Y una mañana, al despertar…

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Y una mañana, al despertar, la vida saluda con sus formas, sus colores, sus fragancias y sus sabores, y una tarde o una noche, a cualquier hora, envía a la tempestad y al viento, desafiantes, que tocan a la puerta y los cristales de las ventanas, simplemente con el objetivo de recordar que los instantes son breves y que las estaciones no perduran. Y una mañana o al mediodía, uno admira, en el espejo, la belleza y la juventud de su semblante y la fortaleza de sus músculos; pero una tarde o una noche, las imágenes son otras, con manchas y ranuras, totalmente envejecidas. Y un día, al amanecer, después de tanto vivir -intesamente o algo tan insulso-, uno empieza a sospechar que, tal vez, no se presente el anochecer o no haya más auroras. Y un día, uno abre un paréntesis y reflexiona, probablemente con la idea de que aún no ha cumplido su encomienda y, en consecuencia, faltan detalles de amor, proezas de bien, o, al contrario, con la necedad de que no importan la nobleza del ser ni la luminosidad de la esencia, y concluye la estancia y el paseo por el mundo. Y una mañana o una noche, cualquiera que sea, no importa la edad, uno voltea atrás y descubre rastros de su biografía -buena o mala- y llora y lamenta los minutos y los años perdidos en mentiras, simulaciones y estulticia, con la convicción, acaso tardía, de que apenas alcanza la vida para reír o llorar, gozar o sufrir, trascender o morir.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Somos algo

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Somos gotas del manantial y de la tempestad que se funden en el océano, letras y palabras que surgen del abecedario y regresan al cuaderno y al libro, amaneceres y ocasos que coinciden en el horizonte, minutos y horas que aspiran ser infinitas. Somos coincidencia y diseño, encuentro y desencuentro, realidad y sueño. Somos cristales y rocas, nubes y estrellas, dulzura y amargura. Somos lo que imaginamos y lo que hacemos, lo que sentimos y lo que pensamos, lo que sabemos y lo que ignoramos, lo que apagamos y lo que creamos. Somos arcilla, barro, arena, y, principalmente, esencia, luz inextinguible, energía sin final. Somos hombre y mujer, bien y mal, paraíso e infierno, ángeles y demonios, todo y nada, y cada uno tenemos libertad de elegir. Somos, parece, más de lo que suponemos; pero no lo entendemos ni lo intentamos, aunque una voz interna, el viento, las estrellas, los ríos y los árboles lo repitan constantemente.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Dicen…

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Dicen que, por usted, despierto a las letras y desvelo las ideas y los sentimientos que cada noche y madrugada plasmo en hojas de papel, con el objetivo de que, al otro día, al amanecer, aparezcan en las páginas de mi poemario, al lado de las flores que, desde temprano, recolecto en el jardín y coloco en su almohada, mientras duerme y sueña no sé qué historias. Dicen que lo mío es un tanto de usted mezclado conmigo, con dos nombres y un par de rostros inconfundibles, en un vuelo libre y maravilloso hacia rutas insospechadas, horizontes infinitos, rumbos cautivantes y prodigiosos. Dicen que permanezco atrapado en los extravíos de la razón, pero desconocen que mi delirio es por usted, y tiene nombre porque le llamo la locura de este amor. Dicen que el arte es mi cómplice, un viejo amigo y compañero de incontables alegrías e inspiraciones silenciosas y estridentes, y que usted es mi musa y la responsable de mis desvaríos y ocurrencias. Dicen, en privado y en público, que usted ordenó mi armario y mi vida, mi alacena y mis horarios, mi cordura y mi demencia, mis amaneceres y mis anocheceres. Dicen que, ahora, mi arte y mis letras huelen a usted, a usted y a mí, a los dos y a cada uno, con el encanto que tienen los perfumes cuando revelan la identidad de la gente y de quienes se enamoran. Dicen que cuando la miré por primera vez, con asombro me vi reflejado; pero no saben que, simplemente, al descubrirme en sus ojos, definí pedazos de cielo y paraísos, una historia inagotable a su lado. Dicen que mi itinerario cambió desde el minuto en que usted y yo coincidimos, y no es así, lo confieso, porque solo enriquecí mi caminata y le di un sentido más bello, como aquel jardinero que cultiva flores y planta árboles. Dicen tanto y nada de nosotros, que saben y desconocen lo mucho y lo poco de nuestra historia, repiten y olvidan el idilio que vivimos y soñamos, prolongan y resumen lo que imaginan hablamos y jugamos, y, quizá, hasta cuentan, emocionados o intrigados, los encuentros y los desencuentros que suponen enfrentamos. Dicen, eso sí, que usted y yo ya poseemos una historia, un recuerdo, un ayer, un porvenir, la locura de un amor.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Excursión interior

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Basta sumergirse en las profundidades del ser. entre sus compañías y sus soledades, sus murmullos y sus silencios, para descubrir la maravilla incesante de la vida y sentir la corriente etérea que proviene de una inteligencia suprema, de una fuente infinita, conectada al alma, vinculada a todo. Uno, tras su búsqueda, coincide con el bien el y el mal, donde no existen ayer, hoy y mañana por ser un siempre incomprensible y la luz inextinguible que da todo al caminante sincero. Cada uno es responsable de su frecuencia vibratoria. Existe libertad de elegir el bien, la luz, o el mal, la oscuridad, con las consecuencias implícitas en cada una, Uno, después de todo, diseña y fabrica su cielo o su infierno. Al sentir las caricias del viento que balancea las ramas de los árboles y mece las hojas, al percibir el encanto de los colores de la naturaleza y al percibir la belleza y los perfumes del cielo y las estrellas, uno agradece tanto bien y abre las puertas del ser. Con asombro y totalmente cautivado, admiro desde lo más minúsculo hasta lo de mayor dimensión, y agradezco a la inteligencia suprema e infinita ser parte de su amor eterno. ¿Existe mejor oración que sumergirse en las profundidades del alma, fundirse con el pulso de la creación y descubrir a Dios para admirarlo en su plenitud y agradecer tanta bendición, y regresar al mundo a derramar el bien?

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Y asomé…

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Y asomé a mi vida, en la noche, al oscurecer, cuando pensaba que ya no estabas conmigo, y descubrí, inesperadamente, tus huellas en el jardín con olor a tierra mojada, tus pisadas sobre la hojarasca y el aroma de tu perfume. Y miré desde la ventana de mi existencia, hacia dentro y afuera. y te vi, a veces silenciosa, en ocasiones con tu voz, interesada en mí, en el amor que nos convierte en tú y yo, en lo que es tan nuestro. Y abrí la puerta al creer que estarías afuera, acaso con una sonrisa, tal vez con una flor; pero recordé -vaya descuido el mío- que siempre estás adentro, conmigo, y que no espero, por lo mismo a alguien más. Y llegué al balcón de la casa, abrí el ventanal corredizo y observé, maravillado, la pinacoteca celeste con incontables mundos y luceros mágicos que colgaban plateados, y escuché el murmullo de los grillos, el lenguaje del viento al acariciar las frondas de los árboles, los susurros de la vida y de la creación, y, entonces, al voltear a mi lado, te miré y te sentí conmigo. Y así, profundamente emocionado, asomé al infinito, a nuestras almas, y te vi conmigo, inseparable, mecidos ambos en un columpio de orquídeas y tulipanes, elaborado con mucho de ti y de mí.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Y así…

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Y así, la tristeza habitual se convierte en huésped permanente que desmantela alegrías y sonrisas cautivas en las profundidades del ser y dibujadas en cada rostro. Y así, la ira, el resentimiento, la intolerancia, los celos y la violencia destruyen la armonía, el equilibrio, la paz, igual que los volcanes que deforman los paisajes y dejan, tras sus convulsiones, desolación y vacíos. Y así, conforme la ambición desmedida y los apetitos incontrolables se apoderan de la voluntad humana, la sensibilidad, la inteligencia y la vida plena quedan sepultadas bajo una cripta de mármol, fría, endurecida y, a la vez, quebradiza. Y así, el amor naufraga y sus colores se diluyen en el desencanto, mientras la vida se corroe, cuando ya no hay detalles ni motivos, al perderse la ruta y el sentido. Y así, el miedo estremece las facciones y deshilvana la seguridad y el valor. Y así, la mentira esculpe máscaras y disfraces de fantasía que se rasgan en cuanto aparece el destello de la verdad. Y así, las formas olvidan que son complemento y temporalidad, ornamento y policromía, y la esencia se vuelve rehén en mazmorras lóbregas y viejas. Y así, al transformarse la esencia y la arcilla en plástico, en simple envoltura utilitaria, la salud desmorona sus cimientos y pilares, hasta que todo se derrumba irremediablemente. Y así, al preferir el mal y desdeñar el bien, aparecen las máscaras que algún día, a cierta hora, esperarán al caminante en alguna de sus rutas para acosarlo siempre. Y así, cuando la vida ya no es encanto, el peso contrario inclina la balanza y entra la muerte. Y así, con omisiones cotidianas, intenciones para algún propósito, los pétalos mudan a espinas. Y así, la ignorancia ofrece comodidades y desplaza al conocimiento. Y así, el bien y la verdad parecen modas anticuadas, Y así, hay quienes al renunciar a la fuente, a la vida infinita, a la corriente etérea, se condenan a repetir su temporalidad en un mundo de barro y lodo.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Hay algo mágico

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Hay algo mágico en los perfumes de las plantas y las flores, un deleite incomprensible en las cortezas y en las hojas de los árboles, un éter indescriptible en los ríos que fluyen incesantes, un ambiente que cautiva en las auroras y en los ocasos. En cada expresión -un tronco, una piedra,, un helecho, granos de arena, copos de nieve, gotas de lluvia, nubes, relámpagos, tierra- descubro y percibo el sentido de la vida, el pulso de la creación, el bien que surge de alguna fuente infinita y lo dispersa en formas, perfumes, policromía, sabores. Existe algo sustancial que pulsa en uno, en los demás, en cada manifestación, en todo. Uno, al despertar en el mundo, se distrae con la belleza de la superficie, con las apariencias, y olvida, en consecuencia, su origen, el paraíso de donde viene, con sus encantos perdurables y ese sentido prodigioso que late en el alma y en cada ser. La maravilla de la vida está presente en uno y en todo lo que le rodea. Solo hay que encontrarla. Todavía existen rutas y tesoros ocultos en el interior y afuera, aquí y allá. El portento de la vida inicia cada amanecer y no concluye al anochecer porque es permanente, magistral e imperturbable. Siento asombro, en verdad, por la esencia y por la arcilla, por la vida que se expresa en todo y conecta a rutas y sentidos infinitos.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Arte e inspiración

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

La inspiración es tan amorosa, detallista y sorpresiva, que suele tocar a la puerta con la idea de visitarme y permanecer conmigo, diariamente, a cualquier hora, en la mañana y en la noche, en la madrugada y en la tarde, con lluvia o con viento, con calor o con frío, en la arena y en la nieve, como una enamorada feliz y plena que regala, fielmente, el más bello y cautivante arreglo de flores. Y cuando llega de improviso, a veces no cargo la libreta de apuntes ni el equipo móvil o de cómputo, situación apremiante que me obliga a escuchar e interpretar su lenguaje y escribir en una bolsa, en un trozo de papel, en alguna publicidad, en un boleto. Así es como el arte y la inspiración me abrazan en cualquier momento y construyo algunas de mis obras.. En el arte, la inspiración habla, lo despierta a uno, se encuentra presente en los sueños y en la vida, en el descanso y en las labores, en las comidas y en los viajes, ente el sí y el no de la existencia y en el palpitar del alma, de la creación, de la temporalidad y del infinito. Cada línea, al escribirla, tiene un motivo, una historia, como lo poseen, igualmente, los signos en el pentagrama, los matices en el lienzo y las formas en el material yerto. Así se construyen algunos fragmentos de arte y hasta obras completas.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

El sentido de la vida

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

El sentido de la vida consiste en ser autores de pequeños milagros cotidianos que derramen alegría y amor en otros, principalmente en quienes nada tienen y no pueden entregar algo a cambio; en fabricar detalles de apariencia minúscula que sostengan la fe, los sentimientos, la esperanza y los sueños; en dejar huellas indelebles, a pesar de las borrascas y las tempestades, con la idea de que aquellos que caminan atrás, las sigan, no se extravíen y lleguen a destinos grandiosos. A la vida le dan sentido la dignidad, los actos y los sentimientos nobles, las sonrisas, la justicia, la libertad, el respeto y la pureza y la verdad de los pensamientos. Una vida honesta, sana y feliz, acostumbrada a dar lo mejor de sí, marca el rumbo a destinos superiores. Una existencia se justifica cuando es armoniosa, buena, equilibrada, feliz y plena. El sentido de la vida no es un glosario incomprensible; es, parece, la sencillez con que se consumen los días, con el amor y los sentimientos que se derraman, la alegría y el bien que se cultiva cada instante. El sentido de la vida evita la muerte y abre los cerrojos y el portón al infinito.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright

Algo falta

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Me ausenté unas horas, unos días, como la mañana cuando asoma la tarde e incendia el crepúsculo, o la noche, al llegar la madrugada. Me fui unos instantes -ignoro cuántos-, como la lluvia cuando hace pausas al aparecer los arcoíris de improviso. Estuve en mi interior o ausente -no lo sé-, cercano o lejano, igual que el barco o el tren, al partir y empequeñecer en el horizonte, mientras figuras irreconocibles los despiden y los saludan, parados o sentados, en los puertos y en las estaciones, en un ambiente de nostalgia y en espera de retornos ansiado. Exploré mi ruta interior, me refugié en mi buhardilla o caminé por alguna parte, mientras la gente seguía en sus esquinas y en sus rumbos, en sus historias y en sus destinos. Me retiré algunos días, como las golondrinas al emigrar, y ya de regreso, compruebo que el mundo y su gente continuaron sus sendas sin extrañarme ni pronunciar mi nombre. Entiendo, tras mi breve separación, que la vida no es tan larga y que no hay memoria en lo pasajero, en la inmediatez, ni lleva uno cargas innecesarias a los viajes de regreso a casa. Marché momentáneamente, acaso sin protocolos ni visitas, probablemente como ensayo o simple ejercicio, quizá por quedar dormido o por el anhelo de trascender, tal vez por todo y nada, por eso y más. No he dejado huellas. Me llevé, y aún los traigo, mis cargas y mis vacíos, mis murmullos y mis sigilos, mis auroras y mis ocasos, con balances existenciales insuficientes que plantean más de mí y menos de atuendos de unas horas o de un día. Algo más me falta para ser libre, pleno, feliz y grandioso. Solo así podré sentirme completo, auténtico y evolucionado, con una historia prodigiosa e inolvidable y un porvenir seguro y dichoso, de esos que marcan la ruta a un estado infinito.

Derechos reservados conforme a la ley/ Copyright