Sin tregua

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Algo tiene de encanto, un yo muy suyo, un tú demasiado mío, un nosotros intensamente nuestro

Contigo, el proceso de enamoramiento es cotidiano, no tiene tregua, es de horario completo, de tal manera que pienso en ti y te siento en mí porque estoy convencido de que eres yo, soy tú, somos nosotros, cada uno con sus realizaciones e identidad, en un vuelo libre y pleno por la vida, entre el mundo y el cielo; además, no espero a alguien más en mi morada porque cuando un ser humano se descubre auténtico, fiel, embelesado y feliz, ya cruzó fronteras y puentes y se encuentra en el territorio prodigioso del amor. Algo tienes que cuando te miro, me descubro y hasta me atrevo a confesar que defino un yo muy tuyo, un tú completamente mío y un nosotros intensamente nuestro.

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Algo especial hay en ti

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Él hizo del amor que le tenía un poema, una obra maestra; ella, en tanto, transformó sus sentimientos en detalles, en hechos dulces, en esos actos que engrandecen a un hombre y a una mujer y hacen algo maravilloso e inolvidable de su historia. Ella y él acordaron que su amor no tendría fin, y así se convirtieron en lucero, en gota de lluvia, en manantial, en copo de nieve. Una fue dama y otro su caballero. Juntos, construyeron su amor con palabras y acciones, hasta que un día se fundieron con el palpitar de la creación y descubrieron que el cielo ya estaba en su interior

Algo especial hay en ti que cuando te abrazo en silencio, tengo la sensación de que las puertas del cielo se abren para nosotros. Siento, entonces, que floto en una corriente de tonalidades sutiles; además, percibo los rumores de nuestras almas mientras vuelan libres y plenas. Tienes guardado algún secreto en los escondrijos de tu ser, una fórmula inconfesable que traes desde el principio, algo que forma parte de ti, porque de otra manera no serías tú con tu sonrisa, tus ocurrencias, tu luminosidad y tu cara de niña consentida. Te reconozco al mirarte, al escuchar tu voz, al respirarte. Sé que eres tú al escribir o pronunciar tu nombre. Cada vez que te observo, quedo embelesado porque me gustan tus ojos que me reflejan cuando asomo. Delineo tus labios cuando hablas o callas, y también al regalarme un beso que me entrega tu sabor. Me encantan tus manos porque al estrecharlas, siento que son las mías. Tienes algún encanto que te transforma en dama y propicia que yo me sienta caballero. Me demuestras tus sentimientos con la dulzura de tu sonrisa, con lo que haces por mí porque más que decorar nuestro amor con palabras hermosas, lo construyes con detalles y hechos. La arquitectura de los sentimientos que diariamente me entregas, está cimentada con actos auténticos y tiernos. Algo mágico hay en ti porque al abrazarte y cerrar los ojos, me parece mirar las estrellas en un firmamento sin final, escuchar los murmullos de las cascadas y la lluvia, percibir el susurro de la creación y respirar las fragancias, tan parecidas a la tuya, en la buhardilla de Dios. Si no fueras especial, no me parecerías inolvidable. Estoy convencido de que cuando alguien, como tú, es mujer y dama, ser humano delicado y femenino, y actúa en base a un código especial, es la persona que uno debe amar y hacer feliz. Algo especial hay en ti que cuando te abrazo prolongadamente y en silencio, escucho una voz interior que me dice que eres tú y que mi amor fiel y puro es para ti.

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