Petulancia

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

La petulancia es una burbuja de existencia efímera que se enamora de sí misma y se considera superior a las demás al mirarlas desde arriba con desprecio; pero al atardecer, los rasguños del viento la desgarran, someten y revientan ante el asombro y la mofa de quienes en la mañana la creyeron inalcanzable y sufrieron su desdén.

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Relator de historias

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Te contaré la historia más bella

Estas tardes de lluvia, envueltas en neblina, me embelesan porque tienen un no sé qué, algo especial, una fragancia de madera, flores y tierra mojadas y el encanto y la sutileza de un ambiente que flota suavemente, con tanta similitud a tus perfumes. Estos períodos vespertinos, con sus minutos y sus horas que transcurren impacientes, con sus rumores y sus silencios desglosados, me parecen apropiados para abrazarte en el sillón de la sala, mientras la leña cruje en la chimenea y las gotas de la llovizna deslizan por los cristales de las ventanas. Así, al beber una copa de vino, un vaso con agua o una taza con café, chocolate o té -el sabor lo agrega uno con su alegría, la nobleza de sentimientos y el prodigio de la vida-, deseo abrazarte desde la profundidad y el sigilo de nuestras almas para tocar a la puerta de las fantasías y la imaginación, y relatarte cuentos, historias de princesas y príncipes, epopeyas de damas y caballeros, narraciones que no se olvidan porque lo convierten a uno en el personaje que da o recibe una flor, en el hombre y la mujer que cruzan el bosque umbrío tomados de las manos, entre ramas, cardos y maleza, una noche de tempestad y relámpagos, para finalmente, una mañana soleada, llegar a la cumbre y descubrir la piedra de la inmortalidad. Hoy quiero, simplemente, amarte a través de mis relatos, expresarte mis sentimientos en cada historia, hacer de los personajes un tú y un yo para que sepas que permaneces en mi realidad cotidiana y en las páginas de mi imaginación, y que en cada narración se refugia el anhelo de vivir contigo la aventura más bella y magistral, como si Dios concediera a ambos el poder absoluto de rasgar su cielo y traer ecos, destellos y pedazos a nuestro pequeño mundo. Ahora deseo contarte muchas historias de princesas y príncipes enamorados y románticos que jugaron a la vida y al amor en sus palacios, sonrientes, inmersos en uno de esos ambientes que invitan a soñar y multiplicar las cosas bellas, para así, envueltos en alguna burbuja de cristal, llegar juntos a los jardines de un paraíso sin final. A esta hora te relataré un cuento, una historia, contigo y conmigo, idéntica a nuestros sueños e ilusiones.

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Una perla, un cristal, una gota de lluvia

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Me siento admirado cuando te miro o te escucho, al advertir tu presencia, al percibir tu palpitar y al descubrir a la dama que me transforma en caballero, a la letra que convierto en poema, al lucero que pinto en el cielo, a la nota que hago música. Soy inagotable cuando salgo al jardín en busca de tus flores, al contabilizar las estrellas a tu lado y al escuchar contigo los rumores del oleaje  marítimo un amanecer, entre arena y rocas. Experimento alegría al notar tu felicidad, al verte reír, al sentirte amarme, al volar juntos en un bosque encantado

También quiero murmurar a tu oído que el amor es mágico. Es una perla, un cristal, una gota de lluvia, un suspiro que se da y enciende las estrellas y las velas más románticas. Abre los capullos cuando uno, enamorado, entrega un ramillete de rosas con alcatraces, orquídeas y tulipanes. Mira, el amor, los amaneceres y los ocasos a la orilla del océano, quizá porque el oleaje y sus rumores tienen un encanto especial para quienes funden sus almas cuando el cielo y el mar, en el horizonte, se entregan a los crepúsculos naranjas, amarillos y dorados. Obsequia, el amor, la escalinata al cielo, a las profundidades de un azul que conduce a los luceros, a otros mundos de colores y sonidos, a fronteras inimaginables. Amarte es eso, unir las profundidades marítimas con la inmensidad celeste para que tu alma asome y se deleite con los tesoros que Dios colocó al principio en rutas donde sólo caminan descalzas sus criaturas consentidas. Nuestro amor es, en consecuencia, el copo de nieve que cubre el bosque de oyameles una noche de inverno, la lluvia que forma charcos para que tú y yo asomemos y juguemos una tarde de verano, las hojas doradas y crujientes que pisamos una mañana otoñal mientras el viento sopla y las arrastra en remolinos prodigiosos, el sol que en primavera, al amanecer, alumbra la policromía de las flores e incendia las burbujas que surgen de la intimidad de la tierra, en los manantiales, y revientan para transformar los sueños e ilusiones en realidad, en alegría, en vida. Guardo en mi memoria y mis sentimientos el amor y la historia que compartimos, como si al llegar un día a otra morada fuera la medida de mis deseos para multiplicar en la inmortalidad los días felices a tu lado. Es el amor un prodigio, una locura, un sueño y una vida que se prolongan hasta parajes infinitos. Lo eres tú, un color de mi vida, un suspiro del cielo, la fragancia de un jardín policromado, el aliento de un mundo sin final, un trozo de dama, una parte de mí, la niña mimada por Dios. Ilusionado, este día enlazo letras, coloco puntos, acentúo e inserto comas para expresarte que uno, cuando ama, toca el portón de un mundo prodigioso, donde los sueños son realidad y la vida es quimera, el día noche y el ocaso aurora, tú eres yo y yo soy tú. Ningún amor se compara con el que se vive con un tú muy mío y un yo demasiado tuyo. Amar es, parece, sentirte conmigo hasta en los días de ausencia, soñarte una e incontables noches de mi existencia, vivirte cada día y prolongarte a los otros días.

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