Arte e inspiración

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

La inspiración es tan amorosa, detallista y sorpresiva, que suele tocar a la puerta con la idea de visitarme y permanecer conmigo, diariamente, a cualquier hora, en la mañana y en la noche, en la madrugada y en la tarde, con lluvia o con viento, con calor o con frío, en la arena y en la nieve, como una enamorada feliz y plena que regala, fielmente, el más bello y cautivante arreglo de flores. Y cuando llega de improviso, a veces no cargo la libreta de apuntes ni el equipo móvil o de cómputo, situación apremiante que me obliga a escuchar e interpretar su lenguaje y escribir en una bolsa, en un trozo de papel, en alguna publicidad, en un boleto. Así es como el arte y la inspiración me abrazan en cualquier momento y construyo algunas de mis obras.. En el arte, la inspiración habla, lo despierta a uno, se encuentra presente en los sueños y en la vida, en el descanso y en las labores, en las comidas y en los viajes, ente el sí y el no de la existencia y en el palpitar del alma, de la creación, de la temporalidad y del infinito. Cada línea, al escribirla, tiene un motivo, una historia, como lo poseen, igualmente, los signos en el pentagrama, los matices en el lienzo y las formas en el material yerto. Así se construyen algunos fragmentos de arte y hasta obras completas.

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Las palabras que construyo

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

…y esa noche mágica e inolvidable, cuando le declaré mi amor, retorné a casa emocionado, con incontables sueños e ilusiones, con la intención de definirme en el espejo, palpar mi perfil y mis rasgos, porque creí, a partir de entonces, estar con alguien inseparable y especial en mi vida 

Cada noche me refugio en mi silencio para diseñar y construir palabras sutiles, textos de cristal, poemas mágicos. Horado mi interior. Cavo túneles. Exploro las rutas de mi ser. Busco la veta de mi inspiración, donde reposan ideas, sentimientos, letras, arte. Mientras ella duerme y el universo plasma incontables mundos en su pinacoteca, sustraigo letras que enlazo como quien teje un columpio para mecerse suavemente una mañana soleada, una tarde de juegos y risa o una noche cubierta de luceros. Me oculto en mi soledad, lejos del bullicio y los reflectores, para bordar el amor y transformarlo en arte. Lo escribo en una hoja o en una servilleta de papel, lo pinto en el cuaderno o en el lienzo, lo esculpo en la piedra o en el mármol, lo toco en el piano o en el violín. Ella sabe que también podría caminar a su lado por la playa y escribirle en la arena el texto más sublime para que las olas rapten su nombre y el mío a fronteras y horizontes insospechados, o trazar su imagen en la nieve o armar y ordenar las ráfagas de viento para componerle una sinfonía y regalarle mi canto. Me inspira tanto, que mi buhardilla de escritor se ha convertido en el taller de un orfebre que fabrica amor para su musa. Tal vez la gente piense o diga que he perdido la razón, que me obstino en una demencia, un capricho o una necedad; pocos saben que la locura de un amor conlleva, precisamente, a eso, al delirio, a la emoción, a un estilo de vida, a la alegría, a un destino, a la ilusión, a una historia irrepetible, plena, feliz e inolvidable que no concluye con las horas y los días en el mundo porque es inagotable y promete, por lo mismo, el arrullo de la inmortalidad. Me sumerjo en mí para hacer del amor un verso, un concierto, una pintura, y entregarle el arte que me inspira con un bouquet de flores policromadas y fragantes. La vida es un paseo fugaz, una excursión que termina en el mundo entre un suspiro y otro, con la disyuntiva de navegar dichoso hacia rumbos perennes, o al contrario, morir en el naufragio. Quiero estar con ella porque desde aquella fecha, cuando le declaré mi amor, descubrí que no estaba solo, que me había encontrado conmigo y que si tenía la capacidad de inspirarme y escribirle la más subyugante de las historias, también podría hacerla realidad y compartirla con ella. Componerle un poemario, trazar nuestros nombres en la playa o escribirle un mensaje en una servilleta de papel, es hacer del amor un texto, un verso, un cielo con estrellas, una sonrisa sin final, un plano de sueños, realidades e ilusiones. Cada texto es un bloque que adhiero ilusionado porque deseo regalarle un paraíso, el encanto de un amor.

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