Somos pedazos de cristal

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Somos pedazos de cristal, vidrios rotos, dispersos aquí y allá, en un lugar y en otro, abandonados por nosotros mismos, en espera, quizá, de que alguien los pegue como eran antes. Somos trozos de historias y destinos, rumores y silencios, desembarcos y naufragios. Somos verdades y mentiras, imaginación y realidad, bien y mal, polvo de estrellas y tierra de volcán. Somos dibujos sin iluminar, trazos y líneas por completar, acaso en espera de un autor, en medio de la amnesia de nuestra responsabilidad de ser protagonistas de una biografía cautivante, grandiosa e inolvidable. Somos parte de muchos ayeres, fragmento de incontables presentes y arena de mañanas ansiosos e inciertos. Somos agua y tierra, aire y fuego, sentimiento y razón. Somos eso, semillas y frutos, y tal vez deseamos el sabor de los segundos sin cultivar las primeras. Somos fechas imprecisas que se pierden conforme transcurren los minutos, pasajeros abandonados en estaciones desoladas, sucias y tristes, y sucesos que quedaron en los caminos y nadie recuerda. Somos fragmentos de poemas, sinfonías incompletas, residuos de obras que nadie vio más. Somos eco, destello, recuerdo, vestigio. Somos, parece, masculino y femenino, minúscula y mayúscula, cielo e infierno, paraíso y mundo, alfa y omega. Somos cristales, un día, otro y muchos más pulidos, rayados, opacados o rotos. Somos otros. Somos bardas de castillos y pocilgas, muros decadentes y cuarteados. Somos agua que dejó de correr y quedó estancada, al lado de piedras y varas. Somos vidrios rotos, despedazados y manchados impíamente por nosotros, acaso sin darnos cuenta, probablemente por descuido, quizá convencidos de lo que hicimos, tal vez por tantas razones y, paralelamente, sin motivos, y tontamente esperamos que alguien recoja las astillas de lo que fuimos para regresarnos al árbol corpulento y frondoso que éramos antes, sin recordar que cada uno debemos reconstruirnos en vez de llorar o de ansiar que otros nos salven. Somos pedazos de cristal que quedarán olvidados, tristemente sepultados, entre madera apolillada, paredes con salitre y herraje cubierto de herrumbre, o que uniremos con acierto y valor para volver a ser lo que éramos otrora y construir seres humanos prodigiosos, con mucho de esencia y luz, sin olvidar el barro del que estamos moldeados.

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¿Qué somos?

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

¿Qué somos? ¿Acaso un sueño del que rehusamos despertar, a pesar de los fantasmas y las pesadillas que suelen aparecer a hurtadillas y desvanecerse en nuestras correrías? ¿Qué somos? ¿Seremos pedazos rotos que Dios abandonó, desilusionado, una tarde desolada y febril? ¿Qué somos? ¿Quizá poemas maltrechos e incompletos, palabras deshilachadas que algún poeta olvidó en su libreta de apuntes? ¿Qué somos? ¿Eco de otros tiempos, reflejo de mundos paralelos, trozos de paraísos olvidados, piezas incompletas de vergeles perdidos? ¿Qué somos? ¿Alegría, tristeza, anhelo, ilusión? ¿Qué somos? ¿Hombres, mujeres, caricaturas de personas, minúsculas, mayúsculas, el rostro que aparece en el cunero, el semblante que reposa inerte en el ataúd, la cara que refleja el espejo? ¿Qué somos? ¿Primavera?, ¿verano?, ¿otoño?, ¿invierno? ¿Qué somos? ¿Aire?, ¿fuego?, ¿agua?, ¿tierra?, ¿o simplemente brisa, nube, cascada? ¿Qué somos? ¿Marionetas, títeres, muñecos de trapo? ¿Qué somos? ¿Proyecto, realidad, experimento, fantasía, invento, verdad, mentira? ¿Qué somos? ¿Arcilla condenada a morir ante una temporalidad inevitable? ¿Barro carente de porvenir? ¿Esencia, luz, alma inmortal? ¿Lucero sin final? ¿Qué somos? ¿Algo maravilloso e inolvidable? ¿Qué somos? ¿Mariposas de alas frágiles, colibríes suspendidos en el aire, libélulas, ángeles? ¿Qué somos? ¿Sol, luna, estrella? ¿Qué somos? ¿Cielo, mundo, infierno? ¿Qué somos? ¿Un suspiro accidental de Dios o uno de sus apellidos y parte de su linaje? ¿Qué somos? ¿Alguien escucha los murmullos y sigilos que provienen de su interior, el lenguaje de su ser, los rumores y silencios de su alma? ¿Qué somos?

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Fragmento para un amor

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Eres detalle, soplo de una fórmula del cielo, poema de amor

Los detalles podrían, en todo caso, parecer trozos, pequeños fragmentos, cosas cotidianas e intrascendentes; no obstante, forman la grandeza de un amor, la historia de una vida, el destello y los enigmas de la creación. En un idilio, la fórmula consiste en los detalles. La lluvia es acumulación de gotas, la playa está formada por granos de arena, los paisajes nevados se componen de copos, la pinacoteca celeste es una estrella y muchas más. Esa es la grandeza que Dios coloca en cada trozo de vida. En tu amor y el mío, el secreto consiste en regalarnos detalles, en ser uno con dos identidades, en volar libres e inseparables, en soñar y vivir, en ser tú y yo en este mundo y en otros planos, en abrazarnos y ser felices. El detalle de nuestro amor eres tú, soy yo, somos nosotros. Pienso que somos eco y trozo de algo sutil que viene de un paraíso y está en nosotros, en ti y en mí, como las partículas de agua que brotan de la intimidad de la tierra, en un manantial, hasta formar ríos y cascadas que se funden en un océano donde eres yo y soy tú. Somos eso, esencia y forma, día y noche, cercanía y distancia, barro y luz, complemento y sendero, destello y fuente, detalle y todo. Eso, creo, es el amor.

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