Claroscuros

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Una historia que inicia con el encanto y la magia de un encuentro como el nuestro, desconoce la soledad de una estación postrera . Un día o una noche, uno descubre, al fin, su otro rostro, el palpitar que sintió siempre en su interior, la compañía irrenunciable de alguien que ama, juega y ríe igual

Con el amor, la alegría es paloma de blanco resplandor que lleva mensajes a los enamorados, lucero de una geometría celeste, gaviota que cruza el océano de mágico encanto, que mira en los granos de arena la posibilidad de regalar incontables detalles y que en el oleaje descubre que los tonos esmeralda, jade y turquesa aparecen cuando uno se atreve a ser feliz. Con el amor, la tristeza sólo es sombra pasajera, escombros que desvanecen la ternura de los abrazos y los besos más dulces. Con el amor, los dolores sanan y se desvanecen como cuando el nuevo día se anuncia por el dintel de la ventana o la puerta o en la llanura, entre montañas, el trigo presume su perfil dorado. Con el amor, los placeres de la vida son auténticos, plenos y sanos. Con el amor, la muerte no es final ni despedida porque se trata de una pausa, de un próximo encuentro más duradero. Con el amor, la vida es una comedia interminable, tan bella y subyugante como la intensidad de los enamorados. Con el amor, la soledad pierde sentido, se vuelve compañera que agoniza y abandona el viaje, porque ya hay alguien seguro y fiel con uno. Con el amor, uno más uno son dos, quienes comparten una historia y un destino, una realidad y un sueño, una aventura y un delirio. Con el amor, al menos tú y yo, asomamos al recinto de Dios, escuchamos su voz canora y sentimos la brisa de las cascadas y los mares del paraíso. Con el amor, me sé tú, te sientes yo, somos los dos. Con el amor, ya ganamos el deleite de la inmortalidad, el sabor de la vida y la fragancia del infinito. Con el amor, descubro tu nombre en el mío y distingo el tuyo en mí. Con el amor, repito, somos tú y yo.

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Noches de soledad

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Mis noches de soledad son eso, un destierro voluntario, un encuentro conmigo, una fiesta por el día ganado o un paréntesis para el luto por las horas perdidas y los minutos que agonizan. Se trata del momento de entrar en mi silencio o de inspirarme para crear mis obras. Es el encuentro conmigo, con el palpitar del cosmos, con mi arte. Son mi historia, mi risa y mi llanto callados, mi alegría y mi tristeza destilados en el encierro de una buhardilla, mi locura. Es el anhelo de estar al lado de quienes tanto amo, acaso sin entender que ellos, como yo, tienen su historia y siguen su camino. Aquí estoy, como cada noche, entre libros, papeles y recuerdos, contando mis historias y diseñando amor y alegría para entregarlos al amanecer, al siguiente día, a uno y a otro, porque de eso trata la vida, parece, de dar lo mejor de sí a los demás, aunque al final, durante las horas nocturnas, uno se quede solo con el frío, el péndulo del reloj y las estrellas lejanas. Extraño, quizá, a la gente que amo, a ti, a ellos, a todos; pero mis horas de soledad son el cautiverio que me mantiene tras los barrotes de la nostalgia y las ilusiones, entre la esperanza de reventar burbujas para cumplir mis sueños y la recapitulación de cada instante de mi existencia. Aquí me encuentro, a la orilla de la soledad de cada noche, con la idea de transformar mis letras, mi amor, mi vida, mis obras, mis sentimientos y mis actos en luz que alumbre la senda de otros y dejar una flama con la intención de encender, a cierta hora, un farol para mí.

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Declaración de amor

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Quiero ser el corazón que se una al tuyo para que cada instante de tu existencia sientas que no estás sola, que mi amor te pertenece y que comparte tus días de felicidad y alumbra tus horas de desolación y tristeza.

Deseo ser los brazos que te estrechen cada mañana y todas las noches para que te sientas amada y protegida. Pretendo abrazarte todos los días con la intención de arrullarte y besar tu frente con ternura mientras duermes.

Anhelo ser las manos que tomen las tuyas para caminar juntos por el sendero más resplandeciente y hermoso, y también con la finalidad de sostenerte cuando lo necesites, transmitirte mi calor y apoyo, acariciar tu rostro, dirigir el timón al itinerario que hemos trazado y escribir para ti los poemas más subyugantes.

Pretendo ser la mirada que se una a la tuya con el objetivo de descubrir en el horizonte y a nuestros lados los paisajes más cautivantes y maravillosos de la creación. Unidos, nuestros ojos admirarán el paraíso que deseamos alcanzar.

Intento ser la voz que pronuncie palabras de amor para halagarte, pero igual, deseo expresar mensajes de aliento cuando los necesites. Seré la voz que hable para que te sientas amada, rías y seas feliz; también para consentirte y aliviar tus penas, cuando las sufras.

Quiero ser, insisto, el caminante que te acompañe durante la jornada existencial y te columpie al tocar a la puerta del cielo y disfrutar y sentir las ráfagas deliciosas de la inmortalidad.

Por lo mismo, deseo ofrecerte mi corazón, mis brazos, mis manos, mi mirada y mis palabras. Así te sentirás amada, feliz y protegida todos los días de tu existencia, hasta que juntos crucemos el umbral del cielo prometido.