Tumba vacía

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Reúne sonrisas para que las entregues, cada día, a la gente que amas, a aquellos que te rodean, a quienes te hacen algún servicio. Recolecta flores, aquí y allá, con la intención de que hagas de tu vida y las existencias de los demás una serie de detalles inagotables y regales fragancias, colores y policromía. Dedica tus manos al trabajo productivo, en la escuela, en tu negocio, en un empleo, en tu profesión; pero también a las obras nobles, a apoyar, dar y sostener a quienes necesitan alivio, a los que más sufren, a aquellos que menos oportunidades tienen de ser dichosos. Sé tú quien retire la piedra, el tronco o la enramada del sendero; no esperes a que otros lo hagan por ti y controlen y guíen a quienes enfrentan vacío existencial o carecen de sabiduría, decisión, experiencia y valores. Suma y multiplica en vez de restar y dividir. Borra ceños fruncidos y dibuja felicidad. Al caminar, deja huellas indelebles para que otros, los que vienen atrás, las sigan y se inspiren en sentimientos puros, ideales auténticos y actos trascendentes. Que tu voz no recuerde amenazas, cólera, intolerancia, rencores, maldad o gritos; es preferible que todos la vinculen con la dulzura, serenidad y energía de un ser evolucionado e íntegro. No maltrates ni causes daño. Enseña y corrige con el ejemplo de tu vida, tal vez con energía, para que todos aprendan las lecciones y sigan sendas límpidas. Vive en el mundo con armonía, en equilibrio y plenamente. Vuela hacia la luz, a la cumbre, para que así nunca resbales a la oscuridad y los abismos. Sé feliz ante los claroscuros de la existencia y entiende el sí y el no de la vida. No colecciones cosas, actitudes y sentimientos negativos. Recuerda que el amor, la riqueza y las cosas no solamente son para uno, sino para el bien que se pueda dispersar en los demás. Abre las puertas de los cielos, derrumba fronteras y murallas, cancela la entrada a celdas e infiernos. Deja un trozo de ti en cada ser humano que te rodea, en todos los rincones del mundo, no por egolatría ni en una pretensión de egoísmo, control o posesión; hazlo por amor, por aportación, porque así lo sientes, por vocación, por ser la fórmula para que tu sepulcro, al morir, sólo contenga tus restos y exponga tu nombre, ya que tu esencia permanecerá impregnada eternamente en el pulso de la vida, en los destellos del universo, en los rumores de la inmortalidad.

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Vivan

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Los días de la existencia se agotan ante la caminata de las horas. Vivan. Sean felices, plenos y libres. No se atoren en cauces que ya se secaron. Rompan los grilletes de la envidia, el miedo, las costumbres, los prejuicios, las modas, el enojo, los intereses ajenos y las creencias erróneas. Atrévanse a ser auténticos y conquistar lo que creen y sienten, aunque una generación no los entienda y haya que luchar contra su ceguera. Exploren las rutas de su interior y sigan el camino hacia horizontes excelsos y mágicos. Vivan en armonía, con equilibrio y plenamente. Hagan de sus años una historia sublime, maravillosa e inolvidable. Las manecillas firmaron contrato con el tiempo y no harán un paréntesis para esperarlos. La vida es breve. En cualquier momento los abandonará en una estación desolada. Vivan. Cumplan sus sueños, por imposibles que parezcan. Sólo necesitan tener valor para hacer a un lado la muralla que los aprisiona y encarcela sus anhelos e ilusiones. Luchen por lo que desean. Recuerden que la historia ha demostrado, a través de los siglos, lo endeble de la sociedad. Nadie ha llegado a la verdad absoluta. No importa que el mundo los condene. No olviden ser protagonistas de la historia que desean. Vivan.

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