Asome en mí

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

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Asome en mí para que navegue entre mis murmullos y mis silencios, en mis sentimientos y en mis pensamientos. en mis cavilaciones y en mis suspiros, cuando es de día y es de noche. Asome en mí, insisto, con la idea de emprender el viaje juntos, inseparables, y bajar a las orillas, en un paraíso y en otro, y sumergirnos, a veces, en las profundidades del amor y de la vida. Asome en mí, por favor, porque la necesito a mi lado, junto al timón de mi existencia y al itinerario de mi destino. Asome en mí, y perdone mi obstinación, para que impregne mis letras con su perfume y, así, al escribir en cada página, me sea posible entregarle un poema con mucho de usted y tanto de mí. Asome en mí e intérnese en mis rutas, en mi lenguaje, en mis pausas, con el objetivo de admirar las estrellas, tocarlas y colocarlas en los faroles de nuestros rumbos, en las calles que frecuentamos, en los jardines y en los columpios donde jugamos, para liberarlas, muy agradecidos, en la madrugada, y que se retiren a dormir y vayan al encuentro de bellos sueños. Asome en mí, en sus sueños y en sus realidades, en mis quimeras y en mis vivencias, para que descubra, al amanecer, al despertar, una flor en su almohada, y, al dormir, en la noche, una hoja con el más bello y sublime de los poemas. Asome en mí con la intención de percibir mis perfumes y reconocerse en cada fragancia. Asome en mí, y disculpe que lo repita tanto, acaso por el delirio que significa guardar incontables motivos y detalles, probablemente por creer que algo falta a mi nombre si no lo escribo junto al de usted, quizá por ser el amor una historia con uno y con otro, tal vez por más de lo que puedo expresarle a través de mi lenguaje de poeta. Asome en mí, como quien, después de la caminata, llega a un remanso y descubre una represa cautivante que refleja la profundidad azul del cielo y las rubes rizadas y de forma caprichosa que incendia el crepúsculo una mañana o una tarde de verano. Asome en mí, simplemente, mientras soñamos que vivimos en un paseo temporal, aquí, en el mundo, y un destino infinito con todo lo que somos y más. Asome en mí, a mis jardines, con el propósito de jugar y reír, hablar y callar, escribir su historia y la mía. Asome en mí para hacer de mis arenas y desiertos, parajes y vergeles, y de mis cascadas y ríos caudalosos, corrientes navegables. Asome en mí, a mis anhelos e iusiones, a mi vida entera, con la finalidad deque se quede conmigo siempre, como yo, al mirarla a usted, definí el rumbo de mi destino.

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Por usted

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

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¿Es que, por usted, he perdido la razón? ¿Es que, por usted, alguna vez decidí modificar mi ruta y mi destino, hasta seguir, juntos, el mismo sendero? ¿Es que, por usted, mis letras aceptaron compartir las novelas y los cuentos -oh, mi arte tan amado- con palabras románticas, con textos poéticos, con alfabetos que se convierten en flores y en gotas de lluvia y de cristal al dedicárselos? ¿Es que, por usted, renuncié a mi soledad natural y ahora la sé mi musa y la siento conmigo? ¿Es que, por usted, asomé y abrí la puerta y las ventanas, y recibí los abrazos de las ilusiones, las caricias del amor y las miradas de un idilio inolvidable? ¿Es que, por usted, cuando escribo algún poema, le entrego un soneto, una canción, un concierto? ¿Es que, por usted, al escribirle tanto, mis signos se convierten en trazos, en dibujos, en pinturas que la descubren en paraísos irrepetibles y hermosos? ¿Es que, por usted, al pintarla en el lienzo, le obsequio, finalmente, una página con letras, signos y palabras que expresan, sinfónicamente, el enamoramiento y el amor durante nuestra jornada terrena y la promesa de un cielo infinito? ¿Es que, por usted, al percibirla tan dama, me sé caballero? ¿Es que, por usted, al saberla mujer, confundo las fragancias de las orquídeas y de los tulipanes con los perfumes que le encantan, y me siento en el paraíso? ¿Es que, por usted, ya no temo, como otros, a la temporalidad, poque ahora, a su lado, reconozco que ya vivo en el infinito?

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Usted es tan real

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

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Usted es tan real, aunque a veces suela callar y su nombre permanezca guardado en el botón de algún tulipán, envuelto en una gota de cristal, escondido en el romance de un poema. Usted, con su mirada de espejo, es tangible, y yo, para comprobar si existe y si su amor no es imaginación ni locura mía, la busco en cada línea impresa en las páginas de los libros, en las planas de los diarios, en las hojas escritas por mí cada mañana y tarde. Entro a las obras literarias, a los cuentos, a las novelas, a los poemas, con la idea de comprobar que usted no es mi imaginación, que es real, que no aparece como musa de otros artistas, que es quien inspira mis delirios, mis letras, mis motivos. Usted es tan genuina, que no necesité diseñarla como lo hago con mis personajes, en cada historia que imagino y escribo, y hasta escapa,, traviesa e inquieta, de mi arte, de mis obras, cuando me ama y me detesta, si ríe o llora, al abrazarme y al enojar, durante los instantes nebulosos y fríos y en las tempestades Usted es tan real que, ahora, al no estar aquí, conmigo, esta tarde de lluvia, asomo por la ventana con la esperanza de descubrirla en cada gota que revienta. Abro la puerta con la idea de recibirla y que ocupe el sitio que le corresponde porque, si recuerda bien, sabrá que no espero a alguien más. Usted existe, es auténtica, es irrepetible, y no es imaginación mía. Incontables momentos, me pregunto, inquieto, por qué, si es tan real y es mi musa, resulta imposible romper tantas cosas para impregarme de usted y regalarle una flor cada mañana, al despertar, como es su anhelo y su sueño, y es mi deseo y mi proyecto. Usted es tan real que, a veces, supongo que viene de un sueño, de algún sitio de mi alma o de cierto remanso apacible, donde las musas son gotas de cristal y estrellas que cuelgan en la bóveda celeste. Tiene tanto de mí y yo de usted, que sé, por lo mismo, que no se trata de una casualidad ni de un encuentro temporal, porque somos reales y, a la vez, destellos de sueños y vidas, ecos de cielos y mundos, trozos de hojas y flores, personajes de un idilio sin final. Usted es tan real.

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Por favor

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

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Por favor, cuando mi cuerpo permanezca yerto, ausente de alma, ya sin esencia, faltante de mí, no desperdicies un día completo en mirarme inmóvil ni en cavar en los años, en el tiempo, para llegar a alguna orilla del ayer, casi olvidada, buscar mis pedazos y recordarme. Las flores se marchitan y quedan abandonadas en los sepulcros, mientras las lágrimas de arrepentimiento, dolor y tristeza, en tanto, secan al amanecer y son olvidadas, cuando el sol pinta los jardines y el paisaje con matices de alegría, y los asuntos de la vida asoman cotidianamente con su sí y su no. La gente que se va y los recuerdos, quedan atrás, al expresarse el siguiente día. Parten de estaciones desoladas a rutas insospechadas. Prefiero que la mañana y la noche, la madrugada y la tarde, que indudablemente me dedicarás alguna vez, en una fecha desconocida y a cierta hora, las diluyas en instantes, en momentos con detalles, para que en verdad convivamos y, al final de nuestras existencias, resplandezcamos con ese tesoro grandioso y tan nuestro, y, ya sin llanto ni remordimientos, prevalezcan la alegría, las evocaciones felices, igual que cuando uno, contento y pleno, lee todo el libro y da vuelta a la página postrera. Prometo que haré lo mismo contigo y con la gente que amo y con la que aún no conozco. Repartiré detalles, motivos, instantes. No importa si es un mensaje instantáneo, si es una carta, si es una llamada o si es una visita. Lo importante es no sabernos ni considerarnos solos, compartir nuestras alegrías y tristezas, los triunfos y los fracasos que tenemos, la sonrisa y el llanto, porque de tales encuentros y desencuentros, sin duda, surgirán historias inolvidables, bellas e irrepetibles. Y si a los minutos que repartimos, agregamos el bien que podamos hacer a los demás, fundirnos en una cadena hacia determinados propósitos nobles, y enseñar a los que no saben, construir puentes y caminos que salven de caer a los abismos, seguramente, al despedirnos, no será en salas velatorias ni en hornos crematorios, ni tampoco en sepulcros. Nos recordaremos de manera idéntica a la de las personas que se aman, cuando se despiden tras una visita feliz y armónica, con la promesa de volver a encontrarse. Y así es. La jornada existencial solo es un paseo, una acumulación de años, para más tarde, si acaso existe el tiempo en otros planos, entregarse a la conquista, por méritos propios, del infinito. Por favor, evita, como lo haré yo, la pena, el dolor y la tristeza de mirar mi cuerpo ausente de mí, ya sin esencia, porque más que cavar una tumba que exhale hondos suspiros y cargar un ataúd en su despedida final, en el cementerio, me gustaría, contigo y con los demás, utilizar la pala para cerrar heridas y construir momentos grandiosos, vivencias inolvidables, oportunidades para hacer el bien y aliviar el dolor de otros. Más que cargar pesos innecesarios, abracemos a quienes están a nuestro lado, a aquellos que necesitan, por sus condiciones, una mano que dé, oídos que escuchen, miradas que vean con benevolencia, palabras de aliento que aconsejen y enseñen. No cavemos ni despediciemos los minutos y los días de la existencia en soportar tanto peso. Perdonemos el mal que nos causamos, si así ha sido, y repongamos la vida perdida -los segundos y los años componen los períodos de la existencia, en este mundo- con sentimientos, palabras, pensamientos y acciones nobles. Por favor, cuando sepas que mi cuerpo permanece con un faltante -yo, mi alma, mi esencia-, lleva alegría, buenos recuerdos, y continúa por la senda que diseñamos como seres humanos dichosos e íntegros. Dejemos las flores no para cubrir ni rodear ataúdes y sepulcros, decoración marchita de los cementerios, sino con la idea de cultivarlas, embellecer el mundo, alegrar a la humanidad y dispersar sus pétalos en los caminos, en las rutas a donde el paraíso, simplemente, inicia y parte de nosotros, de nuestro interior, de cada alma que palpita aquí y allá, en la arcilla y en la luz.

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Una noche lluviosa, mientras dormía…

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

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Una noche lluviosa, mientras dormía, me interné en las rutas de mi biografía. Caminé entre los escombros de mi historia, al lado de tablas apolilladas y carcomidas, cristales rotos, objetos enmohecidos, herrajes dispersos y cubiertos de herrumbre, muros derruidos y salitrosos. Miré, asombrado, que el tiempo es un caminante inagotable y que rasguña a la gente y las cosas que encuentra durante su paso. Acampé en las ruinas de mi ayer, entre una estación y otra, inconforme con los fragmentos dispersos aquí y allá, inquietud que me motivó a andar hacia adelante y a los lados y descubrir, también, los palacios, las fortalezas, los puentes y las murallas que construí. Estaba en medio de mis debilidades y de mis fortalezas, entre la cordura y la demencia, la abundancia y la pobreza, lo bajo y lo grande que fui hasta ese momento de mi existencia presente. Encontré mis alas desgarradas e incompletas por tanto vuelo y, al voltear atrás, descubrí múltiples huellas, pisadas que di, una y otra vez, durante mis jornadas cotidianas, unas ocasiones solitario y otras, en cambio, acompañado. Distinguí las mías y las sandalias que utilicé. Los escombros de mi vida, con sus alegrías y sus tristezas, sus triunfos y sus fracasos, sus sueños y sus realidades, permacecían dispersos, entre silencios y rumores que me enseñaron que la jornada terrena es un paseo con luces y sombras, y que si hay estaciones -infancia, adolescencia, juventud, madurez, ancianidad- y ciertas escalas -nacimiento, hogar, educación, trabajo, salud, enfermedades, opulencia, mediocridad, pobreza, viajes, premios, castigos, muerte-, alguna vez concluye, en este plano, para continuar y probarse de nuevo, renovarse o transitar a otras fronteras. Llegué hasta una bifurcación que me ofreció diferentes alternativas: permanecer entre los vestigios de mi existencia, con la añoranza de la gente que ya no está y la ausencia de las historias que protagonizamos, compartimos y se diluyeron, y, por añadidura, con remordimientos por el bien que pude hacer y no llevé a cabo, por los momentos desperdiciados y por la fugacidad; dirigirme hasta los palacios que construí y quedarme atrapado en espejismos, en glorias de antaño, en grandezas de todo tipo y sin continuidad ni vigencia; seguir el camino hacia las superficialidades, la estulticia, la satisfacción de apetitos como prioridad, la ignorancia, la perversidad y la indiferencia; y, finalmente, escoger la senda a la luz, a la realización integral del ser, a la plenitud, al equilibrio, a la armonía, a la dicha, a los sentimientos y a los pensamientos bellos, nobles e infinitos. Volví de mi sueño. Amaneció. Desperté con la sensación de que cada instante resulta irrepetible y forma parte de la vida. Ahora, con el tiempo que me queda en la existencia actual -poco, regular o mucho-, estoy dispuesto a seguir la ruta, un itinerario que verdaderamente me ayude a resplandecer y convidar a otros, a los que están conmigo, a los que se encuentran lejos -a todos-, el sentido de la vida.

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Definición de artista

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

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¿Definición de artista? Es el segador que retira abrojos de las páginas y de los cuadernos en los que ha de escribir sus historias interminables, sus novelas magistrales y sus poemas emotivos; es el jornalero que, previo a su encuentro con las musas, con los dictados de cielos insospechados, corta espinas y mala hierba con la idea de pintar los rostros, los jardines y las cosas del mundo y del paraíso, de la realidad y de los sueños; es el caminante original e inagotable, creativo y ocurrente, que perfuma los pentagramas en los ha de anotar los signos y las melodías más sublines que cautivarán a las almas y los sentidos; es el peón de Dios que prepara los materiales yertos que ha de esculpir. Es el diseñador, el artífice, el decorador de los senderos y las rutas para llegar al destino, a lo sublime, a lo que pulsa en la esencia y en el barro. Es el jardinero que cultiva flores, plantas, árboles y frutos, en la tierra nativa, durante el viaje, y quien una mañana o una tarde mágica, o quizá hasta una noche prodigiosa -de esas que no se olvidan por su significado tan especial-, anticipa, en fragmentos, el edén infinito, con el objetivo de que hombres y mujeres comprendan y sientan que no son marionetas, sino algo más, tan majestuoso e inmortal como lo es el infinito. Es el creador, el que aporta, el que fabrica y decora estrellas que alguien, el maestro de los artistas, coloca en la oscuridad de la noche para alumbrar el universo y recordar que somos luz.

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Tras la ausencia de junio y con la presencia de julio

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

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¿Qué hicimos? ¿Dónde estuvimos? ¿A dónde vamos? Llegó julio, julio de 2021, con su equipaje, y se instaló en el mundo, en nuestras habitaciones, en cada rincón, como inicio del siguiente medio año; pero lo más sorprendente es que, casi sin percatarnos, se fue junio. Sí. Se marchó junio con el primer medio año de 2021, con lo ue logramos y con lo que perdimos, con lo que vivimos y con lo que morimos. Se fue como llegó, sin anuncios, indiferente a la risa y al llanto. Se llevó una parte de nosotros y de nuestras vidas, si acaso somos tan ingenuos y tontos para creer que raptó algu de lo que nos pertenecía, cuando fue indifrente, como los otros meses que se desvanecieron, acaso como invención nuestra para organizar las actividades y los ciclos de la vida, quizá en el afán y la locura de sentirnos los únicos del universo, tal vez por asuntos que irgnoramos. En todo caso, fue compañero y testigo de nuestros encuentros y desencantos con la vida y la muerte, y de lo que sentimos y pensamos. Medio año se fue, el primero de 2021. La constancia de su paso queda en los documentos, en los matasellos de las cartas cada vez más escasas, en los almanaques, en nuestras pieles y en lo que somos., y hasta en lo que vivimos, en lo que omitimos, en lo que recordamos y en lo que olvidamos. Se fue junio, ausente de nosotros, indiferente, y aquí estamos, en un planeta roto que alguna vez fue paraíso, entre realidades y sueños, con nuestras pequeñeces y grandezas. Julio está presente. Nos acompañará durante 31 días, cada uno con 24 horas, igual que sus hermanos y ancestros, ajeno a lo bueno a lo malo que hagamos, a las alegrías y a las tristezas que experimentamos, a las risas o al llanto que derramemos, a los puentes que crucemos o que cortemos, al ascenso a la cumbre o a la fatal caída a los desfiladeros. Y se irá, igual, callado, sin faltantes. Y así, bien o mal, los días de nuestras existencias se consumirán, hasta que la arcilla de la que tanto presumimos al mirar nuestros reflejos,, se agote y vuelva a la tierra, y trascienda la luz que resplandecerá con mayor intensidad o que, como las gotas del manantial, volverá a surgir para probarse en nuevas rutas y en otras experiencias. Ante la ausencia de junio y la presencia de julio, los hermanos de siempre, los de la generacíón de 2021, camino reflexivo, me sumerjo en mis cavilaciones diarias, y pregunto, asombrado, ¿qué haremos con nosotros? ¿Esperamos, quizá, una fecha incierta para amar, hacer el bien, disfrutar cada instante de la vida pasajera y evolucionar y trascender? ¿Qué esperamos para vivir en armonía, con equilibrio y plenamente, con libertad, justicia y dignidad? Estamos rotos, y no fueron los relojes ni los calendarios los que arrancaron instantes y años; somos nosotros quienes despilfarramos la enorme riqueza que por alguna razón desdeñamos? ¿Hasta cuándo asimilaremos las lecciones y empezaremos a vivir? Inició julio, julio de 2021, que se marchará, finalmente, sin importarle la humanidad y sus cosas y sueños. Es el inicio de la segunda mitad del año que se fugará y se volverá ayer, recuerdo, olvido. ¿Qué haremos? ¿Mirarnos nuevamente al espejo, lamentar la temporalidad y sufrir por lo que es tan natural? ¿Seguiremos la ruta o renunciaremos? ¿Contrinuaremos desdibujados, rotos, deshilvanados, como autores de tanta mediocridad y protagonistas de un guión horrible, o seremos los artistas de una obra magistral en nosotros mismos?

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El pasado ofrece un menú a sus visitantes

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

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El pasado ofrece a sus visitantes un menú con escombros, ecos a veces imperceptibles, ausencias y sobrantes, silencios, voces refugiadas en algún rincón o escondrijo, suspiros e ilusiones rotas. Suele transformarse, primero, en recuerdo, en nostalgia, y, más tarde, al paso de los minutos y los días, en olvido, en polvo que dispersa el viento, en historias que naufragan y se hunden en la desmemoria.

La vida y el tiempo, indiferentes a las rutas que eligen los hombres y las mujeres, no se conmueven ante lo que queda atrás ni coleccionan recuerdos, y menos fotografías, cartas perfumadas y flores marchitas. No disponen de cuentas bancarias. Simplemente, continúan su itinerario. Son etéreos. Lo intangible es energía y, aunque de cierto modo afecta al pano material, no es posible manejarlo como lo hace el relojero con el péndulo, las manecillas y el engranaje. No les sirven las cosas. No les apasiona ni entusiasma abrir envolturas de regalos. Fluyen en una corriente y las personas aún no lo entienden. De nada sirve que transiten las estaciones frente a sus miradas.

Encadenados a las cosas, a los rostros, a las superficialidades, a las apariencias, a los apetitos que no controlan y a las ambiciones que al final los traicionan y abandonan, incontables seres humanos olvidan su condición dentro de lavida temporalidad y dedican los días de sus existencias terrenas a acumular lo que, al morir, no se llevarán, y lo más patético es que ya en los instantes postreros, al mirarse al espejo, descubren su realidad, sus ojos apagados y opacos, su piel ranurada y seca, su agotamiento, sus canas y sus enfermedades. Y sufren tanto porque basaban sus proyectos, sus biografías y sus victorias en asuntos triviales, que ni sus fortunas ni su antigua belleza, pueden comprarles pedazos de vida, salud y tiempo.

Los recuerdos parecen formar parte de un álbum conservado en un baúl o en el ropero con fragancia añeja, entre almanaques y papeles amarillentos, y del alivio de muchos, como si se tratara de un pretexto para justificar su paso por el mundo. Algunos, por cierto, se atan a las ruinas que abandonaron atrás, mientras otros, en tanto, prefieren sepultar su ayer y entregarse al arrullo del olvido, al reposo de la amnesia.

Es bello y saludable recordar, algunas veces, la biografía pasada, lo que se vivió ayer, en otras etapas, porque significa recrearse, aprender y repasar las lecciones y reencontrarse con los seres que se amaron tanto y con las épocas felices y plenas; no obstante, resulta perjudicial y demasiado tóxico, aferrarse al ayer, entristecer o construir nidos para albergar odio, resentimiento y sentimientos negativos, con el riesgo permanente de convertirse en ruina, en tierra acumulada, en hoja quebradiza y seca.

Por no vivir en armonía, con equilibrío y plenamente, con alegría, ideales, sueños, detalles y valores, gran cantidad de gente retorna a sus otros días, a los del ayer, en busca, quizá, de lo que perdieron, de lo que no se atrevieron, de lo que desdeñaron o de lo que sepultaron, y sus expediciones a épocas pasadas resultan travesías agobiantes sobre arena infértil, vestigios y abrojos… Evitemos dormir con la sensación de que el tiempo se agotó o despertar con la idea de que resulta imposible proseguir con la vida poque ya estamos rotos.

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Al saberla mi musa

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

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Al saberla mujer, al percibir su encanto de dama y al sentirla mi musa, recuperé mi esencia y mi armadura de caballero y construí un puente de herraje y piedra con la idea de acudir a su encuentro, puntual y de frente, con un poema escrito en la página de un cuaderno y con la promesa cumplida de un puñado de pétalos fragantes y tersos para alfombrar su camino. Al descubrirme en su mirada, completo y feliz, comprendí que estaba dentro de usted, y que si yo la sentía en mí, significaba que ambos, desde el principio, cuando Dios pintó la primera flor y colgó estrellas en su pinacoteca celeste, ya éramos uno y otro, un escritor y una musa, una dama y un caballero, un hombre y una mujer -los de entonces, los de siempre-, con un destino grandioso, aquí, en el mundo, y allá, en un paraíso interminable. Entendí, al reencontarla en mi sendero, que estaba frente a usted y que, al tratarse de una mujer, la definiría, una y otra vez, en mi historia cotidiana, en mi existencia pasajera, en mi amor irrenunciable, en mi arcilla, en mis sentidos; al ser dama -la más bella-. siempre la conservaría en mí, en mi interior, como una luz inextinguible que es amada y protegida por un caballero; y al concebirla mi musa, jugaríamos a la vida y al amor, entre remansos y escondrijos, en sueños y en realidades, y, así, intensamente emocionado y con gran inspiración, escribiría las letras más cautivantes, románticas y sublimes. Al contemplarla tan dama, me supe el artista más caballero.

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¿Lo notaste?

SANTIAGO GALICIA ROJON SERRALLONGA

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¿Tu alma y la mía escaparon anoche, mientras dormíamos, con el anhelo y la ilusión de reencontrarse, como antes, en el remanso de un paraíso? ¿Acaso desataron los hilos temporales y, ya libres y plenas, acudieron a una cita postergada, una y otra vez, por tantos matices que acumulamos durante la caminata terrena? ¿Es, quizá, que se reconocen y se buscan, enamoradas, en el lago de cristal, donde asoman y descubren el encanto de sus sonrisas? Y si es así, ¿te sientes en mí, como yo en ti? ¿Sentiste, anoche, que permanecíamos inseparables, en un tú y en un yo que formábamos sin perder identidad, al lado de cometas y estrellas que ofrecían sus rincones para deleite nuestro? ¿Amaneciste, como yo, con la sensación de que estuvimos juntos, enamorados, en no sé qué paraje, en una vuelta sin final, en las páginas de una historia interminable? ¿Notaste que anoche, tú en tu casa y yo en la mía, ya estábamos unidos en un suspiro, en un palpitar, en un motivo? ¿Qué fue? ¿Un decreto, una realidad, un sueño, un pacto? ¿Acaso nuestras almas, quizá la esencia de un idilio tan cercano a la locura, tal vez más de lo que creemos y pensamos? ¿Qué acontece con nosotros, con nuestras almas, mientras soñamos y jugamos a la vida y al amor? ¿Fue real como hoy lo sospechamos? ¿A dónde conduce tanto amor? ¿Recuerdas que anoche ya éramos agua y éter, luz y esencia, poema y música, tú y yo? ¿Lo notaste?

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