El encanto del abecedario

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Me encanta el abecedario porque con sus letras armo promesas, regalos, ideas y sentimientos para ti. Transmiten la locura de este amor. Forman nuestros nombres, participan en nuestra historia y susurran a tus oídos palabras del cielo y el código de un romance irrepetible 

Todos los días camino por la playa, donde hundo los pies en la arena y las olas de la inspiración me trasladan a rutas insospechadas, hasta que me sumerjo con mi red en las profundidades del abecedario, entre arrecifes coralinos y rocosos, con la intención de sustraer letras, vocales y consonantes que enlazo en mi taller de artista para componer los poemas que te dedico a una hora de la mañana y otra de la noche.

Entre los pliegues jade, turquesa y zafiro del océano, descubro los acentos, la gramática y los trazos de las letras que fundo en la forja de mi buhardilla de escritor e inserto en las páginas del más bello de los poemarios, en la constelación y en el pentagrama del aire y la lluvia.

Armo palabras cortas y extensas, líneas, párrafos, textos. Son para ti. Deslizo los pinceles, igual que el pintor, con el objetivo de que los matices de la paleta alegren su significado; golpeo el cincel con el martillo para darles forma, detalle y sentido, como lo hace el escultor al formar su obra magistral; les agrego música con la finalidad de que los rumores del amor y la creación te acompañen siempre.

Más tarde, contemplo mi obra. Inserto mi nombre para que al llegar a ti, sepas que soy su autor y que cada texto contiene sentimientos, ideas, detalles, promesas, momentos y confesiones de un gran amor.

Obtengo las letras más hermosas. Las limpio y les entrego la encomienda de sujetarse unas con otras para que su lectura, ante tu mirada, sea la cartografía de estrellas que te conduzca al cielo que prometí buscaremos los dos durante nuestras horas de amor y silencio.

Ahora sabes que al zambullirme en el mar del abecedario, no solamente busco letras y palabras, acentos y gramática; buceo en las profundidades, entre las grietas donde surge el agua del océano y parece como si existieran filamentos sutiles que conectan al universo, al pulso de la creación, a ti y a mí, a la naturaleza, para entregarte mi más fiel amor.

No son letras ni palabras, las mías, trazadas en los fragmentos de un cuaderno, en las ruinas de una esperanza o en el naufragio de un recuerdo. Se trata de signos que expresan el lenguaje de nuestras almas, los sentimientos que forman la historia que nos une, el palpitar de un gran romance. Son palabras respaldadas por sentimientos e ideas, cimentadas por capítulos reales, sostenidas por vivencias, recargadas en ti y en mí, en nuestros sueños, encuentros, promesas, juegos, risa e ilusiones.

Gozo al entregarte cada texto. Encerrado en el silencio y la soledad de mi taller, entre libros y papeles, escribo durante horas, igual que el artífice que pretende crear el collar más cautivante de perlas y diamantes, quizá porque nuestra labor, en el arte, consiste en transformar la lluvia en gotas de cristal.

Intento escribir con maestría cada día para llegar a ti, a tus sentimientos, a tu alegría, a tu amor. Navego con mis letras e ilusiones, con mi epopeya y mi historia, para que los latidos de tu corazón y el mío siempre repitan el encanto y la magia que nos une.

Es hora de sumergirme en las profundidades, entre letras e inspiración. Quiero tejer palabras con hilos muy finos de oro y plata, precisamente con la intención de recordarte que mis textos te pertenecen porque eres tú quien me los inspira. No somos de aquellos que suelen propiciar encuentros en la esquina porque el amor, lo sabemos, es algo más que un deseo o una estación fugaz; es un proyecto, una realidad y un sueño en el mundo y la eternidad, y mis letras te lo repiten cada instante. Si un día, también con letras, aseguré que al mirarte la primera vez entendí que no esperaría a nadie más en la morada de mi vida y mis sentimientos, hoy sé que ambos, al fundirnos en el encanto de una historia irrepetible, hemos encontrado los colores del amor como anticipo, sin duda, de las tonalidades de un cielo sin final, donde cada palabra, al escribirla para ti, resplandecerá y se convertirá en gotas de alegría y vida. En eso consisten las palabras del amor, en hacer feliz realidad lo que uno inscribe al sentirse inspirado.

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