La vida aconsejó a un hombre que caminaba

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

“Se feliz e intensamente rico”, aconsejó la vida a un hombre que caminaba, reflexivo y cabizbajo, quien preguntó, asombrado, cuál es la fórmula para obtener una fortuna inmensa. La vida, sonriente, aclaró: “al invitarte a ser feliz e intensamente rico, demostraste mayor interés en el dinero, en las cosas materiales, que en tu dicha, actitud que te coloca en un estado muy primario, en el cual, por cierto, generalmente es más grande la necesidad de satisfacer apetitos, poseer todo y colocarte antifaces, que la búsqueda de amor, salud, alegría, sentimientos nobles, bien, sabiduría y valores. Quiero aclararte, además, que al expresar intensamente rico, no me referí, precisamente, a dedicar los días de tu existencia a la acumulación de dinero, mansiones y alhajas, a lo cual es legítimo y válido aspirar, principalmente cuando las fortunas sirven para aliviar necesidades humanas y mejorar el entorno, el mundo; mi idea fue, exactamente, resaltar la trascendencia de que cada ser humano, hombre o mujer, posea tal cantidad de tesoros en su interior, que tenga capacidad de sonreír y derramar, como un regalo infinito, amor y bien a los demás, que es lo que justifica su paso por la vida terrena. Alguien que tolere y no enfurezca por cualquier motivo, una persona incapaz de almacenar y procesar odio, un ser humano que no cause daño. ¿Entiendes el sentido de mi invitación? Urge, en el planeta, gente dispuesta a construir escalinatas y tender puentes, arrojar la cuerda a los que andan perdidos en abismos, retirar cardos y piedras de los caminos, abrir celdas y romper barrotes para que se liberen los que se sienten aprisionados. Vive feliz quien dedica su biografía a hacer el bien y lo reproduce aquí y allá, en cualquier lugar, a todos y más a los que mayor sufrimiento cargan. En la medida que dediques tus días y años, dentro de su fugacidad, al bien, sin olvidarte de ti y de tus necesidades humanas, serás inmensamente rico y feliz, y todo lo bueno de la creación, intangible y material, vendrá por añadidura”, explicó la vida al hombre, quien al experimentar una mezcla de enfado, coraje y vergüenza, decidió alejarse de su consejera, no sin antes pensar que no requería lecciones, sino dinero, bienes materiales, para compensar su historia de dolor, tristeza y sufrimiento. Se marchó. La vida, acostumbrada a los desdenes humanos, lo miró alejarse desafiante, molesto, en busca de felicidad que creyó descubriría en la posesión de cosas que, si es innegable son útiles y valiosas, en la práctica, por sí solas, carecen de parentesco con los sentimientos y las riquezas del alma. Al dedicarse la vida a continuar regalando invitaciones a otros hombres y mujeres, distinguió, en la siguiente esquina, a la muerte que impartía su doctrina y conseguía adeptos.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

El mundo necesita algo más

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

No necesitamos personajes mesiánicos que adivinen el futuro, anticipen hechos destructivos a nivel global y ofrezcan recomendaciones y fórmulas a la humanidad, ni tampoco gobernantes, científicos, líderes, académicos, medios de comunicación, instituciones, políticos, artistas, rezanderos e intelectuales que les aplaudan tanto como si fueran cómplices, mercenarios o títeres. El mundo requiere líderes genuinos, personas auténticas que más que declarar, aconsejar y recomendar lo que no hacen sobre temas preocupantes, que son del conocimiento público, sepan convocar a millones de hombres y mujeres, en cada nación, con el objetivo de enfrentar los retos y problemas con acciones y estrategias reales y honestas, en beneficio colectivo y no de su grupo influyente y poderoso. A la humanidad le urge despertar, sacudirse, reaccionar y emprender acciones orientadas a su rescate y salvación, antes de resbalar al precipicio, a los abismos, y naufragar, hasta ser salvada por grupos depravados que le cobrarán el favor de lanzarle cuerdas podridas para que no se ahogue en las turbulencias provocadas con cierta intencionalidad. Esa élite ya tiene el poder económico, militar y político, en todo el planeta, lo que evidentemente no la hace invulnerable. ¿Cuál es el afán de manipular, jugar tramposamente, mentir y controlar a millones de seres humanos? ¿Contra quién ejercerán su poder una vez que sometan al mundo entero? Resulta estúpido creer que serán eternos y que un sistema absoluto y oscurantista reinará siempre. Y los incontables hombres y mujeres que habitan el planeta, ¿a qué hora interrumpirán sus sueños de consumismo, sus estupideces, sus apetitos pasajeros y sus superficialidades? El mundo no necesita un teatro macabro con espectadores asustados y pasivos, actores hipócritas y titiriteros, guionistas, directores y productores mañosos e impíos. La gente, en el mundo, requiere amor, honestidad, valores, justicia, dignidad, respeto, paz, educación, libertad, progreso, salud.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Las páginas de los libros

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Mi padre y mi madre me enseñaron, desde pequeño, que los libros no son criaturas yertas de papel y tinta que se usan y se desechan. No. No se les abandona ingratamente en un asilo ni en el destierro, y menos en la desmemoria, como lo hacen los malos hijos cuando sus padres ya no les aportan algo nuevo ni dinero. En sus páginas, uno encuentra, al acariciarlas y cambiar de una otra, conocimiento, sabiduría, consejos, historias. Son maestros y compañeros inseparables que abrazan y transmiten, fielmente, sentimientos e ideas. No fallan. Son amigos leales. Representan el encuentro con uno mismo. Unos envejecen y otros, en cambio, llegan nuevos, recién impresos; pero todos ofrecen las fragancias de sus páginas y el encanto de sus letras y palabras. En la biblioteca familiar, me enseñaron a amar cada libro, y así, entre tareas escolares, juegos con mis hermanos y participación en las labores de casa, de improviso entraba al recinto de los libros y me deleitaba con sus perfumes y sus narraciones. Sabía que un día, en cierta fecha, llegaría puntual y de frente a los estantes, a las obras, y crecería, viviría, envejecería y moriría en compañía de los libros. Alguien refinado en las lecturas, en las obras, voltea cada hoja con admiración, delicadeza y respeto, como si acariciara lo más amado, y nunca maltrata el papel. En los libros, se notan la educación, la exquisitez y la evolución de quienes los consultan o leen, y así, uno distingue clases, seres que los aman y también a aquellos salvajes burdos que los mancillan cruelmente. Las páginas de los libros concentran los aromas del papel y la tinta, y las letras y las palabras con sus signos y puntuaciones; pero lo más importante es que susurran a los lectores, les muestran relatos literarios, poemas, arte, conocimiento sobre una multiplicidad de temas. Entre más me interno en los libros y exploro sus rutas, llego a planos superiores y obtengo experiencias maravillosas, irrepetibles y enriquecedoras. Si ingrato es abandonar los libros y permitir que el abandono, la humedad y el polvo los envuelvan, admirable es cuidarlos y entregarse a la aventura que ofrecen. Las páginas de los libros me regalan perfumes de la tinta y el papel; sin embargo, me llevan a recorrer el mundo, a volar a otros universos, a sumergirme en océanos de profundidades insondables, a navegar, al cielo. Cuando los leo, soy personaje, En las páginas de los libros, coincido con los sentimientos más nobles, con los sueños, con las realidades, con el conocimiento, con paraísos distantes y vergeles lejanos. Son, después de todo, seres mágicos que cautivan y envuelven en su deleite. Huelen al perfume de la tinta y el papel, a las palabras escritas e impresas, a pedazos de mundo y cielo.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

¿Salvador de la humanidad?

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Inquieta, preocupa y enoja que un hombre, por ser uno de los más acaudalados del mundo, aparezca con rasgos histriónicos ante un auditorio ignorante y masificado que lo cree vidente, científico y humanista. Ante el temor y la pasividad de millones de personas y el silencio de la comunidad científica -atemorizada, oculta, mezquina, cómplice, mercenaria, debilitada o amenazada-, este hombre se ha convertido, arbitrariamente, en especialista del coronavirus, al grado de que cualquier declaración que haga, es considerada verdad absoluta, como si se tratara de una eminencia en el tema. ¿Tal poder da el dinero acumulado y multiplicado? La ciencia, como el arte, requieren que uno les dedique toda la vida, y aún así el tiempo no es suficiente para alcanzar la plenitud y la maestría. ¿Cómo es posible, entonces, que un hombre se atreva a pronosticar y hablar de un tema tan delicado, perteneciente a la ciencia, igual que lo haría el más reconocido de los especialistas? Sin duda, posee una fortuna que le permite comprar la información, lo cual no es sinónimo, para nada, de sapiencia. El hombre predice, anuncia y habla. Ha seducido a millones de seres humanos que permanecen callados, sumisos, temerosos. Tanto vacío, superficialidad y estulticia humana le han entregado la licencia para que vaticine, hable como el más brillante de los científicos y genere confianza global. Si tiene capacidad de pronosticar las desgracias mundiales y posteriormente aconseja y ofrece soluciones, es porque tiene acceso a información privilegiada y restringida, y habría que investigar, en consecuencia, los objetivos que persigue. ¿Qué hemos hecho de nosotros? ¿Dónde estamos? ¿Nos sentimos tan rotos que, confundidos, en muletas y ciegos, somos tan conformistas que recogemos los pedazos hediondos que creemos nuestros? ¿Cómo es posible que un hombre aparezca como salvador de la humanidad? ¿A qué hora nos convertimos en la Caperucita Roja y permitimos que el otro individuo, el lobo feroz, aceche nuestras vidas? Si uno está equivocado en la interpretación de los signos y este magnate demuestra que, efectivamente, tiene como prioridad el rescate de la humanidad, entonces su nombre quedará grabado en la historia. Admiro la capacidad de la gente que dedica los días y los años de sus existencias a un proyecto especial y consigue la grandeza en lo espiritual, lo intelectual o lo material. Son personas que definen sus proyectos de vida y plantean retos, conquistas, y logran trascender en el arte, la ciencia, el pensamiento, los negocios, los deportes o cualquier otra disciplina humana. En ese sentido, este hombre, Bill Gates, tiene mi reconocimiento por su visión para convertirse en uno de los hombres más acaudalados del planeta y poseer tanta influencia entre millones de seres humanos; sin embargo, me encantaría comprobar que mis argumentos son infundados cuando pienso que algo extraño y preocupante existe detrás de quien predice acontecimientos perjudiciales para millones de personas en el mundo, habla como si fuera científico y ofrece opiniones y respuestas orientadas a resolver el problema masivo. Ojalá me equivoque.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Vive

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Borra de tu rostro los signos de tristeza, coraje y descontento; cámbialos por una sonrisa, por una mirada alegre. Vive este día como si fuera el más grandioso y el último de tu existencia porque no sabes si el de mañana llegará a ti. Camina y deja huellas para que otros, los que vienen atrás, las sigan. Sé quien retire los cardos y las piedras de la senda. No dejes asuntos, cuentas y tareas pendientes en tu vida. Utiliza tus manos para hacer el bien, ofrecer un punto de apoyo a los débiles y dar a quienes más sufren y necesitan ayuda. Construye. Nunca destruyas. Jamás siembres discordia. Ama fielmente. No engañes. Vuela auténtico, libre y pleno. No te inclines ante el poder, la riqueza material y los apetitos, ya que son pasajeros y no merecen desperdiciar la vida en coleccionarlos; ni siquiera tendrán capacidad de acompañarte cuando finalice tu historia. Es válido que ambiciones y disfrutes los bienes materiales, pero no los adores. Retira las capas superficiales de tu conciencia, explora las rutas de tu interior, para que descubras los verdaderos tesoros. No fabriques abismos, barrotes, celdas, fantasmas y fronteras; mejor edifica puentes, disfruta el viento de la libertad y atrévete a ser feliz y conquistar tus sueños. Sé libre. Rompe los grilletes de los prejuicios. Explora, descubre y experimenta la verdad. Sepulta la envidia, el odio, la desconfianza, el miedo y la duda. Ama a tu familia y vive en armonía con el mundo.Trasciendes cuando te interesas en el bien, la verdad y la belleza, concebidos como los valores, el conocimiento y las expresiones del arte. No permitas que otros, por sus creencias e intereses, elijan tu destino. Ten valor para luchar por lo que en verdad deseas, aunque rompas esquemas y te enfrentes a tu generación. Intenta protagonizar una historia bella, intensa, magistral e inolvidable. Así, al concluir los días de tu existencia y mirar atrás, descubrirás la inmensidad de un jardín terreno y seres que te recordarán con amor, y al ver hacia adelante, te darás cuenta de que el sendero no tiene final y que te espera la luminosidad más bella y sublime.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright