La otra noche, no recuerdo cuál

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

La otra noche -no recuerdo cuál-, la muerte asomó a mi ventana y tocó a la puerta. Preguntó por mí, sonriente e incauta. Ya la conocía de otras jornadas pasadas, cuando morí una madrugada y regresé a la vida, a una hora ya distante de mi primavera. Ambos nos miramos de frente, silenciosos, como quien coincide en una estación desolada y vieja y se reconoce después de tantos años de ausencia. Adivinó mis pensamientos, acaso por la expresión que mostré, y se anticipó a mis palabras e interrogantes: “solo se trata de una visita de cortesía. Quiero que no te olvides de mí. A veces, la gente, por enamorarse de las cosas del mundo, olvida que los días de la existencia concluyen a una hora exacta y no viven las historias que les corresponden. Evaden el tema. Y aquí estoy ahora, frente a ti, sencillamente con la idea de recordarte que algún día, a cierta hora, tu caminata mundana concluirá. Incontables seres humanos salvan de morir, tienen otras oportunidades para vivir mayor cantidad de años y no las aprovechan La mayoría de ellos dejan asuntos pendientes, Pretenden amar, agradecer, perdonar, cumplir promesas fallidas, visitar a la familia y a los amigos despreciados y olvidados, pedir disculpas, reconciliarse y hacer el bien durante los últimos minutos de sus existencias, en el lecho de agonía, cuando es imposible reconstruir los días, las oportunidades y los años que se fueron. No dispongo de tiempo para detenerme en cada morada para que mis tripulantes se reconcilien consigo, con la vida, con la gente, con el mundo. Eso debieron hacerlo antes. Era su obligación y responsabilidad. No pierdo los instantes en sentimentalismos. En consecuencia, si anhelas, en verdad, hacer de tu biografía una obra cautivante, magistral, inolvidable, hermosa, sublime y maravillosa, inicia ahora tu reconstrucción, comienza a vivir cada instante en armonía, con equilibrio y plenamente, y derrama el bien, la verdad y la justicia en tu sendero para que a tu paso crezcan flores y no abrojos. Cuelga faroles en el cielo y nunca apagues el brillo de las estrellas. Deja huellas indelebles. Busca a los que alguna vez ofendiste y compensa con mayor bien el daño que causaste. Habla con los que en un momento y muchos más abandonaste cuando más te necesitaban, y si ya no están presentes, ayuda a otros que se encuentren en similares o peores condiciones. No permitas que huya la mañana sin agradecer la vida, la salud y el bienestar que recibes, y derrámalo para bienaventuranza de los demás. No arrebates ni olvides a los que sufren. Encárgate de que ningún pequeño manche su infancia con los tintes de los abusos y el mal. Lucha contra el mal, la ignorancia, la deshonestidad, la injusticia y la superficialidad. Sé tu propio maestro y crea en ti una obra especial y grandiosa. Yo, la muerte, te invito a que vivas. La vida es breve. El momento de cambiar y transformar es hoy. Descubre los valores que hay en ti, en tu ser, y exprésalos plenamente, ahora que tienes vida y salud. Si quieres transitar a otros planos, a niveles infinitos y superiores a los del mundo, aprende a vivir y a morir dignamente, feliz, satisfecho de cumplir”. Y la muerte se fue la otra noche -no recuerdo cuál-, sonriente y plena.

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Hay días

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Hay días en los que me refugio en la soledad, entre los muros de mi buhardilla atiborrada de libros y papeles, igual que ayer, en mi infancia azul y dorada, cuando buscaba sumergirme en mis profundidades para aliviar esas inquietudes que a veces uno siente al andar por el mundo. Otros instantes, en cambio, miro transitar las páginas de mi existencia, el álbum de mis recuerdos, acto parecido a la sensación que se experimenta cuando se admira desde la ventanilla del ferrocarril el paisaje que queda atrás y se percibe el ambiente de las estaciones que se dejan, como si alguien, oculto en alguna morada, pretendiera decirme que la existencia es breve y no siempre alcanza el tiempo para protagonizarla de acuerdo con lo que cierta vez soñó. Existen momentos en los que naufrago y me olvido de la realidad, de la gente, del mundo y de sus cosas, acaso porque me encantan los sueños, probablemente por la fascinación que encuentro en hacer realidad mis fantasías e ilusiones, quizá por cansarme los reflectores, tal vez por ser de otra arcilla. Hay días en los que cansado de la monotonía y superficialidad de las sociedades de la hora contemporánea, me interno en mí, en el silencio y la profundidad de mi alma, donde inicia la inmortalidad, lo que la gente llama paraíso, y allí encuentro la paz, los sentimientos más bellos, y descubro las fórmulas de mi arte, las ecuaciones de la vida, las respuestas a las incógnitas y a los planteamientos existenciales, y escucho, por añadidura, los rumores de la creación, el susurro del viento y los murmullos de Dios. Hay días en los que necesito aislarme, borrar mi rostro de la cotidianidad, renovar mi ser, desvanecer el maquillaje que adquiere uno al andar por el mundo, para reaparecer más tarde con la luz del interior, trazar rutas, dejar huellas al andar, iluminar la senda y trascender. Hay días en que me necesito, en que me resulta perentorio ser más esencia que materia, y es así como horado y llego a mí para retornar con sentimientos e ideas que transformo en acciones y obras. No lo niego, hay instantes en mi vida en que tengo necesidad y urgencia de regresar a mi, enfrentar los monstruos y las sombras y retirar los escombros previos a la entrada de mi paraíso, para nadar en el río etéreo de la inmortalidad, entre nubes de tonalidades insospechadas, renovarme y ser yo. Hay días, lo confieso, en que me encierro en mi morada, entre las mansiones de una aldea universal, donde todos somos nota y emitimos la música que da vida a las flores, enciende las estrellas una noche oscura y pinta el mar, los manantiales y la naturaleza de colores.

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Cristal y mineral

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Sé cristal en un mundo de piedras y minerales. Extiende las manos a quienes necesitan apoyo, da bienestar a los que más padecen, escucha a los que prueban el amargo sabor del sufrimiento, abraza a los desconsolados, habla con aquellos que requieren un consejo o una palabra de aliento, acompaña a los desolados y despierta de su engaño y locura a los hombres y a las mujeres adocenados, atraídos por la seducción de las sensaciones temporales, extraviados en el brillo fugaz de las superficialidades, atrapados en existencias carentes de sentido e incapaces de emprender hazañas y trascender. Sé luz en un plano donde la gente prefiere la oscuridad o los reflectores, para que así dejes huellas indelebles y otros, los que caminan atrás, sigan la ruta del bien, la verdad y la belleza. Decreta la libertad y la plenitud. Sé tú quien defina el camino, trace el itinerario y retire los abrojos y las piedras. Construye puentes y escalinatas; derriba muros y fronteras. No importa que una tarde helada o una noche de tormenta llegues con la ropa desgarrada y la piel herida, si a cambio tuviste la dicha y la fortuna de dar de ti. Recuerda que el amor y las cosas no solamente son para uno, sino para el bien que se puede hacer a los demás, y tú tienes la opción, cada día, de proyectar la alegría y la plenitud de la luz y los colores o de ensombrecer lo que está a tu paso. De ti importan tus tesoros interiores, las obras que haces para bien tuyo y de los demás, el ejemplo que inculcas y las huellas que dejas, no la opulencia material ni el calzado que portas. Hay gente que consume los días de sus existencias en la humedad de los socavones, en la soledad de los túneles, quizá porque le interesa el brillo y el valor de los minerales; pero tú forma parte de quienes prefieren ser cristal y resplandecer desde el interior.

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Si eres tú

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

La dulce prueba del amor llega cuando uno se siente feliz e ilusionado con alguien tan especial, de tal manera que los días de la vida se vuelven encanto interminable

Si eres tú a quien percibí desde mi infancia y si te llamas como una y otra vez lo repitió mi alma, en mis horas de soledad y silencio, y si contigo protagonizo una historia grandiosa e inolvidable, si vuelo a tu lado entre el oleaje y las nubes para alcanzar cumbres y horizontes sin final, si te sé talla de mis sentimientos, si soy caballero al definir tus rasgos femeninos y tus detalles de dama, si deseo para ambos la existencia y los sueños, si te convertiste en mi musa después de tanto flotar en mi buhardilla durante mis momentos de creación e inspiración y si pretendo compartirte mis días temporales y mi destino eterno, siempre en burbujas de alegría, juegos e ilusiones, significa que te amo y que ya vivo en el cielo aunque mis sandalias, al caminar, dejen huellas en la arena. Ahora sé, contigo, que uno, al amar, respira el ambiente del mundo y percibe, a la vez, los susurros de la eternidad, porque tal sentimiento es viento que acaricia la piel y sonrisa de Dios que ilumina el alma. Si eres tú la musa de mis obras, la inspiración de mi existencia y el amor de mi ser, siempre te miraré junto a mí al asomar al espejo, al distinguir las huellas de nuestra caminata y al protagonizar la historia más bella y sublime.

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