Entre las palabras y los hechos

“Ay de aquel que sus palabras sean mejores que sus hechos”. Buda

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Con amor a quien me inspira

Toqué un día a la puerta de tu corazón, a la morada de tu ser, quizá sin imaginar que contigo, al cabo de los días, experimentaría un estilo diferente y sublime de amar.

Acostumbrado al encanto de las letras, a la magia y sutileza de las palabras, me recordaste que en el amor valen más los actos y detalles que las frases elaboradas y pronunciadas por compromiso o ausentes de la razón y los sentimientos.

Muchas veces, las palabras se expresan como requisito para satisfacer a los seres celosos, engreídos, posesivos e inseguros; mas se diluyen si no las respaldan los sentimientos y las acciones cuando se presentan las horas de prueba.

Alguien puede jurar amor eterno una noche romántica y cargada de estrellas, y hablar o escribir tan bello como quien ejecuta un concierto magistral; pero las flores se vuelven expresiones frías y pierden su fragancia y hechizo cuando no las mece el amor.

En el amor, las palabras escritas en una servilleta o pronunciadas al oído resultan bellas y encantadoras; no obstante, del ensueño a la realidad sólo hay un paso y los hechos y resultados marcan cuán tan grandes son los sentimientos y juramentos que alguna vez se hicieron.

Me enseñaste que una noche, al despedirte, podrías estar agotada y tal vez omitir la expresión “te amo”; sin embargo, contigo aprendí que el cansancio y el sueño nunca serán motivos para abandonarme o no escuchar, cuando te necesite, mi llamado.

Insinué, acaso por ser escritor, que me encantaría el mayor número de palabras en la relación, cuando siempre he tenido ante mí tus detalles cotidianos, tus atenciones, el tiempo que me dedicas, tus bromas para distraerme, tu sonrisa y el amor tan extraordinario que me demuestras. Me percaté, entonces, de que tu estilo de vivir y demostrarme tu amor es un lenguaje superior al que uno, al escribir, forma con las letras y palabras.

No sabe la gente, en sus relaciones sentimentales, que el amor se adormece con la repetición de palabras rutinarias y carentes de alegría; en cambio, los actos son dinámicos, fortalecen y demuestran lo que uno es capaz de hacer por el ser del cual uno está enamorado. Las palabras son adornos y los hechos, en tanto, demostración de lo que es uno en realidad.

Observé que la humanidad, en amplio porcentaje, entabla relaciones sentimentales que posteriormente, ante la caminata de los días, de los meses y de los años, desgasta su alegría e ilusiones, hasta marcar signos de desilusión, enfado y rutina que conllevan, en ocasiones, al desamor, la rutina y la traición.

Gracias a ti, comprendí que si las palabras escritas o pronunciadas son expresiones que se convierten en aretes y collares de los sentimientos, los verdaderos tesoros yacen en el ser y las mejores expresiones de amor se demuestran con atenciones y detalles cada día de la existencia.

Imposible renunciar a escribir un poema o un texto inspirado en la unión de nuestros corazones, en ti y en la relación  que nos identifica; pero lo más grandioso de todo es que en los momentos de las pruebas, cuando se han presentado como a todo viajero que sortea desfiladeros durante su jornada a las tierras donde irradia la luz, ambos hemos demostrado que somos capaces de tomarnos las manos, abrazarnos y cuidar de nosotros, porque es cierto, si sólo hubieran sido palabras sin fundamento, las borrascas habrían restregado los papeles arrugados y rotos en nuestras caras.

Es justo reconocer, finalmente, que contigo aprendí que las expresiones de amor plasman la belleza del sentimiento más excelso, pero sólo serían adornos sin valor si los actos se colocaran en el peldaño de abajo. Al final, en la vida, lo que vale no es lo que se dice, sino lo que se hace, y tú, mi musa, lo demuestras cada instante de tu vida al entregarme amor, atenciones, detalles y tiempo. Bello lenguaje el tuyo porque es el de los hechos, el que deja huellas en el mundo y en mi corazón, sin duda para transitar hacia moradas superiores.