Comenzar a vivir

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Cuando todos te cierren las puertas y las ventanas por no coincidir con sus sentimientos, ideas, apetitos, costumbres, sueños e intereses, y sientas desolación y tristeza, asoma a tu interior y descubre la luz que irradia en tu alma, en tu esencia, donde se encuentran el principio y la fórmula de la inmortalidad. Entonces, comenzarás a vivir.

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¿Y si hoy cambiamos el mundo?

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

¿Y si hoy cambiamos el mundo? ¿Y si, al amanecer, sonreímos amablemente y saludamos a la gente que coincida en nuestros caminos? ¿Y si al despertar, sentir las caricias de la vida y percibir las fragancias de la naturaleza, agradecemos un día más y, contagiados de alegría y emoción, plantamos un árbol, sembramos plantas y admiramos la policromía de las flores? ¿Y si retornamos a la inocencia perdida? ¿Y si abrimos paréntesis con la idea de dar lo mejor de nosotros a quienes más lo necesitan? ¿Y si entendemos que la riqueza material, encadenada y presa tras barrotes y celdas, es pútrida si carece de proyecto humanitario? ¿Y si aprendemos que los sentimientos, las cosas, las palabras, los pensamientos y las acciones no solo son de uno, sino para el bien que se pueda hacer a los demás? ¿Y si llegamos a la orilla, al final del camino, no con los dedos de las manos repletos de anillos de brillantes y oro, sino desgarrados por haber salvado a otros de morir en el fango, rescatar a aquellos que estaban atorados en pantanos y alumbrar a los que permanecían extraviados en parajes oscuros? ¿Y si multiplicamos las tareas nobles? ¿Y si somos buenos? ¿Y si sepultamos la envidia, el odio, la soberbia, el miedo, la falsedad, el enojo, la ambición desmedida, el mal y las superficialidades? ¿Y si rescatamos la verdad, el bien y la justicia? ¿Y si nos atrevemos a volar libres y plenos? ¿Y si, por fin, reconocemos que el principio de la inmortalidad se encuentra en nosotros y en la luz que irradiemos y no en la oscuridad que proyectemos?

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El sí y el no

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

¿Y si el concierto de las aves y los susurros del aire son fragmentos de las notas de Dios? ¿Y si todo es signo de una partitura magistral y, en consecuencia, es voz de la misma sinfonía? ¿Y si las palabras escritas y pronunciadas, a cierta hora, son ecos de música, pedazos de matices, trozos de formas? ¿Y si tu voz y la mía pertenecen al lenguaje de otros? ¿Y si las flores, las cortezas enlamadas y las frondas de los árboles, al reflejarlas los lagos y las represas, parecen lienzo raptado del mismo paraíso? ¿Y si los seres humanos solo se disgregaron y su familia son las plantas, los animales, los abetos, las orquídeas, los tulipanes? ¿Y si los pétalos y las espinas se complementan y también se integran a la piel, a las escamas, a las texturas? ¿Y si los rumores son silencios y los sigilos, en tanto, susurros interminables? ¿Y si el océano y las tormentas tienen parentesco con la pinacoteca celeste? ¿Y si la finitud únicamente es rostro desprendido de la eternidad? ¿Y si los sueños son la otra parte de la vida? ¿Y si existen mundos paralelos en los que, nosotros, somos buenos y malos? ¿Y si el bien es la luz, el agua diáfana, las gotas que brotan de la fuente inagotable, y el mal, en cambio, es oscuridad y mezcla de líquido estancado con tierra? ¿Y si los niños, adolescentes y jóvenes son las personas maduras que transitan por el mundo y los ancianos que reposan en sus asientos de remembranzas? ¿Y si el titiritero de la humanidad es cada persona? ¿Y si las mujeres traen consigo la receta de los hombres, y ellos, en cambio, poseen las fórmulas de ellas? ¿Y si los colores son fragancias y sabores? ¿Y si el sí y el no de la vida nadan en la misma corriente? ¿Y si alguien pertenece a cierta familia, a un grupo evolutivo, y, a la vez, a una generación y a todas las que han transitado y vienen? ¿Y si la piedra, el mineral y la arena se encuentran dispersas, en sus ambientes, y sienten el paso de la lluvia, el viento, la nieve, el calor y el frío? ¿Y si el día no se manifiesta sin la presencia anticipada de la noche? ¿Y si la enfermedad, la muerte, el odio, la tristeza y el mal son ruinas y sombras, exclusivamente, de la salud, la vida, el amor, la alegría y el bien? ¿Y si el mundo y otros planos se desprendieron de un cielo infinito? ¿Y si la muerte y la vida se parecen tanto y solo se trata de un viaje previo a la inmortalidad? ¿Y si la arcilla resulta animada por la esencia y el alma, a la vez, es destello de Dios? ¿Y si solamente es preciso escuchar los murmullos y sigilos que provienen del interior y conciliarlos con los apuntes de Dios para ser uno con el todo y ya no sufrir ni morir tantas veces y sí, en cambio, disfrutar la corriente etérea que fluye? ¿Y si en vez de pisar charcos con reflejos, decidimos sumergirnos en las profundidades del ser y descubrir las riquezas inconmensurables? ¿Y si de pronto, al unir las piezas, cada uno descubrimos que somos algo más que seres humanos?

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Eso es importante

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Eso es importante. Nadie, en el mundo, debe sentirse en el abandono y la desolación. Hay que acompañar a los que más sufren, regalarles una sonrisa y otras más, alumbrar sus pasos, cumplirles una promesa, sustituir sus fantasmas y sombras por presencia real, ofrecerles un detalle inesperado en sus días y noches difíciles, escucharlos, darles una mano o dos para que se apoyen. Nadie debe permanecer sin un consejo ni en el desamparo. Es preciso incluir, en la vida, la idea del bien que se pueda hacer a los demás. Quien pinta colores y senderos en su existencia y en las de otros, principalmente en quienes mayores necesidades enfrentan, ya tiene ganada, para sí, la ruta de la inmortalidad. Desde el amanecer, durante las tardes y las noches, hasta las madrugadas, no cesan de brotar en el manantial, las burbujas, las gotas que se atraen entre sí, en una hermandad amorosa, para formar corrientes que alivian y dan vida, igual que los sentimientos, las palabras, los pensamientos y las acciones de los seres humanos, cuando son nobles. Y si uno incluye en su biografía, en su historia, la costumbre de dar lo mejor de sí, sonreír e incorporar en su proyecto de vida el bien que se pueda hacer a los demás, innegablemente se convertirá en uno de los seres más felices y plenos, al grado de que llevará consigo la luz de su esencia, los matices de un cielo excelso y la certeza de un destino interminable y bello. Eso es importante, en verdad, fusionarse y abrazar al fruto, al mar, al sol, a la lluvia, a la flor, a la cascada, al viento, a las estrellas y a los árboles, para cumplir felizmente la misión de dar mucho de sí a la vida incesante y un día, a cierta hora y edad, llegar puntual y de frente a la cita con destino, con la satisfacción de haber cumplido la encomienda.

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La soledad

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Nunca llores por la soledad. Tú vales. Eres luz. El mundo se entretiene con los destellos artificiales de los reflectores y teme al silencio y a la soledad, quizá porque evita encontrarse consigo, con su verdadero yo sin máscaras, o tal vez como consecuencia de que a incontables hombres y mujeres les enseñaron a comportarse igual que muñecos de aparador, maniquíes de moda temporal, ausentes de ideas y sentimientos, y sólo anhelan vivir el momento pasajero sin construir puentes y caminos ni dejar huellas indelebles. Más tarde, al caer la noche y descender las cortinas, llegan la desolación y el miedo por deambular entre sombras. Tienes la ventaja de ser de otra arcilla y alumbrar tus días con la luz de tu interior. Nunca renuncies a esa fuente porque es la que te lleva contigo y al encuentro de la inmortalidad. Esa luz, la del ser, vale más que la de los reflectores del mundo. Sé la luz, no la sombra; busca la iluminación que viene del interior, no la que se encuentra en los aparadores del mundo.

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Nuestro amor

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Es tuyo y mío, con el secreto de lo que significa para nosotros

Nuestro amor es expresión de sentimientos que brotan del alma como un manantial diáfano o una fuente de polvo de estrellas, y no se basa, por lo mismo, en el uso de aparatos de comunicación. Nuestro amor es de detalles espontáneos, no de horarios forzosos. Nuestro amor es libre y pleno, no resultado de convenios y tratos. Nuestro amor es de tú a yo, de mí a ti, y por eso es fiel y no necesita intermediarios. Nuestro amor es regalo del cielo, no concesión de algunas personas. Nuestro amor son sentimientos sublimes y encanto, no apetitos pasajeros. Nuestro amor es cielo y mundo, vida y sueño, no muerte ni desolación. Nuestro amor es alegría e ilusión, no dolor ni tristeza. Nuestro amor es dulzura, ensueño e inmortalidad, no amargura, pesadilla o caducidad. Nuestro amor somos nosotros, tú y yo, los de siempre, en la materia y la esencia. Nuestro amor es tu alma y la mía, por fin en una, en un palpitar eterno.

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Tanto parecido

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Ese día y otros más de la vida, la descubrí tan parecida a mí y me sentí similar a ella, que supe, entonces, que somos nosotros, los niños de una morada sublime, y que sólo venimos a pasear a este mundo

Ahora entiendo tanta similitud entre tú y yo. Noto tu parecido con las gotas de la lluvia al descender una mañana como perlas, cuando tus detalles de mujer te hacen dama y me recuerdan que soy hombre y caballero. Eres tan similar a los susurros del viento cuando hablas, que la dulzura y el encanto de tus palabras son rumores que llegan a mis sentimientos. Grabo en mi memoria tu similitud con el sol cuando asoma cada aurora e incendia la campiña y el trigal dorado, acaso porque cuando me miras, tu sonrisa me contagia tu alegría e ilusión. Recibo en cada beso tuyo el sabor de la vida y del cielo, quizá porque traes sus ingredientes, tal vez por eso y por ser quien eres. Encuentro en ti mucha similitud conmigo, probablemente por ser tú y yo uno y otro. Te percibo tan semejante al océano turquesa cuando descubro en ti el color del amor y la profundidad de tus sentimientos y del código que atesoras, que navego contigo a rutas esplendorosas e insospechadas. Eres tan parecida al arcoíris, a los pétalos de suave policromía y a las estrellas que asoman una noche romántica e inolvidable, que me defino en un paraíso a tu lado. Tienes tanta similitud con el encanto de una aurora y un ocaso cuando despiertas y al dormir, que te siento en mí durante el día y la noche. Eres tan yo, que me siento tú. Oigo, a una hora y otra, el lenguaje de la vida, los murmullos del universo y la creación, cuando hablas, que me parece eres musa y dama, ángel y mujer. Me pareces tanto cielo e inmortalidad cuando, al abrazarnos, lo hacemos desde la profundidad y el silencio de nuestras almas, que ya me siento en el portal de la inmortalidad. Amo tu reflejo en el agua, en los cristales, en nuestros ojos, y te miro hasta que en ti detecto un tanto de mí, que no dudo, como la primera vez, en expresarte con alegría e ilusión que me cautivas y te amo.

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Un encanto

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

¿Y si soñamos y vivimos? ¿Y si un día, al soñar y vivir, descubrimos que entre la temporalidad del mundo y la inmortalidad sólo hay un paso? ¿Y si al proseguir con nuestra excursión, inventamos una historia sublime e inolvidable?

El encanto de los poemas y los textos románticos es que uno, al escribirlos, pronunciarlos y sentirlos, construye la ruta al cielo con detalles y trozos de sueños y realidades que acomoda cada día, materiales ambos que en el amor son complemento para hacer de la historia idílica un encuentro, la definición de una fórmula mágica, la coincidencia entre las ilusiones y las vivencias. No es, como suponen algunos, que el enamoramiento sea insoportable y ciegue a quienes verdaderamente lo experimentan porque sólo aquellos que han probado el sabor de su esencia, conocen el significado de la locura de un amor. Envueltos en ese delirio que rescata del naufragio a uno más otro -a ti y a mí- y nos coloca en el mundo de frente, como somos, descubrimos y experimentamos la felicidad cada instante, con sus auroras y ocasos, dentro de una epopeya irrepetible, plena e inolvidable, durante nuestra excursión por las estaciones de la vida, rumbo, tú lo sabes, al palpitar sin final.

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Tengo un sueño

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Y ese sueño tan real, eres tú

Tengo un sueño que me acompaña desde que estaba en otro plano, antes de nacer aquí, en el mundo. Es una quimera, el delirio de una ilusión. Olvido, a veces, que estoy despierto por unos instantes dentro de la eternidad, que me encuentro en un paraje terreno y que mi estancia es temporal, quizá por sentirte tan cerca de mí y saberte el amor de mi historia y el color de mi cielo. Mi desvarío eres tú, con  el anhelo y la idea de compartir nuestros sueños y la vida, hasta que ambas expresiones se fundan en el engranaje del tiempo y en la fórmula de la inmortalidad. Ahora que te sé ángel y humano, dama y mujer, poema y música, me reconozco en ti, seguramente por ser caballero y hombre, cuaderno de apuntes y violín. Ambos somos tú y yo, nosotros. Es así como reconstruyo los antiguos recuerdos que se diluyeron en mi memoria, cuando tú y yo éramos los niños de un paraíso y alguien decretó colocarnos en el mundo para probar la fidelidad y la pureza de nuestro amor. Tengo un sueño , y eres tú, es nuestra historia, es mi poemario y es mi locura de artista enamorado. Eres mi sueño y el encanto de un amor que pulsa en mí, en ti, en nosotros, y en la servilleta de papel que te entrego a hurtadillas -tú lo sabes-, en la que escribo mis confesiones y expreso mis sentimientos cuando me miras y sonríes. Respiro tu perfume, siento tu presencia en mi rostro y en mi alma, llevo tu sabor y me sé tú cuando eres yo, y es así que compruebo que los sueños no son intangibles, que se cumplen si uno cree. Guardo en ti una parte de mí y conservo en mi interior un fragmento tuyo, no para coexistir los dos encadenados en una celda, sino con la intención de ser tú y yo en una caminata libre e inolvidable. Eres mi sueño y mi vida, mi temporalidad y mi eternidad, mi yo y mi tú. No me he quedado con residuos de mis sueños porque todos, te lo aseguro, se han cumplido, y ahora que moras en mí y habito en ti, entiendo que alguien muy especial que pulsa en las frondas, en las cortezas musgosas, en el océano y en las estrellas, los cumple al percibirlos auténticos y nobles. Comparto a tu lado, siempre contigo, un sueño de amor, el encanto de un romance, la dulzura de un idilio que coloca a uno y a otro, a ti y a mí, en la realidad de un mundo de sensaciones y en un cielo de sentimientos. Hacemos vida de nuestra más dulce entelequia y sueños de la realidad. Al mirarte en mí y sentirme en ti, descubro lo mucho que tenemos de nosotros y compruebo que la vida es tan sueño como uno lo desea y que las ilusiones se vuelven reales en la medida que se les construye. Veo en tu mirada la mía y así es como entiendo tu vida y tu naturaleza, y hago de las coincidencias nuestra fortaleza y de las diferencias el complemento que nos enriquece. Eres tú mi sueño, mi realidad, mi estancia temporal y mi condición inmortal. Somos ambos el sueño que tuvimos durante una infancia azul y dorada, cuando te sabías una niña patinadora y me sentía conquistador de incontables hazañas para ti. Todo, en una historia de amor, es sueño como vida. Intento aclarar que tengo un sueño que data de otros tiempos y que consiste en fundirnos en un crisol para ser tú y yo, nosotros, uno más otro, y de este modo hacer de la vida un concierto sin final, una obra inmortal, un mundo y un cielo.

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Un amor fiel

Santiago Galicia Rojon Serrallonga

Eres tú, soy yo, somos nosotros

Un amor fiel es la flor blanca que crece alegre en el jardín, en la campiña, entre las rocas, en las montañas o en las barrancas, donde los abrojos son incapaces de herir la delicadeza de sus pétalos. Es la fragancia de las rosas, los tulipanes y las orquídeas. Un amor fiel es intocable porque se trata del tesoro más bello y sublime que comparten dos, uno más otro, tú y yo, nosotros. Es el mundo y es el cielo. Un amor fiel es la dama, es el caballero, son ambos. Un amor fiel somos nosotros cuando estamos juntos o nos encontramos lejos. Es la aurora y es el ocaso. Un amor fiel es libre y pleno; no se encadena a contratos ni a horarios, y menos a que se le espíe y ofenda con sospechas. Un amor fiel es tan luminoso que aleja a la hiedra y evita las sombras. Es el sueño más hermoso y es la vida. Un amor fiel da la llave a la morada eterna. Es el alma y es la inmortalidad. Un amor fiel, eres tú, soy yo, somos nosotros.

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