar a cabo sus proyectos. Entonces, todo fluirá.

Opina: “creo que es fundamental el hecho de que yo misma considero la moda y la belleza una forma de expresión, algo que junto con el cuidado personal nos hace sentir bien, a gusto con nosotros, y es un reflejo de nuestra personalidad, es decir una proyección de nuestro interior para mostrar la mejor versión de nosotros, pero sin caer en la superficialidad. La belleza física es efímera, pero si hay belleza interior y se cultiva con conocimientos, también hay espacio para mostrarte al mundo con buen aspecto. Intento que esto se transmita en mis publicaciones y también pretendo que se proyecte la necesidad de una belleza sin tóxicos que respete nuestra salud y una moda más consciente que consiste en comprar menos, pero con más calidad, con piezas que sean atemporales y tengan mayor durabilidad en el tiempo”.

El tiempo camina implacable, mientras los conceptos y las palabras de Blanca dan forma y sentido a la entrevista. Con emoción, explica: “todo me inspira. Soy una persona muy observadora y cualquier imagen, frase u objeto me pueden dar la clave para mi nueva publicación. También me inspira sentarme en la calle y mirar a la gente pasar. Eso siempre da ideas”.

Cita una anécdota sobre los anuncios publicitarios de televisión: “no me gusta el contenido actual que dan en televisión, pero desde siempre me han gustado los anuncios. Mi padre los quitaba enseguida y mi marido igual, y yo le insisto no, no, no los quites, déjamelos ver. Me gusta mirar el trabajo visual y creativo que hay en un anuncio, el mensaje que se intenta transmitir y a quién va dirigido, qué promesa subjetiva está vendiendo…”

Si Blanca tuviera que enviar un último mensaje a las mujeres, las exhortaría a “que sean dueñas de sus propias vidas. Que estudien y se forman, que tengan sed de conocimiento, que se cuestionen las cosas y vean más allá de lo convencional y establecido. Esto les dará visión, libertad, conocimiento, criterio y autonomía para poder alcanzar sus propios sueños”.

Creativa e inagotable, Blanca destaca que aparte de su familia, su empleo y su blog Beauty and More, “en el poco tiempo libre que me queda, tengo un pasatiempo que consiste en elaborar collares y pulseras. Crear me relaja muchísimo. Quizá en un futuro crearé una tienda online para promocionarlos”.

“Nunca me he planteado la opción de escribir un libro, pero sí, en cambio, seguir publicando en mi blog Beauty and More, porque me enriquece muchísimo, y quizá probar suerte con la promoción de mis collares y pulseras. En un futuro no descarto volver a pintar. Hubo una época en la que pintaba, pero al empezar a trabajar, lo dejé. Nunca es tarde para retomar la pintura”, concluye Blanca Pascual Forcada, mujer de siempre, extraordinaria, quien acepta que tiene otras aficiones como la lectura, el cine, la música y los paseos. De cierta manera, “podría estar el día entero paseando. Es mi actividad física favorita”.

Y así, en estos días inolvidables e irrepetibles de nuestras vidas, Blanca sigue la ruta que eligió para llegar al destino que anhela y le ilusiona, quizá con la convicción y el ejemplo de que hay que atreverse a protagonizar la historia que se sueña.

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Blog Beauty and More, propiedad de Blanca Pascual Forcada:

https://beautyandmore.blog/

Fotografía de la colección de Blanca Pascual Forcada/ Beauty and More

 

Se sentían tan hermosos…

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Él y ella se sentían tan hermosos, que tras asomar un día, otro y muchos más al espejo, a los cristales y a los charcos, enamoraron de sí, sintieron embeleso al definir sus imágenes y rindieron culto a su apariencia. Evitaban hablar de la caminata del tiempo porque temían descubrir en sus rostros, en sus miradas, en su piel y en su cabello, alguna mañana, al despertar, o una noche, al dormir, las huellas de los días y los años. Anhelaban la cáscara y la inmediatez de su existencia porque aprendieron, y así les enseñaron, a ser maniquíes de aparador, muñecos de boutique, huéspedes de posadas transitorias. Demostraron, al interesarles más el calzado que las huellas y preferir los reflectores a la fuente de luz, que la belleza física no siempre es compatible con la inteligencia y las virtudes. Atendieron tanto la forma y descuidaron en exceso la esencia, que se transformaron en antítesis de la razón y los valores. Estaban enamorados de un sueño llamado belleza cuya sanación, parece, es el tiempo. Deslumbraron con la belleza temporal y sepultaron la hermosura de su interior.

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Otra alma preguntó

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Enamoró tanto del cuerpo donde moraba, que otra alma preguntó: “¿qué acontecerá cuando ese rostro tan bello marchite? ¿Qué harás la noche invernal en que atrapada en un cuerpo agotado y enfermo, asomes al espejo y notes que huyeron los años juveniles y que la hora postrera se encuentre cercana? Quizá rodeada de añoranzas y fortuna, preguntarás dónde quedaron las huellas de tu paso o tal vez, no lo sé, te sentirás atrapada en algún abismo al que resbalaste por no haber construido puentes ni escalado cumbres. Olvidaste, parece, que se trasciende no por el maquillaje de un rostro pasajero ni por la fugacidad de un cuerpo perfecto, sino por el bien que se hace a sí mismo y a los demás durante la jornada mundana. Olvidaste que uno vibra de tal manera que atrae para  sí la miseria de una pocilga o la majestuosidad de un palacio”.

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El encanto de un amor

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Te intuí en mi infancia. Era bello soñar y sentirte, imaginar que un día o una noche especial por fin mi alma reconocería la tuya y me descubriría en tu mirada, te percibiría en el ambiente y me aproximaría a ti. Siempre esperé ese momento de ensueño. Sentí hasta la profundidad de nuestros abrazos en el silencio universal, escuché tu voz entre los rumores de la creación, percibí tu palpitar en el mío. Ahora sé que alguien, desde la esencia y la luz, abrió la puerta para nuestro reencuentro, sí, porque lo más maravilloso y subyugante es que tú y yo ya habíamos jugado al amor y a la vida una y otra vez, en las moradas del ser, donde el principio y el final sólo son círculo. El encanto de nuestro amor consiste en su autenticidad, en que es tan fiel como espontáneo y puro, en su libertad y plenitud, en sus burbujas de realidades y sueños, en sus detalles, alegría e ilusiones, en su magia y en estar planeado para hoy y siempre, en nuestras almas, en las noches estrelladas y en el plano celeste

El encanto de un amor se mece en el arrullo de la noche, entre luceros, cometas y polvo de estrellas, antes de expresarse en una mirada, en un beso o en una palabra, acaso porque se trata de un sentimiento puro y de algo más, quizá por venir del cielo, tal vez por pertenecer a seres privilegiados. La dulzura de un amor es más que letras del tintero plasmadas en una hoja de papel o una hora de encuentro fugaz, probablemente por ser motivo, detalle y prodigio. La magia de un amor se encuentra en un abrazo, una sonrisa o un acto especial. La historia de un amor se escribe cada instante con tus manos y las mías, con nuestros nombres y apellidos, con tu yo y mi tú, con las letras del abecedario y las cosas de la vida. El deleite de un amor se siente en un ósculo, una caricia o el silencio de dos almas que se saben unidad. La fortaleza de un amor es la suma de nuestras coincidencias; su riqueza, en cambio, es la unión de tu diversidad y la mía. La fórmula de un amor consiste en no abandonarse, en estar presente, en abrazar durante los minutos de desconsuelo y en las horas de alegría, en soñar y volar. La locura de un amor es intuirse desde la infancia, recorrer las estaciones y un día, una tarde o una noche encontrarse en algún rincón, de tal manera que al convertirse uno y otro en compañeros de viaje, en un alma palpitante, recuerden los juegos de un paraíso eterno, caminen hacia el palacio sin final y en el intermedio, aquí, en el mundo, sean intensamente felices, se abracen en el silencio, corran y giren durante las horas de lluvia, admiren las estrellas, graben sus nombres en la arena de la playa, tomen sus manos y contemplen el amanecer y la constelación, vuelen libres y plenos, compartan capítulos con el sí y el no de la vida, rían y ya en la ancianidad, en las horas postreras de la existencia, se miren con el asombro y el enamoramiento de los otros días, con la certeza de que el paseo no concluirá al no abrir más los ojos porque la caída de la última hoja significará que despertarán en la fuente de la luz, en el principio eterno, entre pétalos fragantes, ríos etéreos y gotas de cristal. El encanto de un amor es, simplemente, tú y yo contagiados por el sentimiento más resplandeciente, por la sonrisa de Dios, por lo que da color, sentido y armonía a la vida.

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La vida y la belleza

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Caminaba la Vida con su morral, entre remansos y rincones boscosos, deleitándose con el colorido y las fragancias de su primavera, las gotas de cristal y la tempestad de su verano, las ráfagas y las tonalidades de las hojas secas y quebradizas de su otoño y la alfombra nívea de su invierno. Andaba contenta, reflexiva, cuando inesperadamente miró en un recodo cubierto de sombras jaspeadas, apoyada tristemente sobre una roca, a la Belleza, a quien abrazó y preguntó la causa de su llanto y dolor. Irreconocible, la Belleza limpió sus lágrimas con el paño que le ofreció la Vida y respondió atormentada, casi ahogándose en sus palabras, que el encanto se había perdido, que de pronto volteó al espejo y descubrió no la lozanía de su rostro juvenil de antaño, sino la piel marchita que le colgaba cual anuncio y preámbulo de una vejez anticipada y una muerte irremediable. La Vida escuchó paciente y silenciosa, abrazó a la Belleza inconsolable y explicó: “eres el dibujo de una cara hermosa, el trazo de un perfil equilibrado y perfecto, la figura que arroba; no obstante, amiga mía, te enamoraste de ti y perdiste el sentido de tu misión. Olvidaste que la belleza, cuando es obsesiva y prioritaria en la vida humana, en un ambiente de apariencias y superficialidades, pierde su naturalidad y tiene urgencia y necesidad de maquillarse, hasta sepultar su esencia y volverse contraria a los valores y a la inteligencia. Te volviste antítesis de lo natural. Creíste que el maquillaje sobre tu belleza original, atraería los reflectores y la atención de hombres y mujeres, como si fueras mercancía, y lo conseguiste al abaratarte y disfrazar y sustituir tus atributos con decoraciones artificiales. No recordaste que en la sencillez y en la humildad de espíritu se encuentra la verdadera belleza. Confundiste tu misión. Hiciste de ti, de la belleza, un retrato burdo, un culto falso, un esmalte transitorio y de pésima calidad. Te convertiste en un sueño temporal llamado belleza, en fragmento débil y pasajero. La belleza natural no necesita barniz sintético. Cuando recuperes tu principio original y no entierres la esencia que te da sentido, descubrirás que la belleza no es artificio ni moda de una estación porque se trata de un estado de encantamiento que viene de las profundidades del alma y da luminosidad al rostro, de tal manera que se le distingue desde el cunero, la niñez, la adolescencia y la juventud, hasta la edad madura y la ancianidad. Erróneamente, abriste las puertas y ventanas de tu casa a las formas temporales, a la superficialidad, a la lascivia, cuando la belleza, amiga entrañable, es algo más que un aspecto, es un estilo de vida, es la suma de todos los sentimientos y actos nobles, es reflejo de la sonrisa de Dios”.

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Miré tus ojos…

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

…y así la convertí en mi poema, en musa de mi inspiración, en personaje de mi historia. Comprendí que sería no compañera de una estación, porque las horas banales se desvanecen y olvidan rápido, sino en dama de mi vida, aquí, en el mundo, y allá, en un plano mágico que inicia en el alma y se extiende al infinito, con un amor tal que incendia el universo con sus tonalidades mágicas y su música inagotable

Miré tus ojos, tu boca, tus manos, y descubrí tus detalles, tus rasgos femeninos, esa clase tan tuya que provoca en uno el deseo de calzar sandalias de la misma talla para andar juntos por las sendas de la existencia, escalar cumbres, volar y sentir el paso de las nubes, soñar y vivir el arrullo de la temporalidad y el prodigio de la inmortalidad. Cuando definí tu perfil, te encontré en mí, en el perfume y la textura de las flores, en la belleza de las gotas de lluvia y en el encanto de los copos de nieve. Al verte, sentí emoción. Pensé, entonces, que algún día, cuando uno cree, los sueños y las ilusiones se convierten en realidad. Te identifiqué porque mi corazón latió con mayor celeridad, Me reconocí porque me miré en ti y supe que eres mi alma paralela. Comprendí que si alguien, a otra hora, me preparó para ser caballero, me encontraba ante una dama y era preciso, en consecuencia, probarme, aplicar los consejos y ejemplos con mi estilo. Observé tus movimientos delicados, palpé esos actos casi imperceptibles en nuestra época que distinguen a quien es ángel del cielo, probé tu sabor, experimenté asombro hasta de la admiración y el enamoramiento que me causas todos los días, sentí tus abrazos en el silencio de tu ser y el mío, escuché el susurro del cielo en tu voz y entendí que por fin, tras la espera, me encontraba ante ti, el sueño de mi infancia y juventud, la inspiración de mis obras, el personaje de mi historia, mi rostro femenino y mi amor y compañía de la eternidad. Tanta fue mi alegría, que me pregunté: si es bella, ¿cómo serán sus tesoros? Si es dama, ¿cómo será al transformarse en ángel? Si hermoso es su resplandor, ¿cómo será la luz de su alma? Si es un deleite amarla en la brevedad de la existencia, ¿cómo será nuestro romance en el columpio de la eternidad?

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No hay palabras

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Podrán resultar insuficientes las letras y las palabras para decribirte porque tendría que inventar un vocabulario o raptar el lenguaje del cielo; no obstante, al ser caballero y amarte tanto, todos reconocen que mi locura y destino eres tú, una dama

No hay palabras, por aliadas que sean de un escritor y artísticas que parezcan, capaces de describir la belleza de quien es mujer y dama, ángel y musa, vida y sueño, quizá porque quien coincide en la senda de un hombre y resplandece por la intensidad de su interior, es luz y encanto, compañía y amor, detalle femenino e ilusión, alegría y virtud. Dichoso aquel hombre que en su ruta descubre a la mujer en quien siempre podrá depositar el más fiel y puro amor porque será correspondido y tendrá la certeza, además, de que ella se convertirá en la compañera de su historia. La mujer que es dama, se parece tanto a las niñas que consiente Dios y que unas veces, por la ternura que les tiene, coloca en sitios especiales y con seres privilegiados y otras, en cambio, transforma en luceros del firmamento, siempre con la idea de que alumbren y embellezcan lo que miran y tocan, como si quisiera demostrar que el amor es fuente de los sentimientos más profundos y sublimes, del bien y la verdad, de la inmediatez y del infinito, del mundo y de los paraísos que se sueñan y presienten desde el alma. Estoy convencido de que aunque uno sea escritor y amigo de las letras y las palabras, resultan insuficientes para describir a una dama que, como tú, me invitas a ser caballero de tu vida y tus sueños, admirador de tus actos y detalles femeninos, niño y hombre de la infante y mujer que hay en ti, nombre y apellidos complementarios a los tuyos. Al ser tú mi dama y yo tu caballero, posees un tanto de mí y yo tengo algo de ti. No hay palabras que te describan porque las damas, como tú, son invento y diseño de Dios, medida exacta de un caballero, locura de un amor.

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La vida

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Como acontece a todos, noté que la vida se consumía; decidí, en consecuencia, amar intensamente a alguien especial e inolvidable, quizá en un intento desesperado de prolongar la flama de ese sentimiento hasta los planos de la eternidad. Coincidí, cual regalo del cielo, con una dama que me recordó que la definición de caballero no es anticuada y que en el amor, si es auténtico y fiel, todos los sueños tienden a convertirse en realidad

Jugué intensamente, como si supiera que la infancia es una fantasía que se diluye entre un suspiro y otro; soñé y reventé burbujas con ilusiones de colores para hacer de mi juventud una dulce primavera, un amanecer dorado, un recuerdo bello e irrepetible; experimenté la vida en armonía, con equilibrio y plenamente en todas sus etapas, con sus luces y sombras, porque la estancia en el mundo es tan breve que los minutos apenas alcanzan para disfrutarlos y suelen resultar insuficientes, en ocasiones, para protagonizar una historia interesante, feliz e inolvidable. Amé sin restricciones y quizá con tal intensidad que provocó que el universo y el mundo desprendieran destellos luminosos, a mi familia, a la gente que me acompañó, porque desde temprano supe que Dios los incluyó en mi guión, en el suyo, en mi alma, para fusionarnos, finalmente, en el palpitar de la vida y el infinito. Ya están en mí y yo me encuentro en ellos. Compartimos una historia, un ayer, un hoy y un porvenir. Ahora, en el verano de nuestras existencias, te admiro y me enamoro de ti todos los días, cada instante, al amanecer y al anochecer, en un minuto y en otro, quizá porque te amo tanto o tal vez por sentirte en mí como un tú muy especial y sublime, demasiado tuyo y mío, tan sutil y hermoso que ya somos nosotros. La vida no concluye aquí, en el mundo; tiene continuación y es interminable, acaso porque venimos de un plano mágico y vamos, si lo diseñamos y buscamos, hacia un nivel prodigioso. Es la razón, parece, por la que anhelo pasear contigo y un día o una noche, sentir tanta dicha que, tomados de las manos y fusionados en el pulso de nuestros seres, crucemos por las aguas diáfanas y etéreas de la eternidad, hasta llegar a la morada que inicia en las almas de ambos y conduce al palacio, al recinto donde tú y yo, al principio, jugamos, corrimos y saltamos a jardines edénicos. Hoy dedico los días de mi existencia al amor, al arte, a lo que tanto me gusta, a la gente que Dios me entregó como parte de un ensayo, un destino, un regalo y una evolución esplendorosa; pero también a ti, que eres mi musa, la dama del caballero que soy cuando transformo los detalles en globos policromados, mi delirio, la medida de mis sentimientos, mi locura. Y si hiciera el recuento de tus cualidades, hablaría de temas relacionados con el resplandor de tu alma, la brillantez de tus ojos, la dulzura de tus besos, lo angelical de tu nombre, los tesoros que resguardas, tu ruta interior, tus detalles femeninos y el encanto de tu rostro, tu mirada y tus manos. Decidí embellecer y decorar mi vida con la tuya, que es la mía, dedicarte estos días de estancia en el mundo y los otros, los de la eternidad, porque el amor, cuando es auténtico y fiel, abre las puertas del alma y el cielo, como para recordar, tal vez, que su pulso es inextinguible y que sólo basta con buscarlo para percibirlo y experimentar su belleza y esplendor. Sé que la vida en el mundo es un sueño breve, un minuto de conciencia en parajes materiales; pero también entiendo que el amor la hace inolvidable y que vibre hasta abrir otras puertas a un plano que se renueva cada instante. Y eso es lo que deseo, vivir hoy y eternamente contigo.

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El color de cada flor

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Tú lo sabes, escribo para ti

…Olvidé decir que en cada flor veo el color que Dios aplicó al diseñar y formar los pétalos, siento la textura de sus caricias y percibo las fragancias de su taller celeste. Es cierto, no lo niego, en todas las flores descubro la belleza y la esencia de un jardín que se presiente en uno, en ti y en mí, y en los paisajes alegres e interminables del mundo y de la otra morada; no obstante, esta vez no omitiré, al escribir, que en cada una te encuentro y distingo tu estilo femenino, tu perfume, las tonalidades de tu sonrisa y la textura de tu rostro, tu silueta y la luz de tu mirada. En cada flor te descubro, tal vez por ser su delicadeza tan femenina como tú, acaso por la belleza de su esencia y de su semblante, quizá porque te amo.

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El color de tus ojos

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Pronto aprendí que en su mirada estábamos ella y yo, con nuestra historia; pero también descubrí en sus ojos un puente que conducía a su morada, donde el artista de la creación instaló los prodigios y tesoros de su buhardilla

 

El color de tus ojos fue pintado por Dios, en su taller, cuando mezclaba tonos para matizar los diseños de la creación. Entre una obra y otra, mientras soplaban la música y los rumores del universo, tomaba colores de su paleta y los deslizaba suavemente en ti. Te estaba formando. Dedicó mayor tiempo a tu mirada, si es que existen las horas en la eternidad, para crear la entrada a un mundo mágico, a un plano de ensueño, a una morada con tesoros incalculables. Te hizo mujer y ángel, musa y dama, pétalo y letra, poesía y viento. Entiendo que fue el motivo por el que los diseñó especiales. Decretó tu figura y depositó en ti los destellos del cielo, la geometría de los corales, el vuelo de las gaviotas, la elegancia de los cristales y la profundidad de los mares. Colocó en tu interior, igualmente, las caricias de la brisa marina durante una mañana de primavera, el rubor de un día veraniego, los colores de las hojas de una tarde otoñal y la belleza y limpidez de la nieve invernal. También insertó en ti la esencia de su palpitar y la sutileza de esa corriente que flota y da vida y expresión a todo. Quiso impregnar en tu mirada la maravilla de su sustancia y te convirtió, por lo mismo, en su niña consentida. En ti puso los tonos y las fragancias de las flores, los crepúsculos de la vida, los secretos del oleaje, la fuerza de las cascadas, la octava de la creación y la sonrisa de la luna cuando aparece con su imagen de columpio, para así, al mirarte, descubrir en tus ojos mi reflejo y la entrada a la ruta de un cielo inagotable, a la morada en la que tu alma es la mía y somos nosotros, tú y yo, mecidos en el romance de una historia inagotable, suprema e inolvidable. Colocó en tus ojos la señal para que yo, al encontrarte, me reconociera en ti y juntos, en el mundo, construyamos el puente a un palacio que se presiente infinito. El color de tus ojos es tu nombre, tu rostro, nuestra historia, tú y yo, el mundo, el firmamento y el cielo. El color de tus ojos, insisto, es el prodigio de la luz, la magia del amor, los matices de la vida, la intensidad de la alegría y la caricia de un hálito que viene de la excelsitud. El color de tus ojos eres tú, soy yo, es mi vida y mi cielo, es la diégesis de nuestra historia.

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